ENFOQUE: ¡Para callar las armas, hablemos los pueblos! – Primer Encuentro Hemisférico frente a la Militarización San Cristóbal de Las Casas (Chiapas – 6 al 9 de mayo de 2003)

Actividades de SIPAZ (Diciembre 2002 – Febrero 2003)
30/04/2003
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ENFOQUE: ¡Para callar las armas, hablemos los pueblos! – Primer Encuentro Hemisférico frente a la Militarización San Cristóbal de Las Casas (Chiapas – 6 al 9 de mayo de 2003)

¡ Para callar las armas, hablemos los pueblos!

Primer Encuentro Hemisférico frente a la Militarización
San Cristóbal de Las Casas (Chiapas)
6 al 9 de mayo de 2003

El Primer Encuentro Hemisférico frente a la militarización invitó y convocó a las organizaciones civiles y sociales de todo el continente americano y el Caribe para reunirse y platicar, del 6 al 9 de mayo, en San Cristóbal de las Casas, sobre la militarización sufrida por los pueblos americanos: sus causas, sus consecuencias, y por supuesto, las formas y los instrumentos para frenarla y construir una nueva forma de vivir sin armas, sin militares, sin guerras.

El telón de fondo de este foro fue Chiapas, un estado mexicano que padece una permanente militarización desde que se produjera el alzamiento zapatista en 1994. Y a nivel internacional, el foro se convirtió en un grito impotente contra la agresión de Estados Unidos a Irak, respaldada por gobiernos europeos como el británico y el español. Este hecho no hizo sino reforzar la justificación y la pertinencia de realizar un encuentro de tales características y en esos precisos momentos.

Pero también existía un motivo de celebración: en Vieques, Puerto Rico, después de más de 60 años de presencia de una base militar estadounidense, la movilización popular consiguió su expulsión el 1 de mayo del presente año. La presencia y el testimonio de personas pertenecientes a este movimiento social puertorriqueño en el Encuentro dio fuerza y esperanza a los anhelos de búsqueda de instrumentos para eliminar las bases militares y la militarización en los pueblos del continente.

Mientras mediante bombas y armas se siguen destruyendo sociedades enteras, culturas, en fin, la vida, en el corazón de los Altos de Chiapas se reunieron personas provenientes de 28 países, para no sólo decir que otro mundo sin militarización es posible, sino para poder construir un frente común a través de redes de solidaridad activas entre quienes persiguen una organización política, económica, social y cultural sin imposiciones, basada en la libre autodeterminación de los pueblos, en el respeto y la solidaridad entre ellos.

Las distintas vivencias y contextos militarizados se encontraron a través de la palabra, y ello permitió establecer similitudes entre lugares del continente separados por kilómetros de distancia, pero unidos por padecer una militarización del territorio que responde a una política hegemónica mundial.

Los trabajos se llevaron a cabo en tres espacios distintos ubicados a pocos metros. Durante los dos primeros días, la dinámica consistió en una alternancia de conferencias y experiencias concretas de los distintos países participantes. El tercer día, el trabajo se realizó por regiones, de forma que surgieran propuestas convertidas finalmente en declaración final.

El último día, antes de la clausura final, cada región presentó en una ‘feria‘ (es decir, a través de papelógrafos, pancartas, carteles, juegos) las propuestas concretas a las que se arribó en cada grupo.

En la Plenaria se acordó el inicio de la Campaña por la Desmilitarización de las Américas (CADA), pronunciamientos específicos, el Plan de Acción Continental y la Agenda Social Continental.

Durante estos cuatro días, y desde tres espacios, se pudieron escuchar ponencias, experiencias, denuncias, pero también música, poesía, teatro, títeres y payasos. El arte y la cultura también estuvieron presentes como instrumentos para despertar conciencias frente a la militarización.

El Encuentro consiguió reunir a una pluralidad de organizaciones, desde indígenas mexicanas hasta internacionales, sindicatos colombianos, estudiantes guatemaltecos, coordinadoras de pobladores de áreas marginadas, una gran heterogeneidad de participantes con un denominador común: además de su preocupación por la militarización, el sentirse excluidos y amenazados por los proyectos económicos neoliberales y de dominación que afectan a la región: el Plan Colombia, el Plan Puebla-Panamá (PPP), el Tratado de Libre Comercio con América del Norte, el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) o la Iniciativa Regional Andina. El análisis de los participantes señaló que dichos planes responden a las necesidades de la economía transnacional hegemónica y a las líneas trazadas por las instituciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Mundial (BM).

A su vez, las bases militares forman parte del engranaje de esta maquinaria económica y por ello están situadas, precisamente, en las regiones donde se encuentran la mayor cantidad de recursos naturales, así como en las zonas geoestratégicas más relevantes. Los ejércitos son utilizados para preservar los intereses económicos del poder económico financiero mundial que, para mayor complejidad, se encuentra difuso en el territorio global.

Esta realidad llevó a establecer acuerdos para luchar por la desmilitarización del continente, planteándose estrategias dirigidas a enfrentar sus causas, y por tanto, a la construcción de una nueva sociedad cuyos principios fundamentales sean la cultura de paz y la justicia económica y social, en la que priven los acuerdos de solidaridad e intercambio entre los pueblos.

Para ello, las organizaciones se propusieron por una parte: compartir información, análisis y diagnósticos sobre las experiencias de militarización en América en todos los ámbitos y niveles, así como las consecuencias de las distintas áreas de la vida que se ven afectadas por la misma; por otra: “unir esfuerzos, corazones y voluntades para construir alternativas de paz” a través de la creación de un proceso permanente y continuo de análisis en torno a las experiencias y las alternativas.

SIPAZ formó parte de la red de organizaciones que facilitó e hizo posible este Encuentro, y que representó el inicio de un trabajo continuo y permanente para seguir denunciando la militarización de los pueblos de América, y de los intereses políticos y económicos a los que responde y representa, iniciándose así la Campaña por la Desmilitarización de las Américas (CADA).

El esfuerzo de convergencia entre las organizaciones continúa a nivel local, nacional, regional y continental a través de reuniones de seguimiento, así como a través de la difusión del contenido del Encuentro en las comunidades indígenas y populares, y también en los distintos foros que han seguido celebrándose a nivel regional en contra de los proyectos económicos neoliberales, y a favor de la libre autodeterminación de los pueblos.

También se aprobó llevar a cabo la Conferencia de la Campaña por la Desmilitarización de las Américas (CADA) del 5 al 7 marzo de 2004, en Quito, Ecuador, previo al Foro Social de las Américas, del 8 al 13 de marzo de 2004 en Quito, Ecuador. Y caminar hacia el “Segundo Encuentro Hemisférico Frente a la Militarización” en 2005.

El ultimo día, en su ponencia titulada “Paz y militarización”, Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, reiteró que las fuerzas armadas en América Latina deben cambiar su papel y ponerse al servicio de los pueblos y no contra ellos, como ocurre actualmente. Sostuvo que para revertir la “grave situación de militarización” es necesario construir las alternativas sociales, políticas, económicas y culturales en la vida de los pueblos del continente. “No basta decir NO a la militarización y que se vayan las bases estadounidenses: tenemos que hacer un trabajo interno en nuestros países, y reclamar a los gobernantes por qué permiten eso”.

Ante la actual crisis de legitimidad de las instituciones creadas para salvaguardar la paz mundial y más concretamente, de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), este Encuentro demuestra que la sociedad civil internacional ha asumido el protagonismo en la lucha ética por el cumplimiento de los derechos humanos, así como la responsabilidad colectiva en su respeto y defensa.

Este Primer Encuentro Hemisférico frente a la Militarización ha conseguido establecer líneas estratégicas para luchar contra uno de los instrumentos más destructivos de los Estados actuales: los ejércitos; y es una tarea de todas las organizaciones participantes y presentes en este foro continuar de forma permanente las denuncias, las movilizaciones, el intercambio de información, así como la solidaridad entre los pueblos.

El carácter internacional de SIPAZ le permite contribuir a la tarea de servir de puente y enlace entre las distintas organizaciones internacionales, así como empezar a conectar esta lucha del hemisferio americano con otras regiones del mundo en las que de igual forma se padece la militarización, ya sea en forma de guerras (Irak, Afganistán, Palestina) o a través de la progresiva instauración de bases militares (Valencia, España).

Rescatando las palabras del escritor mexicano Carlos Montemayor, cada generación debe luchar por sus derechos y libertades, porque éstas no se heredan. (Ponencia inaugural: “Exposición general sobre la militarización y la hegemonía de los EEUU”).

Sigamos, por tanto, hablando para construir un mundo en que el silencio sea ausencia de armas y no de palabras.