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SIPAZ : Celebrar compartiendo conocimiento
06/09/2015
ACTIVIDADES DE SIPAZ (De mediados de mediados de mayo a mediados de agosto de 2015)
06/09/2015

ARTÍCULO: Las muchas formas de luchar: caminar, alumbrar y sembrar

Performance en defensa de los derechos de los migrantes centroamericanos al cruzar México, San Cristóbal de Las Casas, julio de 2015 © Moysés Zúñiga Santiago

“Imaginemos cómo puede ser una nueva sociedad.
[…] Hay muchas respuestas, muchos modos, muchas formas.
Y cada quien va viendo sus resultados y va aprendiendo de su propia lucha y de otras luchas.
[…] No hay un sólo camino.
No hay un paso único.
No tiene el mismo modo quien camina y lucha.
No es uno el caminante.”
EZLN, 1o de enero de 2015, Caracol II de Oventik

A través de la historia de México, estudiantes y jóvenes, pueblos originarios y campesinos, mujeres entre otros, todas y todos con identidades que caen en los márgenes de la sociedad, han sido retados a exigir y construir algo nuevo para revertir la represión, la explotación, el despojo y la discriminación en las que viven. Esta organización y movimiento no solo tiene un rostro, sino que existen muchas formas de realizar y exigir la justicia.

El Caminar

Performance en defensa de los derechos de los migrantes centroamericanos al cruzar México, San Cristóbal de Las Casas, julio de 2015 © Moysés Zúñiga Santiago

Performance en defensa de los derechos de los migrantes centroamericanos al cruzar México, San Cristóbal de Las Casas, julio de 2015
© Moysés Zúñiga Santiago

Como cualquier otro día, en el ejido de Ignacio Zaragoza, el sol alcanzó a hacernos sudar y el viento hacía mucha falta. La mañana del 28 de julio marcó un día en la historia de la Selva Fronteriza de Chiapas. El trayecto desde las comunidades hasta la cabecera de Las Margaritas y Comitán de Domínguez nunca había sentido la fuerza del peregrinar del Pueblo Creyente de la zona tojolab’al. Nunca había conocido el paso de los jóvenes, hombres, mujeres y ancianos de distintas zonas reunidos para pronunciarse por la vida, la paz, la justicia, contra la violencia y el despojo. Nunca había escuchado las voces de los rincones más apartados de la Selva. Cerca de 5.000 corazones tsotsiles, tseltales, tojolab’ales y mestizos se unieron para peregrinar ts’omanotik (juntas y juntos) nueve días después de las elecciones regionales en Chiapas, dando a entender claramente que la lucha no para allí. A través de sus pasos y sus palabras, se declararon en contra de “los proyectos de muerte y destrucción” como las presas hidroeléctricas y la supercarretera de San Cristóbal-Palenque. También exigieron el pronto retorno de las familias desplazadas forzadamente y violentamente de Banavil, municipio de Tenejapa, y del Poblado Primero de Agosto, municipio de Las Margaritas, el cese a las amenazas al Padre Marcelo, párroco de Simojovel; el respeto a la autonomía de la Sociedad Civil Las Abejas de Acteal; la presentación con vida de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa; el alto a la represión del pueblo nahua de Santa María Ostula, y a las agresiones y represión contra los pueblos zapatistas y contra todas las resistencias que luchan por la verdad y la vida.

Al día siguiente, antes de que el sol saliera a saludar, las alabanzas, las consignas y la resistencia siguieron en camino hasta Comitán. En su pronunciamiento, el Pueblo Creyente, el equipo pastoral, diáconos y coordinadores de la Misión Tojolab’al, Misión de Guadalupe y la Parroquia de Santa Margarita invitaron “a todas las personas y pueblos de nuestra región, a reflexionar sobre la realidad que vivimos, a seguirnos articulando, que este encuentro de pueblos sea solo el comienzo de nuestra transformación de consciencia, que nos unamos con todo y nuestras diferencias, que sigamos construyendo paz y esperanza desde nuestro caminar y ser indígenas y no indígenas, luchando por la vida siempre en defensa a nuestro derecho a ser pueblos, que se valen por sí mismos.”

El Alumbrar

Peregrinación en la zona Fronteriza, julio de 2015 © Koman Ilel

Peregrinación en la zona Fronteriza, julio de 2015
© Koman Ilel

Miramos mucho más que peregrinaciones, marchas y plantones. Con la obra “No basta con voltear a ver”, el Colectivo Nahualt, de Tuxtla Gutiérrez se organizó por cuatro días para pintar en las calles los rostros de mujeres víctimas de feminicidios en Chiapas y en México, y para invitar a la ciudadanía a realizar acciones en contra de la violencia hacia las mujeres: Nadia Vera, una activista chiapaneca quien fue asesinado junto con tres mujeres más y un fotógrafo en el Distrito Federal hace poco; Kimberly Albores, que murió en una guardería de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) de Tuxtla el año pasado; y Tatiana Trujillo, quien fue asesinada por su pareja, Elmar Darinel Díaz Solorzano, un ex diputado. Daniel Castillo, uno de los artistas que participó en el mural, comentó que están “[c]onscientes qué no basta con ir a marchar, no basta con publicar en Facebook inconformidades, no basta con voltear a ver el mural que acabamos de pintar. Sabemos qué todas esas acciones implican al espectador a adentrase en la cuestión ¿qué es lo que está pasando aquí? Pensamos que por medio del arte hay que difundir estos sucesos y hacer que nuestra sociedad vea qué es lo que pasa”.

El Sembrar

Ante el plan Frontera Sur de Chiapas, programa lanzado en julio de 2014 supuestamente para proteger a migrantes pero cuestionado por sus efectos contrarios, 40 estudiantes de la Universidad de Nueva York, dirigidos por la actriz mexicana Jesusa Rodríguez, realizaron un performance recorriendo el centro de San Cristóbal de Las Casas vestidos de café, con la cara pintada simulando una calavera y cargando un costal con tierra, para denunciar la violación de los derechos humanos en contra de los migrantes centroamericanos al cruzar México hacia Estados Unidos. En la Plaza Catedral formaron un mapa de México con la tierra que llevaban en los costales, convirtiendo todo el país en una fosa común. Plantaron un pequeño árbol que cargaron durante el recorrido en una de las jardineras frente a la catedral. Manifestaron que hay “[m]uchas luchas de resistencia, por eso hemos traído a plantar este árbol de la esperanza y queremos pedirles a los que viven aquí que lo cuiden, que de vez en cuando le echen agua, que mantengamos viva la esperanza; es un símbolo para los migrantes, para las mujeres que han sido asesinadas, los niños violentados, los adultos mayores abusados. Que quede aquí como símbolo de todas las luchas del país”.

En cada rincón de Chiapas, desde las montañas de Los Altos, hasta la profundidad de la Selva y la Frontera se encuentran luces pequeñas, cuestionando los problemas que enfrentan en su justa dimensión, buscándose para caminar y organizarse para construir muchas formas de luchar.