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30/11/2000

ANALISIS: México, un paso adelante hacia la construcción democrática

El 2 de julio de 2000 quedará marcado definitivamente en la historia de México. Después de 71 años de hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI), por primera vez ganó el candidato de la oposición, Vicente Fox Quesada.

La victoria de Fox se debió principalmente a la combinación de dos factores: su carisma y personalidad explotados a través de un hábil manejo de los medios de comunicación y, quizá el más importante, el hartazgo del PRI en que había caído la mayoría de los mexicanos. A este triunfo contundente, contrariamente a lo que se esperaba por la postura de centro-derecha de Fox, contribuyeron los votos de los indecisos y de miles de personas que habitualmente votaban por la izquierda. Las últimas semanas de las campañas estuvieron marcadas por una polémica desatada alrededor del concepto del “voto útil”. Para aquellos que lo defendían, la idea era lograr “sacar al PRI de los Pinos” (residencia presidencial), a fin de que se produjera un cambio.

Avances democráticos

Las elecciones anteriores habían estado manchadas por sospechas de fraude. Las de julio se dieron en un contexto general de calma. Hubo relativamente pocas denuncias de irregularidades durante la jornada. La verdadera coacción del voto se dio antes de las elecciones a través del corporativismo de Estado, del uso de programas federales de apoyo (como PROGRESA y PROCAMPO) con fines proselitistas, de las irregularidades en la designación de funcionarios de casilla, de la desigualdad entre los candidatos en el acceso a los medios de comunicación, etc. Esto podría ser una de las razones por las que el PRI siguió ganando en el estado de Chiapas.

El papel del Instituto Federal Electoral (IFE) fue clave y ejemplar en el proceso antes y durante las elecciones. Logró mantener una autonomía en su actuación mostrando eficiencia, independencia, imparcialidad y profesionalismo.

Los avances democráticos se vieron más claramente en dos aspectos: la participación ciudadana (en el proceso de preparación y en las mismas elecciones, con un abstencionismo particularmente bajo comparado con elecciones anteriores), y el reconocimiento público de los resultados preliminares por parte de todos los actores políticos.

No obstante, quedan todavía cinco largos meses de incertidumbre desde la conformación del gabinete hasta la toma de posesión del nuevo Presidente de la República, el 1° de diciembre…

De la derrota del PRI y de sus posibles riesgos

En cierta medida, podemos ver una tendencia antipriista en muchos de los votos del 2 de julio. La aplastante derrota no ha significado sin embargo, la inmovilidad dentro del partido. El reacomodo de fuerzas y el cobro interno de facturas por tan estrepitosa caída, así como la resistencia a asumirse como oposición han comenzado a generar acusaciones, señalamientos y disputas por el control de este barco que parece venirse a pique.

Consecuente recomposición de los bloques

El solo hecho de que haya ganado la oposición en la persona de Fox constituye un paso hacia adelante en la transición a la democracia. Es importante reconocer también que esta primera alternancia en el poder es el fruto de un largo proceso que tuvo como jalones las elecciones presidenciales de 1988 y 1994, la reforma electoral de 1996 y las elecciones legislativas de 1997, que significaron importantes avances para la oposición.

Hoy el triunfo de un candidato de la oposición es un avance importante en el proceso de democratización, pero es tan sólo uno, ya que la democracia tendrá que seguir construyéndose a partir del fortalecimiento de la independencia de los tres poderes, en cada una de las Cámaras, en los distintos partidos y con la participación de la sociedad civil. Seguramente un actor que se manifestará más activamente durante este sexenio será la sociedad civil carente de partido político alguno, en particular aquellos grupos que públicamente expresaron su apoyo a Fox: podrán exigirle el cumplimiento de las promesas de campaña.

No cabe duda que son muchos los temas pendientes que quedan por resolver: el desafío de desarrollar una política económica que supere las profundas desigualdades existentes en la sociedad mexicana, promoviendo e incluyendo a los 30 millones de personas que están bajo la línea de pobreza ; Chiapas y la reanudación del proceso de paz ; la limpieza del FOBAPROA (escándalo financiero ocurrido en 1998 alrededor de las operaciones del Fondo Bancario de Protección al Ahorro) ; aspectos sociales y educativos ; la situación de los derechos humanos y las fallas del sistema de administración de justicia.

El presidente electo habla mucho de inclusión, de llegar a conformar un gobierno plural. Sin embargo, después de las elecciones, expresó su deslindamiento del PAN, para dejar ver entre líneas que en esta nueva etapa no se repetirían los esquemas del pasado. Por otra parte, el PRD ya anunció su firme decisión de no colaborar con el gobierno de Fox y realizar una “oposición responsable”. Si Fox se respalda en el PRI, podemos temer un regreso al punto de partida. Por el contrario, si logra concitar el apoyo de otros, su gobierno podrá, con mayor seguridad, avanzar junto con el país hacia la democracia. Es uno de los primeros retos que Fox tendrá que enfrentar.

Propuesta de Fox para Chiapas

Al principio de la campaña, un comentario de Fox sobre “poder arreglar el problema de Chiapas en 15 minutos”llamó la atención de los sectores vinculados al conflicto. Sin embargo, seguidamente propuso presentar la propuesta de ley sobre Derechos y Cultura Indígena de la COCOPA en la próxima sesión del Congreso. Cabe recordar que el “impasse” del proceso de paz en Chiapas tiene que ver, en gran parte, con la renuencia del Presidente Zedillo a asumir esta propuesta como una manera de implementar los Acuerdos de San Andrés firmados por el gobierno y el EZLN en 1996. El virtual presidente electo llegó a proponer que se continúe el trabajo de las mesas de diálogo cuyos temas ya acordados no fueron tratados todavía. Un factor de peso de esta propuesta es que se presentará en un Congreso dominado por el PAN y el PRI, partidos que hasta la fecha se habían opuesto al texto de la COCOPA, proponiendo sendos proyectos alterntivos. Por lo tanto, no hay ninguna garantía de que el proyecto prospere.

En definitiva, la propuesta de Fox contemplaría la mayoría de las condiciones planteadas por los zapatistas para reanudar los diálogos. Algunos analistas piensan que esta propuesta, que llegó bastante tarde en la campaña electoral y se parece mucho a la de Cárdenas, fue una jugada para ganar el voto de algunos sectores de izquierda, para quienes el conflicto de Chiapas era un tema electoral particularmente importante.

El EZLN ante el proceso electoral

Al anunciar que no obstaculizaría el proceso electoral en Chiapas y dar libertad de votar a sus bases de apoyo, el EZLN supo ubicarse de una manera suficientemente neutral como para no llegar a marginarse del proceso democrático. Esto puede ser un factor que fortalezca el proceso electoral de agosto en Chiapas.

Elecciones locales en Chiapas: una oportunidad para la paz

El candidato local del PRI, Sami David, había basado gran parte de su estrategia de campaña en la victoria de Francisco Labastida en las elecciones presidenciales. Tanto la victoria de la oposición a nivel nacional como la postura del EZLN propicia a la participación de sus bases de apoyo en el acto electoral, podrían permitir al candidato de la oposición Pablo Salazar ganar las elecciones a gobernador de Chiapas, programadas para el próximo 20 de agosto.

Pero a su vez, los grupos priístas más duros podrían generar inestabilidad en la zona en el tiempo que queda antes de las elecciones. No hay que olvidar que las elecciones tienen en Chiapas una larga historia de violencia, fraude, coacción y otras arbitrariedades que no han desaparecido tan fácilmente con las elecciones federales del pasado 2 de julio. De hecho, eso puede explicar en buena medida el triunfo del PRI en Chiapas. Lo mismo sucedió en el estado vecino de Tabasco. El sureste mexicano sigue siendo un bastión del PRI.

Difícil contexto electoral en Chiapas: entre emboscadas y militarización

Antes de las elecciones presidenciales, las denuncias daban más bien cuenta de un endurecimiento del Ejército en los retenes (aunque fueron quitados el día de las elecciones). Esta presencia militar seguramente inhibió el voto opositor en más de una zona del estado, aún después del comunicado del EZLN.

En el último trimestre, dos tipos de situaciones contribuyeron a “justificar” dicha presencia: la reciente preocupación ecológica del gobierno hacia zonas bajo influencia zapatista (Montes Azules) y la multiplicación de emboscadas con un saldo creciente y aún sin esclarecer (Chalchihuitan, Chenalhó, El Bosque). Es indudable que la presencia de la Seguridad Pública, militares y recientemente de la Policía Federal Preventiva, contribuyó a enrarecer el ambiente político previo a las elecciones.

Beneplácito internacional

El proyecto económico de Vicente Fox garantiza la continuidad económica del gobierno de Ernesto Zedillo. Esto explica en gran parte la buena reacción de la Bolsa y el hecho de que la moneda se haya mantenido en su valor. De hecho, esta continuidad se veía en gran parte asegurada a través de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea, un día antes de las elecciones del 2 de julio.

En este sentido, se puede explicar el beneplácito de la comunidad internacional: más allá de los avances democráticos, éstos se dan en un contexto que no amenaza intereses económicos.