Actividades de SIPAZ (Noviembre 2000 – Enero 2001)
28/02/2001
SUMARIO: Acciones recomendadas
31/08/2001

SUMARIO: Acciones Recomendadas

Durante los primeros cinco meses del sexenio del presidente Fox han tenido lugar importantes avances en cuanto a revitalizar el estancado proceso de paz en Chiapas. La esperanza se vio sin embargo seriamente sacudida cuando el Congreso mexicano aprobó una ley de reformas constitucionales sobre derechos y cultura indígenas que fue rechazada inmediatamente y con vehemencia por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

La ley difiere significativamente del borrador de la iniciativa elaborada por la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA) del Congreso, apoyada por el EZLN. La propuesta de la COCOPA intentaba implementar los Acuerdos de San Andrés firmados en 1996 por el gobierno federal y el EZLN. Este proyecto de ley fue el que el presidente Fox presentó al Congreso poco tiempo después de asumir su cargo.

La ley finalmente aprobada incluye elementos positivos que prohiben la discriminación de cualquier tipo y reconocen la autonomía de los pueblos indígenas en ciertos aspectos. Sin embargo, tal como fue señalado por líderes indígenas, expertos académicos y otras personas, no garantiza una serie de derechos legales a los pueblos indígenas sin los cuales, se argumenta, va a ser muy difícil lograr una autonomía real en la práctica.

En suma, la iniciativa parece reflejar el histórico desfase entre la realidad de los pueblos indígenas y la de la clase política de México. Fue aprobada por una amplia mayoría en el Congreso y congresistas del PAN y del PRI argumentaron que es un importante paso adelante, aun cuando tiene ciertas limitaciones. Sin embargo, la tan esperada aprobación de este proyecto fue recibida tanto con críticas por parte de aquellos que supuestamente habrán de beneficiarse con él y quienes los apoyan, como con elogios desde otras tiendas. Aún más, cuando las limitaciones de la ley fueron conocidas, las críticas de algunos grupos indígenas claves hablaron de burla y traición. El propio presidente Fox, en respuesta a las crecientes críticas, declaró: “Sin duda, se requiere profundizar [la reforma constitucional] en aspectos centrales, como la autonomía y la libre determinación de los pueblos y las comunidades indígenas como sujetos de derecho público”.

El sentimiento de desilusión y traición quizás haya sido mayor debido a las expectativas creadas como resultado de los notables sucesos de los meses precedentes. A fines de febrero, 24 líderes del EZLN emprendieron una marcha de dos semanas a través de doce estados que culminó en un acto en el Zócalo de la Ciudad de México con la participación de aproximadamente 200.000 personas. El objetivo principal de la marcha era presionar al Congreso para que aprobara el proyecto de la COCOPA. Si bien encontraron cierta hostilidad, los protagonistas de la marcha fueron recibidos con entusiasmo en todos los lugares donde estuvieron. Más aun, la marcha volvió a poner el conflicto de Chiapas en el centro de la atención pública nacional. Los 24 zapatistas participaron en el tercer Congreso Nacional Indígena (CNI), donde los cinco mil representantes de los 42 pueblos indígenas aceptaron el proyecto de la COCOPA como propio y reconocieron al EZLN como pleno representante del CNI. Dada la amplia representación del CNI, dicha acción debilita los esfuerzos de quienes han intentado presentar al EZLN como un grupo aislado y al conflicto de Chiapas como un asunto local.

La Administración Fox colaboró con el clima positivo dando la bienvenida a la marcha zapatista, prometiendo que aseguraría la paz y la prosperidad en Chiapas y dando respuesta, aunque parcialmente, a las tres condiciones fijadas por el EZLN para la reanudación del diálogo: cierre de siete campamentos del ejército mexicano, liberación de presos del EZLN y envío al Congreso del proyecto de la COCOPA sobre derechos y cultura indígena.

Una larga polémica respecto a si se le permitiría o no al EZLN dirigirse a los legisladores desde la tribuna del Congreso llevó a que el EZLN amenazara con volver a Chiapas. En ese momento el presidente Fox intervino dando pasos concretos que permitieran satisfacer las condiciones del EZLN y ejerciendo presión sobre el Congreso, donde las resistencias habían sido debilitadas por la creciente receptividad resultante de la marcha zapatista. Finalmente la Cámara de Diputados votó abrir sus puertas a los zapatistas.

El 28 de marzo, en lo que constituyó un hecho histórico, el EZLN y el CNI hablaron en el Congreso. Los líderes del EZLN parecieron marcar el comienzo de una nueva etapa cuando afirmaron la opción zapatista por la lucha política y declararon: “Ahora no es el tiempo de las armas”. Ya de regreso en Chiapas el Subcomandante Marcos resumió su esperanzada valoración: “Hoy está más cerca el diálogo y más lejos el enfrentamiento”.

Mientras tanto, los sucesos en Chiapas (asesinatos sociales y políticos) subrayaron la urgente necesidad de realizar avances en el proceso de paz. En un caso aún no resuelto, ocho campesinos indígenas fueron emboscados y asesinados. Se registraron múltiples incidentes de confrontaciones violentas entre grupos con demandas rivales sobre la tierra. Ganaderos y otros marcharon en oposición a la iniciativa de la COCOPA y demandaron un lugar en la mesa de negociación. Y el nuevo gobernador, Pablo Salazar, continuó enfrentando una lucha de poder con la legislatura y la judicatura estatales, mientras simultáneamente se vio asediado por demandas muchas veces opuestas provenientes de una variada gama de grupos sociales.

La esperanza de que los avances en el proceso de paz aliviarían las tensiones en Chiapas y establecerían las bases para poder enfrentar las causas fundamentales de dichas tensiones, se vio abruptamente frustrada debido al contenido de la ley aprobada sobre derechos indígenas y a la reacción que generó. El EZLN dio la orden a su intermediario designado para que suspendiera todo contacto con el gobierno federal.

En este deteriorado clima, el gobernador de Chiapas, Pablo Salazar, hizo un llamado al presidente Fox y al EZLN para que mantengan su compromiso con la paz y se eleven por encima de los intereses y visiones de quienes ponen obstáculos para la reanudación del diálogo.

ACCIONES RECOMENDADAS:

  • Escribir al Presidente Fox, la COCOPA, la Subcomisión de Análisis de Iniciativas Indígenas del Senado y el EZLN, para expresar: a) su preocupación ante este nuevo obstáculo para reanudar el proceso de paz, el cual había recibido un impulso positivo en los primeros meses del año; y b) la esperanza de la comunidad internacional en que los actores claves en este proceso encontrarán el coraje y la visión necesarios para superar este desafío que ha puesto en riesgo al proceso de paz en su conjunto.
  • Escribir al Presidente Fox y exhortarle a que, dentro de su competencia, utilice los medios apropiados para asegurar que, lo antes posible, el Congreso reconsidere el tema de los derechos y cultura indígenas y apruebe los aspectos fundamentales del proyecto de la COCOPA presentado en diciembre al Congreso y que aún están pendientes.
  • Difundir información, como la contenida en este Informe, sobre la situación en Chiapas.

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