:: ANÁLISIS
CHIAPAS: Tiempo de balance y nuevos retos
A 10 AÑOS DEL LEVANTAMIENTO ARMADO
A diez años del levantamiento armado zapatista del
1 de enero de 1994 en Chiapas, el momento se presta a primeros
balances. En México, sin importar las afiliaciones
políticas, partidistas o no, el año de 1994
constituye un parteaguas.
La revista “Proceso” dedicó en enero un
número especial: “1994-2004: La gran ilusión...
La gran frustración”. En esta publicación,
el sociólogo, Bernard Duterme, sintetiza buena parte
del espectro de las lecturas existentes sobre los zapatistas: “Ni
eufórico ni definitivo, el cuadro es matizado. Por
un lado, (...) catalizadores de la democratización
de Chiapas y México, artesanos de la caída
del partido que monopolizaba el poder desde los años
veinte [Partido Revolucionario Institucional, PRI], motores
de la constitución de un movimiento indígena
nacional –y posiblemente latinoamericano-, afirmativo,
masivo y democrático, pioneros de una nueva internacional
plural, llamada hoy “altermundialista”. (...)
Por otro lado, (...) los resultados de una década
de conflictos más o menos abiertos y de negociaciones
entre rebeldes y gobierno sólo alegran a los detractores
del EZLN. Más allá de su anclaje social en
Chiapas, socavado o carcomido, aparece, por lo menos amenazado.
Su aterrizaje en el escenario político mexicano, regularmente
aplazado, acabó volcado. En cuanto a su articulación
intergaláctica con las convergencias altermundialistas,
ambivalente ayer, evanescente hoy, no cumplió su promesa”.
Por su parte, al
presentar su carta pastoral llamada “Una
nueva hora de gracia”,
Samuel Ruiz García, obispo emérito de San
Cristóbal
de las Casas, subrayaba: “a pesar de no haberse
resuelto el conflicto en sus causas, el esfuerzo por
construir la
Paz con Justicia y Dignidad –en el que los actores
han sido múltiples y diversos- es un patrimonio
común
de toda la nación y ha aportado avances, logros
y nueva conciencia. Sin ser el factor único, el
levantamiento del EZLN y su posterior evolución
política
favoreció la conciencia y la organización
de muchos de los pueblos indígenas de México;
facilitó el surgimiento de una nueva conciencia
en el País respecto a los derechos y significado
de los indígenas; animó el crecimiento
y la participación
de la sociedad civil; retó a la sociedad política
a buscar caminos nuevos; incidió en algunos de
los pocos avances en la reforma del Estado; hizo más
visible la necesidad de transformación de las
instituciones y de las relaciones sociales y económicas;
evidenció las
graves deficiencias del sistema político mexicano
y el largo camino que falta por recorrer para tener una
democracia digna; exigió una respuesta responsable
(todavía
pospuesta), a las causas del conflicto por parte de los
poderes del Estado; cuestionó a las iglesias sobre
su disponibilidad histórica en la búsqueda
de la justicia; puso en la palestra internacional el
tema de los pueblos indios
en el mundo y la denuncia del sistema neoliberal y sus
consecuencias”.
Nuevo reto zapatista: las Juntas de Buen Gobierno (JBG)
Como lo subraya Miguel Alvarez de Serapaz (Servicio y
Asesoría
para la Paz): “Después de la contra reforma
indígena, no se cerró un capitulo sino un libro
en el proceso. La propuesta de las JBG muestra que la estrategia
zapatista ya está en este segundo tomo”. Desde
hace más de 6 meses, las bases de apoyo del EZLN han
volcado su energía en el fortalecimiento de los 35
municipios autónomos existentes a través de
las Juntas de Buen Gobierno, un nuevo escalón de carácter
regional (ver informe
SIPAZ, vol. 8 nº3).
El funcionamiento de las JBG enfrenta
múltiples retos.
Un primero tiene que ver con la pluralidad existente en los
territorios que pretenden cubrir. En muchas zonas, una parte
de la población (mayoría o minoría según
el caso) se opone al proyecto de autonomía zapatista.
Por ejemplo, la tensión subió en diciembre,
cuando en Altamirano, varias organizaciones sociales acordaron
realizar movilizaciones frente a la JBG de la zona. A la
fecha, se ha logrado disminuir el conflicto gracias a la
intervención del gobierno estatal.
Otro eje de tensión es el tema de los servicios públicos
(agua, luz eléctrica y obras en particular). Los zapatistas
estando en resistencia frente a las instancias gubernamentales,
se generan fricciones con el resto de la población
que paga por estos servicios. Dos situaciones particularmente
tensas en estos meses se dieron en Zinacantán (militantes
del Partido de la Revolución Democrática, PRD,
cortaron el suministro del agua a bases de apoyo zapatista)
y en San Juan Cancúc (miembros del PRI, amenazaron
de expulsar a indígenas simpatizantes del EZLN que
se negaban a cooperar para los servicios). Para algunos,
este factor de división es un elemento clave de la
nueva estrategia contrainsurgente.
Autonomías en la geografía nacional
Después de la aprobación de la reforma constitucional
en materia indígena en el 2001, tanto el EZLN como
el Congreso Nacional Indígena (que aglutina a la mayoría
de los pueblos indígenas de México) optaron
por la construcción de la autonomía por la
vía de los hechos.
Recientemente, un ejemplo crítico en cuanto al futuro
de la autonomía se dio en Morelos cuando, en enero,
ciudadanos de Tlanepantla se declararon municipio autónomo.
El 14 de enero, el gobierno estatal envió policías
al municipio para posibilitar que el alcalde constitucional
asumiera su cargo. Se desalojó al consejo municipal
autónomo y se dio un enfrentamiento que dejó una
persona muerta y cientos de desplazados que regresaron tan
sólo hasta marzo. El gobernador de Morelos justificó la
intervención al afirmar que se había encontrado
un “campo de adiestramiento tipo guerrillero”,
y que se “tiene conocimiento de que el grupo opositor
al gobierno municipal estaba fuertemente armado”.
El secretario de Gobernación, Santiago Creel afirmó en
referencia a estos hechos que es necesario que se deslinden
responsabilidades “con claridad y precisión”,
pero también que “no se va a permitir que nadie
venga a establecer nuevas formas de gobierno a voluntad propia,
a contentillo de algún grupo que no esté de
acuerdo con la autoridad constitucional”. La Asociación
Jalisciense de Apoyo a Grupos Indígenas advirtió que
estas declaraciones: “suenan a amenaza, y ponen en
riesgo experiencias como las Juntas de Buen Gobierno de los
zapatistas”.
El representante del Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Derechos Humanos en México, Anders Kompass,
haciendo referencia al caso señaló que si los
problemas poselectorales no se resuelven por la vía
pacífica “se corren grandes riesgos de que se
conviertan en violencia”, algo que aparece en el diagnóstico
de la ONU sobre la situación de los derechos humanos
en México.
Derechos indígenas en México: persistentes
rezagos
Este diagnóstico se presentó formalmente el
8 de diciembre pasado. El presidente Fox aceptó las
32 recomendaciones derivadas del mismo y admitió que
falta mucho por hacer para que la vigencia de las garantías
personales sea una realidad plena en el país.
En cuanto a derechos indígenas, el diagnostico subraya: “Si
bien ha habido algunos avances en la materia, también
hay serios rezagos que no han sido atendidos con suficiente
voluntad política. (...) En la actualidad las violaciones
a los derechos humanos de los indígenas se producen
por lo general en el marco de un alto grado de conflictividad,
particularmente en el medio rural, que tiene que ver fundamentalmente
con la cuestión agraria y con pugnas en torno al poder
político local y regional. Se ha informado reiteradamente
de la existencia de conflictos en comunidades indígenas
donde ocurren actos de violencia e intervenciones de las
autoridades públicas, que con frecuencia configuran
violaciones a los derechos humanos. Según los informes
recabados, muchas de estas violaciones permanecen impunes
y provocan el agravamiento de los conflictos y el recrudecimiento
de la violencia”.

Algunos elementos del diagnóstico sobre derechos
indígenas
CONFLICTO EN CHIAPAS
A raíz del levantamiento del EZLN en 1994, fueron
violados los derechos humanos de indígenas de
numerosas comunidades, en lo colectivo y en lo individual.
La no solución de las demandas indígenas
da lugar también a relaciones conflictivas entre
distintas organizaciones sociales y políticas
de la región, que han generado situaciones de
extrema violencia y de violaciones graves a los derechos
humanos, a las que no han sido ajenas distintas autoridades
gubernamentales.
DESPLAZADOS
A raíz de negociaciones entre las autoridades
federales y la Comisión de Desplazados, se inició el
retorno. Este esfuerzo llegó tarde y es, hasta
la fecha, insuficiente. Entre los desplazados la inseguridad
y el temor persisten, y a mediados de 2003 el problema
sigue vigente.
MILITARIZACION Y PARAMILITARIZACION
Parte de la situación de violencia que viven las
comunidades indígenas en Chiapas se debe a las
secuelas de la actuación durante los años
90 de grupos paramilitares vinculados a las estructuras
del poder local y estatal, y que intervinieron violentamente
en los conflictos políticos y sociales de la región,
con saldo de personas asesinadas, heridas, desaparecidas
y desplazadas. Aunque durante la administración
actual el perfil de esos grupos ha disminuido, se denuncia
que no han sido desmantelados ni desarmados.
LEY INDIGENA
La reforma constitucional resultante recogió algunos
aspectos de la llamada Ley Cocopa pero se apartó significativamente
de ella en algunos otros, que son de importancia fundamental
para los pueblos indígenas. En consecuencia, el
movimiento indígena organizado del país
la rechazó, y los estados de la República
con mayor población indígena no la ratificaron.
(...) Los pueblos indígenas se sintieron traicionados
y descartados.
(Diagnóstico
completo) |
Militarización persistente
A pesar de las protestas para que se retire el Ejército
de las comunidades indígenas, como en Emiliano Zapata
(zona Norte) en enero, la presencia militar en Chiapas sigue
siendo la más alta del país, después
del Distrito Federal, sede del mando militar nacional. Algunas
de las consecuencias de la militarización son cada
vez son más notables y cuestionadas: alcoholismo,
drogadicción, prostitución y ruptura del tejido
social en particular.
El Centro de Análisis Político e Investigaciones
Sociales y Económicas (CAPISE), en su más reciente
publicación “La ocupación militar en
Chiapas: el dilema del prisionero” ubicó 91
instalaciones militares permanentes en la zona de conflicto.
Afirma que: “la presencia el Ejército significa
la suspensión de garantías con un costo social
que endosado a las comunidades indígenas, ha sido
y continua siendo, muy alto.” Denuncia que “las
operaciones militares han sido irregulares, es decir, actividades
bélicas que no tienen por objeto llegar a una decisión,
pero sí el de hostilizar y desgastar al adversario,
y pueden realizarse como hechos aislados e individuales o
como parte de un plan defensivo previamente establecido,
en combinación o no con operaciones regulares. A través
del fuerte impacto paramilitar y el desplazamiento forzado
de miles de pobladores, estas operaciones se han basado en
la creación de grupos paramilitares”. Ver
www.capise.org. En cuanto a actividades con corte paramilitar, en marzo,
el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las
Casas (CDHFBLC) señaló que desde finales del
año pasado se han producido ataques, amenazas y homicidios
no esclarecidos en los municipios San Andrés y San
Juan de la Libertad (El Bosque). En esta región se
ha denunciado y documentado la actuación de un grupo
paramilitar conocido como Máscara Roja, grupo también
acusado de ser responsable de la masacre de Acteal.
Montes Azules: constante foco rojo
El CDHFBLC informó que el jueves 22 de enero fueron
quemadas 23 casas en la comunidad Nuevo San Rafael en la
reserva de la biosfera de Montes Azules. El hecho ocurrió después
de que decenas de integrantes de la Marina, policías
y funcionarios de la Procuraduría Federal de Protección
al Ambiente (Profepa) llegaron a la comunidad en una acción
que el CDHFBLC calificó de “desproporcionada”.
Denunció que la Profepa mantenía la comunidad “incomunicada” y
condenó la “violación del libre tránsito
en la región de Montes Azules”. Por su lado,
la Secretaría de la Reforma Agraria (SRA) informó que
las familias de Nuevo San Rafael decidieron abandonar el
lugar “voluntariamente”. Sin embargo, existen
versiones en el sentido de que la SRA había dividido
a la población. Unos determinaron regresar a su
lugar de origen, en el municipio de Sabanilla, otros
decidieron
permanecer en Montes Azules.
Después de estos hechos, el cercano poblado zapatista
de Nuevo San Isidro que se formó desde hace casi dos
años anunció: “De estas tierras sólo
nos van a sacar muertos, porque no vamos a aceptar las limosnas
del gobierno”. Al respecto, el presidente de la organización ‘Maderas
del Pueblo del Sureste’ advirtió: “si
la presión continúa y si se quiere hacer un
desalojo ahí, lo que va a haber es un enfrentamiento,
una masacre, porque ya es contra el Ejército Zapatista”.
A principios de febrero, cinco organizaciones no
gubernamentales (ONG) exigieron a los gobiernos
federal y estatal que “paren
los operativos aislados” en Montes Azules, “hasta
que todos los actores involucrados sean consultados profundamente
en este proceso”. Aseguraron que lo ocurrido en la
comunidad San Rafael, el gobierno “orilló a
los pobladores a retornar a la comunidad El Calvario, de
donde habían sido desplazados con anterioridad por
el grupo paramilitar Paz y Justicia”.
También se pronunciaron respecto a la reciente firma
del convenio entre la Unión Europea (que otorgará 15
millones de Euros) y el gobierno de Chiapas (que aportará otros
16 millones de Euros), con el que se pretende beneficiar
a 155 mil habitantes de 16 micro-regiones de la Selva Lacandona
y en la que se encuentra la biosfera de Montes Azules: “el
círculo de intereses internacionales (...) se cierra,
y reparte” la zona entre la Unión Europea (UE)
y Estados Unidos. Pese a la intención declarada de
la UE de fomentar la participación directa de las
comunidades y de ayudar al diálogo entre los indígenas
y el gobierno, este proyecto pretende ser desarrollado en
una de las zonas más problemáticas
de Chiapas.
Reapertura del caso de la masacre de Acteal
El 22 diciembre pasado, en el marco del sexto
aniversario de la masacre de Acteal en
la que murieron 45
indígenas
del grupo la sociedad civil Las Abejas, líderes de
las principales iglesias evangélicas del país
exigieron al ejecutivo federal reabrir el caso. Argumentan
que de los 74 indígenas actualmente presos, varios
de ellos evangélicos, la mayoría
son inocentes y que se han presentado los elementos
necesarios para
probarlo.
En febrero, por considerar que el gobierno
federal “está preparando
el camino para liberar a los culpables de la masacre”,
Las Abejas lanzaron una “Campaña contra la impunidad”.
Manifestaron su desacuerdo con la reapertura del caso y denunciaron: “es
una estrategia diseñada para encubrir a los autores
intelectuales del genocidio realizado en Acteal”. Subrayaron
que el conflicto en Chenalhó no es religioso y mencionaron
que vieron con preocupación y como un antecedente
la liberación en enero de siete presuntos
paramilitares del grupo Paz y Justicia (zona
Norte del estado).
En marzo, se iniciaron mesas de trabajo
del grupo que estudiará el
caso en el cual participan representantes de la Secretaría
de Gobernación, de la Procuraduría General
de la República (PGR), de la Comisión Nacional
de Derechos Humanos (CNDH) y de la comunidad evangélica.
Abner López Pérez, pastor evangélico
y director de la Sociedad Bíblica de México
hizo un “fraternal llamado” a Las Abejas para
que participen en esta mesa y para “buscar el total
esclarecimiento de los hechos”. Adoniram Gaxiola, también
pastor evangélico exigió “que reciban
el castigo justo los verdaderos responsables intelectuales
y materiales de los hechos, (...) a los muertos de Acteal
sólo se les hará justicia cuando los verdaderos
culpables sean identificados”.
El obispo de San Cristóbal, Felipe Arizmendi, afirmó que “si
los que están dentro fueran inocentes, cosa que habría
que demostrar, pues habría que encontrar entonces
a los verdaderamente culpables, por eso ojalá que
este caso se maneje con mucha delicadeza porque puede generar
demasiada desconfianza también en el Poder Judicial,
si salieran libres los que están actualmente encarcelados”.
Electricidad, nuevo eje de tensión
En diciembre, el gobernador de Chiapas,
Pablo Salazar anunció que
más de 500 chiapanecos que enfrentan distintos tipos
de procesos penales por conflictos contra la Comisión
Federal de Electricidad (CFE), producto de la resistencia
al pago de luz en demanda de tarifas justas, alcanzarán
su libertad o serán perdonados a través
del retiro de las acusaciones por
parte de las autoridades federales.
Por otro lado, desde el principio
del año, la CFE
impulsa el programa Tarifa “Vida Mejor”, cuyo
objetivo es poner fin a la resistencia al pago de luz y regularizar
la situación. Sin embargo,
los conflictos entre la CFE y centenares
de comunidades en el
estado lejos
de disminuir
se han multiplicado.
En febrero, el Frente de Resistencia
Jurídica y Civil
Chiapaneca (Frejuch) anunció que ya suman más
de tres mil juicios de amparo, 2 mil 500 demandas ante la
Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y por
lo menos siete mil quejas ante la Comisión
Nacional de Derechos Humanos (CNDH).
El 12 de marzo, el superintendente
de CFE afirmó que
se han “logrado ya 98 mil de los 300 mil convenios” que
pretende firmar y que “la población que se mantenía
en resistencia para no pagar sus deudas a la CFE, en la actualidad
están contribuyendo con entusiasmo para resolver este
problema”. Los grupos de resistencia a las políticas
de la CFE aseguran a cambio que al menos en 78 municipios
rechazan las tarifas que imponen la paraestatal y las autoridades
locales. En varios municipios de la zona Altos y Norte se
condicionan procesos administrativos (inscripción
escolar, cartillas del servicio militar por ejemplo) a la
regularización de los pagos. En Cancúc, el
programa ha servido para amenazar de expulsión a las
bases de apoyo zapatistas. El diputado federal Emilio Zebadúa,
ex secretario de Gobierno de Pablo Salazar, reconoció que “Tarifa ‘Vida
mejor’ no ha resuelto los problemas que pretendía
cuando fue presentado”.

:: ENFOQUE
Los Acuerdos de San Andrés hablan
Bats’i K’op(1)
(1) Bats’i k’op
significa literalmente “palabra verdadera”,
y así nombran
los indígenas a su lengua madre
Chaval chana’lek, a’ no’ox akiloj
abolil
chava’i lek, mu xa na’ me pak’chikinot
lekil antzot, batz’i yan apukujil,
chavavta lekilal, a’ no’ox chailbaijinvan
skoj apukulij
¡
Ay chulti’ me’el!
|
Dices que conoces pero cargas costales de ignorancia,
escuchas pero eres sorda,
eres buena pero tu escudo es la maldad
gritas libertad y con tu ambición esclavizas.
¡
Ay, señora Chulti’!
|
| Chulti’: mentira, en idioma tzotzil |
| Ruperta Bautista.
DICES |
El camino de
los Acuerdos de San Andrés

© Foto CDHFBC
Los Diálogos de San Andrés Sacamch’en
de los Pobres, iniciados en 1995 entre el EZLN y el gobierno
federal, fueron un intento de resolver las causas estructurales,
sociales, políticas y culturales que habían
provocado el levantamiento armado zapatista de 1994 y basadas
en las desiguales relaciones existentes entre los pueblos
indígenas, el resto de la sociedad y el Estado mexicano.
La creación de este espacio público de diálogo
representó un esfuerzo para establecer un nuevo pacto
social en el que fundar el proyecto de nación mexicana,
basado en el reconocimiento no sólo de los derechos
individuales, sino también de los derechos colectivos
de los pueblos indígenas en los ámbitos:
- Político: gobiernos autónomos
y formas propias de elección;
- Jurídico: ejercer sus sistemas normativos internos,
formas de impartir justicia y decidir sobre conflictos
internos;
- Social: decidir sus formas de organización social;
- Económico: disfrute de sus recursos naturales, decisión
sobre sus necesidades y sobre las formas de satisfacerlas.
- Cultural: garantizar la cultura propia.
Para llevar a cabo
este proceso, se establecieron seis mesas de diálogo:
- Derechos y Cultura Indígenas;
- Democracia y Justicia;
- Bienestar
y Desarrollo;
- Conciliación
en Chiapas;
- Derechos de la Mujer y
- Cese de
Hostilidades.
El 16 de febrero
de 1996 se logró llegar a un acuerdo en la mesa 1
de Derechos y Cultura Indígena. Los textos donde quedaron
plasmados los puntos de consenso son los denominados “Acuerdos
de San Andrés” (ASA).
Estos ASA constan de tres grandes partes:
- Pronunciamiento conjunto: un documento
político que define un nuevo proyecto de país
basado en los siguientes principios:
- la libre determinación y la autonomía:
se debe respetar el derecho de decisión de
los pueblos indios;
- la participación: los pueblos indios son
los sujetos activos del diseño, planeación
y ejecución
de los proyectos que decidan;
- el pluralismo: respeto a la diversidad de los
pueblos;
- la integralidad: el gobierno debe intentar resolver
los problemas completos, no sólo
una parte;
- la sustentabilidad: los proyectos y los programas
no deben dañar el medioambiente
ni los recursos de los pueblos.
- Propuestas conjuntas: un documento
legal que establece los cambios que se deberán de establecer en las leyes
para que se pueda dar este nuevo proyecto de nación,
incluyendo una reforma constitucional.
- Compromisos para Chiapas: un
documento local que establece las acciones que en
este estado
se deberán llevar
a cabo para dar cumplimiento a los Acuerdos.
El 3 de septiembre de 1996, el EZLN decide
retirarse de las mesas de negociación denunciando
la falta de voluntad por parte del gobierno federal para
proseguir con el diálogo en la mesa 2 y su estrategia
de guerra mantenida de forma paralela al proceso de paz.
La Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA),
conformada por legisladores de los diferentes partidos políticos
y encargada de ayudar en el proceso de diálogo desde
marzo de 1995, redactó y presentó a las partes
una propuesta de reforma constitucional que recogía
los principales consensos establecidos en los ASA. Esta propuesta
es la denominada “Ley COCOPA” y buscaba facilitar
el regreso a las mesas de negociación. El entendimiento
era que las partes aceptarían la iniciativa por completo,
sin ninguna observación o corrección, o la
rechazarían. En diciembre de 1996, el EZLN aceptó la
iniciativa; el gobierno en cambio planteó modificaciones
que cambiaban de manera sustantiva la propuesta de la COCOPA.
Desde este momento, los ASA se convirtieron en el símbolo
de lucha del movimiento indígena nacional y de grandes
sectores de la sociedad civil nacional que daban legitimidad
a este documento tanto por su contenido (se recuperaron los
resultados del Foro Nacional Indígena celebrado en
enero de 1996 y que desembocó en la conformación
del Congreso Nacional Indígena, CNI) como por la pluralidad
desde la que nacían. En efecto, hay que recordar la
amplia representación de la sociedad mexicana que
se dio en las mesas de San Andrés.
En el año 2000, las elecciones presidenciales dieron
el triunfo al líder del Partido de Acción Nacional,
Vicente Fox, quien expresó su disposición de
volver al diálogo de paz. Tras más de 70 años
de gobiernos federales controlados por el Partido de la Revolución
Institucional (PRI) parecía abrirse una esperanza
de cambio.
El EZLN estableció tres condiciones para aceptar el
regreso a las mesas de negociación: el retiro de siete
posiciones militares, la libertad de los presos políticos
zapatistas y el cumplimiento de los ASA a través de
la aprobación de la Ley COCOPA. Este hecho devolvió durante
el 2001 el protagonismo a los ASA y a su cumplimiento como
puerta para seguir caminando en la construcción de
una paz con justicia y dignidad.
Para explicar el por qué de esta necesidad, el EZLN
organizó la Marcha del Color de la Tierra o Marcha
por la Dignidad Indígena recorriendo diferentes estados
de la república mexicana y llegando el 11 de marzo
de 2001 al Palacio legislativo, donde los comandantes zapatistas
pudieron explicar ante el Congreso de la Unión las
razones para la aprobación de la Ley COCOPA.
Finalmente, en el mes de abril se aprobó una reforma
constitucional sobre Derechos y Cultura Indígenas
alejada de los derechos colectivos de los pueblos indígenas
recogidos por la ley COCOPA: no se reconoce la autonomía
de los pueblos a nivel federal sino que lo remite a las legislaturas
estatales; no se reconoce el derecho colectivo sobre el territorio,
ni sobre el uso y disfrute de los recursos naturales; desconociendo
por tanto, derechos colectivos fundamentales ya reconocidos
por el Estado Mexicano en la firma del Convenio n° 169
de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)
sobre derechos de los pueblos indígenas y tribales
en países independientes (vigente en México
desde 1991).
La reforma fue rechazada por el EZLN, el CNI,
intelectuales, y por grandes sectores de la
sociedad civil nacional
e internacional. Por una parte, se presentaron
324 controversias constitucionales
frente al máximo órgano judicial de la nación,
quien se declaró incompetente para juzgar sobre este
acto del poder legislativo. Por otro lado, el EZLN y el CNI
declararon los ASA como ley vigente en sus territorios, prosiguiendo
con la construcción de sus proyectos de autonomía
e iniciando un acto de desobediencia civil frente a esta
reforma constitucional calificada de “traición
a los pueblos indios”.
Los Acuerdos de San Andrés florecen
en lengua indígena
Ocho años después de la firma de los ASA, este
documento ya histórico, resurge con voz indígena,
tras un trabajo colectivo e intercultural fomentado desde
el Centro Estatal de Lenguas, Arte y Literatura Indígena
(CELALI) de Chiapas.
Este centro se creó en 1997 dando cumplimiento a los “Compromisos
para Chiapas” establecidos en los ASA, y más
concretamente en las acciones y medidas en el ámbito
de la educación y la cultura. El CELALI impulsa y
fomenta el desarrollo de las lenguas indígenas chiapanecas
desde el reconocimiento de la autonomía cultural de
los pueblos indígenas.
Desde este objetivo y con el esfuerzo conjunto de un
equipo de asesores, traductores e investigadores sociales
nace
la edición bilingüe de los ASA en las diez lenguas
indígenas existentes en territorio chiapaneco: zoque,
tzotzil, tzeltal, tojolabal, ch’ol, lacandón,
jacalteco, q’anjob’al, chuj y mam (estas cuatro últimas,
lenguas guatemaltecas existentes en Chiapas tras el asentamiento
en territorio chiapaneco de refugiados guatemaltecos).
Estos libros se convierten como ha señalado el historiador
y antropólogo, Andrés Aubry, en un material
de trabajo para las comunidades indígenas. Los traductores
recibieron durante un año talleres sobre el contexto
en el que se dieron los ASA. En esta etapa jugaron un papel
fundamental los asesores, entre los que se encuentran algunos
ex miembros de la CONAI (Comisión Nacional para la
Intermediación, instancia que medió entre las
partes durante los Diálogos de Paz).
Después, los traductores se fueron a las comunidades
para intercambiar visiones con los propios hablantes de las
lenguas. Más tarde, regresaron para trabajar con Comités
Populares de Lectura, y por último, se realizaron
dos plenarias con delegados de las comunidades en San Cristóbal.
Uno de los mayores retos ha sido conseguir que las
lenguas indígenas crearan nuevas palabras para poder nombrar
relaciones políticas y jurídicas, palabras
inexistentes hasta ahora debido al estancamiento que la colonización
provocó en el desarrollo de las mismas. De modo que
de forma colectiva se recrearon conceptos como autonomía,
derecho a la diferencia, pluriculturalidad, instancias de
debate nacional, libre determinación, nuevo pacto
social, pueblos indígenas, reconocimiento, reforma
del estado, sistemas normativos internos, sustentabilidad,
recursos naturales, territorio o usos y costumbres. Estas
palabras fueron las más polémicas en las comunidades
y las que mayores dificultades crearon para ser traducidas.
Por ello, tienen un apartado especial como “Glosario” en
esta edición bilingüe, con una explicación
más amplia sobre su significado y remitiendo con números
a los párrafos correspondientes del texto de San Andrés
donde aparecen dichos conceptos.
Esta experiencia nos muestra cómo el lenguaje político
y jurídico que forma parte del movimiento indígena
actual en su discurso sigue estando “colonizado” por
conceptos que vienen del castellano, y por tanto, de construcciones
conceptuales ajenas a las cosmovisiones indígenas.
Por ejemplo, Xuno López, miembro del CELALI, cuenta
cómo la primera versión de la traducción
fue desechada porque mantenía la forma tradicional
de nombrar ‘gobierno’ en lengua indígena
como ‘dios o dueño’, ajvalil.
De ahí que Samuel Ruiz, obispo emérito de San
Cristóbal de Las Casas, considere estas traducciones
como un “trabajo de liberación de las lenguas
indias, de palabras que determinan un tipo de relación”.
Esta recreación de las lenguas indígenas no
es valorado positivamente por todo el mundo, hay voces que
cuestionan para qué cambiar palabras en castellano
que los indígenas ya tienen incorporadas en su cotidianidad,
y avisan de la estandarización que pueden provocar
en las lenguas estos trabajos de traducción Para otros,
este trabajo es un camino más, un regalo para la humanidad
y un valor para las culturas indígenas al poder participar
en la creación de nuevas palabras.
También ha habido dudas sobre cuánto impacto
puede tener este trabajo en una estado con altos niveles
de analfabetismo como Chiapas. Respecto a este factor, Andrés
Aubry comparte cómo en los trabajos de traducción
realizados en las comunidades, personas analfabetas querían
también participar, argumentando “No sé leer
ni escribir, pero sé pensar”.
Ahora se inicia un nuevo proceso: devolver
este texto a las comunidades indígenas y recibir sus comentarios así como
comprobar si realmente las traducciones son correctas y han
logrado su objetivo.
Marcos Girón, miembro del equipo coordinador, nos
comentaba que al presentar el documento ya terminado ante
una organización campesina, los miembros de ésta
se sorprendieron porque los Acuerdos “decían
cosas buenas”. Hasta entonces habían pensado
que los ASA eran solo de los “haraganes” que
se levantaron en armas (refiriéndose a los zapatistas).
Esta anécdota nos muestra cuántos colectivos
y personas desconocen el contenido de los ASA, lo que hace
en ocasiones verlos sólo como texto de los indígenas
o de los zapatistas, en vez de entenderlos como patrimonio
de tod@s y para tod@s l@s mexican@s.
Los Acuerdos de San Andrés: una puerta hacia el interculturalismo
La traducción de los ASA supone un florecimiento de
los mismos, “no son
una mera ‘efeméride’ sino
un programa vivo” y se enmarca en la estrategia de
los pueblos indígenas de seguir con su ‘reconstrucción
autonómica’ por la vía de los hechos (Magdalena
Gómez, La Jornada, 17
de febrero de 2003).
El significado de los ASA y ahora
su traducción a
las lenguas indígenas chiapanecas convierten este
proceso en un paso más hacia la construcción
de una paz que represente el fin de la opresión a
la que se han visto sometidos durante siglos los pueblos
indígenas en México.
La apropiación por parte de las lenguas indígenas
de un texto político de la importancia de los ASA
es mucho más que un simple cambio lingüístico:
representa la emancipación de las lenguas indígenas
en el terreno político y más, el inicio de
un verdadero interculturalismo, en el que el contacto entre
las diferentes culturas se base en el diálogo y en
el reconocimiento mutuo, predominando entre ellas, la igualdad,
la participación, la convivencia, la autonomía
y la reciprocidad.
En la presentación de esta edición bilingüe
de los ASA en San Cristóbal de Las Casas, el 16 de
febrero del presente año, Andrés Aubry afirmó que
era una día de fiesta para ese nuevo país que
está diseñado en dichos textos: “Estamos
construyendo la paz. Sin el cumplimiento de los ASA no hay
paz. El texto es de todos, no es del EZLN ni del gobierno.
Depende del país que se vayan a realizar. No se puede
disociar los ASA del proceso de paz”.
Esta experiencia demuestra
que la interculturalidad
puede ser
una puerta
hacia una paz
con justicia y dignidad,
partiendo del reconocimiento
del otro. Esta lucha
por la dignidad
de las culturas indígenas ya cuenta con un “arma
que no dispara balas, sino palabras y pensamientos” (Andrés
Aubry).

:: ARTÍCULO
CUARTO ENCUENTRO SOBRE EXPERIENCIAS POR
LA PAZ Y LA RECONCILIACIÓN:
“
unidos buscando construir una casa en donde quepamos todos”.
“Tomémonos de la mano y trabajemos juntos por
una misma lucha. Preparémonos y tengamos más
experiencias que nos ayuden a construir el futuro para nuestros
hijos. Busquemos la paz (...) llevará tiempo, así que
no nos soltemos”
(Un participante al concluir el Encuentro)

El 30, 31 de enero y 1 de febrero del
2004, la Red por la Paz de Chiapas (de la que SIPAZ es
parte) convocó al Cuarto Encuentro sobre Experiencias por
la Paz y la Reconciliación. Asistieron alrededor
de 120 participantes de 30 municipios del Chiapas. El objetivo
era propiciar un espacio para “dialogar y reflexionar
sobre la situación de guerra que vivimos, lo que afecta
a nuestra vida y organizaciones, así como nuestro
trabajo en la búsqueda de la paz”.
“
Una guerra que puede parecer invisible”...
Para el análisis de la realidad se realizó un
panel en el que participaron personas de diferentes organizaciones
y regiones.
Uno de ellos expresaba: “Hay una guerra que puede parecer
invisible, pero que estamos sintiendo. Nosotros lo vemos
en: los programas del gobierno, sus planes para quitar fuerza
a los pueblos y para meter miedo. La guerra quiere dominar
la razón de los pueblos indios y la palabra de los
hermanos. Por otro lado hay resistencia a los planes del
gobierno y la política neoliberal. (...) El gobierno
no cumplió los Acuerdos de San Andrés porque
no quiere reconocer nuestros derechos. No les conviene pues
tienen la idea de seguir saqueando nuestros recursos. Es
importante que se sepa que con ley o sin ella, nosotros sí podemos
organizarnos, valorando nuestro ser indígena y campesino,
creando una buena conciencia y reconociendo nuestros propios
derechos”.
Después de esta presentación, se trabajó en
grupos para profundizar la reflexión. Se subrayó que
la guerra tiene varias caras:
- La social: Hay una ruptura del tejido social,
división
en las familias, comunidades, organizaciones. Se da el
individualismo. Hay mentira y engaño, alcoholismo,
drogadicción, prostitución, secuestros.
Nos vemos diferentes, no nos creemos entre nosotros.
Antes en nuestra cultura la palabra era muy importante.
Hoy ya no vale, hay desconfianza y rencor, sentimientos
negativos de tristeza y miedo que al no poder controlar
causan más violencia.
- La económica: Bajo precio de los productos
de los campesinos y alto precio de los productos de las
grandes empresas. Desempleo, marginación, pobreza
y migración. La tierra ya no da por los químicos.
- La militar: El ejército, los paramilitares,
los sobrevuelos, los retenes, el tráfico de armas,
la siembra y venta de droga, los desalojos, la intimidación,
los desplazados, la persecución y asesinatos a
los líderes.
- La cultural: Intereses personales de los líderes
que van perdiendo la raíz de la cultura. Desorganización
de las comunidades. Desconfianza entre nosotros mismos.
Venta de nuestra madre tierra. Los que migran a su
regreso no quieren reintegrarse a la comunidad.
- La legal: Reforma del artículo 27. Nuestros
derechos no son reconocidos por la constitución
y nuestros dirigentes no fueron escuchados en el
Congreso.
- La ecológica: Contaminación del medio
ambiente. (Basado en el Boletín final del
Encuentro)
|
1994-2004, Proceso
de Paz, proceso de guerra: recuperando avances y aprendizajes
Después de traer a la memoria los hechos más
importantes, se trabajó en grupos para visibilizar
lo que se ha hecho como sociedad civil en estos 10 años
de conflicto. Se presentó la siguiente síntesis
de los aportes civiles a la paz:
> INICIATIVAS SOCIALES Y POLÍTICAS
- Capacitación sobre análisis y sobre cómo
dar respuestas a la coyuntura, hacia una política
constructiva y legítima (en encuentros,
foros, reuniones y talleres).
- Creación de más conciencia sobre: (1)
La estrategia de guerra del gobierno, (2) que el gobierno
compra los líderes, (3) la lucha por la justicia,
el amor y la liberación, (4) derechos de pueblos
indios y de mujeres, (5) que los conflictos no son religiosos
sino que tienen otra raíz y (6) la importancia
de la tolerancia en los conflictos.
- Buscamos caminos de diálogo en la resolución
de los conflictos: (1) Se han formado promotores de derechos
humanos y de reconciliación, (2) se han
resuelto algunos casos de conflictos, (3) se han
buscado espacios
para platicar sobre la unidad y la paz, (4) se
ha buscado reencontrarnos como hermanos a pesar
de los conflictos
y (5) se han formulado reglas para resolver problemas
en las mismas comunidades.
- Mayor participación de las mujeres en algunos
espacios. Hay más conciencia de sus derechos.
- Mayor difusión de información, contactos
y denuncias a nivel nacional e internacional sobre la
situación de guerra y contra la discriminación.
- Construcción de un nuevo proyecto político
que no viene de arriba sino que se va a construir desde
abajo, manteniendo la esperanza en que es posible una
transformación y fortaleciendo la vida de
las comunidades.
- Participación en: Cinturones de seguridad; diálogos
de San Andrés; consultas (como las de 1995 y 1999);
marchas; mítines, plantones, bloqueos y otras
movilizaciones; varias peregrinaciones; la Convención
Nacional Democrática; el Congreso Nacional Indígena.
- Apoyo de observadores civiles por
la paz.
- Toma de presidencias y conformación de
Consejos Municipales.
- Observación electoral.
- Resistencia a la represión gubernamental,
a los atropellos y a los desalojos.
- Conformación de Municipios Autónomos,
construcción y exigencia de la autonomía.
>
INICIATIVAS ECONÓMICAS
- Resistencia a: TLC (Tratado de Libre Comercio),
PPP (Plan Puebla-Panamá), pago de luz,
represas, proyectos de gobierno, transgénicos
y otros.
- Propuestas alternativas como: (1) Producción
y tiendas de productos orgánicos, (2) cooperativas,
trabajos y organización colectivos, (3) intercambio
de productos entre comunidades, (4) organización
para la educación, la salud, la comercialización
de productos.
> INICIATIVAS FRENTE A
LA MILITARIZACIÓN
- Lucha y resistencia en situaciones difíciles:
presión y hostigamiento militar
y sus consecuencias (alcoholismo, prostitución,
drogadicción,
acoso sexual a las mujeres, división,
represión,
desplazamientos).
- Impedir la entrada de los militares y
luchar para que se salgan los ejércitos.
> INICIATIVAS CULTURALES
- Rescate de nuestros
usos y costumbres.
- Educación propia.
- Resolución de algunos conflictos comunitarios
de acuerdo a nuestras costumbres indígena.
> INICIATIVAS LEGALES
- Reglamentos o leyes
internas para resolver problemas en las mismas comunidades.
- Defensa de nuestro territorio
contra las reformas del artículo 27 de la Constitución.
- Lucha por el reconocimiento
de los derechos indígenas
ante el Congreso.
|
“La paz
es como la semilla hay que tener paciencia y cuidarla para
verla crecer...”
Nuevamente se trabajó en grupos para analizar las
posturas de diversos actores en Chiapas buscando ubicar qué busca,
qué hace, a quién favorece y a quién
afecta lo que hacen o dejan de hacer cada uno de esos actores.
El boletín final sintetiza: “Todos dicen que
quieren la paz, pero cada uno la busca de un modo diferente.
Hay que ponernos los zapatos de los otros para entender cuál
es su pensamiento y por qué está haciendo lo
que hace. No es para decir si tiene la vedad o no la tiene,
es para entenderlos mejor y así a nosotros nos ayuda
a estar claros para definir nuestras acciones. El gobierno,
por ejemplo, piensa que como no hay guerra ya se acabó el
problema y piensa que los proyectos ayudan a construir la
paz. Estamos parados en un mundo donde hay muchos grupos.
Pero por ejemplo no podemos hablar de iglesia como un solo
grupo, hay diferentes iglesias y cada una tiene grupos diferentes
a su interior. (...) No se trata de decirles a los otros
actores lo que tienen que hacer. Ellos tienen su idea. Hay
que ver a nosotros qué nos falta hacer”.
Después de este trabajo, se profundizó en
la pregunta: Y nosotros, ¿qué entendemos por
paz? Algunas ideas fueron:
- “Vivir sin miedo, con felicidad. Es la vida que nos
lleva al respeto”.
- “Es trabajar desde un sólo corazón”.
- “Para beneficio de todos. No con ejércitos.
Sin dominación”.
- “Es vivir una vida digna: vivienda, trabajo, salud,
educación. Es tener tierra donde trabajar
y que todos tengan pan para comer. Que nadie sufra”.
- “Es vivir en armonía conmigo mismo, con
mis hermanos y con la naturaleza. Es profunda, es sacar
lo amargo,
superar el odio, el rencor”.
- “No sólo es ausencia de conflictos. Es
reconciliación
en la comunidad. Es crear acuerdos para vivir
en paz. Y respetar el derecho de todos, respetando la libre
expresión”.
En un boletín de prensa, se rescataban algunos elementos
a futuro: “Como pueblos venimos trabajando en la construcción
de la paz, el amor, la justicia, buscamos la reconciliación
y el diálogo, la defensa de nuestro territorio, buscando
la liberación de nuestros pueblos para ya no vivir
en la opresión, fortaleciendo nuestro proyecto de
vida. (...) Ya no esperamos nada del gobierno para cambiar
nuestra situación, el cambio lo tenemos que construir
nosotros desde la base, desde nosotros”, lo cual requerirá de
mucha paciencia, cuidando semillas de paz y unidad...
Para más información, consultar:
http://www.laneta.apc.org/coreco/Boletfinal.htm

:: ACTIVIDADES DE SIPAZ
Diciembre 2003 - Marzo 2004
ACOMPAÑAMIENTO
Durante los últimos meses, el equipo de títeres “Diversidad” presentó funciones
sobre el valor de la diversidad y de la reconciliación
en una Asamblea de mujeres artesanas de la zona Altos y en
distintos barrios de la ciudad de San Cristóbal de
Las Casas. Terminamos una nueva obra sobre el uso del agua
y la protección del medio ambiente, complementando
las 4 otras que ya se tienen sobre divisiones, reconciliación,
derechos de la mujer y derechos del niño. Dicha obra
se estrenó en el tercer Encuentro chiapaneco frente
al Neoliberalismo llevado a cabo en Huitiupán del
19 al 21 de marzo.
En enero, fuimos en dos ocasiones como observadores a Emiliano
Zapata, una comunidad de la zona Norte en donde la mayoría
de la población realizaba manifestaciones para exigir
el retiro de la base militar instalada en dicha comunidad.
A finales de marzo, el equipo fue a la Zona Norte (municipios
de Tila, Sabanilla y Yajalón) para entrevistarse con
los distintos actores de la zona y para preparar una gira
de títeres en aquella zona.
DIALOGO INTERRELIGIOSO
En el marco del proyecto de “Pasantías de intercambio
y formación entre líderes religiosos de Chenalhó y
las Comisiones de Paz de Nicaragua”, dimos tres talleres
de capacitación sobre negociación y mediación
con actores religiosos del municipio de Chenalhó.
También mantuvimos reuniones y entrevistas con actores
religiosos de este municipio y de San Cristóbal de
Las Casas vinculados al mismo proceso.
En diciembre, nos entrevistamos con el secretario
Ejecutivo de la Comisión Episcopal Francia - América
Latina (CEFAL) en el marco de su visita a Chiapas.
En enero, estuvimos presentes en la conferencia
de prensa realizada por el obispo emérito de San Cristóbal
de Las Casas, Samuel Ruiz para presentar su carta pastoral “Una
nueva hora de gracia”.
Estuvimos presentes en dos actividades promovidas
por el Consejo Interreligioso de Chiapas
(CICH): coros
de distintas
iglesias y denominaciones (diciembre), y
oración ecuménica
(en el marco de la semana para la diversidad de los Cristianos).
EDUCACION POR LA PAZ
Conjuntamente con la Red por la Paz de Chiapas, participamos
en la organización y realización del 4º encuentro
sobre experiencias de Paz y Reconciliación llevado
a cabo en San Cristóbal de Las Casas a finales de
enero. Participaron 120 personas de 30 municipios del estado
(ver http://www.laneta.apc.org/coreco/Boletfinal.htm).
A principios de marzo, participamos en el “Taller para
construir un referente nacional de paz” realizado en
la ciudad de México.
En marzo, en coordinación con la Comisión para
la Reconciliación Comunitaria (CORECO), impartimos
un taller sobre “Divisiones comunitarias y planes neoliberales” en
el marco del tercer Encuentro chiapaneco frente al Neoliberalismo
de Huitiupán.
CONTACTOS E INFORMACION:
Recibimos visitas, delegaciones, estudiantes y periodistas
para darles a conocer la coyuntura de Chiapas y el trabajo
de SIPAZ, principalmente de EE.UU., Alemania, Bélgica
y Noruega.
En diciembre, nos entrevistamos con el Embajador de Alemania
en México, Dr. Eberhard Kölsch.
En diciembre, estuvimos en la presentación del Informe
anual del gobierno estatal presentado por el gobernador de
Chiapas, Pablo Salazar Mendiguchía.
Nos entrevistamos con distintos actores en Chiapas
y México
a nivel de comunidades, movimientos sociales, ONGs y gubernamental.
Estuvimos en la ciudad de México en tres ocasiones.
En diciembre y febrero, fuimos a Oventik para entrevistarnos
con la Junta de Buen Gobierno.
Estuvimos presentando elementos de reflexión sobre
los 10 años del conflicto armado en reuniones de la
Coordinación Diocesana de Mujeres (CODIMUJ) y del
Movimiento Independiente de Mujeres (MIM) en febrero.
Internacional
Un miembro del equipo dio presentaciones en España
en La Universidad de Deusto de Bilbao (País Vasco),
La Universitat de Lleida (Cataluña) y en la Universitat
de Valencia (Comunidad Autónoma Valenciana) en diciembre.
En marzo, participamos en la consulta nacional sobre el
papel de la sociedad civil en la prevención de conflictos
armados, una consulta global que culminará con una
conferencia internacional por realizarse en la sede de las
Naciones Unidas en el 2004. Nos entrevistamos con los responsables
de este proceso en EE.UU. y Canadá.

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