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:: INFORME SIPAZ: Año 7 No.1, Febrero de 2002

-> Sumario Acciones Recomendadas
-> Actualidad Derechos Humanos en México: Asuntos
Pendientes
-> Análisis CHIAPAS: Riesgoso distanciamiento de
los actores
-> Enfoque Los retos de la Paz y la reconciliación en
Chiapas
-> Actividades del Equipo en Chiapas
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:: SUMARIO

Un volcán dormido, una bomba de tiempo a punto de explotar... Esas son dos de las metáforas que se han usado para describir la situación actual en Chiapas. Algunas estadísticas recientemente publicadas por el gobierno indican que dicho estado, con sus altos niveles de pobreza, analfabetismo y desempleo, ocupa el primer lugar de marginación en México. Además, en un continente donde se ha optado por el mismo modelo neoliberal, muchos están preocupados de que la debacle económica actual de Argentina podría llegar a repetirse en México.

Se han escuchado comentarios diversos respecto al primer año de gobierno del presidente Fox y del gobernador de Chiapas, Pablo Salazar. A nivel federal, aunque los indicadores macroeconómicos dan cuenta de cierta estabilidad, la mayoría de los problemas sociales siguen pendientes, al igual que algunos temas de derechos humanos y el sistema de procuración y administración de justicia en México.

En su primer año de gobierno, Pablo Salazar tuvo que enfrentar un sinnúmero de problemas políticos y sociales, teniendo cada vez más dificultad para conservar el apoyo de los partidos y organizaciones sociales que lo llevaron al poder. Por otra parte, las divisiones y conflictos dentro del PRI y otros partidos se han agudizado por el recambio de las dirigencias. En este contexto, resultó difícil implementar medidas eficaces para empezar a resolver los problemas profundamente enraizados de pobreza y marginación que prevalecen en el estado.

En Chiapas, la polarización y las tensiones han seguido aumentando, así como las denuncias de hostigamiento, amenazas y secuestros. El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas informó que durante el primer año de gobierno de Pablo Salazar (2001) atendió 45 casos de violaciones de derechos humanos. En enero, el mismo presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) fue amenazado de muerte y su casa y vehículo fueron baleados. Por otro lado, al momento del cierre de este informe, el gobierno de Chiapas informó la detención de Diego Vázquez, principal dirigente de la organización paramilitar Paz y Justicia, por diversos delitos de violencia cometidos entre 1995 y 1997.

El contexto nacional se caracteriza por mucha incertidumbre y tensión, y con pocos avances visibles. Eso se puede observar particularmente en el caso de la situación de los derechos humanos. En febrero, el general José Gallardo fue puesto en libertad, después de ocho años de prisión por haber reclamado la creación del cargo de ombudsman dentro del Ejército mexicano. Aunque la liberación de Gallardo obedeció a las presiones internacionales, no se llegó a reconocer su inocencia, y todavía queda pendiente el cumplimiento de las otras recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). (Ver Acciones recomendadas.)

Al final del año pasado, se creó un comité intersecretarial constituído por la Procuraduría General de la República (PGR), Seguridad Pública y Defensa Nacional para coordinar esfuerzos en materia de protección a defensores de derechos humanos. No obstante, en enero el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro (Centro PRODH) realizó un balance a tres meses del asesinato de abogada de derechos humanos Digna Ochoa, en el que señaló los pocos avances en la investigación, criticando la escasa colaboración brindada a la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, por la Secretaría de Defensa Nacional y otras instancias federales. Otras reconocidas organizaciones internacionales de derechso humanos como Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la Federación Internacional de Derechos Humanos publicaron informes recientemente en los que reconocen avances pero también asuntos pendientes en materia a derechos humanos.

Una iniciativa importante fue el informe que emitió la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) a finales de noviembre sobre los casos de desapariciones forzadas durante la llamada "guerra sucia" en los años 70 y 80. Este informe resultó ser un paso clave en la lucha contra la impunidad.

El tema todavía sin resolver de la ley sobre derechos y cultura indígena es otro elemento de tensión, incertidumbre y expectativa. En los primeros meses de 2002, la Suprema Corte de Justicia de la Nación deberá resolver las más de 300 controversias constitucionales que se presentaron contra dicha ley. Si el máximo órgano judicial opta por validar la ley, podría reforzar la idea -ya de por sí defendida por algunos grupos más radicales- de que la violencia es la única vía para lograr los cambios en México.

Acciones recomendadas

  1. Escribir al presidente Fox expresándole su preocupación
    1. porque la reforma constitucional sobre derechos indígenas se ha convertido en un obstáculo para reanudar el proceso de paz y avanzar hacia una solución al conflicto de Chiapas;
    2. por la falta de avances en la investigación del asesinato de Digna Ochoa, y exhortarle a tomar medidas eficaces para que el Ejército, los órganos federales y los gobiernos estatales involucrados colaboren con la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, a fin de llevar a los responsables ante la justicia y poner fin a las amenazas contra los defensores de derechos humanos.
  2. Escribir al presidente Fox felicitándole por la liberación del general José Gallardo, y exhortándole a cumplir con las demás recomendaciones de la CIDH: reparación integral al general, reconociendo su inocencia, así como investigación y castigo a los responsables de las acusaciones falsas y el hostigamiento que lo llevaron a la cárcel y pusieron su vida en peligro.
  3. Escribir a la Suprema Corte de Justicia de la Nación expresándole respetuosamente su esperanza de que resolverá las controversias constitucionales en materia indígena teniendo en cuenta las demandas planteadas por los pueblos indígenas, los compromisos asumidos por el gobierno federal en los Acuerdos de San Andrés de febrero 1996, y las obligaciones contraídas por el Estado mexicano al ratificar el Convenio 169 de la OIT.
  4. Difundir información -como la contenida en este informe- sobre la situación en Chiapas.

Lic. Vicente Fox
Presidente de la República
Residencia Oficial de los Pinos
Colonia M. Chapultepec, Delegación M. Hidalgo
11850 México, D.F., México
Fax: (+52) 55 55 15 17 94
Sitio en internet para opiniones

Suprema Corte de Justicia de la Nación
Calle Pino Suárez #2
Col. Centro, Delegación Cuauhtemoc
México D.F., México
Fax: (+52) 55 55 22 44 45

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:: ACTUALIDAD

Derechos Humanos en México: Asuntos Pendientes

En diciembre 2001, el presidente Fox envió al Senado una iniciativa para ratificar el Estatuto de la Corte Penal Internacional, que tendrá jurisdicción sobre crímenes contra la humanidad. También la Secretaría de Gobernación anunció la creación de un comité intersecretarial constituido por la Procuraduría General de la República (PGR), Seguridad Pública y Defensa Nacional para dar seguimiento a las medidas de protección a defensores de derechos humanos. Asimismo, el Senado aprobó cinco instrumentos internacionales para castigar violaciones de derechos humanos.

El general José Francisco Gallardo fue puesto en libertad el 7 de febrero, bajo una reducción de pena, después de más de ocho años de cárcel por proponer la creación de un ombudsman en el Ejército. Los organismos de derechos humanos señalaron que con esta medida el Estado mexicano cumplió parcialmente las recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), ya que está pendiente poner fin a la campaña de hostigamiento y persecución contra el general, investigar y sancionar a quienes resulten responsables por la injusta encarcelación de Gallardo, y la debida reparación del daño. Por su parte, el militar aseguró que continuará su lucha legal para demostrar su plena inocencia así como por la creación de un ombudsman militar.

Por otro lado, continúan las preocupaciones de las organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales. En diciembre, Amnistía Internacional presentó un informe en el cual sostuvo que en México se trata a los defensores de derechos humanos como "delincuentes o subversivos" y se les somete a formas degradantes de persecución, llegando al asesinato, como en el caso de Digna Ochoa. También la Federación Internacional de DDHH, después de una misión en diciembre, hizo una crítica a la situación de los derechos económicos, sociales y culturales y de los pueblos indios. En un informe de enero, Human Rights Watch elogió los "grandes cambios" en la actitud del gobierno mexicano respecto a los derechos humanos, pero advirtió que aun son necesarios "avances significativos" para resolver los abusos por parte de los militares y someterlos al régimen de la ley.

También en diciembre el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro (Centro PRODH), evaluando el primer año del gobierno de Vicente Fox, señaló como preocupante que todavía se carezca de una política de Estado en materia de derechos humanos, y que las acciones emprendidas parecen estar animadas por la preocupación de mantener una buena imagen internacional. Sostuvo que no se ha dado atención a los problemas estructurales y que persiste la impunidad y la tendencia a militarizar ámbitos de competencia civil.

A cuatro meses del asesinato de Digna Ochoa, todavía no se resolvió el caso. Ante la falta de avances y las dificultades presentadas, en diciembre el procurador de Justicia del Distrito Federal, Bernardo Batíz, cambió al equipo de investigación en su totalidad, poniendo la responsabilidad a cargo del subprocurador jurídico y de derechos humanos, Renato Sales. Aun así, a fines de enero el Centro PRODH denunció la falta de colaboración con la investigación por parte de la Secretaría de Defensa Nacional y de otras instancias federales. Asimismo, todavía no se ha concretado la cooperación ofrecida por la CIDH de brindar al equipo investigador la asesoría de un experto en la materia.

Tras el informe que emitió la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) a finales de noviembre, continúan las demandas de la sociedad civil para investigar a fondo la matanza de Tlatelolco en octubre de 1968 y los casos de las desapariciones forzadas en la llamada "guerra sucia" de los años 70 y 80. Para estas últimas se creó una Fiscalía Especial a cargo de Ignacio Carrillo Prieto. En diciembre se conocieron documentos oficiales de la PGR que indican claramente la existencia de detenidos y desaparecidos en 1968 y que desmienten la versión oficial de más de tres décadas.

Durante el primer año del nuevo gobierno de Chiapas, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas ha documentado 45 casos de violación de derechos humanos. Si bien es una disminución importante respecto a los gobiernos anteriores, el Centro considera que no ha habido respuestas contundentes a esas denuncias. En un informe especial, también denunció que en Chiapas la policía continúa practicando torturas, amenazas de muerte, robo y abuso de autoridad contra los indígenas, y pidió al gobernador que exponga públicamente su plan para la reforma integral del sistema de procuración y administración de justicia, así como su política de derechos humanos. En enero el gobierno de Chiapas anunció que investigará los abusos presuntamente cometidos por la policía estatal durante el rescate de cinco funcionarios gubernamentales el 27 del julio pasado en el municipio Marqués de Comillas.

En enero, Pedro Raúl López Hernández, presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, fue amenazado de muerte y su casa y vehículo fueron baleados. Según él, es objeto de persecución por parte de funcionarios del gobierno de Chiapas. El gobernador Pablo Salazar negó la acusación, condenó la agresión y solicitó que la CNDH y la PGR investiguen el caso. Tanto la CNDH como la CIDH solicitaron al gobierno federal tomar medidas urgentes para proteger la vida de López Hernández y su familia.

Realidades que contradicen los discursos

En diciembre, Fox dijo que México ya forma parte del "grupo selecto de naciones que conducen la globalización y el desarrollo de la humanidad." Paradójicamente, un mes después anunció que este año 250 microregiones de alta marginación y migración saldrán de la pobreza. Por su parte el secretario del Trabajo y Previsión aseguró que la economía crecerá 1.7% y se crearán 300.000 empleos este año. También Fox anunció que el programa de agricultura para los próximos cinco años tiene como meta dejar atrás la cultura de los subsidios y el paternalismo para sustituirla con apoyos que generan agroindustrias y capital para la producción. El secretario de Agricultura, Javier Usabiaga, aseguró que el campo "tiene que ajustarse a las nuevas reglas del juego económico." La oposición, en cambio, sostuvo que la actual crisis argentina "demuestra el fracaso del modelo neoliberal en América Latina," y que es una llamada de alerta para Fox, si México quiere evitar caer en lo mismo por seguir las "recetas" equivocadas del Fondo Monetario Internacional.

Según cifras del censo del año 2000, Chiapas ocupa el primer lugar de marginación a nivel nacional: 93.16% de los municipios del estado son de "muy alta" y "alta" marginación, incluyendo zonas mestizas además de las indígenas. En enero la Secretaría de Desarrollo Social aseguró que destinará a Chiapas 400 millones de pesos para una docena de programas de desarrollo (en 2001 el monto fue 360 millones de pesos).

Chiapas: "Paz Nerviosa"

En enero visitó Chiapas el presidente emérito de los Pontificios Consejos de Justicia y Paz, el cardenal Roger Etchegaray. En una reunión con el presidente Fox, Etchegaray dijo que "el problema de Chiapas es real, es un problema grave, pero es también un problema simbólico, en el sentido de que en todos los lugares de México se encuentran, en la base, estos problemas sociales. Es decir, los problemas de la pobreza, el respeto de la dignidad del hombre, de cada hombre." Dijo también que la "paz nerviosa" que vive Chiapas le preocupa al Papa.

A nivel de las comunidades, siguen proliferando los conflictos (ver Enfoque). Hay cada vez más denuncias de hostigamiento, amenazas, secuestros y atentados en varios municipios de las zonas Selva y Norte, y los municipios autónomos siguen denunciando el incremento de sobrevuelos y patrullajes militares alrededor de sus comunidades. También continúan los conflictos poselectorales en varios municipios del estado. En diciembre, el subsecretario de Gobernación del estado anunció la creación de un nuevo cuerpo para actuar en acciones contrainsurgentes en los municipios de la zona Sierra.

Por otro lado, el 27 de enero 20 organizaciones sociales, políticas y religiosas de la zona Norte de Chiapas, a excepción de Paz y Justicia, firmaron en el municipio de Tila un acuerdo en el que se comprometen a frenar la incursión de personas armadas y las agresiones contra simpatizantes del EZLN. En el municipio de Chenalhó, el nuevo alcalde priísta y la nueva mesa directiva de Las Abejas ratificaron el acuerdo de no agresión que se firmó el pasado 24 de agosto en el marco de los retornos de Las Abejas a sus comunidades. Por su parte, la PGR inició una averiguación en contra de varios ex funcionarios de ese municipio -incluido el ex alcalde Antonio Pérez Arias- por haber impedido el operativo contra paramilitares de Los Chorros en noviembre de 2000.

El 15 de febrero, el gobierno de Chiapas informó la detención de Diego Vázquez, principal dirigente chol de la organización paramilitar Paz y Justicia, por diversos delitos de violencia cometidos entre 1995 y 1997. El operativo fue realizado por la policía estatal al mando del propio subprocurador de Justicia, en la comunidad de El Limar (zona Norte), un día después de firmado el acuerdo de pacificación promovido por el gobierno estatal entre simpatizantes del EZLN y de Paz y Justicia. Vázquez se había negado a firmar dicho acuerdo, que permitió la reapertura del templo católico de esa localidad. Según las autoridades, la detención del líder paramilitar "corresponde a la convicción del gobierno en el sentido de que los acuerdos de reconciliación no son certificados de impunidad, y la Justicia llegará adonde tenga que llegar".

Primeros avances en la lucha contra la corrupción

En 266 auditorías realizadas sobre el ultimo año de gestión del ex gobernador Roberto Albores, se había detectado faltantes de 2 mil 539 millones de pesos en el erario de Chiapas, tras de lo cual se iniciaron 1023 procedimientos administrativos y 43 denuncias penales contra ex funcionarios. Librado de Torre González, secretario de Agricultura y Ganadería del gobierno de Albores, fue detenido el 19 de diciembre acusado de asociación delictuosa, peculado, fraude, abuso de autoridad y usurpación y ejercicio indebido de funciones públicas. Es el cuarto funcionario de la administración anterior detenido a partir de dichas auditorías.

A nivel federal, las investigaciones iniciadas en enero sobre el desvío de fondos de más de mil millones de pesos de PEMEX a la campaña presidencial del PRI de 2000, documentan por primera vez de manera precisa el financiamiento del ex partido oficial mediante el erario público.

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:: ANALISIS

Chiapas: riesgoso distanciamiento de los actores

"Chiapas es un volcán en calma que puede explotar en cualquier momento"
(Cardenal Roger Etchegaray -presidente emérito de los Pontificios Consejos de Justicia y Paz, y emisario del Papa- después de su visita en Chiapas a principios de enero)

Hace un año, nuestro análisis del conflicto chiapaneco resultaba mucho más optimista en cuanto a posibilidades de reanudación del proceso de paz: el EZLN anunciaba su marcha a la ciudad de México y los nuevos gobiernos, tanto a nivel federal como estatal, daban señales alentadoras a siete años de iniciado el conflicto (ver informes de SIPAZ de febrero y mayo de 2001).

Este proceso de acercamiento se frustró en abril pasado con la aprobación de una reforma sobre derechos indígenas que las organizaciones indígenas rechazaron por ser contraria a los Acuerdos de San Andrés firmados entre el gobierno y el EZLN en febrero de 1996. Eso constituía un tema medular por ser una de las condiciones planteadas por los zapatistas para reiniciar el diálogo.

Reducción creciente de los márgenes de maniobra

El EZLN ha guardado silencio por más de nueve largos meses y los analistas no esperan que rompa este silencio hasta la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) sobre las más de 300 controversias constitucionales que se presentaron contra la ley indígena. La influencia del máximo órgano judicial ha crecido mucho desde el inicio del gobierno de Fox. Por su posible contrapeso frente a los demás poderes, podría convertirse en el árbitro de la transición.

Este compás de espera ha servido hasta ahora para contener la tendencia creciente a la polarización de los actores. Por eso la SCJN tiene una alta responsabilidad ante el tema: si falla a favor de la ley, se cerrarán más aún los márgenes para acciones políticas y legales. Ese fallo podría dar legitimidad a los grupos armados más radicales y hacer resurgir la opción violenta como única vía posible. Si en cambio la SCJN falla en contra de la ley y se reabre el tema en el Congreso, la tensión tendrá más posibilidades de ser manejada políticamente por los actores.

Otro margen de maniobra subsistiría aún por la propuesta planteada por 160 diputados de rediscutir el proyecto de reforma de la COCOPA. En un contexto internacional poco favorable, con el Plan Puebla-Panamá ya en puertas y con la conformación actual del Congreso, la reapertura de la discusión alrededor de dicha ley tendría sin embargo pocas posibilidades.

A un año de gobierno del presidente Fox

Chiapas es sólo una de las múltiples promesas de campaña pendientes que tiene el gobierno del presidente Fox. Si bien ha logrado mantener cierta estabilidad macroeconómica en medio de un contexto internacional adverso, muchos asuntos sociales permanecen irresueltos e incluso agravándose. En más de un ámbito, la situación se presta a mayor inestabilidad y conflictividad.

Aunque no puede negarse algunos avances en la transición democrática (en particular, un mayor respeto a la división de poderes), algunos temas se pospusieron hasta tiempos más propicios. Es el caso por ejemplo de la prometida reforma del Estado que se quedó archivada por falta de apoyo en el Congreso.

Una iniciativa importante fue la presentación sorpresiva, cuatro días apenas antes de finalizar su primer año de gobierno, del informe de la CNDH sobre desapariciones forzadas. Constituye un primer paso en el esclarecimiento de los crímenes de Estado que se cometieron en las décadas pasadas, y una decisión clave en la lucha contra la impunidad. También se reabrieron otros temas pendientes : masacre del 68, caso del general Gallardo, etc. Esta tendencia no dejó de provocar malestar en ciertos sectores del Ejército y del PRI.

A partir del asesinato de la activista en derechos humanos, Digna Ochoa en octubre del 2001, se han multiplicado las amenazas a defensores de derechos humanos, periodistas y militantes políticos. Más allá de los casos puntuales, resulta cada vez más difícil negar el carácter estructural de los problemas en México: impunidad, limitaciones y falta de garantías en el sistema de administración de justicia, privilegios e incidencia creciente de las fuerzas armadas, etc. La reiteración de casos de esta naturaleza introdujo un bemol en la relación del gobierno de Fox con organismos internacionales de derechos humanos, después de varios meses de relativa armonía.

A un año del gobierno estatal de Pablo Salazar

La realidad que se observa a nivel federal presenta más de una similitud con lo que se está viviendo a nivel estatal: titulares del Ejecutivo gobernando sin el apoyo de los partidos que los llevaron al poder, o con un Congreso controlado por la oposición; reubicación de las fuerzas y los actores políticos; contradicciones en y entre los niveles de poder; inercias de las instituciones y falta de experiencia de los nuevos integrantes en los gobiernos; creciente descontento social, ...

Si bien el PRI conservó la mayoría en el Congreso estatal, eso no significa que tenga el control como partido. La estrategia del Ejecutivo parece haber apostado a un cabildeo individual de los congresistas más que a una negociación con las fracciones parlamentarias. De hecho, se están desdibujando cada vez más las divisiones partidarias, lo cual resulta aún más patente a nivel municipal. En las comunidades, muchos optan por ser "oficialistas", cualquiera sea el partido en el poder.

El PRI estatal se encuentra debilitado por presiones ejercidas desde dos frentes: por un lado, el recambio de dirigencias en el que aparecen más claramente intereses personales, lo que reaviva las tensiones entre el PRI nacional y estatal; por otro lado, los procesos judiciales iniciados contra funcionarios del gobierno anterior.

En este primer año, el primer gobernador no priísta de Chiapas tuvo que gastar mucha energía en mantener una gobernabilidad mínima, no logrando responder a los enormes rezagos económicos y sociales, ni frenar la conflictividad. Además, frente a la polarización del escenario político-social, resulta particularmente difícil promover proyectos de desarrollo sin que sea una fuente más de tensión y división entre los distintos sectores.

Chiapas: ¿a punto de estallar?

Mientras tanto, el estancamiento del proceso de paz sigue cobrando altos costos a nivel local, ya que conlleva consigo la radicalización de las posturas de los actores. El EZLN se está distanciando cada vez más de organizaciones locales anteriormente aliadas y ahora afines al gobierno de Pablo Salazar. Los enfrentamientos por asuntos agrarios y diferencias políticas - donde los conflictos poselectorales siguen pesando- se han venido multiplicando en varias zonas del estado, y la forma de procesarlos pone en evidencia dramáticamente la falta de una cultura democrática y de tolerancia.

Más allá del futuro de la ley indígena y del proceso de diálogo, esta situación de división y violencia creciente en las comunidades indígenas dificultará las posibilidades de construcción de la autonomía, un tema que podría convertirse entonces en otra fuente de conflictos.

Por otro lado, en 2001, Chiapas volvió a ocupar el primer lugar de marginación a nivel nacional, una realidad preocupante que abarca no sólo a las comunidades indígenas sino también a algunas zonas mestizas.

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:: ENFOQUE

Los retos de la paz y la reconciliación en Chiapas

Si bien es cierto que en Chiapas no se ha dado un conflicto armado abierto en años, y que el tema ya no preocupa tanto ni al mexicano medio ni a la comunidad internacional, los conflictos secundarios se han seguido multiplicando, exacerbados por la polarización que generó el conflicto entre el EZLN y el gobierno federal. La ruptura y descomposición del tejido social se han profundizado y los conflictos latentes son tales que ha aumentado la posibilidad de que la situación estalle a corto o mediano plazo.

Las posibilidades de solución se han ido alejando cada vez más: la negociación continúa suspendida, y resulta claro que cualquier proceso de paz no se dará a corto plazo o por la firma de un documento entre dos actores que ya no son los únicos involucrados en el conflicto, sino a través de una lenta y trabajosa reconstrucción del tejido social.

Chiapas: radiografía del momento

Resulta cada vez más complicado explicar las dinámicas que se viven en Chiapas hoy como consecuencia del conflicto no resuelto entre zapatistas y gobierno. Después de años de guerra de baja intensidad, violencia y desgaste, se han diversificado los ejes de fractura que dividen a la población. Ante esto, los espacios para intentar procesar pacíficamente los conflictos se han reducido sustancialmente. Las antiguas disputas que han derivado en conflictos con el paso de los años tienen raíces y componentes políticos, ideológicos, agrarios y religiosos.

Los zapatistas han descartado la opción electoral como forma de llegar a los cambios estructurales que consideran que requiere México. Si bien es cierto que no han impedido el voto, han seguido promoviendo espacios de gobierno paralelo (municipios autónomos). Esto ha constituido una primera fuente de tensión cuando en ausencia de marco legal al respecto -un aspecto de por sí incluido en los Acuerdos de San Andrés- se dieron choques entre el régimen político oficial y los municipios autónomos. En muchos otros casos, cuando las comunidades se encontraban divididas, ninguna de estas dos estructuras pudo responder a los problemas que tuvieron que enfrentar: no existía ninguna autoridad reconocida por todas las partes.

La situación dio un nuevo giro después de las elecciones del 2000 donde el PRI perdió tanto a nivel federal como estatal. Por primera vez, la oposición llegaba a ganar y muchas organizaciones independientes se sumaron a esta propuesta de cambio; por eso ahora es natural que quieran obtener beneficios de un gobierno al que apoyaron. Por otro lado, la alternancia en el gobierno llevó a una sorpresiva recomposición de los grupos de poder a nivel estatal, que se adaptaron a la nueva realidad en forma muy pragmática, por no decir oportunista.

La tensión disminuyó en los primeros meses de los nuevos gobiernos: la marcha zapatista al DF y su llegada al Congreso de la Unión generaron altas expectativas en cuanto al proceso de paz. Sin embargo, después de la aprobación de la reforma indígena de abril (ver informe de SIPAZ de mayo de 2001), el EZLN se replegó en el silencio de la selva y suspendió todo contacto con los gobiernos federal y estatal. Así, en muchas zonas, las personas o grupos que establecieran alguna relación con cualquier instancia oficial (más que todo a través de los programas de asistencia económica y social) podrían ser acusadas de traicionar la lucha de resistencia.

Así que hoy en día, la división no es únicamente entre zapatistas y priístas. Como lo hemos subrayado en varias ocasiones en nuestros análisis, las diferencias partidistas se han venido desdibujando cada vez más en Chiapas. Los conflictos más álgidos actualmente se dan con organizaciones indígenas locales, antes aliadas del EZLN.

Otra fuente de conflictividad latente por décadas en Chiapas y nuevamente fuente de tensión tiene que ver con las irregularidades en la propiedad y tenencia de la tierra en un contexto de escasez de tierras disponibles. Era práctica frecuente de los gobiernos anteriores otorgar los mismos títulos de propiedad a más de una comunidad.

Durante el período anterior, además, la distribución de recursos y programas gubernamentales se hizo con fines de contrainsurgencia, para ganar aliados y a la vez enfrentar a opositores y oficialistas en las mismas comunidades indígenas. A pesar del cambio de gobierno, perdura en la memoria de las comunidades una fuerte ideologización respecto a la ayuda oficial. Por eso, a la hora de diseñar estrategias para el desarrollo de las comunidades, los riesgos siguen siendo los mismos: resulta difícil implementar proyectos sin enfrentar más a los distintos grupos.

Por debajo de las rivalidades concretas, se contraponen dos concepciones estratégicas: por un lado, la resistencia zapatista que tiene en el horizonte la transformación última de las actuales estructuras injustas; y por el otro, el aceptar recursos de donde vengan para fortalecerse como organización y crecer en su zona de influencia.

Según un analista de Chiapas, "los zapatistas tienen una visión política más allá de lo local. Pero la gente en las comunidades está ya en un plan de sobrevivencia. La vida cotidiana se ha agravado por las divisiones. Existe por lo tanto un eje de tensión: seguir apostándole a una reforma nacional y a la lucha contra el neoliberalismo, o buscar atender las necesidades de la base".

En el plano religioso finalmente, la situación es mucho más compleja que una división entre católicos y evangélicos. En el enfoque de SIPAZ de mayo de 2000, subrayábamos que más que una fuente de conflicto en sí, el factor religioso ha sido utilizado desde intereses políticos y económicos. En la práctica, ello se manifiesta de diferentes maneras: una de ellas es el control de acceso a cargos y el condicionamiento de servicios religiosos en función de la afiliación partidaria. ¿Qué expresión más tangible puede haber de la profundidad de las divisiones en Chiapas, que la celebración de dos misas para dos grupos distintos, de la misma religión y en la misma comunidad?

Como resultado de la inexistencia de proceso de diálogo y la multiplicación de otros tipos de conflictos, se ha desgarrado el tejido social y cultural en las comunidades. La dimensión comunitaria, tan clave para vertebrar la identidad de los pueblos indígenas, así como recurso para procesar y resolver los conflictos, se encuentra fracturada. En algunos casos, las divisiones y choques se dan ya desde el ámbito familiar. No ha habido enfrentamientos armados desde 1994, pero la guerra ha seguido su curso bajo una forma más sutil y que limita igualmente las posibilidades de construcción de la paz.

Cuando las palabras no alcanzan…

En un contexto de extrema polarización, es casi inevitable que cualquier intervención -aun las que apuntan a la distensión y a la transformación de conflictos- sea considerada como una toma de partido. En los primeros años del conflicto, ese fue el caso de las palabras "derechos humanos". En la zona Norte del estado, era frecuente que se preguntara a los visitantes: "¿Ustedes son derechos humanos?". En función de su respuesta, se les estaba ya ubicando como aliados o enemigos. Desde aquel tiempo, las organizaciones de derechos humanos fueron vistas por algunos aliados al PRI como actores parciales en los conflictos comunitarios.

Un ejemplo de esto es el libro de la organización Paz y Justicia, acusada de ser paramilitar: "Ni derechos ni humanos en la zona Norte de Chiapas: La otra verdad de los sucesos en la zona ch'ol" (1997). Allí, refiriéndose a los grupos de derechos humanos que habían estado presentes en la zona, se afirma: "En nada han contribuido a la distensión de la zona, y son señalados por los afectados, como otros protagonistas que llegaron del extranjero con recursos a complicar más la situación de la región".

Otra palabra controvertida fue y sigue siendo "paz". En más de ocho años de conflicto, todos los actores han seguido hablando de paz. Pero los entendimientos han variado: para el gobierno, se trata más bien de restablecer el 'orden' existente antes del alzamiento. Esa 'pax romana' que es más bien una 'no guerra', está bastante lejos de la "paz con justicia y dignidad" de los zapatistas o del concepto de 'paz positiva': más allá de la reducción de la violencia, se trata de lograr construir la paz desde actitudes y valores cotidianos.

Actualmente, parece que ha llegado el turno a la palabra reconciliación. De parte del gobierno estatal, o de algunos grupos acusados de ser paramilitares -y aunque sus discursos expresen lo contrario-, lo que se percibe es la necesidad de un 'borrón y cuenta nueva' más que de un proceso profundo y auténtico de reconciliación.

Pero las víctimas tienen un entendimiento distinto. En la zona baja de Tila, escuchábamos este comentario: "Los del gobierno quieren la reconciliación antes de la justicia. Nosotros estamos en el proceso de obtener indemnizaciones por haber sido desplazados. Nosotros estuvimos presos por muchos años, pero ellos [los de Paz y Justicia] no tienen a nadie en la cárcel. Queremos la justicia para poder hablar de reconciliación". Un promotor de derechos humanos de la zona de Altamirano nos decía también: "Ahorita todos hablan de reconciliación pero quieren hacer como si no hubiera pasado nada".

Tanto en Chenalhó como en la zona Norte, escuchamos el mismo grito de dolor: "Queremos justicia para nuestros muertos". A la vez, cabe destacar que en los casos donde hubo enfrentamientos entre indígenas, no bastará con hacer una lectura maniqueísta ('buenos y malos', 'víctimas y victimarios') de las situaciones de violencia que han desgarrado al estado en los últimos años. De todos modos, resulta claro que estos procesos no se pueden dar sin la aprobación de la gente afectada ni se pueden imponer desde afuera como solución sostenible a mediano y largo plazo.

Finalmente, hay algunos procesos que apuntan a la conversión de los victimarios, quizás asumiendo que la justicia no vendrá por parte del Estado. En Nuevo Limar (zona Norte), un catequista nos decía: "A los de la UCIAF, si se acercan a nosotros no les vamos a rechazar, aunque nos golpearon". En Jolnixtié (también zona Norte), un miembro del PRD afirmaba: "Queremos que se cancelen todas las ordenes de aprehensión, porque no es justo que los de Paz y Justicia paguen, cuando fueron forzados por el mismo gobierno a hacerlo".

Después del Primer Encuentro sobre Experiencias Comunitarias de Reconciliación y Paz -realizado en San Cristóbal en noviembre del 2001-, la reconciliación se mantenía como una de las prioridades para los participantes. Es necesario sin embargo aclarar lo que ellos entienden por esta palabra: "Se busca solución a los problemas de una manera justa. Es necesario que todos queden contentos, que no gane uno y pierda otro. Reconciliarnos es volver a unirnos. Y esa unidad no es uniformidad". Perdonar no es olvido, es "perder el sentir de la venganza", como escuchamos en un encuentro entre católicos y presbiterianos del municipio de Chenalhó.

¿Qué se puede hacer?

En el contexto actual, parece inevitable la controversia sobre qué se puede hacer por la paz en Chiapas. Apostar a la transformación de conflictos a veces es visto como 'contrarrevolucionario', ya que se corre el riesgo de atender la problemática desde el ámbito comunitario únicamente,dejando afuera la dimensión estructural de la misma. "Es como darle una aspirina a una persona gravemente enferma", afirmaba un miembro de una ONG en San Cristóbal.

Ciertamente, si aspiramos a que las soluciones sean profundas, verdaderas y duraderas, no se puede dejar de lado la necesidad de transformar las causas profundas que originaron los conflictos: es decir, debe haber una transformación de las estructuras económicas, sociales, políticas y culturales responsables de la exclusión, la miseria, la discriminación, la injusticia cotidiana que viven los pueblos indígenas.

Sin embargo, un miembro de otra ONG considera: "La prioridad número uno debería ser un trabajo para intentar superar las divisiones en las comunidades. Lo que pasa a este nivel no necesariamente refleja los análisis de allá arriba. Pero de qué nos sirve una ley indígena maravillosa cuando las comunidades están divididas, y por lo tanto no habrá posibilidad de construir la autonomía. El gobierno podrá otorgar la ley COCOPA, pero luego ¿qué?"...

Sólo poniendo las cosas en perspectiva es posible mantener la esperanza en el Chiapas de hoy. Gonzalo Ituarte -ex vicario de Justicia y Paz de la diócesis de San Cristóbal y ahora párroco del neurálgico municipio de Ocosingo- nos decía en una entrevista: "Lo que se vive en Chiapas es una revolución de baja intensidad. La vanguardia está atrás de la sociedad, empujando. Es un proceso de transformación muy lento, que quisiéramos acelerar seguramente, pero que por ahí va. No podemos no tener esperanza".

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:: Actividades de SIPAZ

Diciembre 2001-Febrero 2002

Contactos e información

  • Visita a las zonas Selva y Norte para dialogar con diversos actores políticos y religiosos.
  • Atención a varias delegaciones internacionales para darles a conocer la coyuntura en Chiapas, el trabajo de SIPAZ y de la Red por la Paz: dominicos de Norteamérica, NISGUA (proyecto de acompañamiento en Guatemala) , Cloudforest, JEM (Jubilee Economics Ministries) y la Comisión Civil Internacional de Observación por los Derechos Humanos.
  • Visita del Sr. Baur, del Ministerio Federal de la Cooperación Económica Alemana.
  • Atención a periodistas de Francia para darles información sobre el conflicto en Chiapas.
  • Reuniones con grupos internacionales miembros de la coalición SIPAZ que tienen proyectos en México: Global Exchange, Christian Peacemaker Teams (CPT), Witness for Peace y Peace Brigades Internationals (PBI).

Diálogo interreligioso

  • Reuniones con actores religiosos del municipio de Chenalhó y con el Grupo Plural Ecuménico. Visitas a varias comunidades de la zona.
  • Seguimiento del proyecto de "Pasantías de intercambio y formación entre líderes religiosos de Chenalhó y las Comisiones de Paz de Nicaragua".
  • Participación en oraciones ecuménicas por la Paz en San Cristóbal de las Casas.
  • Reunión con funcionarios del gobierno estatal encargados de asuntos religiosos.

Educación para la Paz

  • Participación en la Red por la Paz, un espacio de acción y reflexión que busca apoyar procesos de reconciliación y paz a nivel de la organizaciones y comunidades de Chiapas.
  • Reunión con varias organizaciones de Educación para la Paz en Chiapas y miembros de la Fundación Alemana para el Desarrollo Internacional.

Internacional

  • Participación en el seminario "Los Derechos Humanos y los Desafíos del siglo XXI" (Santiago de Chile, noviembre 2001) y en el II Foro Social Mundial (Porto Alegre, Brasil, febrero 2002).

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29220 Chiapas, México
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