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:: INFORME SIPAZ: Vol. VI, Nº 2 - Mayo 2001

-> Sumario Acciones Recomendadas
-> Actualidad MÉXICO: Nueva oportunidad para la Paz
-> Enfoque Derechos y Cultura Indígenas: ¿Debate
jurídico o pelea política?
-> Análisis CHIAPAS: Nuevo impulso para el Proceso
de Paz
-> Actividades del Equipo en Chiapas
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:: SUMARIO

Durante los primeros cinco meses del sexenio del presidente Fox han tenido lugar importantes avances en cuanto a revitalizar el estancado proceso de paz en Chiapas. La esperanza se vio sin embargo seriamente sacudida cuando el Congreso mexicano aprobó una ley de reformas constitucionales sobre derechos y cultura indígenas que fue rechazada inmediatamente y con vehemencia por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

La ley difiere significativamente del borrador de la iniciativa elaborada por la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA) del Congreso, apoyada por el EZLN. La propuesta de la COCOPA intentaba implementar los Acuerdos de San Andrés firmados en 1996 por el gobierno federal y el EZLN. Este proyecto de ley fue el que el presidente Fox presentó al Congreso poco tiempo después de asumir su cargo.

La ley finalmente aprobada incluye elementos positivos que prohiben la discriminación de cualquier tipo y reconocen la autonomía de los pueblos indígenas en ciertos aspectos. Sin embargo, tal como fue señalado por líderes indígenas, expertos académicos y otras personas, no garantiza una serie de derechos legales a los pueblos indígenas sin los cuales, se argumenta, va a ser muy difícil lograr una autonomía real en la práctica.

En suma, la iniciativa parece reflejar el histórico desfase entre la realidad de los pueblos indígenas y la de la clase política de México. Fue aprobada por una amplia mayoría en el Congreso y congresistas del PAN y del PRI argumentaron que es un importante paso adelante, aun cuando tiene ciertas limitaciones. Sin embargo, la tan esperada aprobación de este proyecto fue recibida tanto con críticas por parte de aquellos que supuestamente habrán de beneficiarse con él y quienes los apoyan, como con elogios desde otras tiendas. Aún más, cuando las limitaciones de la ley fueron conocidas, las críticas de algunos grupos indígenas claves hablaron de burla y traición. El propio presidente Fox, en respuesta a las crecientes críticas, declaró: “Sin duda, se requiere profundizar [la reforma constitucional] en aspectos centrales, como la autonomía y la libre determinación de los pueblos y las comunidades indígenas como sujetos de derecho público".

El sentimiento de desilusión y traición quizás haya sido mayor debido a las expectativas creadas como resultado de los notables sucesos de los meses precedentes. A fines de febrero, 24 líderes del EZLN emprendieron una marcha de dos semanas a través de doce estados que culminó en un acto en el Zócalo de la Ciudad de México con la participación de aproximadamente 200.000 personas. El objetivo principal de la marcha era presionar al Congreso para que aprobara el proyecto de la COCOPA. Si bien encontraron cierta hostilidad, los protagonistas de la marcha fueron recibidos con entusiasmo en todos los lugares donde estuvieron. Más aun, la marcha volvió a poner el conflicto de Chiapas en el centro de la atención pública nacional. Los 24 zapatistas participaron en el tercer Congreso Nacional Indígena (CNI), donde los cinco mil representantes de los 42 pueblos indígenas aceptaron el proyecto de la COCOPA como propio y reconocieron al EZLN como pleno representante del CNI. Dada la amplia representación del CNI, dicha acción debilita los esfuerzos de quienes han intentado presentar al EZLN como un grupo aislado y al conflicto de Chiapas como un asunto local.

La Administración Fox colaboró con el clima positivo dando la bienvenida a la marcha zapatista, prometiendo que aseguraría la paz y la prosperidad en Chiapas y dando respuesta, aunque parcialmente, a las tres condiciones fijadas por el EZLN para la reanudación del diálogo: cierre de siete campamentos del ejército mexicano, liberación de presos del EZLN y envío al Congreso del proyecto de la COCOPA sobre derechos y cultura indígena.

Una larga polémica respecto a si se le permitiría o no al EZLN dirigirse a los legisladores desde la tribuna del Congreso llevó a que el EZLN amenazara con volver a Chiapas. En ese momento el presidente Fox intervino dando pasos concretos que permitieran satisfacer las condiciones del EZLN y ejerciendo presión sobre el Congreso, donde las resistencias habían sido debilitadas por la creciente receptividad resultante de la marcha zapatista. Finalmente la Cámara de Diputados votó abrir sus puertas a los zapatistas.

El 28 de marzo, en lo que constituyó un hecho histórico, el EZLN y el CNI hablaron en el Congreso. Los líderes del EZLN parecieron marcar el comienzo de una nueva etapa cuando afirmaron la opción zapatista por la lucha política y declararon: “Ahora no es el tiempo de las armas”. Ya de regreso en Chiapas el Subcomandante Marcos resumió su esperanzada valoración: “Hoy está más cerca el diálogo y más lejos el enfrentamiento”.

Mientras tanto, los sucesos en Chiapas (asesinatos sociales y políticos) subrayaron la urgente necesidad de realizar avances en el proceso de paz. En un caso aún no resuelto, ocho campesinos indígenas fueron emboscados y asesinados. Se registraron múltiples incidentes de confrontaciones violentas entre grupos con demandas rivales sobre la tierra. Ganaderos y otros marcharon en oposición a la iniciativa de la COCOPA y demandaron un lugar en la mesa de negociación. Y el nuevo gobernador, Pablo Salazar, continuó enfrentando una lucha de poder con la legislatura y la judicatura estatales, mientras simultáneamente se vio asediado por demandas muchas veces opuestas provenientes de una variada gama de grupos sociales.

La esperanza de que los avances en el proceso de paz aliviarían las tensiones en Chiapas y establecerían las bases para poder enfrentar las causas fundamentales de dichas tensiones, se vio abruptamente frustrada debido al contenido de la ley aprobada sobre derechos indígenas y a la reacción que generó. El EZLN dio la orden a su intermediario designado para que suspendiera todo contacto con el gobierno federal.

En este deteriorado clima, el gobernador de Chiapas, Pablo Salazar, hizo un llamado al presidente Fox y al EZLN para que mantengan su compromiso con la paz y se eleven por encima de los intereses y visiones de quienes ponen obstáculos para la reanudación del diálogo.

ACCIONES RECOMENDADAS:

  1. Escribir al Presidente Fox, la COCOPA, la Subcomisión de Análisis de Iniciativas Indígenas del Senado y el EZLN, para expresar: a) su preocupación ante este nuevo obstáculo para reanudar el proceso de paz, el cual había recibido un impulso positivo en los primeros meses del año; y b) la esperanza de la comunidad internacional en que los actores claves en este proceso encontrarán el coraje y la visión necesarios para superar este desafío que ha puesto en riesgo al proceso de paz en su conjunto.
  2. Escribir al Presidente Fox y exhortarle a que, dentro de su competencia, utilice los medios apropiados para asegurar que, lo antes posible, el Congreso reconsidere el tema de los derechos y cultura indígenas y apruebe los aspectos fundamentales del proyecto de la COCOPA presentado en diciembre al Congreso y que aún están pendientes.
  3. Difundir información, como la contenida en este Informe, sobre la situación en Chiapas.

Escribir a:

Lic. Vicente Fox, Presidente de la República
Residencial Oficial de los Pinos
Colonia M. Chapultepec, Delegación M. Hidalgo
11850 México, D.F., México
Fax: (+52)(5)515 1794
Sitio de internet destinado a comentarios: http://www.presidencia.gob.mx/?P=17

Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA)
Reforma No.10, Torre Caballitos, Piso 18
06030 México, D.F., México
Fax: (+52)(5)345 3288

Subcomisión de Análisis de las Iniciativas de Ley de Derechos y Cultura Indígena
A través de C. Senador Manuel Bartlett Díaz
Reforma No.10, Torre Caballitos, Piso 16
06030 México, D.F., México
Fax: (+52)(5)345 3296 ext. 5329
Correo-e: mbartlett.spri@senado.gob.mx

Ejército Zapatista de Liberación Nacional
A través del Centro de Información Zapatista
Avenida Ignacio Allende No. 22-A
Barrio San Antonio
29250 San Cristóbal de las Casas,
Chiapas, México
Fax: (+52)(9)678 1013

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:: ACTUALIDAD

MÉXICO: nueva oportunidad para la paz

El 24 de febrero, 23 comandantes del Comité Clandestino Revolucionario Indígena del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el subcomandante Marcos, partieron en marcha pacífica a la ciudad de México, con el objetivo de lograr el reconocimiento constitucional de los derechos y cultura indígenas pactados en los Acuerdos de San Andrés y recogidos en la iniciativa de ley elaborada por la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA).

En su travesía por 12 estados de la República, los representantes zapatistas se entrevistaron con la mayoría de las 56 etnias que hay en el país, y participaron en el tercer Congreso Nacional Indígena (CNI). Numerosos representantes de los pueblos indígenas del país articulados en el CNI así como la sociedad civil acompañaron su recorrido. Tanto a nivel nacional como internacional, la caravana zapatista fue objeto de miles de simpatías, pero también de rechazo de algunos sectores sociales, empresariales y políticos.

Posturas diversas antes de la marcha

Unos días previos a la salida de la caravana, el Presidente Fox llamó al pueblo mexicano a respaldarla: en respuesta, las dos grandes corporaciones televisivas iniciaron la campaña "Unidos por la Paz". En enero, en el Foro Económico Mundial (Davos, Suiza), Fox dijo no atemorizarse ante la marcha zapatista, y prometió a los inversionistas europeos alcanzar la paz y la prosperidad para Chiapas. Según el secretario de Relaciones Exteriores, Jorge Castañeda, "el corolario lógico para la pacificación en esta entidad es el plan Puebla Panamá", un proyecto trasnacional de desarrollo económico y comercial, que abarcará el sur y sureste de México y América Central.

El 19 de febrero, el canciller Jorge Castañeda afirmó en el Parlamento Europeo que hay esperanzas reales de que el objetivo y fin de la marcha zapatista sea la reanudación del diálogo, la firma de un acuerdo de paz y la aprobación de la ley de derechos y cultura indígenas. La Unión Europea dio la bienvenida a la iniciativa de Fox de reapertura del diálogo
Los dirigentes del PRI y del PAN se mostraban renuentes a recibir a los representantes del EZLN en la tribuna del Congreso de la Unión. Incluso el coordinador del PAN, Diego Fernández de Cevallos, llegó a expresar su rechazo a la pretensión del Presidente Fox de ir al Senado a defender la iniciativa de ley elaborada por la COCOPA, que presentó en el Congreso, por considerar que el diálogo debía darse únicamente con las comisiones dictaminadoras.

La Conferencia Episcopal Mexicana (CEM) llamó al Congreso a escuchar con atención al EZLN y pidió a los zapatistas que, una vez que hayan sido escuchados por los legisladores “acepten la ley resultante sin imponer criterios”.

Continuación del viaje y otras manifestaciones

Paralelo a la marcha zapatista, en Cancún se desarrollaba el Foro Económico Mundial, donde el Presidente Fox hizo un reconocimiento a los zapatistas: "Gracias a la movilización que inició hace siete años (el EZLN) en Chiapas, fue posible crear una conciencia sobre los derechos de los pueblos indígenas". Demandó, "No más pretextos ni condiciones que sólo retrasan la solución del conflicto". Luego, mientras decenas de manifestantes contra dicho Foro se disponían a retirarse, fueron duramente golpeados por la Policía Federal Preventiva (PFP), el día 27 de febrero. Agentes estatales y de la PFP se acusaron mutuamente de este hecho.

El 2 de marzo la caravana llegó a Nurío, Michoacán, a participar en el tercer Congreso Nacional Indígena que reunió a representantes de 42 pueblos indígenas. Aproximadamente 5 mil delegados acordaron realizar un levantamiento nacional pacífico para demandar la aprobación de la iniciativa de ley de la COCOPA; otorgar al EZLN toda su representatividad y acompañar con una delegación a la marcha al Distrito Federal; rechazar el Plan Puebla Panamá (porque, entre otros, ocultaría intereses de corporaciones transnacionales que buscan aprovechar los recursos de la biodiversidad y las ventajas geográficas de la zona); y exigir una moratoria de todos los proyectos internacionales que buscan desarrollar nuevas drogas a base de los conocimientos indígenas, hasta que los pueblos indios hayan discutido sobre el control de sus recursos.

El 11 de marzo, la marcha llegó al Distrito Federal, donde aproximadamente 200 mil personas aguardaban su arribo. Aquí Marcos advirtió que no aceptaría la invitación del Presidente Fox a dialogar en Los Pinos porque aún no se habían cumplido las tres señales que pidió el EZLN para iniciar las conversaciones con el gobierno.

El ajedrez político

Dentro del Congreso, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) respaldaba incondicionalmente el diálogo y la aprobación de la iniciativa de ley de la COCOPA. Similar posición mantuvieron el Partido Verde Ecologista Mexicano (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT). El PRI manifestó que compartía las demandas del EZLN pese a algunas diferencias. Al interior del PAN las diferencias eran irreconciliables.

Después de una polémica larga sobre el uso de la tribuna, y cuando especialmente los legisladores del PAN y algunos del PRI endurecieron su posición ante la solicitud del EZLN, el Presidente Fox hizo un llamado al Congreso para que encontrara espacios y formas para recibir y escuchar al EZLN. En este contexto anunció el pronto retiro del Ejército de los tres campamentos militares que faltaban todavía (de los siete que fueron exigidos por el EZLN en diciembre de 2000), y la liberación de los zapatistas todavía presos.

El 22 de marzo se aprobó finalmente otorgar el uso de la tribuna de la Cámara de Diputados al EZLN para una reunión de trabajo de éste con los senadores integrantes de la Subcomisión de Análisis de las Iniciativas Indígenas, los miembros de la COCOPA y los diputados.

A partir del 21 de marzo el Ejército empezó a replegarse de las tres posiciones militares restantes: Río Euseba, Guadalupe Tepeyac y La Garrucha. Según el Ejecutivo, en las tres posiciones desocupadas se instalarán centros de desarrollo comunitario a cargo de la Secretaría de Desarrollo Social. El día 20 de abril, en presencia de Fernando Yañez (enlace del EZLN con el Ejecutivo) y Luis H. Alvarez (comisionado gubernamental para Chiapas), las instalaciones de Guadelupe Tepeyac y Río Euseba fueron oficialmente abandonadas.
Sobre los presos zapatistas, 84 fueron liberados por el gobernador de Chiapas, Pablo Salazar. El 18 de abril se dio a conocer que Luis H. Alvarez, el Secretario de Gobernación Santiago Creel y los miembros de la COCOPA coincidieron en que falta por liberar once presos vinculados con el EZLN: cinco en Chiapas, cuatro en Tabasco y dos en Querétaro.

El EZLN habla en el Congreso

El 28 de marzo, los diputados, los miembros de la COCOPA y de las comisiones dictaminadoras escucharon y hablaron con los comandantes zapatistas y representantes del CNI, en cuya reunión no estuvo presente el subcomandante Marcos. Mientras que los diputados panistas acataron la orden de la dirigencia nacional de no asistir, dos senadores decidieron sí asistir a oir al EZLN.

Hablando en nombre del EZLN, la comandanta Esther defendió la iniciativa de la COCOPA, reconoció que el Ejecutivo ha dado muestras de paz con la desocupación militar y afirmó que el EZLN no avanzará sobre las siete posiciones desocupadas por el Ejército. También pidió al Congreso que facilitara un espacio para un primer encuentro entre el enlace zapatista y el comisionado para la paz, para que, junto con la COCOPA, ambos certifiquen el retiro del Ejército de las siete posiciones, y con ello el cumplimiento de una de las tres señales exigidas por el EZLN.

Varios de los parlamentarios prometieron dictaminar sobre la iniciativa de la COCOPA dentro del período ordinario de sesiones que concluye el 30 de abril. No obstante, el PAN y el PRI plantearon que es necesario hacer cambios a la iniciativa.

De regreso a sus comunidades, los comandantes expresaron su alegría por los resultados obtenidos. "Hoy está más cerca el diálogo y más lejos el enfrentamiento", dijo Marcos, pese a que "el EZLN mantiene la declaratoria de guerra, como salvaguarda de su sobrevivencia".

Sube la tensión política en Chiapas

El 6 de febrero, la Procuraduría General de la República (PGR) halló en el municipio de Tila tres osamentas de indígenas que habían sido torturados y asesinados. La Red de Defensores Comunitarios por los Derechos Humanos denunció que el presunto grupo paramilitar Paz y Justicia (PyJ), al que se acusa de los tres asesinatos señalados, pretendía iniciar un operativo de venganza contra los testigos en este caso.

En este mismo contexto, el titular de la Unidad Especializada para la Atención de Delitos Cometidos por Probables Grupos Civiles Armados de la PGR, Armando del Río, afirmó que en Chiapas hay un alto grado de violencia. Indicó que numerosos integrantes de la organización priísta PyJ han sido señalados como presuntos responsables de diversos hechos delictivos. Al inico de marzo, el titular observó que 1065 personas, relacionadas con algun grupo armado oficialmente localizado en Chiapas, han sido llamadas a declarar ante la Unidad, de las cuales 776 vinieron a declarar: algunas en calidad de inculpados, otras de testigos.

Por otro lado, antes de la salida de la caravana zapatista, los ganaderos de Chiapas anunciaron su intención de obstaculizar el paso de la marcha si no se les indemnizaba por las tierras de que habían sido despojados a partir del conflicto (1994). Asimismo, solicitaron ser incluidos en los diálogos de paz, a cuya petición se unieron los dirigentes de PyJ.

Conflictividad social

Al inicio de abril, después de varias semanas de trabajo, la organización civil Las Abejas anunció su retiro de la mesa de negociaciones con el gobierno del estado y las autoridades municipales de Chenalhó, por considerar que no hay condiciones por hacer avanzar la negociación. Las reuniones se dieron con el objetivo de encontrar una solución al problema de los desplazados internos de la organizacion citada y a otros conflictos en el municipio. Exigieron que el gobierno federal resuelva el problema de los paramilitares en la zona y que garantice una solución jurídica justa con respecto a la masacre.

En los primeros meses de su gestión, el gobernador Pablo Salazar está siendo objeto de numerosas demandas y reclamos de diferentes grupos y sectores de la sociedad: liberación de líderes sindicales y campesinos presos en el estado, garantías para el retorno de los miles de desplazados que hay en Chiapas, reubicación de algunos de ellos víctimas de persecución religiosa, entrega de tierras prometidas por el gobierno anterior, etc.

En marzo, campesinos indígenas de la Organización Regional de Cafeticultores de Ocosingo (ORCAO) y simpatizantes zapatistas de la comunidad de San Salvador (Ocosingo), se enfrentaron en disputa por un predio, con el saldo de tres heridos. En la tercera semana de abril, aproximadamente 300 personas encapuchadas y armadas, supuestos militantes del PRD, invadieron un predio en el municipio de Chilón, exigiendo una solución al hecho de que el gobierno anterior otorgó el título de esas tierras a dos grupos distintos.

El 18 de abril, ganaderos, pequeños propietarios y ejidatarios desplazados que no pertenecen al EZLN marcharon por San Cristóbal de las Casas para exigirle al Congreso de la Unión que no apruebe la ley indígena de la COCOPA, porque provocaría más división en Chiapas. Jorge Constantino Kanter, líder ganadero, insistió en que el Presidente y el gobernador permitan a los mestizos y a otros sectores ser escuchados, y anunció una marcha hacia la capital del país para exigir exponer sus opiniones en la tribuna del Congreso de la Unión.

Un día después, los once miembros de la Unión de Comunidades Indígenas Agropecuarias y Forestales (UCIAF, grupo escindido de Paz y Justicia) que habían sido encarcelados en octubre pasado, fueron exonerados de delitos graves por falta de pruebas. Después de la exoneración, los acusados pagaron 22 mil pesos cada uno para alcanzar su libertad bajo fianza por los delitos de daños y despojo.

El 19 de abril, ocho miembros de la Alianza San Bartolomé de los Llanos, una organización campesina priísta, fueron asesinados en una emboscada en un predio del municipio de Venustiano Carranza, a unos 70 kilómetros de la llamada zona de conflicto. El gobernador manifestó su extrañeza por los hechos ocurridos y agregó: "Se vuelve a repetir lo que ocurrió cuando fui miembro de la COCOPA, cada vez que había en el proceso de paz una buena noticia, inevitablemente ocurrían muy malas noticias".

Mientras tanto, el 3 de abril la Secretaría de la Contraloría y Desarrollo Administrativo (SECODAM) confirmó que las auditorías realizadas a la administración de Albores Guillén, anterior gobernador de Chiapas, arrojan serias irregularidades, sobre todo en el manejo de los fondos especiales destinados por el gobierno federal a las regiones con presencia del EZLN. Informó que el resultado de las auditorías estará listo a finales de abril.

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ACTUALIDAD ULTIMO MOMENTO:

La ley indígena aprobada por el Congreso desata polémica nacional

Después de la elaboración de este informe de SIPAZ, el Congreso de la Unión aprobó la iniciativa legislativa sobre los derechos indígenas. Aquí SIPAZ incluye una breve actualización, reconociendo que ésta es limitada por el tiempo y por los términos complejos de la ley, que requerirían de una explicación más larga de la que este espacio nos permite.

El 25 de abril, la Cámara de Senadores aprobó el dictamen de ley en materia de derechos indígenas, redactado y presentado por la Subcomisión de Análisis de las Iniciativas Indígenas del Senado de la República. Y el 27 de abril, la Cámara de Diputados ratificó la aprobación del Senado, con los votos a favor del PAN, el PRI y el PVEM, y los votos en contra del PRD y el PT

. Como aspectos positivos, el texto aprobado prohibe expresamente toda forma de discriminación, provee garantías para el ejercicio de los derechos de la mujer (incluido él de participación en el gobierno local), y reconoce la autonomía indígena en áreas como la cultura, la educación, la lengua y el gobierno local. No obstante, la ley aprobada difiere significativamente del proyecto original de la COCOPA, presentado por el presidente Fox al Congreso en diciembre 2000.

Inmediatamente, el Congreso Nacional Indígena (CNI) en un comunicado del 27 de abril, manifestó su rechazo al texto de ley aprobado por el Congreso, por considerar que no es fiel a los Acuerdos firmados entre el Gobierno Federal y el EZLN en San Andrés en febrero de 1996, y recogidos en el proyecto de ley presentado por la COCOPA en noviembre de ese mismo año.

El CNI señaló que "La ley [...] elimina partes sustanciales de la Iniciativa de la COCOPA, como son: el reconocimiento de las comunidades como entidades de derecho; el reconocimiento de los territorios indígenas; el uso y disfrute colectivo de los recursos naturales que se encuentran en dichos territorios y la posibilidad de asociación de comunidades y municipios indígenas".

Un grupo de investigadores y académicos de la UNAM, el Colegio de México y el Instituto Nacional de Antropología e Historia concluyó que, debido a esas omisiones, resulta que no hay territorios, ámbitos geográficos ni instancias constitutivas del Estado mexicano en los que se garantice el ejercicio colectivo de la autonomía, porque los derechos reconocidos a los indígenas carecen de un espacio en el que se puedan hacer valer.

Mientras que el presidente Fox hizo un "reconocimiento" al Senado de la República, insistiendo en que la aprobación de esta ley "marca el término de lo que fue el conflicto armado", el presidente de turno de la COCOPA, el diputado del PRD Félix Castellanos expresó que la ley indígena aprobada por el Congreso de la Unión "está naciendo muerta" porque no considera las necesidades de las etnias ni está a la altura de sus reclamos. En cambio, el senador del PAN Felipe de Jesús Vicencio, también miembro de la COCOPA, consideró que el EZLN debe valorar las condiciones en que se ha gestado la reforma constitucional, la que "si bien no representa el final de su lucha de reivindicación, es un paso adelante hacia el reconocimiento de los derechos de los pueblos indios" (27/4/01).

El 29 de abril, el EZLN declaró que la reforma constitucional no responde a las demandas de los pueblos indígenas del país, y tampoco a las del EZLN, del CNI y de la sociedad civil. Afirmó que la reforma traiciona los Acuerdos de San Andrés y la propuesta de ley de la COCOPA. El EZLN afirmó que el gobierno federal y los legisladores “cierran la puerta del diálogo y la paz” y ordenó a Fernando Yañez, enlace zapatista, que suspenda su trabajo de correo entre el EZLN y el gobierno federal.

Por su parte, el gobernador de Chiapas, Pablo Salazar, consideró que la aprobación de la ley indígena impulsada por el PRI y el PAN significa un retroceso a las acciones de paz que llevaron a cabo el gobierno federal, el estatal y el EZLN. El mandatario estatal, quien formó parte de la COCOPA cuando se redactó la iniciativa de ley original, llamó al presidente Fox y al EZLN a mantener la voluntad de paz y situarse por encima de los intereses y visiones de grupos conservadores que obstaculizan las medidas para reanudar el proceso de negociación en Chiapas.

Quizás como reacción a la multitud de críticas recibidas, el Ejecutivo matizó sus expresiones, señalando que “Sin duda, se requiere profundizar en aspectos centrales, como la autonomía y la libre determinación de los pueblos y las comunidades indígenas como sujetos de derecho público. Todos tenemos la responsabilidad de trabajar en aras de realizar los ajustes necesarios para profundizar en la Reforma dentro del marco de las instituciones democráticas”. (Noticias desde la Presidencia, 30/4/01)

Para entrar en vigencia, las reformas constitucionales tendrán que ser aprobadas por una mayoría de los congresos locales, donde aparentemente se enfrentarán con una oposición significativa de parte de grupos indígenas y otros quienes las consideran insuficientes.
A pesar del avance alcanzado a partir de las medidas tomadas por el Poder Ejecutivo en cuanto a los presos zapatistas y las siete bases militares, en la medida que la ley aprobada no es fiel al texto de la COCOPA, no se estaría cumpliendo con una de las tres condiciones que el EZLN planteó en diciembre para reanudar las conversaciones con el gobierno federal. Visto el rechazo del EZLN a la ley aprobada, esto significa que las perspectivas de reanudación del proceso de paz, que habían recibido un impulso positivo en los primeros meses del año (del cual da cuenta este informe de SIPAZ), nuevamente se han ensombrecido, y el escenario es otra vez complejo y difícil.

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:: ANALISIS

CHIAPAS: nuevo impulso para el proceso de paz

"Hoy la guerra está un poco más lejos y la paz con justicia y dignidad un poco más cerca. Hoy está más cerca el diálogo y más lejos el enfrentamiento"
(Subcomandante Marcos, al regresar a Chiapas después de la "Marcha por la Dignidad Indígena", 1er de abril de 2001)

En estas últimas semanas, después de varios años de estancamiento de las negociaciones, han sido muchos los pasos que se han dado hacia la posible reanudación del proceso de paz en Chiapas. El panorama se descongestionó por lo menos por unas semanas, aunque varias incógnitas siguen pesando sobre las posibilidades a más largo plazo. En abril varios brotes de violencia en Chiapas contribuyeron a enrarecer el ambiente politico, generando dudas sobre la solidez de los avances alrededor del diálogo.

Palabras y hechos de paz

A partir de diciembre pasado, el EZLN empezó a mover sus fichas con buen acierto político. Su iniciativa, al proponerse realizar una marcha a México DF con el propósito de convencer al Congreso de la Unión de que apruebe la iniciativa de ley de la COCOPA (ver artículo "Derechos y Cultura Indígenas: ¿Debate jurídico o pelea política?" en este mismo informe) fue un movimiento que logró un impacto positivo y que aumentó su capital político con vistas a la reanudación del diálogo.

Desde entonces, los temas del conflicto en Chiapas y de los derechos indígenas han recibido una cobertura sin precedentes en los medios de comunicación nacionales e internacionales. Una primera victoria para los zapatistas y los pueblos indígenas en su conjunto fue haber logrado captar, sensibilizar y mantener sus demandas en el centro de la atención nacional por varias semanas consecutivas.

Un factor que también contribuyó fue que el Presidente Vicente Fox, se refirió al tema de Chiapas en casi todos sus discursos, mientras empezaba a cumplir con las tres señales pedidas por los zapatistas.

La "Marcha por la Dignidad Indígena"

Unos días antes del inicio de la marcha, una polémica en torno de La participación frustrada de la Cruz Roja Internacional enrareció el ambiente. A la invitación del EZLN a acompañar la marcha para garantizar su seguridad, la Cruz Roja primero indicó su disponibilidad pero después negó aceptar, dejando sospechas en cuanto al papel del gobierno federal en esta decisión. El resultado fue un distanciamiento entre las posiciones de Fox y de la dirigencia zapatista. El tono de los discursos subió, haciendo temer por el desenlace de la marcha. Se sabía de antemano que en función de ello las partes iban a tener que escoger entre la vía de la negociación o la de la fuerza, entre el diálogo o la radicalización.

A pesar de la dureza de algunos discursos en el trayecto, el principal objetivo de la marcha zapatista era hablar con los legisladores, lo cual puede verse como un reconocimiento y una confianza mínima en la nueva realidad democrática posibilitada después de las elecciones de julio de 2000.

En el tercer Congreso Nacional Indígena (CNI) en Nurío, los representantes de 42 etnias asumieron como propias tanto la iniciativa de ley de la COCOPA como las tres condiciones planteadas por los zapatistas para reanudar el diálogo. Esta decisión rompe la posibilidad de seguir viendo al EZLN como un grupo aislado y al conflicto chiapaneco como un asunto local. El encuentro de Nurio significa además un crecimiento y madurez del CNI como actor relevante en el escenario nacional, por la representatividad alcanzada allí y la capacidad sin precedentes de articulación de diversos grupos indígenas.

A pesar de las voces en contra que la marcha también recibió (Partido de Acción Nacinal/PAN, sectores del Partido Revolucionario Institucional/PRI, algunos obispos católicos y grupos evangélicos, empresarios, ganaderos de Chiapas, etc.), la adhesión y el reconocimiento a la justicia de las demandas indígenas fue lo que prevaleció.

El EZLN en la tribuna del Congreso de la Unión

El apoyo que la marcha conquistó a través del país y su resonancia internacional jugaron un papel a la hora de definir el formato final del encuentro entre la delegación zapatista y los legisladores. La dificultad en el Congreso para definir dicho formato generó una creciente tensión tanto en el Legislativo mismo como en el Ejecutivo y en los representantes del ELZN. El anuncio de los zapatistas de que regresaban a Chiapas -antes de haber sido recibidos por el Congreso- fue otra hábil jugada que orilló a los otros actores a hacer un último esfuerzo para llegar a un acuerdo.

Finalmente, la presencia del EZLN en la Cámara de Diputados y sobre todo el tono de sus discursos definieron la apertura de una nueva etapa: los zapatistas afirmaron su opción por la vía política y dieron señal de ello al indicar que no avanzarían militarmente hacia las posiciones que desocupó el Ejército mexicano.

Los comandantes explicaron la notable ausencia del subcomandante Marcos, reconociéndole como responsable militar pero reafirmando que "ya no es la hora de las armas"; y, respondiendo indirectamente a una crítica muy común sobre el papel de Marcos en el EZLN, mostraron así que son ellos, los comandantes, los que mandan.

Los zapatistas reconocieron los esfuerzos de Fox y como hecho significativo, apenas unas horas después de la reunión en el Congreso, se dio un primer contacto directo entre Fernando Yañez, designado correo oficial de los zapatistas y el Comisionado para la Paz, Luis H. Alvarez, retomando así formalmente los contactos con el Ejecutivo.

El Congreso, actor clave en la reanudación del proceso de paz

El planteamiento zapatista hizo aparecer las nuevas correlaciones de fuerza dentro del Congreso. El Partido de la Revolución Democrática/PRD, Partido del Trabajo/PT y el Partido Verde Ecologista de México/PVEM respaldaron la propuesta de la COCOPA. Para el PRI, el debate reveló las contradicciones y divisiones existentes al interior del partido. El PAN endureció su discurso e incluso optó por no acudir al encuentro. La línea dura marcó el camino y se evidenciaron las diferencias entre Fox y su partido. Eso mostró que Fox diseñó su estrategia para Chiapas sin amarrar acuerdos firmes con su partido.

Lo acontecido sin embargo es esperanzador en cuanto a la democratización del poder en México. Se están equilibrando las fuerzas entre partidos así como la relación entre el poder Ejecutivo (sobre todo la figura presidencial) y el Legislativo. La libertad de expresión (ejemplificada al haber dejado hablar a la delegación zapatista y el CNI en la tribuna) es también otro avance democrático significativo, que no se hubiera podido imaginar un año atrás.

Los 100 días del gobierno de Fox

Cabe reconocer que muchos de los pasos dados no hubieran sido posibles sin una actitud conciliadora y tolerante de parte del Ejecutivo. Algunos (incluso de su propio partido) critican fuertemente a Fox por haber concedido demasiado al EZLN. Piensan que fue un error colocar el tema de Chiapas en los primeros lugares de la agenda nacional, cuando quedó claro en la campaña electoral de julio 2000, que no era parte de las prioridades de los mexicanos.
Dos hipótesis se han dado para explicar esta elección de parte del presidente Fox: según una, estaría actuando por convicción moral, y según otra, por cálculo político. Lo más probable es que se trate de una combinación de ambas. Su manejo del conflicto de Chiapas y su posible solución también podrían ser una forma de proyectar dentro y fuera de México la imagen de que efectivamente llegó el cambio al país, una imagen que le sirve para poder hacer avanzar su proyecto económico.

¿Qué sigue?

Lo más probable es que la estrategia zapatista se enfoque a partir de ahora en dos ejes: un primero que tendrá que ver con la reforma constitucional e institucional que derive de la aprobación de la ley. Esto implica un trabajo muy amplio que podrá generar más discusiones todavía.

El otro eje podría privilegiar la vía de la negociación alrededor de los temas pendientes. En efecto, el formato y la agenda establecidos en 1995 para el proceso de negociación dejan ver claramente que, a diferencia de lo que se manejó en los medios en un momento dado, la paz no está «a la vuelta de la esquina». Las etapas acordadas entre el EZLN y la administración anterior incluyen tres mesas de diálogo más: Democracia y Justicia, Desarrollo y Bienestar y Derechos de la Mujer.

Este proceso probablemente tardará mucho más. Querer hacerlo más corto podría tener un efecto contraproducente y minar la posibilidad de llegar a una paz duradera.

Mientras tanto, hay otra presión que hace urgente el avance del proceso de paz en Chiapas. Se hubiera esperado que después de los recientes acontecimientos a nivel nacional, disminuyeran la violencia y las tensiones en el estado. Sin embargo, esos avances todavía no se reflejan en el escenario chiapaneco, donde prevalecen una multiplicidad de conflictos simultáneos: el creciente descontento social alrededor de temas como la tierra; las demandas de algunos sectores sociales por las promesas todavía incumplidas por el nuevo gobierno estatal; los lamentables hechos de violencia en que han perdido la vida más de una docena de campesinos (como sucedió en Venustiano Carranza), etc. Estos hechos, sumados a las permanentes disputas entre los tres poderes del Estado, han llevado a algunos críticos a poner en duda la capacidad del nuevo gobernador de resolver situaciones adversas y de asegurar una mínima gobernabilidad en el convulsionado estado de Chiapas.

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:: ENFOQUE

DERECHOS Y CULTURA INDÍGENAS: ¿debate jurídico o pelea política?

Los Acuerdos de San Andrés, firmados el 16 de febrero de 1996 entre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el gobierno federal de Ernesto Zedillo, contienen los resultados de las negociaciones entre ambos sobre el tema de Derechos y Cultura Indígenas. En noviembre del mismo año, las partes acordaron que la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA) prepararía una iniciativa de ley para integrar los Acuerdos en la Constitución. El entendimiento era que las partes aceptarían por completo la iniciativa, sin ninguna observación o corrección, o que la rechazarían.

En diciembre de 1996, el EZLN acepta esa iniciativa, que presenta propuestas para reformular los artículos constitucionales 4, 18, 26, 53, 73, 115 y 116. El gobierno, en cambio, plantea modificaciones que alteran de manera sustantiva la propuesta de ley de la COCOPA. En enero de 1997, el EZLN acusa al Gobierno de haber roto el procedimiento al presentar una contrapropuesta y de no haber cumplido las condiciones planteadas por los zapatistas cuando en septiembre de 1996 se retiraron del diálogo (entre ellas, desmilitarización, desarme de grupos paramilitares, liberación de presos políticos zapatistas y cumplimiento de los Acuerdos de S.Andrés). Es hasta la toma de posesión del presidente Vicente Fox, del Partido de Acción Nacional (PAN), en diciembre de 2000, que se dan señales de esperanza para una posible reanudación del diálogo.

Un nuevo presidente

Unos días después de asumir el mando, el 5 de diciembre de 2000, el presidente Fox presenta la propuesta de la COCOPA al Senado. Sin embargo, no es sino hasta la "Marcha por la Dignidad Indígena" en febrero-marzo 2001, en la que 24 representantes del EZLN recorren gran parte del país, que el tema cobra fuerza.

El Congreso de la Unión, a través de las diferentes comisiones involucradas, recibe el 28 de marzo de 2001 a la delegación zapatista y a delegados del Congreso Nacional Indígena (CNI), para que éstos den su palabra sobre la importancia de la aprobación de la llamada "ley COCOPA" .

Por la aprobación de la iniciativa de la COCOPA

Un argumento con mucho eco a favor del proyecto para convertir en ley los Acuerdos de S.Andrés es que en ellos se comprometió el Poder Ejecutivo anterior (Zedillo) y el actual (Fox), con el apoyo y el empuje de los representantes del poder Legislativo que conformaron la primera COCOPA. En palabras del diputado Batres Guadarrama, del Partido de la Revolución Democrática (PRD): "Es la palabra de unos y de otros, palabra empeñada que debe cumplirse, sería absurdo que nosotros como Congreso aprobamos una ley donde llamamos a las partes a negociar y luego desconocemos la negociación a la que han llegado." (Congreso, 28-03-01)

Otros hacen énfasis en que los Acuerdos y la propuesta de ley contribuirían a la reivindicación histórica de los pueblos indios. Sostienen también que los Acuerdos buscan establecer una nueva relación entre el Estado mexicano y los pueblos indios; que en la práctica histórica no hay evidencias de que la autonomía pueda ser destructora de la unidad nacional; que en la Constitución están prácticamente ausentes los derechos colectivos, concepto fundamental de la visión indígena; y que los Acuerdos de S.Andrés y la ley COCOPA son la condición básica para pasar de la simulación al verdadero reconocimiento de los derechos indígenas.

El secretario de Gobernación, Santiago Creel, sostiene que "no se trata de realizar una nueva Constitución, pues la vigente ha permitido la alternancia política y la modernización del país, pero se requiere su modernización para adecuarla a la realidad actual de México, superar contradicciones que existen en alguno de sus artículos." (La Jornada 27-03-01, p.3)

Desacuerdos con la "Ley COCOPA"

Los que se oponen a la aprobación del proyecto manifiestan que ello llevaría a la "balcanización" del país. Que "sólo" 10% de la población es indígena y que dentro de este grupo, muchos menos son zapatistas. Algunos juristas y políticos sostienen que los derechos indígenas están suficientemente protegidos en la Constitución tal como está.
Una de las críticas o advertencias que se hacen sobre el proyecto tiene que ver con el reconocimiento que éste propone de los llamados “usos y costumbres” en las culturas indígenas. Los críticos sostienen que no todos los “usos y costumbres” son reivindicables o convenientes para la convivencia, ya que tradicionalmente han existido en ellos aspectos negativos como hacia la mujer y la intolerancia hacia la diversidad religiosa o el pluralismo político. Así, hay quienes advierten que establecer en el texto constitucional el respeto y reconocimiento a los usos y costumbres indígenas puede traer como consecuencia una legitimación o incluso aumento de la discriminación contra las mujeres indígenas así como de las expulsiones de los indígenas evangélicos por parte de los católicos
tradicionalistas.

El Centro de Estudios Fiscales y Legislativos (Cefyl), del Consejo Coordinador Empresarial, una agrupación de la empresa privada, advirtió que la aprobación como tal de la propuesta de la ley COCOPA impediría la llegada de inversiones a las regiones habitadas por grupos indígenas. En un análisis titulado ‘La tribuna del Congreso’, observa que la autonomía y sus "leyes privativas" (usos y costumbres) "traería como consecuencia la creación de pequeños estados independientes" en México. Según dicho Centro, ello dejaría los indígenas expuestos a la tentación de implantar "algún tipo de socialismo, un cooperativismo, una tiranía disfrazada", o aplicar "tributos que no sean proporcionales ni equitativos" (La Jornada 28-03-01, p.8).

El asesor de la Oficina para los Pueblos Indígenas de la Presidencia de la República (quien también dirige el Instituto Indigenista Interamericano de la Organización de Estados Americanos, OEA), José del Val, cuestiona la base legal de los Acuerdos y la propuesta de la COCOPA, porque se suscribieron y redactaron en un momento en que se simulaban consensos y porque las discusiones "no se dieron en libertad". Resalta: "la limitación de la autonomía a los pueblos [indios] hace que se ponga en duda qué quieren los indios con [la] naturaleza [de la autonomía]. ¿Romperle la cervical al federalismo mexicano?" (La Jornada, 28-03-01, p.10).

El EZLN responde a las críticas

En su alocución ante el Congreso de la Unión, la comandante Esther observó que "Se acusa a esta propuesta [la ley COCOPA] de balcanizar el país, y se olvida que el país ya está dividido. [...] Se acusa a esta propuesta de crear reservaciones indias, y se olvida que de por sí los indígenas estamos viviendo apartados [...]. Se acusa a esta propuesta de promover un sistema legal atrasado, y se olvida que el actual sólo promueve la confrontación, castiga al pobre y le da impunidad al rico, condena nuestro color y convierte en delito nuestra lengua. Se acusa a esta propuesta de crear excepciones en el quehacer político, y se olvida que en el actual el que gobierna no gobierna, sino que convierte su puesto público en fuente de riqueza propia y se sabe impune e intocable mientras no acabe su tiempo en el cargo." (Congreso, 28-03-01)

Sobre la acusación de que la aprobación del proyecto de la COCOPA llevaría a mayor discriminación de la mujer indígena, varios grupos indígenas han reconocido que la situación de la mujer es un grave problema interno. Además de destacar que esto no es privativo de los indígenas, reivindican el derecho de asumir la responsabilidad y combatir la discriminación de la mujer a su propia manera. El diputado Batres Guadarrama, del PRD, manifiesta: "La llamada Ley COCOPA ... no dice que se reconocerán todos los usos y costumbres de los pueblos indios, al contrario, dice que se reconocerán aquellos que se encuentren en armonía con los derechos humanos y la equidad en los géneros; lo que se pide que debe de estar en esa ley, ya está." (Congreso, 28-03-01). Además, varios artículos de la propuesta resaltan la obligación de respetar la "dignidad e integridad de las mujeres" (art. 4II) y "garantizar la participación [política] de las mujeres en condiciones de equidad" (art. 4 III). Aunque el tema de religión no sale como tal en la propuesta, varios artículos enfatizan la obligación del respeto a las garantías individuales y los derechos humanos. Tanto los representantes del EZLN como los del CNI reiteran su voluntad de trabajar duro para prevenir que se den o que empeoren las situaciones de discriminación en las comunidades indígenas.

¿Debate jurídico o pelea política?

La guerra de términos sobre el tema de derechos indígenas que se desató en las últimas semanas, es un ejercicio de legítimo debate, aunque también pueda funcionar como una táctica dilatoria por parte de los que se oponen al proyecto. En general, resulta que no hay claridad o consenso entre expertos jurídicos, intelectuales y políticos sobre el entendimiento jurídico de los términos, ni muchos menos sobre las posibles consecuencias prácticas. Quedan por establecerse los mecanismos y criterios para la aplicación de esta reforma, por ejemplo en el caso de que en una comunidad indígena se discrimine a la mujer o a indígenas evangélicos.

Entre otros, Manuel Camacho Solís, el primer comisionado para el diálogo con el EZLN, insiste en que el problema fundamental es político, no de técnica jurídica, y advierta que tendrán que decidir entre una ley indígena con imperfecciones o una perfecta desde el punto de vista jurídico, pero sin respaldo popular. Remarca "la necesidad de pensar esa ley con una visión equivalente a la que tuvieron quienes promovieron las grandes leyes mexicanas que cambiaron el destino del país. Estas fueron más obra de una visión política y del respaldo de una lucha política popular que del talento de los profesionales del derecho" (La Jornada 28-03-01, p. 5).

La paz ...

México vive un tiempo de mucho dinamismo político y social. Y no cabe duda que habrá más. Algunos resultados importantes se han visto en el hecho de que los representantes del EZLN y el CNI lograron aglutinar tantas voces distintas a favor de la aprobación de la ley COCOPA, desde partidos políticos, organizaciones sociales, medios de comunicación, sectores de la sociedad civil, hasta el Ejecutivo y el pueblo mexicano en general.
Mientras tanto, hay varios entendimientos sobre cómo ubicar la oposición a la iniciativa. Algunos explican que se le puede entender desde los intereses económicos, el miedo, el racismo, la desinformación, la manipulación de información. Otros simplemente insisten en el mérito de las preocupaciones señaladas, tal como balcanización, derechos individuales, etc. Mientras otros rescatan más la importancia de discutir la propuesta de ley con mucha precisión, permitiendo a los diferentes actores dar su opinión al respecto. Sea lo que sea, las voces más conservadoras parecen haberse encontrado con una contraparte que, por su creciente legitimidad y magnitud, y a través de sus luchas pacíficas y perseverancia, se ha convertido en un interlocutor que ya no se puede soslayar.

Reconocer los Derechos y Cultura Indígenas desde la propuesta de la COCOPA y no de otra, es abonar directamente al proceso de la paz y tomar un paso significativo para enfrentar tantos siglos de marginación, pobreza e injusticia, una realidad dolorosa que viven a diario millones de indígenas mexicanos.

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Los Acuerdos de San Andrés

Los Acuerdos de San Andrés se introdujeron al Congreso plasmados en el proyecto de reforma constitucional de la COCOPA. Este proyecto tiene que pasar por las comisiones dictaminadoras del Congreso antes de ser aprobado tanto por el Senado como por la Cámara de Diputados. Una vez aprobado ahí, la Secretaría de Gobernación llama a los congresos locales de los 30 estados mexicanos para que lo voten. Con una mayoría a favor, la reforma constitucional estará lista para ser traducida en leyes secundarias y reglamentos oficiales.

Los Acuerdos, plasmados en el proyecto de reforma constitucional de la COCOPA, parten del reconocimiento del carácter pluricultural de la nación mexicana y de los Pueblos Indígenas como sujetos de derecho1 . En el plano municipal, implican el reconocimiento de las comunidades indígenas como entidades de derecho público (versus derechos individuales).

Los derechos indígenas reconocidos tienen su base en el derecho a la autodeterminación de los pueblos, que se expresa en la autonomía en su sentido más amplio. Del ejercicio de esa autonomía se derivan los derechos a:

  • decidir sus formas internas de convivencia y organización,
  • aplicar sus sistemas normativos en la regulación y solución de sus conflictos internos,
  • fortalecer su participación y formas de representación,
  • acceder de manera colectiva al uso y disfrute de los recursos naturales en sus tierras y territorios,
  • preservar y enriquecer sus lenguas y culturas,
  • adquirir, operar y administrar sus propios medios de comunicación,
  • participar y ser tenidos en cuenta en los planes y programas de desarrollo según sus necesidades y especificidades culturales,
  • asociarse libremente (comunidades y municipios) para coordinar sus acciones,
  • definir sus procedimientos de elección y formas propias de gobierno interno en municipios y comunidades3 .

En contrapartida, se establece la obligatoriedad del Estado en los ámbitos de gobierno nacional, estatal y municipal de promover el desarrollo equitativo y sustentable de los Pueblos Indígenas, la educación bilingüe e intercultural (a través de programas de contenido regional y en consulta con los Pueblos Indígenas) y el combate a toda forma de discriminación.

También es obligación del Estado garantizar el acceso pleno de los Pueblos Indígenas a la jurisdicción del Estado, teniendo en cuenta sus prácticas jurídicas y culturales, y asistiéndoles en todo tiempo por intérpretes y defensores que conozcan sus lenguas y culturas. En el plano municipal, es obligación del Estado la transferencia de recursos, funciones y facultades a los municipios y comunidades indias.

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:: ACTIVIDADES DE SIPAZ

FEBRERO 2001 - ABRIL 2001

Visitas y contactos

  • Visitas a la zona Norte para hablar con varios actores políticos y religiosos sobre la nueva coyuntura con respeto al conflicto
  • Atención a varias delegaciones de Norteamérica para darles a conocer la coyuntura en Chiapas y el trabajo de SIPAZ
  • Atención a varios periodistas de Europa para darles elementos sobre el conflicto en Chiapas y organizarles viajes al campo
  • Visita al Distrito Federal para hablar con embajadas de la Unión Europea en el marco de la caravana zapatista
  • Atención al Embajador de Holanda en su viaje a Chiapas

Información

  • Publicación de un artículo sobre jóvenes indígenas y la guerra de baja intensidad en Fellowship, la revista del US Fellowship of Reconciliation
  • Publicación de un boletín informativo: "La marcha zapatista a la ciudad de México" (vea la página web de SIPAZ)
  • Publicación de un artículo sobre la caravana zapatista en el Central America and Mexico Report, la revista del Religious Task Force on Central America and Mexico (EEUU)

Diálogo Interreligioso

  • Reuniones con actores religiosos del municipio de Chenalhó y con el Grupo Plural Ecuménico
  • Aprobación de parte de actores evangélicos y católicos de Chenalhó y de la Junta Directiva de SIPAZ de un proyecto de paz y reconciliación en la zona Altos en colaboración con las Comisiones de Paz de Nicaragua
  • Participación en la planificación estratégica de la Escuela Bíblica de Formación Integral
  • Reuniones con funcionarios del gobierno estatal encargados de asuntos religiosos
  • Participación como ponente en un foro organizado por el gobierno estatal: “Tolerancia y Diversidad Religiosa”

Educación por la paz

  • Participación en la Red por la Paz, un espacio estatal de acción y reflexión sobre los procesos de reconciliación comunitarios
  • Inicio de un ciclo de talleres con los Centros de Desarrollo Comunitario del Gobierno del Estado
  • Facilitación de talleres de transformación de conflictos para el Centro de Investigaciones y Acción de la Mujer Latinoamericana y para RICAA, una red de cooperativas de mujeres artesanas.

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