:: SUMARIO
Pablo Salazar Mendiguchía, candidato
de la Alianza por Chiapas, fue elegido gobernador de Chiapas
el 20 de agosto. Salazar ganó con el 51.5% de los
votos y Sami David, candidato del Partido Revolucionario
Institucional (PRI), obtuvo el 45.7%. La derrota representó un
inesperado revés para el PRI, que ha dominado la política
chiapaneca desde hace décadas.
Al igual que muchos líderes opositores en México,
Salazar fue militante del PRI durante toda su vida política,
ocupando cargos a nivel estatal y federal, hasta que salió del
partido en 1999 para liderar la campaña opositora
para gobernador. Uno de los factores claves que contribuyeron
a esa salida fue el manejo por parte del PRI del conflicto
en Chiapas. Como senador del PRI, Salazar fue miembro de
la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA),
una instancia legislativa de apoyo al proceso de paz en Chiapas.
Allí jugó un papel importante en la redacción
de la propuesta de ley de esa comisión para implementar
los Acuerdos de San Andrés firmados por el gobierno
mexicano y el Ejército Zapatista de Liberación
Nacional (EZLN) en 1996. El Presidente Ernesto Zedillo rechazó la
propuesta de la COCOPA y presentó una contrapropuesta.
Ninguna de las dos fue sometida a votación, y el diálogo
permanece suspendido.
Notablemente, Salazar articuló en torno a su candidatura
una alianza opositora que incluyó prácticamente
a todos los partidos de oposición, en Chiapas.
A partir de una plataforma de cambios,
logró convencer
a una ciudadanía escéptica de que era posible
quebrar la hegemonía del PRI sobre la política
de Chiapas. A medida que las encuestas le daban una ventaja
considerable, crecía la preocupación de que
el PRI, conocido en Chiapas por sus tácticas violentas
y su recurso al fraude, simplemente no aceptaría la
derrota. Los temores aumentaron al acercarse las elecciones,
debido al incremento de las disputas agrarias y las acciones
paramilitares en distintas regiones.
Finalmente, a pesar de las denuncias de
presiones, intimidación
e irregularidades de diverso tipo, la jornada electoral se
desarrolló en general de manera pacífica, el
escrutinio fue transparente, y el PRI reconoció la
voluntad popular. Por su parte, el EZLN mantuvo silencio
durante la campaña, y el abstencionismo fue notoriamente
mayor en las zonas zapatistas.
A pesar del importante respaldo electoral
recibido, Salazar tendrá que gobernar con la mayoría del Congreso
estatal y de los ayuntamientos en manos del PRI. Al mismo
tiempo, no le será fácil mantener la cohesión
entre las diversas fuerzas que lo apoyaron. Y los retos que
enfrenta son enormes: superar la pobreza y la marginación,
promover el desarrollo económico, controlar la violencia
política y reconstruir el tejido social. Por otro
lado, su compromiso de gobernar incluyendo a sectores como
los indígenas y campesinos, da esperanza en un nuevo
tipo de política en Chiapas.
La victoria de la oposición en Chiapas se benefició de
la de Vicente Fox en julio. Cuando tome posesión el
1º. de diciembre, Fox será el primer presidente
no priísta en 71 años. Ningún partido
tendrá una mayoría en las dos cámaras
del Congreso. En la nueva Cámara de Diputados, el
Partido de Acción Nacional (PAN) tiene 213 bancadas,
el PRI 210 y el Partido de la Revolución Democrática
(PRD) 44. En el Senado, el PRI tiene 59, el PAN 46 y el PRD
15.
Uno de los retos más grandes para Fox y Salazar es
el conflicto en Chiapas. Fox ha indicado que uno de sus primeros
actos como presidente será mandar la propuesta de
la COCOPA al Congreso. También ha manifestado su intención
de reanudar el diálogo con el EZLN y reducir la presencia
masiva del ejército en Chiapas (actualmente, unos
70.000 efectivos - una tercera parte - de las tropas federales).
Sin embargo, la aprobación de la propuesta de la COCOPA
se verá dificultada en el nuevo Congreso, y Fox no
ha dejado en claro si hará el esfuerzo necesario para
lograr un resultado favorable. En cuanto a la presencia militar
en Chiapas, se trata de un asunto muy polémico. A
Fox le gustaría condicionar el retiro del ejército
a que los zapatistas regresen a la mesa de diálogo.
Por su parte, el EZLN no ha respondido a las ofertas del
equipo de Fox, pero en el pasado señaló pre
condiciones para reiniciar el diálogo que se basan
en su falta de confianza en el proceso de paz (acuerdos sin
cumplimiento) y en la necesidad urgente de poner fin al hostigamiento
hacia las comunidades indígenas (presencia militar).
El nuevo gobernador, aunque no podrá ordenar el retiro
del ejército ni resolver el conflicto con el EZLN,
puede contribuir a generar la confianza y mejorar las condiciones
necesarias para un verdadero diálogo.
La detención con cargos federales el 28 de octubre
de 11 miembros de presuntos grupos paramilitares en la zona
Norte de Chiapas, puede indicar limitaciones en la impunidad
que estos grupos han gozado. Sin embargo, el hecho de que
altas autoridades estatales (de la administración
priísta saliente) están acudiendo a su defensa
solo hace hincapié a las limitaciones persistentes
en el estado de derecho.
Mientras tanto, la más reciente de una serie de investigaciones
de la ONU sobre la situación de los derechos humanos
en México, evidenció el alto grado de preocupación
internacional sobre esa región. En agosto, Erica Irene
Daes, Presidenta del Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas
de la ONU, informó a la Sub-comisión de Derechos
Humanos sobre la visita realizada en abril 2000. El informe
observó que la militarización de las comunidades
indígenas y el creciente uso del ejército en
operaciones policiales aumenta el ambiente de miedo y de
violación a los derechos humanos, incluyendo el derecho
a la vida, a la integridad física y a la protección
contra la detención arbitraria.
ACCIONES RECOMENDADAS
- Felicitar al Presidente electo Vicente Fox por su
victoria y su intención anunciada de presentar al Congreso
de la Unión la propuesta de la COCOPA para implementar
los Acuerdos de San Andrés y de reanudar el diálogo
con el EZLN.
- Observando la falta de consenso en el Congreso sobre
el proyecto de la COCOPA, exhortar a Fox a hacer los
esfuerzos necesarios para asegurar la aprobación de una legislación
consistente con el texto y el espíritu de los Acuerdos
de San Andrés.
- Considerando que la presencia masiva del ejército
ocasiona tensiones explosivas en las comunidades indígenas,
abogar para que el presidente electo -al asumir- retire de
inmediato un número significativo de campamentos militares
de las zonas donde su presencia está provocando mayor
tensión. Hacer notar que esta acción no solo
serviría para reducir las tensiones sino también
como una medida para generar la confianza que mejoraría
las condiciones para la reanudación del proceso
de paz.
- Difundir mayor información -como este informe-
sobre la situación que prevalece en Chiapas.
FAVOR ESCRIBIR A:
(hasta el 1º. de diciembre)
Lic. Vicente Fox
Reforma 525, Colonia Lomas de Chapultepec
Código postal 11000 México DF, México
Fax: (int-52)(5)520 7125
(después del 1º. de diciembre)
Lic. Vicente Fox
Presidente de la República
Palacio Nacional
06067 México, DF, México
Fax (int-52)(5)515 4783

:: ACTUALIDAD
Elecciones en Chiapas: histórico triunfo de la oposición
El 20 de agosto el estado de Chiapas eligió nuevo
gobernador. Pablo Salazar Mendiguchía, de la Alianza
por Chiapas logró el triunfo con 535.860 votos (51.50%)
y Sami David, del Partido Revolucionario Institucional (PRI)
alcanzó 475.267 votos (45.68%). De 24 distritos donde
se realizaron las elecciones, el candidato opositor ganó en
15 y el oficialista en 9.
De acuerdo al Instituto Federal Electoral
(IFE) los ciudadanos habilitados para votar fueron 2 millones
90 mil 545 empadronados,
de los cuales menos del 50 por ciento votó. El abstencionismo
fue 10 por ciento superior al registrado en las elecciones
presidenciales de julio.
La Alianza por Chiapas, que como en ninguna
otra ocasión
concentró a ocho partidos de todas las tendencias,
triunfó en las ciudades más importantes: Tuxtla
Gutiérrez (capital del estado), Tapachula y San Cristóbal
de las Casas. Estas fueron las elecciones más vigiladas
en la historia de México: más de 4 mil observadores
nacionales y casi un centenar de internacionales -acreditados
por el Consejo Estatal Electoral, CEE- se desplazaron por
todo el territorio chiapaneco.
La jornada electoral
A pesar de los incidentes violentos, amenazas,
rumores y fuertes ataques verbales entre opositores y oficialistas
que caracterizaron el ambiente antes de los comicios, la
jornada electoral se desarrolló con inusual tranquilidad
en este estado. No hubo los habituales retenes del Ejército
ni de Migración, y los soldados se acuartelaron en
los campamentos que hay en la zona.
Los zapatistas, que no se pronunciaron
en esta elección,
tampoco realizaron acciones para impedir u obstaculizar el
voto en su zona de influencia, como lo hicieron en 1997.
Se notaron altos niveles de abstencionismo en su principal
zona de influencia: la Selva, en donde en medio de una calma
casi general, votó menos de la mitad del electorado,
y el PRI ganó por una escasa ventaja en el distrito
de Ocosingo, con una diferencia de 1.305 votos a favor de
este partido.
En las zonas Norte y Altos la tensión fue mayor y
más evidente. En la primera (bastión tradicional
del grupo presuntamente paramilitar Desarrollo, Paz y Justicia),
no obstante el clima de tensión y amenazas, y pese
a que el proceso electoral fue controlado sobre todo por
los líderes oficialistas, la Alianza por Chiapas obtuvo
una gran victoria.
En estas zonas, alrededor de cinco mil desplazados tuvieron
que trasladarse a votar en sus lugares de origen o en las
cabeceras distritales, ya que no se instalaron casillas especiales
en los campamentos donde se encuentran los mismos.
Irregularidades y avances en el proceso electoral
A pesar de las múltiples dificultades administrativas
que lo desbordaron, el CEE actuó con más independencia
e imparcialidad que no tenían los órganos electorales
en México -y menos aún en Chiapas- antes de
las reformas que empezaron en 1996.
No obstante el avance señalado de ese organismo estatal,
se receptaron denuncias en la compra, coacción o inducción
del voto, el uso de programas sociales del gobierno con fines
proselitistas, el acarreo de votantes, la violación
del secreto del voto, sobre todo en las zonas rurales, que
son la mayor parte del territorio.
Al poco tiempo de realizadas las elecciones,
el 16 de octubre el Congreso estatal aprobó con la mayoría del
voto priísta y el de la oposición en contra,
una serie de reformas electorales que fueron calificadas
como un retroceso democrático. Estas reformas comprenden:
no permitir las alianzas de los partidos que participen en
las contiendas electorales por las presidencias municipales
y diputaciones, cambiar la figura de consejero ciudadano
por consejero electoral, y cambiar la estructura del Tribunal
Estatal Electoral. Por estar en desacuerdo con las mismas,
el presidente del Consejo Estatal Electoral, Eduardo Pineda,
presentó su renuncia, mientras que los partidos políticos
de la oposición expresaron que impugnarán ante
la Suprema Corte de Justicia por ser inconstitucionales.
Conflictos agrarios
La campaña pre electoral transcurrió en un
ambiente de gran tensión por diferentes conflictos
vinculados a la tierra.
Faltando apenas dos semanas para el día del sufragio,
la violencia iba creciendo de tono. En los predios de Progreso
y Paraíso, municipio de Yajalón, aproximadamente
60 familias zapatistas fueron desalojadas violentamente por
un grupo civil y armado que vestía de uniforme, y
que fue calificado de paramilitar. En Ocosingo, se incrementaron
las disputas agrarias entre priístas, zapatistas e
independientes
En el ejido Amador Hernández, municipio de Ocosingo,
los pobladores presentaron -en junio pasado, a través
del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las
Casas, CDHFBC-, una queja contra el Ejército Mexicano
ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH),
que fue aceptada. La causa se debe al despojo y daño
ecológico provocados por el Ejército cuando
entró en esta población el 9 de agosto de 1999.
Actualmente, según los ejidatarios, de 5 hectáreas
que ocupaban en un comienzo han pasado a ocupar 8. Esta causa
también se tramita ante el juez federal.
Mediante decreto ejecutivo publicado el 18 de octubre,
el presidente Zedillo expropió 3.5 hectáreas
del ejido Amador Hernández. Según señala
dicho decreto, estas hectáreas serán destinadas
a la construcción de instalaciones militares. Ante
este hecho, el CDHFBC dijo que la expropiación revela
que la entrada del Ejército en ese lugar fue para
desarrollar labores de contrainsurgencia. Afirmó que
confía en que el poder judicial de la federación
no se prestará para confirmar una violación
de los derechos sociales.
Resultados electorales finales
de 2 de julio de 2000
Una vez elegidos los nuevos senadores y diputados federales,
el Congreso de la Unión quedó integrado de
la siguiente manera (principales partidos políticos):
|
Diputados
|
Senadores
|
PAN
|
213
|
PAN
|
46
|
PRI
|
210
|
PRI
|
59
|
PRD
|
44
|
PRD
|
15
|
Acuerdos de San Andrés
En varias declaraciones el presidente
electo, Vicente Fox, dijo que retiraría el Ejército de Chiapas,
pero solo previo el restablecimiento del diálogo con
el Ejército Zapatista de Liberación Nacional
(EZLN). Además manifestó que el problema de
Chiapas es regional y no nacional, pero que había
que resolverlo. Según Fox, éste es el momento
propicio para reanudar las conversaciones y hallar una solución
pacífica a la problemática de este estado.
En este sentido, aseveró que una de las tareas prioritarias
cuando asuma el poder el 1o. de diciembre, será enviar
al Congreso la iniciativa de ley de la Comisión de
Concordia y Pacificación (COCOPA) que se basa en los
Acuerdos de San Andrés, para que sea discutida y aprobada.
Algunos diputados priístas han dicho que apoyarán
la iniciativa. Sin embargo, es probable que se presentarán
otras propuestas paralelas, y el destino de la COCOPA queda
en duda.
En este mismo marco, el ex comisionado
para la paz en Chiapas, Marco Antonio Bernal, manifestó que actualmente no
hay condiciones para el diálogo, y para que esto suceda
primero hay que trabajar y llevar los Acuerdos de San Andrés
al Congreso.
El 11 de agosto, la Presidenta del Grupo
de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas de las Naciones Unidas, Erica
Irene Daes, presentó en el pleno de la Subcomisión
de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, un informe
sobre la visita que hiciera a México en abril pasado,
invitada por el presidente Zedillo. En él recomienda
al gobierno federal la implementación de los Acuerdos
de San Andrés, y a las dos partes (gobierno y EZLN)
el regreso al diálogo. Señala además
que la militarización en las poblaciones indígenas
y el creciente uso del Ejército en funciones policiacas
crea situaciones de violencia, una atmósfera de miedo
y violaciones a los derechos humanos, incluyendo el derecho
a la vida, a la integridad física y a los derechos
de estar libres de arrestos y detenciones arbitrarias.
Se espera la recomposición de la Cocopa, instancia
coadyuvante al proceso de paz en Chiapas, y queda por ver
la línea que tomará la misma ante el conflicto.
Fox y las ONGs
Marcando una clara diferencia con sus antecesores,
el presidente electo, Vicente Fox, desarrolló contactos con varias
organizaciones no gubernamentales (ONGs) de la sociedad mexicana.
Una primera reunión tuvo lugar en agosto en el Distrito
Federal (en la que participó Sipaz). Posteriormente,
Fox se reunió con ONGs en Canadá y en los Estados
Unidos. En septiembre el equipo de transición de Fox
anunció que se propone realizar una reforma legislativa
para permitir que las ONGs mexicanas participen en la planeación,
ejecución y evaluación de políticas
públicas.
Hechos inusuales
En agosto, casi de manera paralela a las
derrotas electorales del oficialismo, en Chimalhuacán, estado de México,
se produjo una refriega sangrienta entre dos turbas priístas
que provocó un saldo de 10 muertos, 42 heridos y 245
detenidos. Fue calificada de responsable Guadalupe Buendía, "La
Loba", quien habría ejercido el poder absoluto
en dicho lugar desde 1996.
En un hecho inusual, en una entrevista
con los medios de comunicación el 29 de septiembre, el general del Ejército,
Enrique Canovas Buenrostro, que tiene bajo su mando aproximadamente
a 10 campamentos militares asentados en la zona de influencia
zapatista en la región de Los
Altos, reconoció que existen grupos paramilitares
en el estado de Chiapas. Indicó que éstos operan
en la región Norte y Selva, y que en la región
de los Altos se vive un ambiente de mucha tranquilidad.
En septiembre, la Procuraduría General de la República
(PGR) emitió órdenes de presentación
en contra de miembros de presuntos grupos paramilitares que
operan en los municipios de Yajalón
y Venustiano Carranza. Según informes de esta dependencia
existen 12 órdenes de aprehensión contra un
grupo y 10 contra otro. Sin embargo, y a pesar de los testimonios
y otras pruebas que indican que funcionan como grupos paramilitares,
la PGR aseguró que solo se trataba de asaltantes.
El 28 de octubre, en medio de un impresionante
operativo policial, la Unidad Especializada para la Atención
de Delitos Cometidos por Probables Grupos Civiles Armados
de la Procuraduría General de la República
(PGR) detuvo a 11 miembros del supuesto grupo paramilitar
Desarrollo, Paz y Justicia, y Unión Campesina Indígena
Agropecuaria y Forestal (UCIAF). Entre éstos se hallaban
los dirigentes Samuel Sánchez, ex diputado priísta
local y Marcos Albino Torres, ex cabo del Ejército.
También fue capturado Mario Cruz Pérez, líder
del grupo invasor al predio Paraíso, municipio de
Yajalón.
Según la PGR, están acusados de delitos de
terrorismo, posesión de armas de fuego de uso exclusivo
del Ejército, asociación delictuosa, motín,
delincuencia organizada, lesiones, daños y despojo.
De acuerdo a la misma, las investigaciones que venían
realizando se incrementaron a partir del desalojo realizado
en Yajalón. Los detenidos culparon a organizaciones
nacionales e internacionales de presionar al gobierno para
realizar este operativo en su contra. Según la prensa
local, altas autoridades estatales (de la administración
priísta saliente) ofrecieron apoyo económico
y político, incluso el mejor auxilio judicial, a los
detenidos.
Informe de Zedillo
El primero de septiembre el Presidente
Zedillo dio a conocer su último Informe anual, que fue criticado por la
oposición por haber omitido el conflicto de Chiapas.Entre
otras observaciones, el presidente electo Fox comentó que
no tocó temas que fueron críticos durante los últimos
cinco años, como el conflicto de Chiapas y las masacres
de Acteal y de Aguas Blancas.
Escándalo político
Un día antes de la presentación del Informe
de Zedillo, los generales Francisco Quirós Hermosillo
y Mario Arturo Acosta Chaparro, fueron detenidos bajo la
acusación de tener nexos con el narcotráfico.
El general Rafael Macedo de la Concha, Procurador General
de Justicia Militar, dijo que podrían ser condenados
a 50 años de prisión de ser hallados culpables.
Giras de Fox
Entre agosto y octubre, el presidente
electo, Vicente Fox, realizó viajes a América Central (Costa Rica,
San Salvador y Nicaragua); América del Sur (Chile,
Argentina, Brasil y Uruguay); América del Norte (Canadá y
Estados Unidos); Europa (España, Francia, Alemania,
Bélgica e Inglaterra); y Colombia para entrevistarse
con los gobiernos y empresarios, "presentar el nuevo
rostro de México", y tratar los acuerdos comerciales
con los países que los mantiene.
Elecciones en Tabasco
En medio de cuestionadas elecciones, el
22 de octubre fue declarado oficialmente nuevo gobernador
de Tabasco, que colinda
con Chiapas, el candidato priísta Manuel Andrade.
En esta contienda electoral su opositor más fuerte
fue el candidato del Partido de la Revolución Democrática,
PRD, César Raúl Ojeda. Según el Instituto
Electoral de Tabasco, el PRI obtuvo 298.969 votos y el PRD
290.968. Representantes del PRD denunciaron que se había
producido un fraude y no avalaron las elecciones. Dijeron
que llevarían el caso hasta los organismos del Poder
Judicial Federal. Asimismo, expresaron que esperaban una
declaración del presidente electo, Vicente Fox, quien
no se había manifestado al respecto.

:: ENFOQUE
"Desplazados vivimos…":
Una realidad que pide una respuesta
En su visita al campamento X'oyep el 11
de agosto, el entonces candidato para gobernador de Chiapas,
Pablo Salazar, dijo: "Dentro
de nueve días habrá una elección y vamos
a ganar, habrá un gobierno nuevo de reconciliación
y paz, y lo primero que haré es establecer contacto
con las comunidades de desplazados, para lograr la reconciliación...Se
los suplico, resistan un poco mas, resistan de aquí a
diciembre, porque el próximo gobierno los va a apoyar".
Los desplazados internos en Chiapas representan
una de las situaciones más complicadas que Salazar, ahora gobernador
electo, tendrá que enfrentar a partir de su toma de
posesión en el mes de diciembre del 2000. En las zonas
de conflicto (Altos, Selva y Norte) existen actualmente grupos
desplazados de diversos sectores de la población (miembros
de organizaciones civiles, perredistas, bases zapatistas,
priístas, católicos y evangélicos).
El fenómeno de los desplazados se aceleró en
el estado a partir del levantamiento armado en 1994. Según
CIEPAC: Población Desplazada en Chiapas, 1999, existen
21.059 desplazados en Chiapas. En solo el municipio de Chenalhó,
hay 9.125 (Fuente: idem).
Algunos desplazados viven en comunidades
que les han prestado tierras para que puedan trabajar (zona
Norte). Otros han
formado campamentos donde habitan un gran número de
familias en un terreno muy reducido. Ellos no tienen acceso
a su milpa y reciben ayuda humanitaria de instituciones como
la Cruz Roja Internacional y Cáritas de la Iglesia
Católica. Es el caso de los miembros desplazados de
las Abejas que llevan más de tres años en los
Campamentos X'oyep, Tzajalchén y Acteal, en el municipio
de Chenalhó.
Al inicio de 1997 hubo en ese municipio
una escalada de violencia donde varios priístas y zapatistas resultaron
muertos. A partir de septiembre de ese año comenzaron
a salir de sus comunidades de origen centenares de miembros
de Las Abejas. En ellas, según su testimonio, grupos
de afiliación priísta les exigían que
pagaran cuotas para comprar armas. Al no querer hacerlo fueron
amenazados y dejaron sus lugares de origen para agruparse
en los campamentos de desplazados. Sus representantes cuentan: "Cuando
llegamos en el campamento X'oyep, es tiempo de agua. Cocinamos
y vivimos afuera, bajo la lluvia”. Después de
la masacre de Acteal, en diciembre de ese mismo año,
el número de desplazados aumentó y también
la presencia del ejército, contando 21 campamentos
militares en el municipio (Fuente: idem).
Los originarios de Yibeljoj, una comunidad
de Chenalhó,
describieron su vida en el Campamento X´oyep así: "No
hay buenas casas, tenemos mucho sufrimiento, dormimos en
el suelo". "Dormimos en casas con techos de plástico,
antes había tablitas”. "Antes había
leña pero ahora ya se ha terminado. Las mujeres y
los niños se enferman por la preocupación de
sus necesidades…Somos los que sentimos el sufrimiento
y ya no aguantamos”.
"Desplazados vivimos… "
Las Abejas desplazadas han participado
en varias manifestaciones para dar a conocer sus necesidades
y exigir las condiciones
para su retorno. El 10 de agosto de este año, unos
cientos de indígenas hicieron una marcha para pedir
que el gobierno actúe en contra de los presuntos grupos
paramilitares y cumpla con su compromiso de pagar indemnizaciones
a los desplazados.
Ahora, muchos de ellos se han integrado
en la Peregrinación
Jubilar 2000 para rogar, juntos con otros indígenas
chiapanecos, que se alcancen las condiciones necesarias para
un eventual retorno. Los 250 peregrinos tzotziles, ch'oles,
tzeltales y tojolabales, representando las principales etnias
de Chiapas están caminando con este lema: "Caminando
nacimos… Peregrinos somos… Desplazados vivimos… El
camino nos pertenece, a él entregamos nuestros pasos".
Los participantes fueron convocados por
las Abejas y la organización Xi'Nich' (ver glosario) a una movilización
que tienen como objetivo mejorar sus condiciones de vida
y fortalecer su ánimo para "seguir luchando por
la paz justa y digna de los pueblos indios". Comenzaron
a caminar el 14 de octubre desde la comunidad de Acteal y
piensan llegar a la Basílica de Guadalupe en la Ciudad
de México el 12 de diciembre, recorriendo una distancia
de casi 1.300 kilómetros.
Entre las peticiones centrales de los
participantes indígenas
está el retorno de los grupos desplazados y otras
cuestiones relacionadas con él, como por ejemplo:
la desaparición de los grupos paramilitares en Chiapas,
la desmilitarización en el estado y en el país,
la reconciliación comunitaria, la libertad de los
indígenas presos políticos y el cumplimiento
de los Acuerdos de San Andrés.
En X’oyep, sin embargo, 96 familias, originarias del
poblado de Yibeljoj, decidieron que no podían esperar
un retorno negociado con las autoridades y con las garantías
mínimas de seguridad, ya que no aguantaron las dificultades
que enfrentaban en este campamento, y que iban a hacer una
reubicación, creando otro campamento con mejor acceso
a agua y leña. Cargaron sus pertenencias unos diez
kilómetros por camino de vereda, con lodo por la temporada
de lluvia. Se dirigieron a un lugar cercano a su comunidad
de origen. No quisieron volver a vivir en ella, "porque
ahí están los paramilitares, tenemos miedo,
también por los ejércitos (soldados del Ejército
Mexicano) que están en la carretera". Por eso
dicen "seguimos siendo desplazados”.
Falta de seguridad
La seguridad es un tema prioritario en
movimientos como esa reubicación o un posible retorno. La Cruz Roja
Internacional no participó en el acompañamiento
de las familias de Yibeljoj el 17 de octubre, pues consideró que
no había las condiciones, ni de seguridad, ni materiales
necesarios para que este grupo de familias pasara a una situación
mejor. Pierre Ferrand, jefe de subdelegación de la
Cruz Roja Internacional, opinó: “Respetamos
la decisión de los desplazados, pero no acompañamos
la reubicación de los desplazados de X’oyep,
porque esto no fue producto de una negociación entre
las partes, ni con el Estado. Tampoco hubo diálogo
con los habitantes de Yibeljoj con lo cual se podría
haber construido un mínimo de seguridad”.
Los mismos desplazados afirman esa falta
de condiciones de seguridad pero a la vez se refieren a otros
factores. "Aquí tenemos
miedo, pero por la necesidad salimos. De por sí no
es por gusto que salimos". Varias ONGs, aunque reconocieron
los riesgos que existen todavía por la tensión
en la zona y la presencia de grupos paramilitares, decidieron
acompañarlos. También la Comisión Nacional
de Derechos Humanos (CNDH) mandó observadores para
acompañar la reubicación.
Por su parte, Antonio Pérez Arias, el presidente
municipal de Chenalhó, en el diario Cuarto Poder,
opinó que ya existían las garantías
suficientes para el retorno de las Abejas desplazadas. En
este marco se puede mencionar las actas firmadas en julio
de este año por él y los habitantes priístas
de varias comunidades del municipio que pretenden garantizar
la seguridad física de los desplazados que vienen
a trabajar en su parcela o que retornan a vivir en sus casas.
Sin embargo, representantes de las Abejas consideran que
no son suficientes. "No confiamos en esas actas porque…cuando
entramos en nuestra comunidad para cosechar maíz,
se escuchan disparos".
Esperando la respuesta del gobierno
Aparte de la seguridad, los desplazados
de Yibeljoj están
viendo que otras necesidades han aparecido en su nuevo lugar. "Estamos
igualitos como en '97". Uno de sus representantes dice
que “el sufrimiento que teníamos era el del
agua y la leña, ahorita se solucionó aquí (en
el nuevo campamento) con el río y los árboles
pero sólo una parte". Las familias en este nuevo
campamento están durmiendo en casitas hechas de palitos
de madera y plásticos. Otras familias ni tienen casas. "Estamos
destruyendo nuestras casas en X'oyep para traer los materiales
acá. Pero hay gente en X'oyep que vivían en
una casa entre tres, cuatro hasta cinco familias. Aquí,
cada una está en su lote. Entonces, no les tocó a
todos lámina. Están prestando un lugar para
dormir".
Por esta razón, los desplazados están exigiendo
que se paguen las indemnizaciones por el robo y la destrucción
de sus pertenencias en 1997. "Cuando salimos (de Yibeljoj
en '97), dejamos maíz, sillas, mesas, molinos de maíz
y todas las cosas de la cocina". En el caso de Yibeljoj,
las casas de las Abejas existen todavía. Pero para
los desplazados de otras comunidades cuyas casas fueron quemadas
después de que se desplazaron, las indemnizaciones
representarían una manera de evitar, en un eventual
retorno, las malas condiciones de vida que enfrentan actualmente
los originarios de Yibeljoj.
Los grupos desplazados de Chenalhó y del estado representan
una realidad sin respuesta para el nuevo gobierno, para quien
su mayor desafío es garantizar la seguridad en la
zona, cumplir con las indemnizaciones y ayudar en la reconstrucción
del tejido social.
Mientras tanto, los desplazados siguen
esperando: "Vamos
a ver primero el gobierno de Pablo Salazar, quien dijo en
X'oyep que si gana, desarmaría a los paramilitares.
Es lo que dijo. Si va a cumplir, vamos a regresar."
 :: ANALISIS
México: los desafíos de la transición
democrática
La transición democrática propiciada por la
victoria de la oposición en las elecciones federales
de julio y en las de agosto en Chiapas abre nuevas perspectivas.
Los resultados electorales no garantizan de inmediato la
resolución de múltiples problemas pendientes:
pobreza creciente, impunidad y violencia política,
y un conflicto estancado en Chiapas, por mencionar algunos
de los más apremiantes. Pero podría sentar
las bases para que esos problemas sean procesados en una
nueva relación entre el Estado y la sociedad mexicana.
Tanto a nivel federal como estatal, el reto es similar: atender
las necesidades de la población en su conjunto por
encima de los intereses partidarios, y aprender a funcionar
como democracia madura mediante una negociación permanente
entre fuerzas políticas.
Correlaciones de fuerzas
Las elecciones federales de julio han
dado lugar a un mapa político nuevo y más complejo. Poco después
del triunfo, Fox aclaró que no pretende gobernar para
el Partido de Acción Nacional (PAN), la principal
fuerza que lo llevó a la presidencia. Por su parte,
este partido afirmó que no recibirá líneas
presidenciales. Además, el presidente ya no podrá respaldarse
en una mayoría absoluta e incondicional en las Cámaras.
Ningún partido podrá imponerse sobre los demás
sin negociar, lo cual constituye un avance democrático,
aunque también dificultará los acuerdos para
impulsar las reformas necesarias. El gobierno de Vicente
Fox no podrá fortalecerse sino en base a su capacidad
para convencer a los demás grupos políticos
de la legitimidad y pertinencia de sus propuestas de cambios.
En este nuevo marco, todos los partidos
entraron en una fase de reposicionamiento y el juego de alianzas
queda por
definirse. Los resultados de julio y los de agosto en Chiapas
representan un significativo debilitamiento del Partido Revolucionario
Institucional (PRI), que perdió la presidencia después
de más de 70 años en el poder. La gran interrogante
es qué papel optará por jugar el PRI, por primera
vez fuera del Ejecutivo, pero manteniendo importantes cuotas
de poder en los gobiernos estatales y municipales, así como
sólidos vínculos con las estructuras caciquiles
de base y con los grupos de poder económico. El reto
para la bancada priísta es ahora recomponer la unidad
del partido después de que la derrota generó fisuras
y pugnas internas en la búsqueda de un nuevo liderazgo.
No dejan de preocupar las posibles consecuencias imprevisibles
en estos tiempos de reacomodos: los violentos enfrentamientos
entre fracciones priístas en Chimalhuacán,
estado de México, han sido señalados como una
ilustración de este riesgo.
El Partido de la Revolución Democrática (PRD),
por su lado, a pesar de haber ganado otra vez la gobernatura
de la capital en las elecciones de julio, ha sido sacudido
por su derrota federal. El principal partido de izquierda
también está atravesando un difícil
periodo de redefinición estructural e ideológica.
Tiempos de cambio
La onda de choque incluso parece haber
llegado a sacudir a las Fuerzas Armadas, institución que parecía
monolítica. En estos tiempos de transición,
se viven luchas internas entre las diferentes fracciones:
algunos pregonan la necesidad de una depuración mientras
otros apoyan el mantenimiento del "viejo orden".
La detención de Acosta Chaparro y Quiros Hermosillo,
dos generales de la línea dura acusados de vinculos
con el narcotráfico, parece indicar una nueva correlación
de fuerzas, ya que ambos pertenecían a una cúpula
militar hasta ese momento intocable.
Otros elementos anuncian un cambio y el
afán de llegar
a una democracia más consolidada y transparente: es
el caso del fallo de la Suprema Corte exigiendo al presidente
Zedillo dar cuentas del financiamiento de su campaña
en las elecciones que lo llevaron a la presidencia en 1994,
y del manejo de varios escándalos implicando a personas
de alto nivel dentro de su gobierno.
También cabe señalar la apertura mostrada
por Fox hacia las organizaciones no-gubernamentales (ONGs).
Su intención anunciada de incluirlas en el proceso
de formular e implementar políticas públicas
y sus reuniones con esos grupos parecen indicar una nueva
actitud del poder político hacia la sociedad civil.
Fox señaló que las reuniones son un primer
paso, pero queda por ver hasta qué punto representan
un interés en una relación realmente sustantiva.
EZLN: la opción de la no-intervención
Antes de las elecciones presidenciales,
el EZLN se limitó a
decir que respetaría el proceso electoral y sus resultados.
Después de la victoria de la oposición en julio,
se podía esperar un cambio de actitud. Sin embargo,
el EZLN mantuvo absoluto silencio respecto al proceso electoral
de Chiapas, a pesar de que por primera vez la oposición
tenía posibilidad cierta de triunfar. En los hechos,
se notó un aumento de su participación, pero
en el conjunto, pocos zapatistas votaron, favoreciendo con
eso que el PRI ganara en zonas bajo influencia del EZLN.
Desafíos para el nuevo gobierno
estatal
El amplio y diverso espectro político de los grupos
que promovieron a Pablo Salazar constituye un primer desafío
para el nuevo gobierno. Además, sus propuestas de
cambios podrían verse obstaculizadas por el control
que el PRI mantendrá sobre el Congreso estatal y la
mayoría de los ayuntamientos por lo menos hasta las
próximas elecciones de noviembre del 2001. Queda por
verse cómo se reposicionarán actores hasta
la fecha vinculados al gobierno del PRI: organizaciones campesinas,
sindicatos obrero y magisterial, medios de comunicación
y los grandes grupos de poder económico del estado.
Algunas tareas pueden parecer titánicas para el nuevo
gobernador: revertir la pobreza y la exclusión social,
impulsar el desarrollo, reconstruir el tejido social, resolver
las explosivas disputas agrarias, controlar a los grupos
armados, etc. Pero a la vez, su triunfo ha creado un nuevo
espacio político en el cual han sido invitados a participar
actores sociales -incluso indígenas y campesinos-
que históricamente han sido marginados. Sin duda,
de la habilidad de los distintos sectores de la sociedad
civil chiapaneca para articular creativamente sus demandas
en la construcción de un nuevo proyecto político
para Chiapas, dependerá en buena medida la suerte
de la transición democrática en ese estado
y en el país. La interrogante es si Salazar podrá mantener
ese movimiento ciudadano que logró nuclear en torno
a sí. ¿Cómo podrá responder a
las demandas y expectativas de sectores sociales y políticos
tan diversos, y hasta enfrentados históricamente?
El conflicto en Chiapas después
de las elecciones
En los asuntos pendientes de ambos gobiernos
seguramente estará la resolución del conflicto en Chiapas.
Ciertamente, la victoria de la oposición a nivel federal
y local abre nuevas perspectivas en este sentido. La cada
vez menor presencia del tema en los medios de comunicación
no debe ocultar que las causas que lo originaron siguen en
pie y la situación sigue siendo explosiva. En muchos
casos, las condiciones de vida de los indígenas incluso
han empeorado. Además, el acelerado deterioro del
tejido social hace que hoy en día sean muchos los
conflictos en Chiapas, aunados al del EZLN. La situación
es cada vez más compleja y las respuestas tendrán
que definirse desde los dos niveles de poder, federal y estatal.
Si bien Salazar no puede ordenar la retirada
del Ejército
-que responde al gobierno federal-, ni está en sus
manos la solución del conflicto con el EZLN, el gobernador
podría convertirse en un facilitador que ayude a crear
las condiciones para reanudar el diálogo.
Controvertido silencio del EZLN
El silencio del EZLN hacia las propuestas
del presidente electo (incluyendo la posibilidad de un diálogo directo)
ha sido cuestionado como una falta de voluntad de negociación.
Existen otras explicaciones. Puede ser que el EZLN espere
hasta que el presidente electo tome posesión. Otra
posibilidad es que considere que no existen condiciones para
dialogar mientras la presencia masiva del Ejército
mexicano persiste.
Asimismo, la derrota del PRI en las urnas
y no por la vía
de las armas ha sido vista por algunos como un cuestionamiento
al camino que eligió el EZLN, mientras otros recalcan
que la derrota no hubiera sido posible sin el trabajo de
concientización democrática del EZLN. El movimiento
zapatista tiene todavía que tomar cartas en el nuevo
escenario democrático.
Diálogo pendiente
De hecho, el EZLN ya "habló". Desde septiembre
del 96, planteó condiciones para reanudar el diálogo
y seguramente que para ellos éstas deben ser atendidas
primero. Así las cosas, el panorama ya no es tan alentador:
ambos actores parecen esperar una prueba de la voluntad del
otro como condición previa para dar nuevos pasos.
Esta dificultad aparece ya al considerar
la primera condición
de los zapatistas: la desmilitarización y desparamilitarización
de la zona. El presidente electo condiciona el retiro de
las tropas a un pacto con los zapatistas para reanudar el
diálogo. De hecho, difícilmente se puede pensar
en una "retirada total" del Ejército. En
muchas comunidades divididas, una parte de la población
pide su protección, y puede aparecer como el único
instrumento para controlar a los paramilitares, cuando la
estructura política y jurídica local sigue
siendo dominada por el PRI. Sin embargo, una manera de ir
reconstruyendo la confianza con un mínimo costo estratégico
para el gobierno sería retirar de inmediato algunos
de los campamentos militares que generan más tensión
(Amador Hernández por ejemplo).
Otro punto clave son los Acuerdos de San
Andrés firmados
por el gobierno federal y el EZLN desde 1996. La Comisión
de Concordia y Pacificación (COCOPA) redactó una
propuesta de reforma constitucional en materia de derechos
y cultura indígena condicionando la elaboración
del documento a que fuera definitivo. En los años
posteriores, varios partidos presentaron sus propios textos
(el del PRI fue retomado por el presidente Zedillo). Si bien
Fox dijo que presentará la iniciativa de la COCOPA
al Congreso, parece claro que sin obtener acuerdos previos,
la propuesta tiene muy pocas probabilidades de ser aprobada.
Además, el PAN ya aclaró que no retirará su
propuesta. Por lo tanto, además de la voluntad ya
expresada, se requiere del nuevo gobierno un compromiso claro
y un fuerte trabajo de cabildeo.
Al fin y al cabo, queda mucho por inventar
en las nuevas relaciones políticas que México requiere para
enfrentar constructivamente los desafíos de la transición.
La comunidad internacional puede ser un actor importante
de presión para que el nuevo gobierno federal enfrente
su responsabilidad hacia el conflicto chiapaneco y otros
asuntos nacionales pendientes que garanticen un avance real
en este proceso de democratización.

Actividades de SIPAZ en Chiapas
Agosto - Octubre 2000
Entre otras:
Visitas y Contactos:
- Primera Asamblea General de SIPAZ con miembros de la
coalición
de Europa, Norteamérica y América Latina
para evaluar y planificar nuestro trabajo.
- Atención a varias delegaciones de Europa y Norteamérica
para darles a conocer la coyuntura en Chiapas y el
trabajo de SIPAZ.
- Visita a la zona Norte para hablar con los distintos
actores políticos y religiosos en el contexto
pre-electoral.
- Observación de las elecciones estatales en las
zonas Norte, Altos y Selva con tres equipos internacionales.
- Participación en una reunión de ONGs en
el Distrito Federal con Vicente Fox.
- Reuniones en el Distrito Federal con el senador
Luis H. Álvarez,
encargado del tema de Chiapas en el equipo de transición
de Fox, y con el ex-obispo de San Cristóbal
Samuel Ruiz.
- Visita post-electoral a la zona Norte para
entrevistarnos con diversos actores en
el marco de la nueva coyuntura
política.
- Organización de la agenda y coordinación
de visitas del primer secretario político de la embajada
británica y de una delegación del gobierno
alemán a Chiapas.
- Participación como observadores en el Encuentro
Sur - Norte: Los Pueblos de América Construyendo Alternativas
ante el Neoliberalismo en San Cristóbal,
del 9 al 12 de octubre.
- Acompañamiento a un grupo de desplazados de las
Abejas durante su reubicación de un campamento a otro
en el municipio de Chenalhó.
Información:
- Gira de un miembro del equipo en los EE.UU. del 2 al
12 de octubre para participar en una conferencia internacional
sobre iniciativas de paz y hablar con ONGs, iglesias, organismos
internacionales y con la prensa.
- Gira de un miembro del equipo por Alemania por cuatro
meses para presentar la situación en Chiapas
y el trabajo de SIPAZ a ONGs, grupos de solidaridad
y representantes gubernamentales.
- Publicación de un artículo en NACLA Report
on the Americas sobre los resultados de las elecciones
estatales.
- Elaboración de un informe sobre la observación
electoral realizada el 20 de Agosto
Educación:
- Organización de un taller de CAPACITAR del 12 al
14 de septiembre para ONGs y representantes de comunidades
indígenas sobre Trauma, Sanación y Transformación.
- Asesoría en un taller de Transformación de
conflictos con mujeres líderes en Las Margaritas.
- Facilitación de talleres de Transformación
de Conflictos con educadores de la Casa de la Ciencia y para
el Centro de Investigación y Apoyo a la Mujer
(CIAM).
- Facilitación de un taller con representantes de
comunidades pertenecientes a organizaciones indígenas
y campesinas de la zona Cañadas (Análisis de
conflictos y búsqueda de estrategias pacíficas).

|