:: SUMARIO
A finales de noviembre, en medio de continuas
tensiones y violencia, 3 mil representantes de la sociedad
civil mexicana se reunieron en Chiapas para discutir formas
de reactivar el estancado proceso de paz. Se trató del
primer encuentro entre el EZLN (Ejército Zapatista
de Liberación Nacional) y la sociedad civil mexicana
desde hacía más de dos años. El principal
resultado de esta reunión fue el acuerdo para la organización
de la consulta nacional a la que el EZLN había convocado,
quedando programada para el 21 de marzo de 1999. El objetivo
de dicha consulta es preguntar a los mexicanos sobre el reconocimiento
de los derechos de los pueblos indios y más específicamente
sobre su apoyo o no a la propuesta de ley de la COCOPA (Comisión
de Concordancia y Pacificación integrada por representantes
del Congreso) elaborada para implementar los Acuerdos de
San Andrés. Dichos acuerdos fueron firmados por el
gobierno mexicano y el EZLN en febrero de 1996. Posteriormente,
el EZLN había aceptado la propuesta de la COCOPA,
pero el gobierno la rechazó. El EZLN desde entonces
ha estado insistiendo en que el cumplimiento de los Acuerdos
de San Andrés es una condición necesaria para
reiniciar los diálogos con el gobierno.
Durante el encuentro con la sociedad civil, algunos líderes
del EZLN se reunieron dos veces con la COCOPA, comisión
que está encargada de coadyuvar en el diálogo
entre el EZLN y la administración Zedillo. Las reuniones
fueron útiles para restablecer el contacto directo
entre el EZLN y la COCOPA después de casi dos años,
pero no lograron avanzar hacia la reanudación de las
negociaciones.
Cuatro semanas después, el 22 de diciembre, siete
mil personas se reunieron en Acteal para celebrar el primer
aniversario de la masacre de 21 mujeres, 15 niños
y 9 hombres por un grupo paramilitar. Al mismo tiempo, la
Procuraduría General de la República (PGR)
publicó su ‘Libro Blanco sobre Acteal’.
En éste, se culpa a las autoridades locales por no
haber enfrentado adecuadamente lo que se sugiere fue una
disputa local. También se menciona al EZLN como una
causa indirecta de la masacre, pero no se le da mucha atención
a otra causa claramente mucho más directa: la existencia
de grupos paramilitares como él que ocasionó la
masacre en Acteal. El informe sugiere que otro factor fue "la
falta de presencia de las instituciones de procuración
de justicia" menoscabando el hecho de que la policía
estuvo presente en Acteal mientras tenía lugar la
masacre. El informe también documenta el proceso en
curso en contra de unas 100 personas vinculadas al caso.
No obstante, en una aparente contradicción con el
significado que parecerían tener tales procesamientos,
varios grupos paramilitares siguen actuando con toda impunidad
en varias partes de Chiapas.
Relacionado con esto, el gobernador de Chiapas, Roberto
Albores Guillén, entregó al Congreso del Estado una
propuesta de ley de Amnistía. La intención
declarada es de desarmar los 'grupos civiles' y se aclara
que la amnistía se limitará a los cargos por
posesión, portación y acopio de armas de fuego.
Sin embargo, dicha propuesta ha sido criticada por algunos
líderes empresariales y por Paz y Justicia una organización
identificada como grupo paramilitar: según ellos,
la propuesta debería incluir al EZLN (que se encuentra
protegido por la Ley del Diálogo). Paralelamente,
los partidos de oposición y los grupos de derechos
humanos sugieren que esta propuesta podría más
bien reforzar la impunidad y el anonimato de los grupos paramilitares.
Mientras estos grupos siguen operando en muchas zonas
de Chiapas, la Seguridad Pública y el Ejército
federal siguen penetrando en las comunidades que son bases
de apoyo zapatistas; a consecuencias de eso, muchas comunidades
se encuentran divididas y entre 15 y 20 mil personas permanecen
desplazadas. A cinco años del levantamiento zapatista,
los niveles de pobreza todavía son muy altos, los índices
de violencia y de conflictividad social son altísimos
y no se ven muchas perspectivas de avances a corto plazo
en cuanto al estancado proceso de paz. Al mismo tiempo, el
gobierno mexicano ha desatado una nueva campaña de
hostigamiento a los extranjeros que viajan a Chiapas. En
enero, el Instituto Nacional de Migración impuso la
sanción de no regresar al país por dos años
a dos personas que visitaban Chiapas con la organización
norteamericana Global Exchange, quien ante eso declaró: "Nuestras
actividades educativas no habían recibido reacciones
tan fuertes y agresivas en ningún otro país
del mundo."
A nivel nacional, el gobierno mexicano está enfrentando
una serie de problemas difíciles: una economía
deteriorada, sus ingresos reducidos por la caída en
los precios del petróleo, importantes disminuciones
en el presupuesto otorgado a los programas sociales, la controversia
alrededor de los escándalos del sistema bancario mexicano,
el narcotráfico, y los grupos armados, tanto paramilitares
como insurgentes. Con las elecciones presidenciales perfilándose
en el horizonte del 2000, otro elemento de presión
aparece, lo cual obstaculiza más bien que facilita
los esfuerzos para que se resuelva los problemas sociales.
En este contexto, Chiapas sólo es un punto en una
lista de apremiantes desafíos.
En diciembre, en una acción sin precedentes, 50 oficiales
militares disidentes marcharon en la Ciudad de México
para protestar en contra del sistema de justicia militar.
También criticaron, por ser inconstitucional, la expansión
del papel del Ejército, por ejemplo en actividades
como las que corresponden al trabajo de la policía.
No es muy claro cuál es el grado de respaldo que podrían
tener dentro de las Fuerzas Armadas. No obstante, el hecho
de hacer públicas disensiones internas rompe con la
tradición militar mexicana e inevitablemente plantea
preguntas sobre el futuro papel de los militares en México.
Varios grupos internacionales de derechos humanos,
incluyendo a Amnesty International, Human Rights
Watch y la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos de la Organización
de los Estados Americanos (OEA), han publicado informes que
integran fuertes críticas a la política del
gobierno mexicano en cuanto a derechos humanos. Sin embargo
es importante mencionar la resolución del Senado Mexicano
que reconoció la competencia de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos de la OEA en casos de violaciones a los
derechos individuales.
La consulta nacional programada para marzo es
un intento para movilizar a la sociedad civil
y presionar
al gobierno
para romper la actual situación de ‘impasse’.
Mientras tanto la posibilidad de constituir un órgano
de mediación nacional para el proceso en Chiapas se
está explorando en algunos círculos de la sociedad
civil mexicana.
Acciones recomendadas
- Urgir a la administración de
Zedillo a:
- desarmar a los grupos civiles armados / paramilitares;
- respetar el derecho de ciudadanos mexicanos a realizar
la Consulta Nacional sobre la Ley de Derechos
y Cultura Indígena,
el 21 de marzo y tomar en serio los resultados;
- reconocer y respetar la labor
humanitaria y la contribución
al proceso de paz que realizan los observadores
internacionales y los defensores de los derechos
humanos;
- ordenar una reducción substancial de las tropas
federales en las zonas de conflicto como una señal
verdadera y concreta de su voluntad de dialogar.
- Para los
ciudadanos de la Unión Europea: pedir
a sus respectivos gobiernos y parlamentos tomar en serio
la ‘cláusula democrática’ del convenio
comercial entre México y la Unión Europea.
- Exhortar a la COCOPA a realizar los mayores
esfuerzos para mantener su unidad de propuesta
y de acción y
seguir su labor de coadyuvancia, haciendo prevalecer el interés
superior de la paz sobre las posiciones partidarias.
- Difundir
información - como este reporte - sobre
la situación que prevalece en Chiapas.

Favor de escribir a: Lic. Ernesto Zedillo Ponce de León
Presidente de la República
Palacio Nacional
06067 México, DF - México
Fax: (int-52 5) 271 1764 / 515 4783
Correo electrónico: webadmon@op.presidencia.gob.mx
Francisco Labastida Ochoa
Secretario de Gobernación
Bucareli 99, 1o. piso
06699 México, DF - México
Fax: (int-52 5) 546 5350 / 5 546 7380
Comisión de Concordia y Pacificación
Paseo de la Reforma # 10, piso 17
México, DF - México
Fax: (int-52 5) 535 27 26

:: ACTUALIDAD
CHIAPAS: Pasos adelante… pasos atrás
En el primer encuentro entre el EZLN y la sociedad civil
desde hace más de dos años, 29 líderes
del EZLN (Ejército Zapatista de Liberación
Nacional) se encontraron con 3 mil representantes de la sociedad
civil mexicana en San Cristóbal de Las Casas del 20
al 22 de noviembre del año pasado. Este encuentro
fue visto por mucha gente como un paso importante para destrabar
el estancado diálogo entre el EZLN y el gobierno federal.
En dicho encuentro, el EZLN y representantes de la sociedad
civil discutieron la viabilidad y forma de una consulta nacional
sobre la 'propuesta de la COCOPA' en materia de derechos
y cultura indígena (ver pág. 5). Esta propuesta
de ley implica cambios constitucionales para reflejar lo
acordado en los Acuerdos de San Andrés firmados por
el gobierno mexicano y el EZLN en febrero de 1996. En diciembre
de ese mismo año, el EZLN aceptó dicha propuesta
pero el gobierno la rechazó agudizando así el
estancamiento del diálogo. Para el EZLN, el cumplimiento
de los Acuerdos de San Andrés es una de las cinco
condiciones para reiniciar el diálogo.
Durante el encuentro, la delegación de los zapatistas,
entre quienes estaban los comandantes Tacho, David, Zebedeo
y el mayor Moisés, se reunió dos veces con
la COCOPA (Comisión de Concordia y Pacificación)
para discutir una posible reanudación del diálogo
entre el EZLN y el gobierno. En estas reuniones, el EZLN
reiteró las cinco condiciones para reiniciar dicho
diálogo y pidió a la COCOPA su apoyo a la consulta
nacional. En enero la COCOPA decidió no apoyar la
consulta zapatista declarando que "no puede ser aliado
de una de las partes."
El primero de enero, para el quinto aniversario del levantamiento
zapatista, el EZLN emitió un comunicado en que llamó a
la sociedad civil "a la movilización pacífica,
a la lucha por los derechos de todos, …, a la exigencia
de espacios de participación democrática…" Además
consideró que "el año de 1998 fue el año
de guerra gubernamental en contra de las comunidades indígenas
de México." A su vez, el coordinador para el
diálogo, Emilio Rabasa Gamboa, evaluó los cinco
años de zapatismo como "un fracaso, porque no
se han mejorado las condiciones de vida de las comunidades
indígenas."
Un año después de la masacre en Acteal
Dos mil bases de apoyo zapatistas estaban presentes entre
las más de siete mil personas en el primer aniversario
de la masacre en Acteal el 22 de diciembre de 1997, en que
fueron asesinados 21 mujeres, 15 niños y 9 hombres
por presuntos paramilitares.
Días antes de la conmemoración, la Procuraduría
General de la República (PGR) dio a conocer su 'Libro
blanco de Acteal'. Una conclusión de este libro es
que "el crimen de Acteal fue posible ante la sorprendente
ausencia de cauces e instituciones para la solución
pacífica de los conflictos, el desentendimiento de
las autoridades locales responsables de la justicia y la
falta de conciliación de los diferentes intereses
políticos de las comunidades y de la Entidad." Además
concluye que "la matanza de Acteal es una consecuencia
indirecta de la existencia de un grupo armado (el EZLN)" y
que uno de los detonantes fue "la falta de presencia
de las instituciones de procuración de justicia." Las últimas
conclusiones fueron fuertemente criticadas por las organizaciones
de derechos humanos y la diócesis de San Cristóbal.
El vicario de Justicia y Paz de la diócesis, Gonzalo
Ituarte, señaló que las fuerzas de seguridad
estaban presente a centenares de metros de la masacre y añadió que
además, "es raro que la PGR aborde su investigación
con las causas indirectas [la existencia del EZLN] y no con
las directas [la existencia de grupos paramilitares]." El
senador priísta Pablo Salazar Mendiguchía,
integrante de la COCOPA, opinó que el documento es
insatisfactorio para todos, toda vez que no se investigó profundamente
la organización y entrenamiento de los paramilitares.
Otro senador Carlos Payán consideró que "es
un informe flojo, que no toma en cuenta la guerra de baja
intensidad que existe en Chiapas."
Según el informe de la PGR han sido procesados 84
civiles (autores materiales), once ex policías (por
portación de arma de fuego de uso exclusivo del ejército),
el ex alcalde de Chenalhó y un ex militar. Además
han sido consignados 7 ex servidores públicos por
abuso de autoridad y/o delitos cometidos contra la administración
de justicia. Hay aún 32 ordenes de aprehensión
por cumplir. En enero un ex oficial de la Seguridad Pública
y un ex agente del Ministerio Público fueron aprehendidos
acusados de haber permitido armarse a los grupos civiles
en la zona.
Propuesta de amnistía para grupos
civiles armados
En la comunidad Unión Progreso, municipio de El Bosque,
creció la tensión a mediados de diciembre.
Los pobladores fueron acusados de haber perpetrado una emboscada
con armas de alto calibre en donde murió un niño.
Ante el rumor de una acción policiaca con presunta
participación de paramilitares, las bases de apoyo
zapatista huyeron a las montañas donde se quedaron
una semana. Días antes de Navidad regresaron y se
instaló en la comunidad un 'campamento civil por la
paz' con observadores nacionales e internacionales. En Unión
Progreso murieron en junio del año pasado cinco indígenas
en una acción policiaco-militar.
Mientras que comunidades indígenas, como Unión
Progreso, Acteal y Polhó, seguían denunciando
la presencia y el hostigamiento por presuntos grupos paramilitares,
el gobernador de Chiapas, Roberto Albores Guillén,
entregó al Congreso del Estado una iniciativa de ley
de 'Amnistía para el Desarme de los Grupos Civiles
en el Estado de Chiapas'. Dicha iniciativa promueva una amnistía
para los grupos armados, extinguiendo toda acción
penal, cuando se trata exclusivamente por delitos de posesión,
portación y acopio de armas de fuego y substancias
explosivas. Además, incluye la posibilidad de ofrecer
trabajo a cambio de la entrega de armas. La iniciativa excluye
explícitamente a los militantes del EZLN, por ser
amparados por la Ley del Diálogo. Empero, representantes
de varias organizaciones como el grupo paramilitar 'Paz y
Justicia' y la Cámara Nacional de Comercio pidieron
que la ley de desarme incluyera al ejército zapatista.
Al otro lado, según algunos comentarios de partidos
de oposición y organizaciones de derechos humanos,
la iniciativa del gobernador podría en el fondo intentar
dejar sin investigación y castigo los asesinatos y
hostigamientos cometidos por los grupos paramilitares.
El gobernador negó explícitamente la existencia
de grupos paramilitares, porque esta denominación
significaría que el Ejército estuviera organizando
y entrenando a los grupos armados, lo cual, según él,
no ha sido comprobado. Dijo además, que las autoridades
judiciales citarían ante la Procuraduría General
de la República (PGR), a todos los grupos que afirmaran
que existen paramilitares para que comprobaran la existencia
de dicho vínculo.
Inconformidad en el Ejército federal
En diciembre unos 50 oficiales militares
sujetos a proceso penal marcharon en la Ciudad de México. Eran integrantes
del llamado Comando Patriótico de Concientización
del Pueblo (CPCP) quienes mostraron su inconformidad con
el régimen dentro del ejército. Pidieron, entre
otras cosas, la desaparición del fuero de guerra,
que llevaría a que los militares fueran juzgados como
cualquier ciudadano mexicano y no por un órgano especial.
Los inconformes protestaron además por el hecho de
que el ejército haya entrado "en actividades
que no le corresponden como son las policiales, judiciales
y retenes de vigilancia a la población civil los cuales
son anticonstitucionales." En la marcha encabezada por
el teniente coronel Hildegardo Bacilio Gómez una de
las consignas gritadas fue: "Las autoridades deben mandar
obedeciendo" (un concepto que usan los zapatistas).
Por su parte, la Procuraduría General de Justicia
Militar dijo que Bacilio Gómez estaba sometido a un
proceso por los delitos de insubordinación y desobediencia
desde 1997 encontrándose en libertad bajo fianza.
Anunció el inicio de un expediente penal en su contra
por deserción, por no cumplir con los tramites que
debe seguir en su proceso de libertad condicional. En enero,
5 integrantes del CPCP fueron arrestados; Bacilio Gómez
salió del país para evitar su aprehensión.
Elecciones extraordinarias sin novedades
Como consecuencia de las elecciones del
4 de octubre aumentó la
tensión en la zona de conflicto y se realizaron sin
incidentes graves tomas de presidencias en varios municipios,
como en Altamirano. En otros lugares, por ejemplo en Nicolás
Ruiz y Venustiano Carranza, se reportaron algunos asesinatos
relacionados con las elecciones. En Las Margaritas y Oxchuc
la oposición logró negociar con el alcalde
priísta electo para integrar un consejo municipal
plural y así evitar problemas. El PRD aceptó a
finales de diciembre en negociaciones con el gobierno estatal
la creación de 'Consejos de Vigilancia' en 15 municipios.
Su papel sería velar por el buen manejo de los recursos
y el ejercicio del poder. Dichos consejos plurales participarían
en las reuniones de cabildo sin voz ni voto y tendrían
acceso a la información en cuanto a la administración
y al presupuesto.
Al cierre de este informe, la situación política
en el municipio de Ocosingo, el más grande de Chiapas,
aún queda insegura. Las elecciones de octubre resultaron
en el triunfo del PRI, entre un gran abstencionismo y fraudes.
Este resultado generó fuertes críticas de los
partidos de oposición por la poca representatividad
del nuevo municipio electo. Por eso, a mediados de diciembre,
estos partidos y algunas organizaciones sociales eligieron
en asamblea su propio 'consejo municipal soberano'. Otra
vez piden la conformación de un consejo municipal
plural con representación equitativa del PRI y partidos
de oposición, como se logró negociar después
de las elecciones de 1995.
Las elecciones extraordinarias del 6 de diciembre pasaron
sin problemas y novedades en los nueve municipios y cuatro
distritos donde no se habían realizado por las inundaciones
en septiembre y el conflicto político en San Juan
Chamula. Entre un abstencionismo de un 70 % el PRI ganó seis
alcaldías, el PRD ganó dos y el PAN en una.
Las cuatro diputaciones las ganó el PRI.
Las críticas a nivel internacional continúan
A nivel internacional, continuaron las
críticas al
gobierno mexicano por las violaciones a los derechos humanos.
Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos de la Organización
de Estados Americanos fueron contundentes en sus informes
sobre México. Pierre Sané, director de Amnistía
Internacional, dijo que la violación de los derechos
humanos en México es cada vez más grave y que
no existe un compromiso real del gobierno para proteger los
derechos humanos en este país. En su visita a Chiapas
y después de reunirse con varias ONG incluyendo SIPAZ,
el vicecanciller inglés de relaciones exteriores Tony
Lloyd comentó que el gobierno mexicano sabe que, en
el marco del tratado comercial entre México y la Unión
Europea, debe existir el respeto a los derechos humanos en
las naciones participantes.
Human Rights Watch constató en su informe sobre 1998: "A
la defensiva, después de la masacre [en Acteal], el
gobierno federal no reaccionó para frenar a los simpatizantes
del PRI, dispuestos a emplear la violencia, sino que actuó agresivamente
contra los simpatizantes del EZLN y los observadores internacionales
en Chiapas."
Sin embargo, un cambio significativo en la postura de México
fue, a finales del año pasado, que el Senado de la
República aprobó el reconocimiento de la competencia
de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la OEA
en todos los casos de violaciones a las garantías
individuales. Empero, este reconocimiento excluye los casos
de expulsión de extranjeros con base en el artículo
33 de la Constitución.
Mientras tanto, las autoridades mexicanas siguen hostigando
a extranjeros que viajan en Chiapas. Siete extranjeros
recibieron citatorios cuando viajaron a la conmemoración de la
masacre en Acteal el 22 de diciembre. El primero de enero
las autoridades migratorias dieron un citatorio a tres integrantes
de una delegación de la organización estadounidense
Global Exchange que había visitado la comunidad zapatista
Oventic. Global Exhange comentó: "Nuestras actividades
educativas no han recibido una reacción tan fuerte
y agresiva por parte de las autoridades en ningún
otro país del mundo."
Respecto a la crítica que organismos internacionales
dirigen contra el gobierno, la presidenta de la Comisión
Nacional de Derechos Humanos, Mireille Roccati, opinó que
el gobierno "no puede pensar en que cada denuncia es
algo ficticio y algo para llamar la atención, sino
poner atención a cada caso." Añadió que
el gobierno debe poner empeño en cada caso para corregir
todo el mecanismo que produce esa violación a los
derechos humanos.
Consulta Nacional
” por el Reconocimiento de los Derechos de los Pueblos Indios
y por el fin de la Guerra de Exterminio” La consulta se realizará el 21 de marzo de 1999 en
los 32 estados del país y en los lugares del extranjero
donde haya mexicanos. Podrán participar todos los
mexicanos y mexicanas mayores de 12 años.
La consulta se hará a través de urnas, o por
usos y costumbres en las comunidades indígenas que
así lo decidan. Consiste en cuatro preguntas que se
debe responder con ‘si’, ‘no’ o ‘no
sé’:
- ¿Estás de acuerdo en que los pueblos
indígenas
deben ser incluidos con toda su fuerza y riqueza en el
proyecto nacional y tomar parte en la construcción
de un México
nuevo?
- ¿Estás de acuerdo en que los derechos indígenas
deben ser reconocidos en la Constitución mexicana
conforme a los Acuerdos de San Andrés y la propuesta
correspondiente de la COCOPA?
- ¿Estás de acuerdo en que debemos alcanzar
la paz verdadera por la vía del dialogo, desmilitarizando
el país con el regreso de los soldados a sus cuarteles
como lo establecen la Constitución y las leyes?
- ¿Estás de acuerdo en que el pueblo debe
organizarse y exigir al gobierno que mande obedeciendo
en todos los aspectos de la vida nacional?

:: ENFOQUE
Los talleres de SIPAZ: Aprender a desaprendar para construir
una cultura de paz
”Ella está en
el horizonte.
Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Por mucho que yo camine,
nunca la alcanzaré.
¿
Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar.”
(Fernando Birri)
El alto nivel de conflictividad a que
se ha llegado en el estado de Chiapas y las cada vez más violentas
formas de resolver las diferencias nos han llevado a crear
en SIPAZ espacios de reflexión para ayudar a los
participantes a enfrentar las diferencias de una manera
distinta: la transformación de los conflictos y
la no violencia activa.
La situación de guerra que prevalece en el estado
ha causado en los últimos años centenares
de muertos y heridos, así como miles de desplazados
(entre 15 y 20 mil según las fuentes). En los Altos,
la zona Norte y la Selva reina un clima de intolerancia
y violencia contra los más elementales derechos
humanos.
Anteriormente, los diálogos de paz entre el EZLN
y el gobierno federal constituían un mecanismo que
permitía reorientar las tensiones existentes en
las comunidades hacia un marco en el cual podían
ser tratadas constructivamente. Empero, con el estancamiento
del proceso de paz, los conflictos locales se ven agudizados
a consecuencia de las dimensiones estatal, nacional e internacional
del conflicto más amplio.
No es el papel de SIPAZ buscar resolver esos conflictos
secundarios. Sin embargo, ante su potencial explosivo,
hemos intentado apoyar a actores locales que tienen mayor
capacidad para poder destrabarlos eficientemente. De hecho,
en su ‘carta de identidad’, SIPAZ reconoce
claramente que la “negociación, mediación
e iniciativas necesarias para alcanzar una solución
al conflicto” deben depender de la sociedad mexicana
y subraya que SIPAZ “busca jugar un papel facilitador
que fortalezca el contexto en el que los mexicanos están
trabajando para resolver problemas que son principalmente
mexicanos.”
Un elemento clave en nuestro esfuerzo para cumplir con
esos objetivos ha sido nuestra área de talleres,
espacios que coadyuven a la búsqueda de salidas
pacíficas a la situación que hoy existe tanto
entre los actores principales del conflicto chiapaneco
como a nivel de las comunidades. A largo plazo, esperamos
que estos talleres puedan propiciar procesos de reconciliación
a todos los niveles y contribuir a que la sociedad chiapaneca
vaya transitando hacia una nueva cultura de paz.
Además, consideramos que es urgente echar a andar
la imaginación; pensamos que con la participación
de todos, se pueden encontrar nuevas formas de luchar y
responder a las complejas dimensiones del conflicto chiapaneco
sin renunciar a objetivos propios y sin pagar costos tan
altos y lamentables. Un miembro de SERPAJ (Servicio Paz
y Justicia) que nos ayudó en la facilitación
de un taller subrayaba: “Muchas veces usamos los
mismos métodos (marchas, plantones, denuncia, etc.).
Nos hace falta creatividad. También tenemos tendencia
a reaccionar, no a tomar la iniciativa. Hay que accionar,
no sólo reaccionar, tomar la delantera”.
Una cada vez más amplia gama
de talleres
Desde 1996, SIPAZ comenzó a facilitar talleres
sobre resistencia civil, manejo del miedo, no violencia
activa, etc. En 1998, se han dado mensualmente y, en el
promedio, han participado entre 15 y 40 personas miembros
de ONG y de diferentes iglesias locales, formando un grupo
plural en el cual se está integrando cada vez nueva
gente. En 1998, el tema central del ciclo era la “Transformación
pacífica de los conflictos”. Partimos de una
reflexión personal (Autoestima) antes de abarcar
otros temas que tienen que ver con las dimensiones interpersonal
y grupal (Estilos personales, Comunicación, etc.).
Posteriormente abordamos elementos que nos ayudan a enfrentar
los conflictos (Manejo del miedo en situaciones de violencia
por ejemplo). Terminamos el ciclo con algunas herramientas
para analizar situaciones de conflictos e identificar estrategias
para la paz.
Nuestro ciclo de talleres se sustenta en una reflexión
que empieza desde dentro, como un reto cotidiano que nos
invita a la creatividad: “Se me quita cada vez más
la idea de que ser no violento es ser indiferente. Todo
lo contrario: más bien significa tener coraje por
la vida, ser apasionado. Al final del día, me di
cuenta de todo lo que tengo que trabajar. Existen muchas
formas violentas recurrentes en mi todavía”,
comentó un participante de nuestros talleres.
Lina María Obando de Justapaz, Colombia, en un taller
que nos ayudó a facilitar, también insistió: “No
debemos concebir a los actores violentos como ‘externos’.
Nosotros mismos reproducimos la violencia (competencia
con compañeros de trabajo por ejemplo) o la toleramos
(cuando el bienestar es un concepto que debería
alcanzar a todos).”
En este año, vamos a trabajar más a fondo
el tema de la no violencia. Cada ‘etapa’ tendrá como
finalidad ayudar a los participantes a profundizar en su
conocimiento sobre el tema y a constituir una especie de ‘caja
de herramientas’ que puedan utilizar diariamente
para poner en práctica dicho conocimiento. Paralelamente,
abriremos un espacio de reflexión sobre el tema ‘Análisis
de conflicto y estrategias para la paz’ con el fin
de reforzar las capacidades de los actores locales.
En uno de los talleres, una de las participantes de una
ONG local comentaba: “Hasta la fecha, no había
pensado mucho en eso de la no violencia. No me imaginaba
que podríamos encontrar tantas palabras para definirla.
En el trabajo en grupos, nos dimos cuenta de que en la
sociedad civil, no hay claridad de por dónde avanzar.
Falta coherencia. Necesitamos echar más a andar
la reflexión y el análisis.”
Por otra parte, en Chiapas, existen numerosas comunidades
divididas por la violencia y la desconfianza, y, frecuentemente
las diferencias se expresan en la dimensión religiosa:
expulsiones de grupos religiosos minoritarios en sus comunidades,
cierre de templos, detenciones ilegales y aun asesinatos.
Ante esa creciente situación, vimos la necesidad
de buscar maneras de avanzar hacia la paz y la reconciliación
basándose en los actores religiosos...
Desde agosto de 1997, SIPAZ ha apoyado la facilitación
de varios talleres sobre resolución de conflictos
y relaciones humanas en un espacio ecuménico llamado
Escuela Bíblica de Formación Integral (EBFI).
Los participantes - principalmente, maestros, pastores,
catequistas y promotores de salud - al poder convivir entre
personas de distintas iglesias luego pueden contribuir
a que, en sus comunidades, se favorezcan las condiciones
para el diálogo, la tolerancia y el respeto mutuo.
También hemos facilitado este tipo de talleres a
jóvenes evangélicos y, en este año,
vamos a dar un ciclo de talleres con coordinadores de grupos
de jóvenes católicos, así también
como a una congregación de religiosas.
Finalmente, aceptamos el reto de apoyar un proceso de capacitación
en espacios de educación formal, dando seguimiento
a la exposición de Gandhi (ver artículo en
este informe) en algunas escuelas, preparatorias y universidades,
con talleres y pláticas sobre valores importantes
para crear una cultura de paz como son el respeto, la tolerancia,
la reconciliación, la no violencia, etc.
En constante aprendizaje
Actualmente, tres integrantes del equipo
de SIPAZ están
asumiendo la facilitación de esos talleres. El equipo
sigue capacitándose, por ejemplo, dos de ellos participaron
en el ‘Summer Peacebuilding Institute’ de la ‘Eastern
Mennonite University’ de los Estados Unidos en 1997
y 1998. También se cuenta con el apoyo puntual de
otras personas que pertenecen a organizaciones mexicanas
e internacionales (SERPAJ y el Comité Central Menonita
principalmente). Pertenecemos a la Red Mesoamericana Menonita
(México y Centro América) que organiza talleres
trimestrales sobre Transformación de Conflictos
y además participamos en los encuentros de Convergencia
de Organismos Civiles por la democracia en los cuales se
reúnen grupos de todo México y que comparten
información y experiencias. La misma naturaleza
de nuestra coalición (muchas de las organizaciones
que la conforman tienen años de experiencia en otras
zonas conflictivas) es otra fuente de riqueza.
En nuestros talleres, utilizamos una metodología
participativa y que contempla herramientas de la dinámica
grupal como son: técnicas de concientización,
análisis, sensibilización, comunicación,
sociodramas, videos, etc. Esto permite que los participantes
sean elementos fundamentales en la realización de
los talleres. De esta manera, recogemos su propia experiencia
con la posibilidad de regresar a sus trabajos y aplicar
lo aprendido.
Un miembro de la diócesis de San Cristóbal
valoraba lo provechoso que puede ser esta posibilidad de
socializar experiencias en estos términos: “Estamos
empujando un coche en una ‘subidita’ y a lo
mejor nos hace falta poner piedras en las ruedas para que
no se regrese. Tenemos muchas experiencias pero no pensamos
en sistematizarlas y compartirlas.”
En uno de nuestros talleres, se pidió representar “¿qué es
un conflicto para mi ?” Uno de los participantes
dibujó a dos personas que no logran dialogar. En
nuestra cultura y educación nos enseñaron
a descalificar y a competir más que a colaborar.
Por ello, en cierta medida, en nuestros talleres, estamos ‘desaprendiendo’ juntos,
esos modelos que no promueven la idea de ‘con-vivir’ con
los demás.
En base a la dinámica que acabamos de mencionar,
una persona dibujó una piedra. Nos explicó después
que había elegido este símbolo porque “Es
dura, puede herir, golpear. Puedo intentar de lanzarla
lejos de mi pero sigue existiendo. Es una fuente de malestar,
como una piedra en el zapato. Pero también es una
carga, como una responsabilidad tuya. Además gotas
de amor pueden provocar su erosión.”
Primeros logros
Consideramos que nuestro trabajo en
talleres constituye otra ‘gotita’ para seguir horadando las rocas,
y que, en alguna medida, está contribuyendo en la
búsqueda de soluciones no violentas a los conflictos
que se viven en Chiapas. Una participante parte de una
organización de derechos humanos comentó: “Este
taller me ayudó a reflexionar y a darme cuenta que
es posible transformar situaciones de violencia en situaciones
de no violencia. No todo es negro o gris. Es como el ying
y el yang. Al lado de la sombra existe la luz. Hay luces
de esperanza.”
Un médico agregó: “A mi también
este taller me ha despertado la esp`eranza. La no violencia
sí es algo que se puede alcanzar. Al trabajar en
grupos sobre las manifestaciones de la violencia en Chiapas,
nos dimos cuenta que existen muestras de actores que respondieron
con acciones no violentas.”
Nuestro impacto busca ser tanto personal (el proceso de
cambio empieza cuando uno se hace responsable de su propio
estado de ánimo, sus sentimientos y acciones) co-mo
social. Un sacerdote católico nos compartió: “Me
ha ayudado mucho tener este espacio de reflexión
en donde en plenitud puedo oxigenarme, retroalimentarme,
afirmar mi propia identidad. Es como un pozo en donde beber.
(…) Además, nos están ofreciendo un
espacio para seguir cultivando un carisma de la reconciliación
y la mediación. Nos ayuda tener todos esos elementos
en forma sistematizada. Me sirve en mi servicio de acompañamiento
en los conflictos entre agentes pastorales o en algunas
comunidades divididas.”
Otro logro tiene que ver con la constitución de
un grupo plural y de apoyo. La no violencia es un proceso
que nos lleva a ver y desafiar pautas de violencia e injusticia.
Nos fortalece tener un espacio con personas que también
busquen transformar su propia violencia y la que existe
alrededor de ellos.
Y todavía mucho camino por andar
Por no poder responder a todas las demandas
que se han venido multiplicando, estuvimos buscando otras
formas para
ampliar la participación de las organizaciones que
pueden servir de ‘multiplicadores’ en su zona
de influencia. Algunos de los participantes ya están
reproduciendo el contenido de nuestros talleres en otros
lugares y con otra gente. Es el caso de una organización
de educación para la paz que ha empezado con este
trabajo gigantesco con autoridades comunitarias, regionales
y con promotores de derechos humanos en la llamada zona
de conflicto. Asisten aproximadamente 80 personas de 28
comunidades que a su vez se comprometen a reproducir los
talleres en sus propias comunidades.
Algunos miembros de esta organización de educación
nos comentaron: “Reconocemos que las comunidades,
tradicionalmente, tienen sus propias formas de resolver
los problemas en los cuales las autoridades y los catequistas
asumen el papel de mediadores. Sin embargo, ante la coyuntura
actual, constatamos que se han intensificado y agudizado
los conflictos internos o intracomunitarios. Por eso vimos
la necesidad de abrir espacios para que las autoridades
y los promotores de derechos humanos identifiquen y reafirmen
valores tales como la cooperación, la comprensión,
la solidaridad, la comunicación y la igualdad. También
vimos la importancia de hacer una reflexión sobre
los procedimientos propios de la resolución de conflictos,
así como de conocer algunos otros elementos que
pueden complementar y hacer más eficaz la resolución
evitando llegar a la violencia.”
Al dar el paso al México de las comunidades indígenas,
los aspectos culturales -como el idioma- hacen el trabajo
difícil: encontramos que hay que traducir todos
los contenidos y adaptar las herramientas. Nuestra experiencia
en éste ámbito (con mujeres indígenas
en Yajalón por ejemplo) nos llevó a las mismas
conclusiones que CEPAZ: “La forma de pensar de los
indígenas es más integral y concreta, lo
que dificulta trabajar un problema de manera fraccionada
o abstracta. Vemos necesario trabajar más a través
de ejercicios y con problemas reales en las comunidades.”
Aun cuando los talleres son abiertos, todavía hay
muchos sectores que no están representados. Creemos
que su palabra no sólo es importante sino necesaria
para avanzar en la continuación de la cultura del
respeto y la tolerancia a todas las formas de vivir, creer
y pensar. Buscamos ampliar su participación al apoyar
la Escuela Bíblica y al dar talleres en espacios
de educación formal.
Al dar a los actores locales algunas herramientas analíticas
y prácticas para responder a situaciones conflictivas,
SIPAZ contribuye a ampliar los espacios en los cuales se
puede dar un diálogo y aumentar las posibilidades
de que se de una resolución no violenta de dichos
conflictos. Lograr resolver o reducirlos a nivel local
se traduce en vidas salvadas y en comunidades más
seguras, lo cual influye directamente sobre las expectativas
en cuanto al proceso de paz.

Encuentro
con Gandhi: un llamado a la imaginación
En octubre de 1998 se realizó en San Cristóbal
de Las Casas, por iniciativa de SIPAZ, una exposición
sobre la vida y el pensamiento de Gandhi (ver también
el informe anterior, Año 3 - Nº 4), luchador
social y político que logró en 1947 la independencia
de La India por la vía pacífica. La exposición,
titulada 'Encuentros con la Verdad' para conmemorar el
50º aniversario de su muerte, incluía una muestra
de fotos y textos reflejando la vida, la filosofía
y labor de Gandhi. Junto con la exposición organizamos
varias actividades culturales y de reflexión, incluyendo
meditaciones, teatro, video, música y poesía.
Varias organizaciones y universidades eran los patrocinadores
de los eventos y contamos con unos 70 voluntarios para
apoyar en la organización.
A la mayoría de los eventos asistieron entre cien
y doscientos chiapanecos, de todas las edades. Se puso
especial cuidado en invitar a los más variados sectores
sociales como mujeres, niños, estudiantes e indígenas.
En las semanas precedentes y durante la exposición,
se hicieron presentaciones en varias escuelas y universidades
para sensibilizar a los estudiantes sobre la vida de Gandhi
y la lucha no violenta. En unas treinta visitas guiadas
de la exposición participaron más de 800
niños de primarias, y también desplazados
pertenecientes a la organización 'Las Abejas'.
En el marco de la exposición uno de los eventos
que llamó la atención fue el ciclo de conferencias
que estuvo pensado para enfocar la filosofía gandhiana
frente a la situación chiapaneca. En ese sentido
uno de los conferencistas, Gustavo Esteva, comentó: "En
las condiciones actuales de Chiapas, de México,
del mundo, nada es más pertinente que relacionar
la figura de Gandhi con el zapatismo y con la lucha indígena,
con este hombre extraordinario, el más notable del
siglo XX, al que algunos consideran el filósofo
del siglo XXI."
Según Esteva es importante reflexionar sobre 'la
opción Gandhiana' porque, "la no violencia
que promovía Gandhi es una forma política
de organización de la vida. Ni Gandhi sabía,
ni los zapatistas saben cuál es la forma de esta
sociedad; desconocen como se realizará en lo concreto,
cuáles serán las instituciones, las estructuras
que permitan esta forma de existencia social que no ha
existido en el planeta; porque si bien, como decía
Gandhi, 'la no violencia es tan vieja como los cerros',
también es cierto que esa forma de organización
de la vida social no ha existido en ninguna parte y por
esto, si se trata de ideales encarnados, si se trata de
no pensar en un distante futuro y en una cierta utopía
para vivirla después, se trata entonces de ir avanzando
en estos ideales dando formas concretas a la organización
social que se basa en la no violencia."
Frente al estancamiento del proceso de paz, es muy pertinente
y valioso abrir la imaginación a nuevas formas de
lucha no violenta. Otro conferencista, Rafael Landerreche
(SERPAJ-Tabasco) dijo al respecto: "Yo interpreto
que quienes dicen que ya no existen caminos para la paz,
en realidad lo que tienen agotada es la esperanza; quien
dice hoy que en México el camino es el de las armas
no lo dice porque haya realizado un análisis racional
sino que se expresa desde la pérdida de la esperanza
en el camino de la paz y se está yendo por el otro
camino como un simple desahogo de su falta de esperanza,
insisto, no como una auténtica propuesta que tenga
viabilidad. A este respecto, yo diría que hay algo
en el sentido común, pero que también encaja
desde este planteamiento de la no violencia, que nos dice
que no es sabio dar una batalla con las armas en las que
el enemigo es experto, que no es sabio dejar que el enemigo
escoja el terreno en el que él si puede luchar.
(..) Ellos no tienen las armas de la verdad, de la autoridad
moral, del apoyo popular, entonces podemos responder que
las armas con las cuales hay que hacer la lucha no violenta
son éstas."
Para dar seguimiento a los intereses
que despertó este
evento excepcional, SIPAZ ofrece espacios de reflexión
a miembros de las ONG, grupos religiosos de diferentes
iglesias y escuelas, etc. (vea artículo en este
informe).
Este ciclo de conferencias y esta exposición nos
dan un respiro en estos tiempos difíciles, y una
luz y guía que nos refresca la memoria del "Por
dónde y cómo trabajar", si queremos
lograr que las cosas cambien "por el bien común
y para siempre". (Margarita)
Gracias, muchas gracias por traernos
esta gran inspiración
en forma de esta exposición de Gandhi. (Ronald)
Me siento muy emocionada y profundamente
agradecida con las personas que hicieron posible compartir
esta filosofía
con nosotros aquí en San Cristóbal. (Gabriela)

::ANÁLISIS
CHIAPAS: Luz y sombra en la escena nacional
A lo largo de todo el país se analiza y se vaticina
que 1999 será un año de escenarios mucho
más difíciles y adversos para el desarrollo
económico y el ambiente político, incluyendo
los posibles avances hacia la paz en Chiapas, de lo que
fue 1988. Muchas son las señales que avalarían
los colores grises y hasta negros de dichos escenarios
en el futuro, a corto y mediano plazo, en el territorio
nacional.
Es cierto que, al principio del año, el secretario
de Gobernación, Francisco Labastida Ochoa, expresó que: “en
1999 no habrá problemas irresolubles.” Empero,
es poco probable que el gobierno federal pueda dar este
año soluciones reales a los graves problemas pendientes
como son, por ejemplo, la cada vez más deteriorada
economía domestica, la situación de 40 millones
de mexicanos viviendo en la pobreza, el problema del conflicto
en Chiapas, la reducción al gasto social, los problemas
de la banca, el narcotráfico, la inseguridad social
y los grupos armados.
Este caudal creciente de asuntos por resolver augura una
conflictividad que ni el gobierno, ni los partidos políticos
están preparados a resolver, particularmente cuando
las elecciones presidenciales del 2000 constituyen un apremiante
dique. La incapacidad del gobierno actual para atender
estos asuntos en los últimos años ha generado
cada vez mayor descontento entre los ciudadanos.
Hasta en el Ejército se pueden oír voces
disidentes, como la del Comando Patriótico, rompiendo
la tradición de que los asuntos militares sólo
se ventilaban en su interior. Las demandas de este grupo
van más allá de una democratización
y una reestructuración de fondo en la legislación
de las fuerzas armadas. Todavía no se sabe el verdadero
respaldo de dicho grupo dentro del Ejército. Resulta
de sumo interés el rumbo que este hecho pueda tener
en relación al papel de las fuerzas armadas en la
toma de decisiones políticas en el país.
Cabe recordar que, en los últimos 5 años,
el gobierno mexicano ha invertido importantes sumas de
dinero en la compra de moderno equipo militar, así como
en equipo especial para contrarrestar disturbios multitudinarios.
Asimismo ha incrementado considerablemente la capacitación
en guerra de contrainsurgencia y psicológica a centenares
de oficiales militares, por ejemplo, en la fuertemente
criticada ‘Escuela de las Américas’ en
los Estados Unidos. La constante movilización militar,
no solamente en las comunidades con influencia zapatista
sino también en otros estados como Guerrero y Oaxaca,
constituyen otros signos adversos a cielos más despejados
para la distensión y la paz en México.
La respuesta del gobierno ante las críticas sobre
su capacidad y voluntad de resolver varios problemas antes
señalados, parece mantenerse al nivel del discurso
y seguir sistemáticamente el mismo patrón:
minimizar y criminalizar. Esto es verdad tanto para el
movimiento zapatista (“el problema de Chiapas es
de solo cuatro municipios”) como para los militares
disidentes a quienes acusa de ser delincuentes y de estar
aislados.
En Chiapas, otro punto de preocupación tiene que
ver con la proliferación de ‘grupos civiles
armados’, principalmente de afiliación priísta.
La discusión entablada últimamente para saber
si dichos grupos son o no ‘paramilitares’ -como
los califican los zapatistas y las organizaciones de derechos
humanos - distrae la atención de lo que debería
ser el meollo del asunto: es decir, la falta de una respuesta
adecuada de parte de las autoridades para poner fin a la
existencia de dichos grupos, cualquiera sea su nombre.
En este sentido, no se ve claramente cómo la iniciativa
de ley de amnistía y desarme de los grupos armados,
propuesta por el gobierno de Chiapas, podría contribuir
a esclarecer el funcionamiento de dichos grupos y su responsabilidad
en las situaciones de violencia que se han dado en el estado
en los últimos años. Por el contrario, la
amnistía podría garantizar su impunidad y
anonimato.
En este oscuro panorama, la consulta nacional convocada
por los zapatistas para marzo podría ser una herramienta
que ayude a destrabar el complejo estado de las negociaciones
de paz. Dicha consulta no sólo pretende ser una
invitación a la sociedad mexicana para que se pronuncie
sobre el asunto de la incorporación de la ley indígena
a la Constitución, sino que apunta a generar una
gran movilización de la sociedad civil. Los zapatistas
apuestan a que dicha movilización pueda llegar a
incidir en la reanudación de los diálogos
de paz, pasando por el cumplimiento de los Acuerdos de
San Andrés, la conformación de una instancia
mediadora reconocida por las partes y el cumplimiento de
las otras condiciones que el EZLN ha puesto para reanudar
la negociación.
Mientras tanto, los discursos de las partes en el conflicto
se han ido polarizando cada vez más, y cada una
usa simultáneamente la misma información
para responsabilizar a su adversario. Por ejemplo, se acusan
mutuamente del estancamiento del diálogo, de no
tener voluntad verdadera para la negociación política,
y de la masacre de Acteal.
A propósito de esos hechos, y a un año de
ocurridos, pocos avances se observan sobre el caso, tanto
a nivel jurídico como en cuanto a las condiciones
para el retorno de los miles de desplazados, así como
también en la desarticulación de los grupos
civiles armados. En el ‘Libro Blanco sobre Acteal’ de
la PGR poco se avanzó, ya que sus conclusiones son
muy parecidas a las que esa dependencia tenía un
año atrás. La credibilidad del informe de
la PGR está socavada por su falta de reconocimiento
de la implicación de elementos de las fuerzas de
seguridad en apoyar a los grupos paramilitares, como fue
el caso en Acteal, y por el hecho de que dichos grupos
siguen operando con cierta impunidad.
En los últimos meses el gobierno federal ha presionado
para un diálogo directo, a lo que el EZLN se ha
negado rotundamente mientras no se cumplan las condiciones
planteadas desde hace más de dos años. Al
mismo tiempo, se ha mostrado abierto a la posibilidad de
una mediación únicamente si es nacional.
Mientras tanto, varios sectores de la sociedad mexicana,
respondiendo al llamado de los zapatistas, y también
por iniciativa propia están empujando un fortalecimiento
de la sociedad civil para que de ahí se conforme
un grupo de mexicanos/as que responda a esa urgente tarea.
Afortunadamente, también existe una fuerte preocupación
de parte de la comunidad internacional para que se de una
solución justa y duradera en Chiapas, lo cual seguirá siendo
fundamental para hacer llegar un mensaje constructivo a
un gobierno altamente preocupado por su imagen internacional.
Eso se vio claramente, a principios de enero, durante la
reunión anual entre los embajadores mexicanos y
el gobierno federal, en la que se pidió a los embajadores
explicar en los paises los esfuerzos que las autoridades
están realizando para lograr la paz en Chiapas.

:: Actividades del equipo de SIPAZ en Chiapas
Noviembre
de 1998 - Enero de 1999
Entre otras:
Información
- Visitamos los municipios de Motozintla y Siltepec
(ambos en la zona de desastre por las lluvias de septiembre),
Nicolás Ruiz, Ocosingo, Comitán, Las
Margaritas (para conocer el clima post-electoral) y
Venustiano Carranza
(desplazados).
- Estuvimos algunos días en Unión Progreso
(municipio de El Bosque) después del retorno de
los desplazados los días antes de Navidad.
- Asistimos como observadores en el encuentro entre
el EZLN y la Sociedad Civil, del 20 al 22 de noviembre.
- Un miembro del equipo estuvo una semana en el campamento
civil en Acteal (municipio de Chenalhó).
- Asistimos al primer aniversario de la masacre en Acteal.
- Hicimos un boletín especial: ‘Acteal: Un
año después’ (ver en sipaz.org)
Contactos y visitas
- Organizamos el programa para una delegación
de Acción Permanente
por la Paz (Witness for Peace). Las varias reuniones incluyeron citas con
representantes de las iglesias evangélicas, la
iglesia católica y la iniciativa
privada. Además la delegación visitó Acteal y Polhó.
- Nos reunimos con el Comité Internacional para el Consejo de Paz.
- Nos reunimos con la delegación de la Cruz Roja Internacional en
Chiapas.
- Nos reunimos con el vicecanciller de Gran Bretaña, Tony Lloyd.
- Dos miembros del equipo hicieron giras por separado
en los Estados Unidos, visitando 19 ciudades en ocho
estados.
Educación
- Facilitamos talleres sobre ‘Manejo del miedo’, ‘No
violencia activa’ y ‘Análisis de conflictos’ para
miembros de ONG e iglesias.
- Facilitamos talleres específicos sobre ‘Resolución de
conflictos’ para una ONG, personal de una preparatoria y una congregación
de hermanas católicas.
- Abrimos un espacio de reflexión sobre ‘Iglesia y Sociedad’ con
representantes evangélicos en la zona de Tapachula.
- Participamos en un taller sobre salud mental facilitado
por Médicos
del Mundo.
- Participamos en dos talleres en Guatemala, uno sobre ‘Proceso
de toma de decisiones, consenso y tratamiento de conflictos
a nivel organizacional-grupal’ y
el otro sobre el tema de ‘Pastoral de la consolación’.

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