:: SUMARIO
CHIAPAS: FRACASO DEL DIÁLOGO -
LA GUERRA AVANZA
Con la autodisolución de la CONAI (Comisión
Nacional de Intermediación) el 7 de junio terminó una época
en el conflicto de Chiapas. Según su ex-presidente,
el obispo Samuel Ruiz García, la disolución
fue una denuncia de la postura del gobierno ante el conflicto
y su campaña contra él, la diócesis
de San Cristóbal y la mediación. El gobierno
ha desmentido esas acusaciones.
Al parecer, el gobierno mexicano estaría optando por
la estrategia militar para resolver el conflicto. La guerra
de baja intensidad aplicada en los últimos tres años
ha debilitado las fuerzas zapatistas. Al minimizar los esfuerzos
de mediación de la CONAI y la COCOPA (Comisión
de Concordancia y Pacificación), el gobierno ha hecho
retroceder los acuerdos firmados en San Andrés. La
campaña contra los observadores internacionales y
la impunidad de los grupos paramilitares oficialistas sugieren
decisiones estratégicas que minan aún más
las perspectivas de una solución política.
Además, los recientes operativos policiaco-militares
para desmantelar cuatro municipios autónomos zapatistas
(Taniperlas, Amparo Agua Tinta, Nicolás Ruiz y El
Bosque) reflejan una escalada seria del conflicto. En el
caso más reciente, el operativo en El Bosque del 10
de junio, murieron ocho indígenas y dos policías.
Tres días antes, en el estado de Guerrero, el Ejército
atacó a un grupo de presuntos miembros del ERPI (Ejército
Revolucionario del Pueblo Insurgente), dejando once muertos.
Numerosas evidencias indican que por lo menos algunos fueron
ejecutados después de ser capturados, aunque la Procuraduría
General lo niega.
Aunque la fuerza de los zapatistas ha sido siempre
más
política que militar, cuanto más contenido
esté el EZLN militarmente, será más
difícil que el gobierno lo acepte como una contraparte
legítima para negociaciones serias. Esta estrategia
de militarización creciente se ve reforzada porque
el gobierno está enfrentando insurrecciones armadas
en otros estados. Además, una negociación exitosa
en Chiapas podría llevar a demandas crecientes en
otras partes. Otro factor importante es la disputa por el
acceso a los recursos naturales de Chiapas, como petróleo,
uranio y madera.
Las investigaciones sobre la masacre de Acteal continúan.
A principios de julio se giraron órdenes de aprehensión
para ex-funcionarios públicos relacionados con la
masacre, incluido el subprocurador de Justicia del estado.
También en ese mes los familiares de las víctimas
recibieron indemnizaciones por parte del gobierno.
La situación de los diez mil desplazados en el municipio
de Chenalhó y los cuatro mil en la zona Norte, sigue
siendo preocupante. La ayuda humanitaria resulta siempre
insuficiente y el retorno se ve muy lejos. El 25 de junio,
850 integrantes de la organización Las Abejas que
se encuentran refugiados en X’oyep querían regresar
a sus comunidades, pero decidieron aplazar el retorno por
supuestas amenazas de los paramilitares.
La vuelta a la palabra de la comandancia zapatista
a través
del subcomandante Marcos ha generado nuevos elementos alrededor
del conflicto. Por un lado refrenda la imposibilidad del
reanunciar el diálogo a corto plazo y por otro la
propuesta a la sociedad civil de que opine sobre la propuesta
de la COCOPA en materia de derechos y cultura indígena
(Quinta Declaración de la Selva Lacandona).
Mientras tanto, la iniciativa legislativa de
Zedillo en materia de derechos indígenas, introducida al Congreso el
15 de marzo, ha languidecido ante las críticas tanto
de integrantes del PRI como de la oposición.
Después del desmantelamiento del municipio autónomo
en El Bosque, el gobierno prometió suspender esas
operaciones para bajar la tensión. El 10 de julio,
el gobierno federal presentó su nuevo plan para la
distensión en Chiapas. Esta propuesta, que buscaba
un nuevo papel para la COCOPA, fue fuertemente atacada por
la oposición, por no atender a las causas reales de
la crisis chiapaneca.
Mientras tanto, después de la disolución de
la CONAI y de los acontecimientos violentos en El Bosque,
varias ONG mexicanas pidieron una mediación internacional
para superar la crisis en el diálogo y detener la
escalada bélica.
El gobierno mexicano ha sido criticado fuertemente
desde el extranjero. La titular del Alto
Comisionado de Naciones
Unidas para los Derechos Humanos, Mary
Robinson, declaró en
junio que existían “serias violaciones de los
derechos del pueblo indígena” en Chiapas. El
gobierno de los Estados Unidos dijo que estaba presionando
(“pressing”) al Gobierno mexicano para resolver
el conflicto chiapaneco por vía pacífica. Además,
una resolución fue introducida al Congreso estadounidense
cuestionando el impacto negativo de la asistencia militar
norteamericana sobre los derechos humanos en México
y demandando una desmilitarización del conflicto.
A finales de mayo, la Secretaría de Gobernación
difundió nuevas reglas para realizar la observación
internacional en México. Organizaciones de derechos
humanos nacionales e internacionales expresaron su inconformidad
con dichas reglas, calificadas como “sin precedente
en las Américas” por Amnistía Internacional.
No obstante su superioridad militar,
los costos políticos
de una solución de este tipo parecerían ser
demasiado altos para el gobierno. Al mismo tiempo, la falta
de resolución al conflicto y la potencialidad de nuevos
brotes de violencia constituyen un factor de constante inestabilidad.
Por otro lado, es difícil prever una solución
sin un importante aumento de la presión nacional.
Dado el vacío creado por la disolución de la
CONAI, quizás el reto más importante en este
momento es el futuro papel de la sociedad civil mexicana.

:: ACCIONES RECOMENDADAS
Para ciudadanos de los Estados Unidos:
Urgir a
sus senadores y congresistas a:
Apoyar el "Concurrent Resolution" on Mexico que
incluye demandas para:
- asegurar que ayuda militar norteamericana no contribuye
a violaciones de derechos humanos;
- desarmar a los grupos paramilitares y reducir la presencia
militar en Chiapas;
- esfuerzos concertados para la mediación, con
asistencia de la ONU;
- respeto para trabajadores de DDHH.
Por favor, escribir a:
"Su representante"
U.S. House of Representatives
Washington, DC 20515
Tel. del Congreso: (202) 224 3121
Para ciudadanos de la Unión Europea:
Urgir a
los europarlementarios y la Comisión Europea
a:
- vigilar una ejecución seria de la ‘cláusula
democrática’ que es parte del acuerdo comercial
entre la Unión Europea y México;
- garantizar participación de ONG mexicanas e internacionales
para evaluar el avance en materia de derechos humanos en
México.
Por favor, escribir a europarlementarios ó a: Manuel Marin, Vice-presidente
European Commission / Comisión Europea
Webstraat 200
1049 Bruselas - Bélgica
fax: (int-32) (2) 295 01 38 / 39 / 40
Para todos:
Urgir a la administración
de Zedillo a:
- ordenar una reducción substancial de las tropas
federales en las zonas de conflicto como una señal
verdadera y concreta de su voluntad de dialogar.
- reconocer y respetar la labor humanitaria y la
contribución
al proceso de paz que realizan los observadores internacionales
y los defensores de los derechos humanos.
Por favor, escribir a: Lic.
Ernesto Zedillo Ponce de León
Presidente de la República
Palacio Nacional
06067 México, DF - México
Fax: (int-52) (5) 271 1764 / 515 4783
Correo-elec: webadmon@op.presidencia.gob.mx

:: ACTUALIDAD
FRACASO DEL DIÁLOGO - LA GUERRA AVANZA
Disolución de la CONAI
"Decidimos dejar de existir por falta de vigencia y
para no ser cómplices de lo que está pasando.
No fue una renuncia sino una denuncia para generar reacciones." Así explicó a
SIPAZ el obispo Samuel Ruiz García, ex-presidente
de la CONAI (Comisión Nacional de Intermediación),
el 7 de junio la disolución de ese organismo mediador.
El comunicado que anunció dicha disolución
denunció "la constante y creciente agresión" a
la diócesis de San Cristóbal, a la mediación
y al obispo. El Secretario de Gobernación Francisco
Labastida Ochoa negó días después que "haya
una persecución en contra de la diócesis. Lo
que sí es cierto es que cuando hemos advertido que
la actitud del señor Samuel Ruiz ha entorpecido el
proceso de paz en el conflicto de Chiapas, lo hemos señalado".
Operativos policiaco-militares
La desaparición
de la CONAI se dio en un período
de grandes tensiones en las comunidades zapatistas, causadas
entre otros, por la decisión del gobierno del
estado en los meses pasados de desmantelar cuatro municipios
autónomos
zapatistas (ver artículo sobre ‘Municipios
Autónomos’,
pág. 6). Los desmantelamientos se realizaron en
operativos policiaco-militares con lujo de fuerza y gases
lacrimógenos.
El pretexto para esos operativos ha sido el restablecimiento
del ‘estado de derecho’, que el gobernador
de Chiapas, Roberto Albores Guillén, anunció en
el Acuerdo Estata para la Reconcilación y Paz
en Chiapas en marzo pasado. El último desmantelamiento
tuvo lugar en El Bosque tres días después
de la disolución
de la CONAI, en un operativo policiaco-militar que generó un
enfrentamiento armado entre las bases de apoyo zapatistas
y las fuerzas de seguridad. En este operativo murieron
dos policías y ocho civiles. El mismo día
del operativo SIPAZ habló con refugiados que habían
huído
de sus comunidades Chabajeval y Unión Progreso
por miedo de más ataques. Ellos denunciaron
allanamientos de casas, robos de documentos y objetos
de valor, matanza de animales domésticos y destrucción
de aparatos domésticos (incluyendo televisores).
Habitantes de Unión Progreso denunciaron que algunas
víctimas
fueron capturadas vivas y después ejecutadas,
lo cual todavía no fue confirmado.
Sobre la presencia militar en Chiapas, la Comisión
Nacional de Derechos Humanos (CNDH) observó la constante
presencia de las fuerzas armadas "como un factor que,
entre otros, altera la convivencia de las comunidades indígenas." Además
pidió la reubicación de las bases militares
a medida que avance el proceso de paz y el desarme de los
grupos civiles armados quienes, a excepción de los
detenidos por el caso ‘Acteal’, siguen operando
en la impunidad. Después del desmantelamiento del
municipio autónomo en Taniperlas el 11 de abril, la
CNDH emitió una recomendación al gobernador
de Chiapas criticando la violación de los derechos
humanos en el operativo. El gobernador no atendió a
esta recomendación.
Al mismo tiempo en los estados de Guerrero y Oaxaca
la presencia del EPR (Ejército Popular Revolucionario) provocó otros
operativos militares contra militantes de esta organización.
El incidente más grave ocurrió en la madrugada
del 7 de junio en El Charco, Guerrero, donde murieron 11
presuntos militantes del ERPI (Ejército Revolucionario
del Pueblo Insurgente). Según testigos oculares y
varias organizaciones de derechos humanos, algunos fueron
ejecutados después de haberse rendido. Además,
algunos de los ahí detenidos denunciaron que habían
sido torturados.
Seguimiento de Acteal
Siete meses después de la masacre de Acteal en donde
murieron 45 desplazados, los familiares de las víctimas
recibieron las indemnizaciones por parte del gobierno. Empero,
las investigaciones todavía no han terminado. Unas
90 personas recibieron auto de formal prisión, incluso
un ex-general que estuvo presente como autoridad de la policía
durante la masacre. A principios de julio se giraron ordenes
de aprehensión para ex-funcionarios públicos
relacionados con los hechos, incluyendo el subprocurador
del estado. Los priístas encabezados por el presidente
municipal de Chenalhó, Pedro Mariano Arias Pérez,
consideran a los detenidos como presos políticos: "La
mayoría son inocentes. No confiamos en la investigación
de la Procuraduría General de la República." Por
otro lado, los familiares de las víctimas siguen denunciando
que los paramilitares no han sido desarmados y que los autores
intelectuales permanecen impunes.
La situación de los diez mil desplazados en el municipio
de Chenalhó sigue siendo preocupante por razones de
salud y falta de suficiente ayuda humanitaria. A principios
de junio, 850 integrantes de la organización Las Abejas
que se encuentran refugiados en X’oyep tomaron la decisión
de regresar el 25 de ese mes a Yibeljoj y Los Chorros, sus
comunidades de origen. "Todo es mejor que quedarnos
en esta situación", nos dijeron. Empero, el día
previsto para el retorno recibieron informes sobre actividades
de los paramilitares en la región, por lo que concluyeron
que las condiciones todavía eran desfavorables. Por
su parte, representantes de los priístas y Las Abejas
en Los Chorros nos contaron: "Esperabamos el 25 a los
desplazados con marimba y habíamos preparado treinta
pollos para recibir a nuestros hermanos". Las Abejas,
que son minoría en Los Chorros, comentaron a SIPAZ
que no hay violencia, que esperan que regresan sus compañeros ‘Abejas’,
pero a la vez tienen miedo de salir, y que "esperamos
que venga alguie para resolver este problema."
Para los más de 4 mil desplazados en la zona Norte
la situación sigue siendo preocupante. Están
en constante necesidad de ayuda humanitaria sin perspectiva
de regresar a sus casas. En un recorrido por esta región,
el equipo de SIPAZ sintió la constante tensión
allí debido al control total que mantiene
el grupo paramilitar Paz y Justicia y al aumento
de retenes militares.
Búsqueda del diálogo
De marzo a julio, la comandancia del EZLN
mantuvo un silencio que acentuó profundamente el sentido de estancamiento
total del diálogo. La COCOPA (Comisión de Concordia
y Pacificación) asumió la tarea de buscar un
diálogo directo entre el gobierno y el EZLN. Este último
persistió en su silencio y la COCOPA no recibió respuesta.
A mediados de julio el subcomandante Marcos rompió el
silencio con varios comunicados. En ellos reconoció el
buen trabajo de la CONAI y la COCOPA y descartó una
reanudación del diálogo a corto plazo. Además
emitió la Quinta Declaración de la Selva Lacandona
en la que convoca a la sociedad civil a expresar su palabra
sobre la propuesta de la COCOPA en materia de Derecho y Cultura
Indígena.
Después del enfrentamiento violento entre las fuerzas
armadas y las bases de apoyo zapatista en El Bosque, y antes
de su viaje a Chiapas, la COCOPA pidió al gobierno
un cese de los operativos para desmantelar los municipios
autónomos; el gobierno prometió suspender dichos
operativos para distender la situación. Sin embargo,
las comunidades indígenas zapatistas no dieron confianza
a esta promesa y siguen en alerta roja, como expresó una
de las autoridades del municipio autónomo de Polhó durante
las festividades de San Pedro, a fines de junio: "Es
una fiesta sencilla, porque todavía
estamos en lucha."
El presidente Zedillo visitó en los últimos
meses varias veces a Chiapas con un discurso de buscar el
diálogo directo y la vía pacífica. Además
criticó a la diócesis de San Cristóbal
con frases como "apostolado de la hipocresía" y "teólogos
de la violencia". En estos discursos también
fueron recurrentes los ataques a extranjeros
en Chiapas.
El 10 de julio el gobierno federal
presentó su nuevo
plan para la distensión en Chiapas. Esta propuesta
fue fuertemente criticado por la oposición diciendo
que no hay nada de nuevo en este plan. Mientras tanto, después
de la disolución de la CONAI y los acontecimientos
violentos en El Bosque, varias ONG en México han propuesto
la mediación internacional para superar la crisis
en el diálogo.
La iniciativa unilateral del gobierno
en materia de derechos indígenas, entregada al Congreso el 15 de marzo ha
languidecido. Fue criticada tanto por integrantes del PRI
como por partidos de la oposición. Unos días
después, el gobernador de Chiapas lanzó su
programa de distensión en Chiapas, anunciando entre
otros una nueva ley indígena chiapaneca, desarme de
grupos civiles y un proceso de remunicipalización.
Además propuso a 5 municipios autónomos negociaciones
para que se conviertan en "Juntas de Gobierno Municipal
de Transición", con recursos y
presupuestos definidos.
Críticas a México en la escena
internacional
Por el desmantelamiento de los
municipios autónomos,
el clima de violencia y la falta de diálogo, el Gobierno
mexicano ha recibido varias críticas fuertes desde
el extranjero. La titular del Alto Comisionado de Naciones
Unidas para los Derechos Humanos, Mary Robinson, declaró en
junio que existían "serias violaciones de los
derechos del pueblo indígena". La canciller Rosario
Green respondió que la opinión de la ONU se
basaba en falta de información sobre los esfuerzos
gubernamentales. En los mismos días, la canciller
consideró como ofensiva una declaración de
la Secretaria de Estado estadounidense, Madeleine Allbright,
cuando dijo que los Estados Unidos estaban presionando ("pressing")
al Gobierno mexicano para resolver el conflicto chiapaneco
por vía pacífica. Tal expresión directa
de preocupación representa un cambio importante considerado
el discurso anterior del gobierno estadounidense sobre Chiapas.
En mayo, Amnistía Internacional pidió detener
el creciente número de desapariciones de personas
por razone políticas que se dan en México con
el pretexto de las operaciones contrainsurgentes o de combate
al narcotráfico.
Después de expulsar a unos 30 extranjeros y a un grupo
de 40 italianos en los meses anteriores, a finales de mayo
el Secretario de Gobernación difundió nuevas
reglas para realizar la observación internacional
en México (ver cuadro pág. 1). Organizaciones
de derechos humanos nacionales e internacionales expresaron
su inconformidad con dichas reglas, por considerar que obstaculizarían
un trabajo eficaz de observación internacional. En
una carta al Presidente Zedillo un grupo de congresistas
de los Estados Unidos reconoció el papel esencial
de la observación y expresó su preocupación
para las nuevas reglas. Además una resolución
no imperativa fue introducida para discutir en el Congreso
estadounidense; el documento plantea temas como la necesidad
de desarmar los grupos paramilitares; reducir la presencia
militar en Chiapas; garantizar que la ayuda militar norteamericana
no contribuya a las violaciones de derechos humanos; respetar
a los trabajadores de derechos humanos; y realizar esfuerzos
conjuntos de mediación, con asistencia
de la ONU.

:: ANÁLISIS
CHIAPAS: LA GUERRA DE FONDO
La renuncia del obispo Samuel Ruiz y la
disolución
de la CONAI plantean un nuevo y aun más problemático
escenario en el conflicto de Chiapas. El proceso de diálogo
iniciado en marzo de 1995 ofrecía/habilitaba una estructura
legal y una agenda para abordar tanto las causas inmediatas
como profundas del conflicto. En tanto la estructura legal
se mantiene (Ley para el Diálogo, la Conciliación
y la Paz Justa en Chiapas), el diálogo de San Andrés
está muerto. Más aun: los recientes acontecimientos
en Chiapas (El Bosque) y en otros sitios (El Charco, Guerrero)
dejaron en evidencia una escalada de la guerra de baja intensidad,
así como señales preocupantes de la aplicación
de torturas, ejecuciones extrajudiciales y otras violaciones
de derechos humanos.
El gobierno mexicano mostró en el pasado su voluntad
de negociar al firmar los primeros acuerdos con el EZLN sobre
derechos y cultura indígenas. Pero al mismo tiempo,
ha buscado explotar su superioridad militar para fortalecer
su posición política. El resultado en estos
tres años ha sido una progresiva erosión de
las fuerzas zapatistas a través del cerco militar
combinado con otras tácticas de contrainsurgencia.
Considerado desde una perspectiva militar, actualmente el
gobierno tiene pocas razones para negociar algo más
que los términos de la rendición zapatista.
Esa perspectiva militarista se ve reforzada por el hecho
de que el ejército está enfrentando otros movimientos
insurgentes en estados como Oaxaca, Guerrero, Veracruz e
Hidalgo. Esto podría tentar al gobierno a optar por
una salida militar al conflicto de Chiapas. Ello es particularmente
cierto cuando la alternativa sería aceptar los caprichos
de una negociación política que, en caso de
resultar exitosa, podría provocar un estallido de
demandas similares en otras partes del país.
Otro factor que seguramente incide en la opción por
la línea dura es el de los recursos naturales. Las
objeciones planteadas por el gobierno a la propuesta de la
COCOPA para implementar los Acuerdos de San Andrés
se han centrado en el tema de la autonomía. Como hemos
señalado en informes anteriores (ver "Autonomía
Indígena, SIPAZ Vol.II, No.1, Enero 1997), varios
expertos han rechazado la preocupación gubernamental
de que la autonomía indígena podría
amenazar la integridad de la nación mexicana. No obstante,
ella le daría ciertamente a las comunidades indígenas
un mayor control sobre sus recursos, lo que podría
resultar en trabas políticas para la explotación
irrestricta de recursos naturales como petróleo, uranio
y maderas preciosas. Y esto va contra la política
económica de libre mercado que, no obstante las restricciones
migratorias, busca atraer la inversión extranjera.
Miguel Álvarez, secretario técnico de la ex
CONAI, ha comparado el diálogo de San Andrés
con un ring de boxeo, en el cual existen reglas claramente
definidas y jueces reconocidos para hacerlas cumplir. Después
de la firma de los primeros Acuerdos en febrero de 1996,
el gobierno mostró poco interés en su implementación,
así como en el siguiente tema de negociación.
Entre otras presiones, ello llevó al EZLN a retirarse
de la mesa de San Andrés; a juicio de Álvarez,
esa decisión constituyó un error que lo arrojó al ‘callejón
de la lucha libré, donde todo vale, incluso el juego
sucio.
Según el obispo Ruiz, durante la crisis del diálogo
la CONAI continuó sus intentos de mediación,
enviando al gobierno numerosas comunicaciones privadas donde
le señalaba su falta de consistencia con el proceso
de San Andrés. Finalmente, como eso no parecía
surtir efecto, la CONAI comenzó a hacer esas observaciones
públicamente. "Eso fue nuestro epitafio",
observó Ruiz. Su decisión de renunciar fue
procesada durante meses, mientras el gobierno aumentaba su
campaña de ataques contra la diócesis de San
Cristóbal y contra la persona del obispo, y el EZLN
persistía en su prolongado silencio. Ante esta realidad,
Samuel Ruiz consideró que ya no era posible para él
realizar una mediación efectiva.
En este complejo y peligroso escenario, hay varios
puntos claves de conflicto. En Chiapas, cientos
de comunidades
indígenas
-muchas zapatistas y otras no- continúan demandando
cambios políticos y económicos fundamentales.
Las fuerzas de seguridad pueden seguir siendo usadas tanto
para intimidar y reprimir -como se demostró en el
desmantelamiento de varios municipios autónomos o
rebeldes- como para iniciar una conflagración, por
ejemplo con operaciones dirigidas a capturar a la dirigencia
del EZLN. Aparentemente, el único freno para estas
acciones sería su alto costo político.
Menos factible aún sería que las fuerzas de
seguridad se abocaran a desmantelar los grupos paramilitares,
con los que tienen vínculos probados. Si bien siempre
existieron conflictos en las comunidades indígenas,
rara vez resultaron en pérdidas de vidas humanas.
Los centenares de muertes de los últimos tres años
en la zona Norte y en los Altos de Chiapas son directamente
atribuibles al surgimiento y entrenamiento de esos grupos
paramilitares, que consideramos un elemento integral de la
estrategia gubernamental de contrainsurgencia. Por ello consideramos
esenciales los esfuerzos destinados a fortalecer los actores
y las capacidades locales que puedan prevenir los estallidos
violentos y establecer las bases para un trabajo de largo
plazo de construcción de la paz.
Internacionalmente, el gobierno mexicano ha emprendido
iniciativas excepcionales para enfrentar las crecientes
críticas.
Los diplomáticos mexicanos han diseminado enormes
cantidades de declaraciones oficiales, publicado artículos
de opinión y ocupado espacios gubernamentales y no
gubernamentales para explicar la posición de su gobierno.
Mientras el gobierno ha tratado siempre de mantener
el conflicto como un problema local, los acontecimientos
de los últimos
cuatro años han demostrado que no lo es. No obstante,
la movilización de la sociedad civil mexicana ha disminuído
considerablemente; como resultado, el gobierno no se ha visto
forzado a encontrar una solución. Y parece difícil
que se pueda arribar a ella sin un importante incremento
de la presión interna. Queda por verse si la disolución
de la CONAI podría generar un resurgimiento civil,
aunque ya se pueden vislumbrar algunos atisbos.
Tampoco el gobierno puede considerarse satisfecho.
Tres Secretarios de Gobernación han perdido su trabajo por el conflicto
chiapaneco. La falta de una solución al conflicto
y su potencial reestallido en cualquier momento (v.gr. Acteal)
lo hacen una seria responsabilidad para el partido en el
poder (PRI), especialmente de cara a las elecciones presidenciales
del año 2000. En el corto plazo, además, podría
incluso agriar la visita del Papa, planeada para enero de
1999.
Las palabras que rompieron el silencio del
EZLN para señalar
lo difícil de reanudar el diálogo,
interpelan directamente al gobierno mexicano
para que cumpla su palabra.
Al mismo tiempo a la sociedad civil para que
se exprese sobre la propuesta de la COCOPA
en materia de Derechos Indígenas.
Nuevamente la sociedad civil vuelve a tener
la oportunidad, como sería en un régimen
democrático,
de opinar sobre el tratamiento que el gobierno
debe dar al conflicto chiapaneco. Quedará por
ver si asume el papel histórico que
le corresponde.

:: ENFOQUE
MUNICIPIOS AUTÓNOMOS
La piedra en el zapato del gobierno mexicano
Hace ya dos años y medio que el gobierno mexicano
firmó los Acuerdos de San Andrés sobre Derechos
y Cultura Indígena reconociendo con ello el derecho
de los pueblos indígenas a la autonomía. Hoy,
esos pueblos siguen esperando las reformas constitucionales
que darán base y reconocimiento jurídico a
esa autonomía. Sin embargo, no han hecho esta espera
sentados, ni con los brazos cruzados. Revitalizaron el proceso
de creación de los municipios autónomos y regiones,
que habría comenzado en el 94 y ahora se fundamenta
en los Acuerdos de San Andrés. Actualmente funcionan
32 municipios autónomos en Los Altos, Norte, Selva,
Sierra y Fronteriza de Chiapas (ver mapa). Unos diez municipios
trabajan abiertamente pero la mayoría funciona con "bajo
perfil". Además de eso hay 8 regiones autónomas.
Los municipios autónomos
Los municipios autónomos son entidades de autogobierno,
incluyendo comunidades y pueblos, en zonas rurales cuyos
límites vagos están definidos por la influencia
zapatista. En general existen paralelamente a los municipios
constitucionales que, al contrario de los municipios autónomos,
reciben fondos del gobierno federal y estatal.
En los últimos meses los municipios autónomos
han sido el eje del conflicto en Chiapas y el principal blanco
del gobierno, los cuerpos policiacos y el Ejército
mexicano. En abril, mayo y junio hubo operativos policiaco-militares
para desmantelar los municipios autónomos de Ricardo
Flores Magón (cabecera en Taniperlas, municipio de
Ocosingo), Tierra y Libertad (cabecera en Amparo Agua Tinta,
municipio de Las Margaritas) y Nicolas Ruíz (municipio
constitucional que se proclamó autónomo). Los
tres operativos se realizaron con lujo de violencia y las
fuerzas de seguridad saquearon casas y destruyeron enseres;
la CNDH constató irregularidades en las detenciones
durante estos operativos. Según declaraciones de los
zapatistas los municipios autónomos desmantelados
siguen funcionando con los suplentes de las autoridades que
hoy están detenidas.
El 10 de junio se realizó otro operativo policiaco-militar
contra el municipio autónomo San Juan de la Libertad,
con sede en la cabecera municipal de El Bosque. Allí,
en enfrentamientos violentos entre las fuerzas de Seguridad
y simpatizantes zapatistas murieron dos policías y
ocho indígenas.
En todos los casos el gobierno del estado justificó los
operativos con el argumento del "restablecimiento del
estado de Derecho". El gobierno consideró que
las autoridades autónomas participaron en actos ilegales
y usurparon funciones que solamente puede ejercer el gobierno
constitucional.
La autonomía indígena
La justificación del reclamo de autonomía de
los pueblos indígenas se basa en su derecho a vivir
según sus propios usos y costumbres como está reconocido
en el Convenio 169 de la Organización Internacional
del Trabajo (OIT), firmado por México. El concepto
amplio de autonomía que defienden los indígenas
comprende el derecho a sus propias formas de gobierno y de
administración de justicia, a su cultura y a los recursos
naturales existentes en su territorio. Dice en entrevista
Augustín Gómez Patistán, miembro del
Consejo Ejecutivo de las Regiones Autónomas Pluriétnicas
(RAP): "La ley y la justicia vienen de arriba, aunque
nosotros sabemos resolver nuestros problemas. Tenemos nuestras
propias leyes y sabemos aplicarlas. Pero el gobierno no reconoce
eso. No nos toma en cuenta." El derecho a los beneficios
de los recursos naturales no significa que rechazan el derecho
del estado sobre dichos recursos, pero quieren tener una
palabra en la manera de explotar dichos recursos. Dice el
representante de las RAP: "Puede eterse el gobierno,
pero sólo cuando sea acordado con nosotros y cuando
nos de un porcentaje."
Dos corrientes
En Chiapas hay dos corrientes dentro
del movimiento por la autonomía indígena. Uno es el ‘proyecto
zapatista’ con sus 32 municipios autónomos y,
hasta el momento, 2 regiones autónomas. Los municipios
autónomos se basen en la mayoría de simpatizantes
zapatistas en un lugar. La otra corriente está constituida
por las Regiones Autónomas Pluriétnicas (RAP).
Una RAP es una coordinación de organizaciones de diversos
tipos (indígenas, campesinas, políticas, sociales)
en una región, que lucha para autosuficiencia, autonomía
y cambio social; hasta el momento se han definido seis RAP.
Mientras que los zapatistas rechazan cualquier contacto
o colaboración con el gobierno y acusan a los líderes
de las RAP de ser cooptadas por el gobierno, las RAP son
menos radicales. Dice Augustín Goméz Patistán,
representante de las RAP: "Sí, aceptamos apoyo
del gobierno pero somos muy críticos. No es que nos
quedamos calmados con un proyectito que nos da el gobierno.
Pero el problema es que la población que lucha cada
día para su tortilla no aguanta más sin apoyo."
La práctica de los municipios autónomos
Los municipios autónomos todavía no tienen
un territorio bien demarcado. Comunidades o grupos dentro
de las comunidades deciden en asamblea si pertenecen o no
a un municipio autónomo. También las comunidades
eligen sus representantes para el consejo municipal autónomo.
Cada representante tiene un área de trabajo, como
salud, educación, justicia, producción, derechos
humanos, mujeres. Dice el presidente del municipio autónomo
Ernesto ‘Che’ Guevara: "La asamblea la forman
todos los habitantes mayores de 16 años. Y siempre
tiene el derecho de retirar el mandato a cualquier miembro
del consejo que no cumpla bien su trabajo."
La justicia se ejerce por usos y costumbres y esos varían
de municipio a municipio. Una idea central es la reparación
del daño como castigo en caso de delincuencia: en
vez de pena de cárcel o multa hay pena de trabajo
para la comunidad. Algunos críticos del sistema de
usos y costumbres mencionan que podrían violar derechos
humanos, por ejemplo en caso de expulsiones de inconformes
de una comunidad. Este es común en el municipio de
San Juan Chamula (expulsiones de evangélicos), y ocurrió a
principios de junio en el municipio autónomo de Nicolas
Ruiz, donde la asamblea expulsó a algunas familias
priístas que habrían infringido la ley local.
Los municipios autónomos han roto totalmente con el
gobierno; por eso también se llaman municipios rebeldes.
No reciben dinero para sueldos, infraestructura o proyectos.
Hay municipios autónomos que piden una cooperación
a sus integrantes. Algunos reciben apoyo de la comunidad
internacional o de grupos solidarios nacionales. El municipio
autónomo de Polhó, por ejemplo, recibe ayuda
humanitaria para los miles de desplazados que se concentran
allí. En la cabecera del municipio autónomo
Ernesto ‘Che’ Guevara, Moíses Gandhi,
se inauguró en mayo una clínica financiada
por organizaciones internacionales y grupos solidarios de
México y construido con trabajo voluntario de la comunidad.
Algunos municipios autónomos ocupan el edificio del
Municipio, como es la situación en San Andrés
y lo fue en El Bosque, y eso obligó a los priístas
del municipio constitucional a rentar su propio local.
Los habitantes de los municipios autónomos sufren
mucho por el hostigamiento de la presencia militar en los
campamentos militares cercanos. El presidente de Ernesto ‘Che’ Guevara
nos contó: "En enero un grupo de militares trató de
entrar en la comunidad, pero las mujeres y los niños
lo impidieron. No lo hicieron los hombres para no provocar
violencia". En febrero los militares rastrearon en las
montañas alrededor de Moíses Gandhi. "Estaban
buscando algo y no nos querrían decir que. Nos asustaron
mucho. La gente no se atrevía de trabajar en su milpa".
Allí los hombres de la comunidad hacen la guardia
24 horas por día, igual que en los otros municipios
autónomos.
La piedra en el zapato del gobierno
Hay diferentes razones por las que el gobierno
no acepta los municipios autónomos y los ve como ‘una
piedra en su zapato’. Amado Avendaño, gobernador
en rebeldía de Chiapas, menciona una razón
muy sencilla: "Los municipios autónomos le quitan
votos al PRI". También es verdad que la autonomía
indígena rompe con los esquemas políticos tradicionales.
Si la democracia de la base funciona, pondrá aún
más en entredicho el sistema político actual.
Tal véz haya un elemento de racismo, como parece expresar
la declaración del gobernador interino de Chiapas: "gobernar
por usos y costumbres es primitivo".
Otra razón es que los municipios autónomos
son un proyecto clave de los zapatistas y una muestra de
su fuerza. En la prolongada y aguda crisis que atraviesa
actualmente el proceso de paz, y durante el silencio de la
comandancia del EZLN, el dinamismo de los bases de apoyo
se expresó precisamente en las actividades y declaraciones
de los municipios autónomos. Aniquilarlos, significa
un golpe fuerte a la credibilidad de la lucha zapatista y
una demostración de que la actual correlación
de fuerzas favorece al gobierno.
También hay intereses económicos. En algunos
municipios autónomos la gente de las comunidades no
van a los municipios constitucionales para su deberes o asuntos
y por eso dichos municipios reciben menos ingresos. Una gran
parte de los pobladores que viven bajo un ‘autogobierno’ no
concurre al mercado principal en la cabecera municipal. Por
otro lado, la autonomía indígena basada en
los usos y costumbres y la autosuficiencia económica
es incompatible con la ambición del gobierno mexicano
de establecer una economía libre y abierta al mundo.
Conclusion
Considerados desde la lógica política occidental,
los municipios autónomos carecen de sentido. No tienen
recursos o poder real ni legitimidad legal y agonizan cercados
por el hambre, las enfermedades, la amenaza paramilitar y
de las fuerzas de seguridad. Sin embargo, para los pueblos
indígenas constituyen un símbolo elocuente
de una cultura que resiste y desafía a la cultura
dominante, haciendo realidad una forma diferente de entender
la política y de organizar la economía, la
sociedad y hasta las relaciones humanas.
Es poco probable que una solución militar podría
resolver este profundo conflicto. En lugar de esto los compromisos
políticos asumidos por el Gobierno mexicano, incluyendo
el Convenio 169 de la OIT y los Acuerdos de San Andrés,
indican la vía de la incorporación de los pueblos
indígenas en la sociedad política nacional.

OBSERVACIÓN INTERNACIONAL EN
CRISIS
Desde el alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación
Nacional (EZLN) en enero de 1994, Chiapas y la lucha de
sus pueblos indígenas han gozado de mucha atención
y simpatía en todo el mundo, y miles de extranjeros
han llegado a Chiapas. La presencia y atención de
la comunidad internacional ha sido un factor significativo
en la dinámica de los intereses y poderes que dominan
el conflicto, vigilando el respeto a los derechos humanos
y constituyendo un contrapeso a la amenaza militar y paramilitar
que sufren numerosas comunidades situadas en la llamada “zona
de conflicto”.
Sin embargo la presencia internacional en Chiapas se
ha dado en un marco de gran ambigüedad, al igual que
en otras zonas conflictivas del país como Oaxaca
y Guerrero. Ello se debe, por un lado, a que hasta hace
poco no existía en México una reglementación
específica para la tarea de observacuión
internacional. Y por otro lado, la presencia de extranjeros
en Chiapas ha tenido formas muy diversas, confundiéndose
a veces la tarea de observación (de carácter
no partidista) con la de solidaridad, legítimas
ambas, pero distintas en sus cometidos y modalidades.
Desde hace un año, una circular interna del Instituto
Nacional de Migración reglamenta la tarea de observación
internacional exigiendo a los observadores una forma migratoria
especial. Esa normativa se ha venido aplicando con un alto
grado de discrecionalidad según la oficina consular
ante la cual se tramita la solicitud.
El discurso y la práctica
El gobierno mexicano ha reiterado en
varias ocasiones su compromiso con el respeto a los derechos
humanos.
Además
de ratificar los convenios internacionales en la
materia, el pasado 3 abril (en la 54 sesión
de la Comisión
de Derechos Humanos de la ONU), México reconoció explícitamente
la legitimidad del trabajo de defensa de los derechos
humanos al firmar una solicitud para que la Asamblea
General apruebe
una declaración de protección a los
defensores de derechos humanos en el mundo.
No obstante, en la práctica el gobierno mexicano
pone cada vez más obstáculos a un trabajo
eficaz de observación internacional en el pais y
trata duro a los que pretenden realizar esta tarea. El
año pasado, fueron expulsados o invitados a salir
representantes de varias organizaciones internacionales,
incluyendo la Federación Internacional de Derechos
Humanos. Entre enero y abril de este año, fueron
expulsados unos treinta extranjeros, la mayoría
de ellos observadores internacionales. En mayo, fueron
expulsados cuarenta italianos después de visitar
una comunidad que se les había prohibido. Muchas
de esas expulsiones se destacaron por irregularidades procesales
que violaron el derecho a un debido proceso de los expulsados,
dejándolos incomunicados durante horas o días
y negándoles defensa jurídica y el derecho
de audiencia.
El articulo 33 de la Constitución y otros obstáculos
Con el articulo 33 de la Constitución mexicana,
que permite la expulsión de extranjeros sin necesidad
de juicio previo, el gobierno tiene una herramienta fuerte
para librarse de “todo extranjero cuya permanencia
juzgue inconveniente”. Desde la Comisión Nacional
de Derechos Humanos hasta Human Rights Watch han criticado
duramente esa disposición que contradice valores
y normas universales en materia de Derechos Humanos. Para
defenderla, el gobierno mexicano planteó reservas
a ciertas disposiciones de tratados internacionales en
materia de derechos humanos que garantizan el debido proceso
a los extranjeros, estableciendo de este modo que su cumplimiento
será limitado.
Por otro lado, el otorgamiento de visas que
permiten la observación internacional es escaso y arbitrario,
y usualmente limitado a ciertas actividades y lugares,
a pesar de que la Constitución mexicana otorga a
cualquier persona, incluso a los extranjeros, el derecho
al libre tránsito. El Instituto Nacional de Migración
(INM) ha instalado a la entrada de los municipios con influencia
zapatista puestos de revisión migratoria, que se
suman a los numerosos retenes militares. Además,
en algunos retenes militares se registran nombres y números
de pasaporte (a pesar de que el Ejército carece
de la competencia jurídica para hacerlo) a todo
extranjero que desea visitar las comunidades indígenas,
y se toman fotos y videos. Decenas de extranjeros han sido
citados a las oficinas de Migración e interrogados
durante horas; algunos han sido emplazados a abandonar
el país en cierto período de tiempo, y otros
son conminados a no visitar la “zona de conflicto”.
Tendencias preocupantes
Sin embargo la presencia internacional en
Chiapas se ha dado en un marco de gran ambigüedad, al igual que
en otras zonas conflictivas del país como Oaxaca
y Guerrero. Ello se debe, por un lado, a que hasta hace
poco no existía en México una reglementación
específica para la tarea de observación internacional.
Y por otro lado, la presencia de extranjeros en Chiapas
ha tenido formas muy diversas, confundiéndose a
veces la tarea de observación (de carácter
no partidista) con la de solidaridad, legítimas
ambas, pero distintas en sus cometidos y modalidades.
Desde hace un año, una circular interna del Instituto
Nacional de Migración reglamenta la tarea de observación
internacional exigiendo a los observadores una forma migratoria
especial. Esa normativa se ha venido aplicando con un alto
grado de discrecionalidad según la oficina consular
ante la cual se tramita la solicitud.
El discurso y la práctica
El gobierno mexicano ha reiterado en varias
ocasiones su compromiso con el respeto
a los derechos humanos.
Además
de ratificar los convenios internacionales en la materia,
el pasado 3 de abril (en la 54 sesión de la Comisión
de Derechos Humanos de la ONU), México reconoció explícitamente
la legitimidad del trabajo de defensa de los derechos humanos
al firmar una solicitud para que la Asamblea General apruebe
una declaración de protección a los defensores
de derechos humanos en el mundo.
No obstante, en la práctica el gobierno mexicano
pone cada vez más obstáculos a un trabajo
eficaz de observación internacional en el pais y
trata duro a los que pretenden realizar esta tarea. El
año pasado, fueron expulsados o invitados a salir
representantes de varias organizaciones internacionales,
incluyendo la Federación Internacional de Derechos
Humanos. Entre enero y abril de este año, fueron
expulsados unos treinta extranjeros, la mayoría
de ellos observadores internacionales. En mayo, fueron
expulsados cuarenta italianos después de visitar
una comunidad que se les había prohibido. Muchas
de esas expulsiones se destacaron por irregularidades procesales
que violaron el derecho a un debido proceso de los expulsados,
dejándolos incomunicados durante horas o días
y negándoles defensa jurídica y el derecho
de audiencia.
El articulo 33 de la Constitución y otros obstáculos
Con el articulo 33 de la Constitución mexicana,
que permite la expulsión de extranjeros sin necesidad
de juicio previo, el gobierno tiene una herramienta fuerte
para librarse de “todo extranjero cuya permanencia
juzgue inconveniente”. Desde la Comisión Nacional
de Derechos Humanos hasta Human Rights Watch han criticado
duramente esa disposición que contradice valores
y normas universales en materia de Derechos Humanos. Para
defenderla, el gobierno mexicano planteó reservas
a ciertas disposiciones de tratados internacionales en
materia de derechos humanos que garantizan el debido proceso
a los extranjeros, estableciendo de este modo que su cumplimiento
será limitado.
Por otro lado, el otorgamiento
de visas que permiten la observación internacional es escaso y arbitrario,
y usualmente limitado a ciertas actividades y lugares,
a pesar de que la Constitución mexicana otorga a
cualquier persona, incluso a los extranjeros, el derecho
al libre tránsito. El Instituto Nacional de Migración
(INM) ha instalado a la entrada de los municipios con influencia
zapatista puestos de revisión migratoria, que se
suman a los numerosos retenes militares. Además,
en algunos retenes militares se registran nombres y números
de pasaporte (a pesar de que el Ejército carece
de la competencia jurídica para hacerlo) a todo
extranjero que desea visitar las comunidades indígenas,
y se toman fotos y videos. Decenas de extranjeros han sido
citados a las oficinas de Migración e interrogados
durante horas; algunos han sido emplazados a abandonar
el país en cierto período de tiempo, y otros
son conminados a no visitar la “zona de conflicto”.
Tendencias preocupantes
A fines de mayo, las autoridades
mexicanas dieron a conocer
nuevas disposiciones
con un claro carácter restrictivo
para el otorgamiento de las visas de observación
internacional. Las mismas establecen que los grupos de
observadores internacionales deberán tener un máximo
de 10 integrantes, y tendrán permiso para permanecer
en el país no más de 10 días (antes
se otorgaban 30). Además, las organizaciones deberán
presentar la solicitud y documentación para entrar
al país con 30 días de anticipación,
así como el programa de trabajo a desarrollar en
México. Para poder solicitar la visa de observación,
se exige tener cinco años de antigüedad en
la tarea o contar con estatuto consultivo ante las Naciones
Unidas. Amnistía Internacional consideró que
esas restricciones, sin precedente en todo el continente
americano, claramente impiden que los defensores y las
ONGs de derechos humanos puedan reaccionar oportunamente
en situaciones de emergencia. Además, al exigir
los detalles acerca de los grupos y personas con los que
el solicitante pretende entrevistarse durante su estadía
en México, las nuevas reglas podrían aumentar
considerablemente los riesgos que enfrentan los defensores
locales de derechos humanos.
Organismos mexicanos
no gubernamentales interpretan la política migratoria
como una nueva expresión
de la estrategia contrainsurgente
que mantiene el gobierno federal en la zona de conflicto
de Chiapas. Muchos temen
que la intención
del gobierno sería
deshacerse de testigos
inconvenientes para endurecer
su ofensiva militar
contra las comunidades
indígenas. Las afirmaciones
que el gobierno mexicano
ha reiterado en el exterior
sobre su compromiso con
el respeto a los derechos
humanos parecen
retóricas en la
medida que, en los hechos,
sigue obstaculizando la
observación internacional
en las zonas de conflicto
- una política que
no sólo
se aplica en Chiapas, sino
también en otros
estados como Oaxaca y Guerrero.

LA ESCUELA BÍBLICA: UN GRANO
DE ARENA PARA LA PAZ
A pesar del deterioro del tejido social y de la polarización
creciente a consecuencias del conflicto que se vive hoy
en Chiapas, hay quienes están trabajando para buscar
alternativas pacíficas y duraderas. La "Escuela
Bíblica de Formación Integral, una Escuela
Ecuménica" (la EBFI), es un ejemplo importante
de este esfuerzo que pretende contribuir a crear una cultura
de paz y tolerancia.
En Chiapas existen numerosas comunidades divididas por
la violencia y la desconfianza, y frecuentemente las diferencias
ideológicas se expresan en una dimensión
religiosa. "Los presbiterianos están planeando
una matanza." "Los católicos nos quieren
expulsar." Las acusaciones funcionan, la gente las
cree, y las comunidades se quedan con la intolerancia y
la enemistad. Los resultados concretos son expulsiones
de grupos religiosos minorías de sus comunidades,
cierre de templos, detenciones ilegales y aún asesinatos.
La EBFI ofrece un espacio de diversidad, convivencia
y aprendizaje para personas de diferentes denominaciones
religiosas, donde la opción por una expresión
religiosa distinta no sea causa de división y violencia
y donde no se use la religión como un instrumento
de confrontación. La Hermana Lucy Jiménez,
la coordinadora administrativa, expresa: "La práctica
cotidiana [de la EBFI] nos dice lo contrario, que sí podemos
convivir entre iglesias".
La propuesta de la escuela surgió en abril del año
pasado. Los representantes protestantes y católicos
de distintos proyectos empezaron a concebir la idea de
una instancia plural, explica la Hermana Lucy, que sea "como
una solución, una fraternidad, un respeto mutuo.
Es saber convivir, en medio de Chiapas y en medio de este
conflicto". En unos pocos meses, definieron el programa
de estudios y dieron forma actual a la EBFI, formalizada
con una acta constitutiva en agosto de 1997.
La finalidad de la EBFI es la educación y la transformación
integral de sus alumnos y participantes para dar testimonio
en sus comunidades, tanto católicas como protestantes,
de la posibilidad y la riqueza de la convivencia interreligiosa.
Así los participantes contribuyen a que en sus comunidades
se favorezcan las condiciones para el diálogo, la
tolerancia y el respeto mutuo. Guadalupe Bolom Santiz,
un pastor presbiteriano y el coordinador académico
de la EBFI, dice que "la Escuela Ecuménica
responde a la vida real - una vida integral - a la necesidad
del cuerpo y del alma".
La EBFI ofrece dos tipos de cursos: teológico-pastorales
y de aplicación práctica. Se ha preferido
no empezar por la formación teológica, sino "mostrar
primero la convivencia", dice Guadalupe. A partir
de una comprensión y aceptación mutua - que
el asistente bautista de la escuela Natanael Navarro llama
el "punto de unión"- los alumnos van experimentando
y avanzando en la materia .
Los cursos de aplicación práctica se inspiran
en la realidad actual que se vive en Chiapas. Partiendo
de un método activo basado en la educación
transformadora y participativa, los cursos utilizan dinámicas,
ejercicios, casos reales y ficticios y juegos, con el fin
de entender, aceptar y querernos más a nosotros
mismos y a las demás personas. Entre otros, se abordan
temas como: la resolución de conflictos, los derechos
humanos, la salud comunitaria, las relaciones humanas y
los estudios sobre la niñez, la mujer y la familia.
Los cursos teológico-pastorales están basados
en los "Cursos de Educación Pastoral" del
Instituto Bíblico Pastoral de la Universidad Bíblica
Latinoamericana en Costa Rica, la única universidad
ecuménica en América Latina. Allí se
abordan temas de pastoral administrativa, educativa, de
la Palabra, espiritualidad, evangelización y acompañamiento
específico.
El primer ciclo de cursos, llamado "Resolución
de conflictos", empezó a fines de 1997, y en
ese tiempo SIPAZ empezó a apoyar en los talleres
de la EBFI. Actualmente hay dos ciclos de cursos simultáneos: "La
Salud" y "Los Derechos Humanos desde la Perspectiva
Cristiana". Los planes de futuro apuntan a empezar
con los cursos teológicos, así como a diversificar
la oferta con más cursos de corto, mediano y largo
plazo, para atraer cada vez a más alumnos.
Aunque tiene apenas un año funcionando, la EBFI
ya cuenta con integrantes presbiterianos, bautistas, católicos,
menonitas, metodistas, nazarenos y otros. La mayoría
de los alumnos tienen cargos de liderazgo, como maestros,
pastores, catequistas, promotores de salud, -- o pueden
llegar a tenerlos -- en sus comunidades. Por eso hay en
ellos un alto potencial para multiplicar los conocimientos
y experiencias que adquieren en la EBFI.
Hablando de
la escuela como "un espacio de reconciliación",
Natanael explica que "nos une la realidad
social; tenemos las mismas necesidades." Por
su parte, la Hermana Lucy describe la EBFI
como un "granito de
arena para la paz" y dice que "estamos
aquí como
hermanos", lo cual constituye un testimonio
- pequeño
pero significativo - de que es posible
construir alternativas pacíficas
al conflicto chiapaneco.

:: Actividades del Equipo de SIPAZ
Chiapas,
Abril - Julio 1998
Entre otros:
Información
-
Producimos dos
acciones urgentes sobre los acontecimientos en Taniperlas
y El Bosque.
-
Visitamos, para conocer la situación actual y
recibir testimonios, a Moisés Gandhi, cabacera del
municipio autónomo ‘Che Guevara’; a
varios comunidades de Chenalhó; a los municipios
de la zona Norte y a comunidades de El Bosque, después
de los enfrentamientos armados.
-
Participamos en un panel sobre Chiapas
en el simposium de "Relaciones internacionales" en el Instituto
Tecnológico de Monterrey.
-
Dimos entrevistas desde México a estaciones locales
de radio en ciudades de California (EEUU) y nacionales
en Alemania y Holanda. Además dimos presentaciones
sobre la situación en Chiapas en Washington,
Massachusetts, Nueva York, Virginia, Colorado y
Puerto Rico.
Nos entrevistamos con CNDH local y nacional, la CONAI
local y nacional y la oficina Enlace con ONG de
la Secretaria de Relaciones Exteriores.
-
Nos reunimos en Chiapas con representantes
del gobierno británico.
-
Asistimos a la celebración ecuménica en
Yabteclum, municipio de Chenalhó, de la dedicación
y entrega de la Bíblia en tzotzil.
-
Acompañamos a una delegación ecuménica
a El Bosque para hacer oraciones
por la paz
-
Asistimos a tres encuentros
de ONG sobre la reconciliación
convocado por la CORECO y como observadores al foro "Paremos
la guerra" de ONG en San Cristóbal
de Las Casas.
-
Dimos una orientación sobre no-violencia activa
a la delegación trinacional (los EEUU, Canadá y
México) que vino en julio.
- Facilitamos cuatro talleres sobre "Resolución
Pacífica de Conflictos" como
parte del programa de talleres de 1998
a ONG en San Cristóbal.
- Colaboramos con la organización Alianza Cívica
en un serie de talleres sobre "Análisis de
conflicto".
- Facilitamos y apoyamos en la coordinación de talleres
en la Escuela Bíblica de Formación Integral,
una Escuela Ecuménica.
- Dimos un ciclo de talleres a
jovenes presbiterianos en una
iglesia en
San Cristóbal sobre "Resolución
pacífica de conflictos".
- Facilitamos dos talleres en
Yajalón sobre "Autoestima",
uno para una ONG, otro para un grupo artesanas de mujeres
indígenas.
- Asistimos como observadores
en un taller sobre "Espiritualidad" de
los bautistas en Yajalón.
- Durante dos meses un miembro
del equipo participó a
los cursos sobre transformación
de conflictos en el "Summer
Peacebuilding Institute" de
la Eastern Mennonite University
en los EEUU.
- Hicimos una acción urgente (junto con Global
Exchange) sobre la campaña contra la presencia
internacional en Chiapas.

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