:: SUMARIO
El 1o. de septiembre, el Ejército
Zapatista de Liberación Nacional anuncó que
no regresaría a las negociaciones con el gobierno
mexicano hasta que ciertas condiciones mínimas se
cumplieran:
- cumplimiento satisfactorio de los
acuerdos alcanzados en febrero sobre "Derechos y Cultura Indígenas";
- liberación de los presuntos zapatistas;
- instalación y operación de la Comisión
de Seguimiento y Verificación;
- una delegación gubernamental con capacidad de decisión,
voluntad política de negociación, y respeto
por la delegación zapatista;
- propuestas serias y concretas para la mesa de "Democracia
y Justicia".
La decisión
zapatista reflejó otro punto de crisis en el largo
y tortuoso proceso de paz que comenzó sólo
unos días después del levantamiento armado
del 1o. de enero de 1994. Desde los acuerdos de febrero sobre "Derechos
y Cultura Indígenas", el diálogo se ha
enfocado en el tema de "Democracia y Justicia".
Sin embargo, el progreso fue insignificante en las últimas
reuniones del diálogo en agosto. El EZLN ha hecho
su mejor esfuerzo p ara incluir temas de reforma política
nacional, haciendo propuestas substantivas, mientras el gobierno
mexicano intentaba reducir las negociaciones a temas locales,
insistiendo que los temas nacionales no serían negociados
en la mesa de San Andrés.
En mayo, las largas sentencias a dos presuntos zapatistas
provocaron otra más temprana suspensión del
diálogo por parte del EZLN y una ola de protestas
a nivel nacional e internacional. De hecho el gobierno encontró no
viable defender la sentencia en contra de unos presuntos
zapatistas por "terrorismo" mientras al mismo tiempo
se sentaba en la mesa de negociación con los líderes
zapatistas. Los dos fueron liberados (aunque otros presuntos
zapatistas siguen en prisión), y las negociaciones
se reanudaron después de que los mediadores lograron
un acuerdo para realzar el proceso de paz.
A pesar de que desde febrero muy poco o nada se ha hecho
realmente para implementar los acuerdos alcanzados, los
zapatistas insisten en que las palabras se deben convertir
en hechos.
Mientras tanto las comunidades indígenas en la llamada
zona de conflicto siguen viviendo bajo la presencia de mano
dura del ejército nacional. La presencia militar intimida
a las comunidades, interrumpe su trabajo en el campo, y socava
las normas sociales y prácticas culturales.
Al mismo tiempo, las comunidades en el norte de Chiapas
se enfrentan a una creciente violencia en manos de
grupos paramilitares,
de los cuales la mayor-a están alineados con el PRI,
partido en el poder. Historicamente el PRI ha mantenido un
férreo control en la región. Aquellos que se
alinean al PRI tienen acceso privilegiado a los pocos recursos,
favores y empleos que ofrece el gobierno. Los que no se alinean
al PRI se arriesgan a la represión. El crecimiento
de la oposición política en la última
década y el surgimiento repentino de acciones de protesta
y resistencia por parte de grupos campesinos desde 1994 han
causado a una reacción violenta de aquellos que defienden
el status quo. Igual de problemático es el hecho de
que estos grupos operan en la impunidad y a veces hasta con
la colaboración de las autoridades policíacas
y el ejército. Todo indica que la escalada de violencia
podría continuar.
El miedo y la ansiedad que resultan por la alta presencia
militar y los grupos paramilitares debilitan la confianza
del público en el proceso de paz, y ponen en tela
de juicio el compromiso del gobierno a una solución
pacífica al conflicto.
El surgimiento del Ejército Popular Revolucionario
como nueva fuerza guerrillera crea problemas sensibles de
seguridad para el gobierno y debilita aun más la esperanza
de que el gobierno pueda tomar un papel más constructivo
en el progreso del proceso de paz. El 28 y 29 de agosto,
acciones coordinadas en siete estados, incluyendo Chiapas,
dejaron por lo menos 18 muertos y 20 heridos. Hasta la fecha
se ha hecho mucha especulación pero pocas respuestas
se han dado con respecto al objetivo político del
EPR, quiénes son, y quiénes los apoyan. Los
zapatistas manifestaron su respeto por el EPR, pero negaron
cualquier vínculo con ellos y criticaron su decisión
de operar en Chiapas, puntualizando que las comunidades indígenas
tendr n soportar la fuerza de la respuesta militar. El EPR
contestó diciendo que en Chiapas se limitaría
a hacer acciones propagandísticas.
La Comisión Nacional de Intermediación, presidida
por el obispo Samuel Ruíz, y la Comisión de
Concordia y Pacificación, constituida por representantes
del Congreso nacional, se han comprometido y han persistido
en sus esfuerzos para mantener el proceso de paz en camino.
Sin embargo, esto es un gran reto en el clima actual de conflicto
social, represión y violencia.
Así como ha sido desde el inicio del levantamiento,
el EZLN ha seguido buscando maneras creativas para mantener
la iniciativa política y social y demostrar que es
una fuerza política que el gobierno debe considerar.
Por medio de una serie de encuentros nacionales e internacionales,
los zapatistas han reunido amplios sectores sociales, refinado
sus propias propuestas y les han agregado nuevo impulso,
y demostrado una gran base de apoyo dentro y fuera de México.
Considerado como un fuerza militar pobre, el movimiento zapatista
se mantiene como un símbolo significativo, y siguen
demostrando s u originalidad y persistencia en explotar su
potencial político.
El gobierno federal se encuentra presionado a
nivel local, nacional e internacional para
deshacerse del problema
zapatista. Si los zapatistas son más una fuerza política
que una fuerza militar, el recurso de una salida militar
es menos viable. No obstante, esto se vuelve muy tentador
para un gobierno con reducidas opciones. La opinión
pública internacional ha sido y continúa siendo
una clave de restricción a esa opción y un
recurso de presión para posibilitar una solución
política. Sólo cuando el gobierno se esfuerce
en mostrar voluntad política para avanzar se recuperar
la esperanza en el proceso de paz.
Recomendaciones para la acción:
1. Escribir al gobierno mexicano, urgiéndolo
a:
- crear las condiciones para la reanudaci›n
del Diálogo, demostrando su verdadera disposici›n
de cumplir con los compromisos contra-dos en San Andrés
y atender a las demandas del EZLN;
- tomar medidas inmediatas y eficaces
para desarmar y castigar a los grupos paramilitares en
la zona norte de Chiapas, y así favorecer la reconciliación
en la región, atendiendo a las demandas específicas
de la poblaci›n afectada;
- frenar la militarización creciente
en Chiapas y otros estados del país, y buscar inmediatamente
conversaciones con el EPR a fin de evitar mayor derramamiento
de sangre, así como atropellos a la población
civil por parte de ambos ejércitos.;
- reconocer y respetar la labor humanitaria
que realizan los observadores internacionales y los trabajadores
por los derechos humanos cuyo trabajo proporciona información
veraz sobre el conflicto y apoyo sustancial al proceso
de paz.
2. Difundir información -como
este reporte- para movilizar a la opinión pública
internacional. Inscribirse para recibir los llamados de Acción
Urgente referidos a conflictos específicos o casos
de violaciones a los derechos humanos monitoreados por
el equipo de SIPAZ.
Favor de escribir a:
Lic.
Ernesto Zedillo Ponce de León
Presidente de la República
Palacio Nacional
06067 México, DF - México
Fax: (52 5) 271 1764 515 4783
Emilio
Chuayffet Chemor
Secretario de Gobernación
Bucareli 99, 1o. piso
Col. Juárez
06699 México, DF - México
Fax: (52 5) 546 5350 546 7380
Lic.
C. Ruíz
Ferro
Gobernador del Estado de Chiapas
Palacio de Gobierno
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas - México
Fax: (52 961) 20917
 :: ACTUALIDAD
EL LARGO Y DIFICIL
CAMINO HACIA LA PAZ
Desde que estalló el levantamiento
zapatista en un breve conflicto armado en enero de 1994,
Chiapas ha experimentado una tensa paz armada caracterizada
en gran parte por un conflicto social. A pesar de los esporádicos
diálogos de paz, poco se ha logrado para atender la
pobreza desesperada de las comunidades indígenas,
que dio pie al movimiento zapatista. Extensas tomas de tierra
por grupos campesinos, plantones en las presidencias municipales,
y otras amenazas al status quo por fuerzas de oposición
han sido contrarrestadas por la creciente represión
de grupos armados vinculados al PRI. Mientras el ejército
federal ha militarizado completamente lo que fuera el territorio
controlado por los zapatistas en la zona de conflicto, grupos
paramilitares han estado hostigando, golpeando e incluso
asesinando adversarios políticos en la zona norte.
La tensión aumentó con el surgimiento del EPR
(Ejército Popular Revolucionario). Una serie de acciones
los días 28 y 29 de agosto incluyeron bloqueos temporales
en carreteras claves de Chiapas. Esto enclavó al EPR
en la complicada dinámica del proceso de paz que se
vive en Chiapas, lo que fue públicamente criticado
por los zapatistas.
Considerando la falta de progreso
tangible, los zapatistas anunciaron el 1o. de septiembre
que no participarán
en las siguientes sesiones de negociación hasta que
el gobierno federal cumpla ciertas "condiciones mínimas".
Los diálogos de paz hubieran fracasado desde mucho
antes de no ser por la importancia que ha adquirido la lucha
zapatista a nivel nacional e internacional. En Chiapas, la
necesidad de un cambio real, reconocido por muchos sectores,
ha chocado contra los límites del viejo régimen
del PRI que se mantiene en el poder desde hace 67 años.
Pero sigue el amplio apoyo a los zapatistas y el gobierno
no ha podido deshacerse de este problema que afecta la política
interior de México y sus relaciones internacionales.
Democracia y justicia
Después de
firmados en febrero pasado los primeros acuerdos entre el
gobierno mexicano y el Ejército Zapatista de Liberación
Nacional (EZLN) relativos al tema "Derechos y Cultura
Indígenas", se iniciaron en marzo los trabajos
correspondientes a la Mesa 2: "Democracia y Justicia".
Tal como señalamos en nuestro Informe anterior (Año
1, No. 1), desde el momento que se instaló la Mesa
2, se percibieron las dificultades para abordar una temática
tan compleja, en la que se enfrentan claramente concepciones
hasta ahora irreconciliables sobre lo que ambas partes entienden
por democracia. Al mismo tiempo, la delegación gubernamental
se resistió a discutir en el espacio de San Andrés
un tema que inevitablemente remite al debate sobre la Reforma
del Estado, y cuyo ámbito adecuado sería, según
el gobierno, el de los partidos políticos representados
en el Congreso de la Unión. Cabe agregar, además,
que en ese ámbito el partido oficial alcanzó un
acuerdo con la oposición para una limitada reforma
electoral que fue presentada por el gobierno como un importante
logro.
Así, mientras el EZLN llevó a San Andrés
unos 250 asesores e invitados que hicieron aportes sustanciales
sobre los siete subtemas de la Mesa 2, la delegación
gubernamental se presentó a la primera fase de la
misma sin propuestas ni invitados.
Esta actitud del gobierno federal fue calificada por
diversos analistas como de sorda e indiferente a la
gran diversidad
de propuestas emanadas de los invitados del EZLN, representativos
de importantes sectores sociales, políticos e intelectuales
del país.
Esas diferencias profundas impidieron un avance real
en las dos primeras fases de la Mesa 2. El EZLN señaló que
el gobierno evade temas sustanciales como el de la necesidad
de un cambio de régimen (separar partido y Estado),
la definición de un nuevo pacto social, la necesidad
de desmantelar el corporativismo autoritario, entre otros.
Más grave aún que la falta de acuerdos en la
mesa de San Andrés fue el contexto en el que se desarrolló esta
etapa de la negociación, marcado por la creciente
militarización en diversos puntos de Chiapas y en
los estados vecinos de Guerrero, Oaxaca y Veracruz, y por
el incremento de la violencia contra opositores de distinto
tipo en municipios dominados por grupos paramilitares identificados
con el partido oficial.
La crisis de mayo
A comienzos de mayo, el proceso de paz
se puso en crisis cuando el poder judicial condenó a
los presuntos zapatistas Javier Elorriaga y Sebastián
Entzin. Detenidos desde febrero de 1995, en un proceso plagado
de irregularidades que fueron reiteradamente denunciadas
por prestigiosos organismos nacionales e internacionales,
y cuando el reclamo de la opinión pública por
su liberación era más fuerte, el juez Alcántara
les condenó a 13 y 6 años de prisión
respectivamente, acusándolos del delito de terrorismo.
Esto provocó una reacción de repudio generalizada,
ya que la Ley para el Diálogo y la Pacificación,
bajo la cual se desarrolla el proceso de negociaciones, impide
explícitamente acusar o perseguir a los considerados
zapatistas.
La reacción del EZLN fue declararse en "alerta
rojo", al interpretar la condena como una señal
de ruptura del diálogo y de un posible reinicio de
las hostilidades armadas. En esta situación, el EZLN
declaró que no existían garantías mínimas
de seguridad para regresar a la Mesa de San Andrés.
"
La sentencia contra los señores Elorriaga y Entzin
representa la sentencia contra el EZLN. Fuimos acusados,
juzgados y sentenciados como terroristas. El problema no
es la liberación de los señores Elorriaga y
Entzin. (...) Libres o presos los presuntos zapatistas, el
diálogo de San Andrés es insostenible si el
EZLN se define, ante cualquier poder federal, estatal o local,
como una organización terrorista".
--Carta del Subcmte. Marcos a la COCOPA, 18 de mayo
Por su parte, el
gobierno emitió declaraciones muy duras, advirtiendo
al EZLN que, de no presentarse a la instancia prevista en
San Andrés para el 5 de junio, la ley que impide 'tocar'
a los zapatistas quedaría en suspenso, con lo cual
las órdenes de captura contra ellos volverían
a entrar en vigencia.
Este clima de gran tensión se vio acentuado en Chiapas
por otro hecho de singular gravedad: el enfrentamiento entre
pobladores y un grupo paramilitar en el pueblo de Bachajón
(municipio de Chilón), que dejó un saldo de
seis muertos, muchas familias desplazadas y trece casas quemadas
(ver "Bachajon - El Costo de la Impunidad").
El aspecto positivo que tuvo la llamada "crisis de mayo" fue
desencadenar una gran reacción a nivel nacional e
internacional en defensa del proceso de paz, y para impedir
que la dinámica de la guerra volviera a imponerse
en Chiapas. Esto obligó al gobierno mexicano a ratificar
explícitamente su voluntad de buscar una salida pacífica
y negociada a los conflictos en el estado, y finalmente a
implementar una fórmula jurídica que permitiera
la liberación de Elorriaga y Entzin, la que se concretó el
7 de junio. Fue así que el EZLN aceptó reanudar
el 9 de junio los encuentros en San Andrés con la
representación gubernamental.
La superación de esa crisis implicó el establecimiento
de un nuevo marco para el proceso de negociación de
San Andrés. Recogiendo una insistente demanda del
EZLN, las partes acordaron modificar algunos aspectos de
las reglas de procedimiento del Diálogo, con
vistas a agilizar el proceso y a prevenir la posibilidad
de ruptura.
Otro aspecto importante fue que, después de cinco
meses de negociación infructuosa, el 12 de julio se
llegó a un acuerdo para la integración de la
Comisión de Seguimiento y Verificación de los
compromisos firmados. Sin embargo, esta comisión todavía
no ha sido instalada.
Paramilitares y guerrillas
Durante el mes de junio, otros dos fenómenos
repercutieron negativamente sobre el proceso de paz: a nivel
local, la escalada de violencia que se vive en la zona norte
de Chiapas, debida al accionar impune del grupo paramilitar
priísta conocido como "Paz y Justicia" (ver "Los
Paramilitares - El otro rostro de la guerra"). Y a nivel
nacional, la aparición del Ejército Popular
Revolucionario, en el ler. aniversario de la masacre de campesinos
en Aguas Blancas.
Si bien se han elaborado distintas hipótesis sobre
el origen y la naturaleza de este grupo armado, hasta hoy
es una incógnita. Lo que sorprende es su capacidad
de coordinación, su eficiencia para operar y su poderoso
armamento. El 28 y 29 de Agosto, acciones coordinadas del
EPR en siete estados -incluído Chiapas- dejaron por
lo menos 18 muertos y más de 20 heridos.
Desde el primer momento, el EZLN deslindó toda vinculación
con el EPR, el cual ha llamado al pueblo mexicano a tomar
el poder mediante las armas. Esa desvinculación fue
ratificada por miembros de la CONAI, de la COCOPA, del propio
ejército mexicano y hasta por el Presidente Zedillo.
El 29 de agosto el EZLN dirigió un mensaje público
a los líderes del EPR, en el cual deja clara su posición
de independencia respecto a la nueva organización
guerrillera. Entre otras cosas, afirma el Subcmte. Marcos:
"Acusamos recibo del tono respetuoso
que usan para referirse a nosotros. Nosotros respetamos a
quien nos respeta. (...) Sólo quiero decirles que
no queremos su apoyo. No lo necesitamos, no lo buscamos.
(...) El apoyo que queremos, el que buscamos y necesitamos,
es el de la sociedad civil nacional e internacional, y son
movilizaciones pacíficas y civiles las que esperamos.
No son armas, combatientes o acciones militares lo que necesitamos.
(...) Sigan ustedes su camino y déjennos seguir el
nuestro.(...) Ustedes no son nuestro enemigo ni nosotros
lo seremos para ustedes. Tampoco los ubicamos como "rivales
en la conducción de la lucha en México",
entre otras cosas porque nosotros no pretendemos conducir
otra lucha que no sea la de nuestra dignidad".
Otros
No obstante los signos positivos mencionados a partir de
la superación de la crisis de mayo, la última
etapa en el diálogo de San Andrés terminó el
11 de agosto sin que las partes llegaran a ningún
acuerdo sobre los respectivos documentos de "Democracia
y Justicia". El EZLN acusó a la delegación
gubernamental del fracaso de la negociación, alegando
que "los documentos presentados (por el gobierno)
no contienen planteamientos serios y concretos que permitan
una auténtica negociación de fondo sobre
el tema". Por su lado, la parte oficial declaró que
la falta de acuerdos se debió a la actitud "intransigente
y ajena a todo espíritu de negociación del
EZLN, que venía por todo o nada, y resultó nada".
A comienzos de septiembre, cuando estaba por instalarse
la última
plenaria resolutiva de la Mesa 2, y después de realizar
la consulta interna con sus bases en las comunidades indígenas,
el EZLN comunicó su decisión de no concurrir
a la instancia prevista de San Andrés hasta que no
existan determinadas condiciones: cumplimiento efectivo de
los acuerdos firmados en la Mesa 1 sobre derechos y cultura
indígenas, de los cuales no se ha implementado nada
hasta el momento liberación de todos los presuntos
zapatistas que permanecen presos instalación de la
Comisión de Seguimiento y Verificación una
delegación gubernamental constituida por interlocutores "con
capacidad de decisión, voluntad política de
negociación y respeto a la delegación zapatista" propuestas "serias
y concretas" sobre Democracia y Justicia.
A partir de ese momento, se dio un intercambio de comunicados
entre el EZLN y la Secretaría de Gobernación,
cuya dureza recuerda el tono de los discursos que acompañaron
la ofensiva militar en febrero de 1995. A pesar de los esfuerzos
desplegados por los organismos mediadores, hasta el cierre
de este informe los canales de comunicación entre
ambas partes permanecen cortados. Al término de una
reunión con la COCOPA (Comisión de Concordia
y Pacificación) y con el Secretario de Gobernación,
Mons. Samuel Ruiz Presidente de la CONAI (Comisión
Nacional de Intermediación) - anunció que ese
organismo está preparando una propuesta de pacificación
no sólo para Chiapas sino para todo México.
El EZLN reúne a la sociedad civil y a la solidaridad
internacional
Paralelamente al accidentado proceso del
Diálogo de San Andrés, se realizaron en Chiapas
importantes eventos, en los que el EZLN demostró una
singular capacidad de convocatoria, tanto a nivel nacional
como internacional.
De acuerdo con el llamado lanzado en enero de este año
en su "Cuarta Declaración de la Selva Lacandona",
el EZLN organizó un Encuentro Continental en abril
y otro Intercontinental en julio, bajo la consigna "Por
la Humanidad y contra el Neoliberalismo". Importantes
personalidades nacionales e internacionales; representantes
del mundo de la cultura, el arte, la ciencia; militantes
sociales y políticos de los cinco continentes, se
dieron cita en los "Aguascalientes" (centros de
encuentro) construidos en cinco comunidades zapatistas.
A pesar del cerco militar y de los estrictos controles
del Departamento de Migración, que puso obstáculos
para intimidar y dificultar la llegada de los extranjeros
a la zona, unas 4000 personas llegaron hasta Chiapas para
analizar juntas las consecuencias de la aplicación
del modelo neoliberal en el mundo, y buscar estrategias comunes
para enfrentarlo.
Otro hecho sin precedentes en la historia de México
lo constituyó el Foro Especial para la Reforma del
Estado, organizado por el EZLN con el respaldo de la COCOPA
entre el 30 de junio y el 7 de julio. Los temas que parecían
intocables para el gobierno federal, fueron ampliamente discutidos
en un verdadero diálogo nacional por más de
1300 personas de todos los estados del país, convocados
por los indígenas de Chiapas como nunca ningún
actor político lo había hecho antes. Intelectuales,
artistas, amas de casa, periodistas, organizaciones sociales,
partidos políticos, empresarios, se se dieron cita
en San Cristóbal de las Casas en un clima de diálogo,
tolerancia y pluralidad.
Por último, cabe mencionar también la significación
de las dos reuniones realizadas en abril y julio del Foro
Nacional Indígena Permanente, instancia surgida a
partir de los acuerdos de la Mesa 1 de San Andrés,
como un espacio donde el EZLN ha promovido el encuentro y
el intercambio entre los distintos pueblos indígenas
de México. Se pretende que este proceso de los pueblos
indígenas no sea liderado por el EZLN sino que, partiendo
de las diversidades, se vaya articulando, con su ritmo propio,
un proyecto indígena plural y autónomo.
LOS PARAMILITARES... EL OTRO ROSTRO DE
LA GUERRA
Con raíces y enlaces siniestros,
los paramilitares y las guardias blancas siembran el miedo
y el terror desde hace ya más de un año en
varias regiones de Chiapas, particularmente en la zona norte.
Estos grupos han provocado que alrededor de 3000 a 4000 personas
hayan huído a las montañas y otros sitios de
Chiapas y Tabasco, dejando sus casas quemadas y sus bienes
robados, para refugiarse y poner a salvo sus vidas. Se estima
que en los últimos dos años han sido asesinadas
unas 300 personas en la zona norte.
"En Chiapas proliferan enfrentamientos
políticos y religiosos que desgarran el tejido social
de diversas comunidades y que incluso parecen haber desplazado,
como principal factor de riesgo de una confrontaci›n,
al conflicto derivado de la rebeli›n del primero de
enero de 1994."
-- La Jornada, 7 de julio de 1996.
Por su parte, las autoridades del Estado
mantienen en la impunidad dichos actos, favoreciendo as-
la violencia, la ingobernabilidad, y la complicidad oficial.
A la vez, el gobierno insiste en calificar de "transitoria" esta
ola de violencia en el norte del estado, y afirma que "no
son grupos paramilitares propiamente, sino grupos de campesinos
armados". Aunque s- reconocen que estos acontecimientos
afectan el Diálogo de San Andrés.
"El problema de la zona norte no
es de partidos políticos, ni religioso, como lo quieren
hacer aparecer. Estas comunidades son políticas, pero
no se rigen por la organicidad de los partidos. Sus expresiones
rebasan las formas institucionales de manifestarse políticamente.
Hace falta mayor presencia institucional en la zona y más
recursos, que vayan directo a las manos de la gente. Esta
zona ha estado en el olvido de los gobiernos estatal y federal".
-- Uriel Járquin, Subsecretario de Gobierno
de Chiapas
"Nos tienen perseguidos..."
Las regiones donde estos grupos operan
se distinguen por ser altamente pobres y marginadas. La mayoría
de las personas afectadas son militantes del PRD, y supuestos
simpatizantes del EZLN, muchos de ellos arrastrando viejos
problemas de tierras y claramente en oposici›n al sistema
del partido de Estado.
Datos históricos
La disputa sobre la tierra ha sido y sigue siendo la raíz
de los conflictos en Chiapas. Tierras históricamente
comunitarias no han sido reconocidas legalmente por el gobierno
y la esperanza de un reparto justo de la tierra mediante
el artículo 27 de la Constitución se vino abajo
al modificarse dicho art-culo en 1991, facilitando la venta
de tierras ejidales. Fue en este contexto conflictivo que
aparecieron las primeras guardias blancas hace cuatro décadas.
"Las guardias blancas nacen bajo
la anuencia del gobernador Efraín Aranda Osorio en
el período 1952-1958, quien creó un "cuerpo
de policía auxiliar ganadera" que tenóa
el propósito de preservar y perseguir el abigeato.
Los finqueros y ganaderos dotaron de armas y salario a campesinos
para resguardar sus tierras, además ejecutaron dentro
del marco de la ley a supuestos abigeos e invasores de tierras,
como parte de la política de terror a fin de mantener
el control en la región norte de Chiapas. El gobernador
Samuel León Brindis emiti› un decreto en 1961,
bajo el cual permitió portar armas a ganaderos y contratar
policías particulares." -- Expreso 16 de Mayo
1996.
Hoy en día no s›lo las guardias
blancas sino también los grupos paramilitares son
un hecho normal en ciertos lugares de Chiapas.
"
La existencia de guardias blancas o grupos paramilitares
es común en Chiapas, sobre todo en las zonas indígenas.
Su beligerancia se ha visto incrementada a partir del levantamiento
armado del Ejército Zapatista de Liberación
Nacional (EZLN) en enero de 1994".
--Proceso, 13 de mayo1996
Su base de apoyo y "fronteras"
Los grupos paramilitares se han organizado para la defensa
no sólo de los intereses económicos de los
poderosos, como lo han hecho las guardias blancas, sino
también para defender intereses políticos
de la región. Son integrados en su mayoría
por miembros del PRI, algunas autoridades municipales también
del PRI, comisariados ejidales (autoridades de las comunidades
indígenas), y ex militares.
Desde sus inicios hasta hoy, estos grupos armados han
tenido lazos oficiales. Segun un informe de CEDIAC
(Centro de Derechos
Indígenas) y el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de
las Casas, las guardias blancas actúan como una fuerza
clandestina financiada por grupos filiales al PRI, además
de funcionarios que desean mantener el control político-social-económico
en las zonas de mayor marginación y pobreza.
Una investigación realizada por un grupo de sociólogos
asevera:
"
Cuando hablan en confianza (los miembros de estos grupos),
aluden a la cobertura de que se benefician con Eraclio Zepeda
[Secretario de Gobierno de Chiapas] y Mario Arturo Coutiño
Farrera [Director General del Gobierno de Chiapas]. De sus
apoyos, consiguen: líneas productivas, despensas,
y a veces uniformes y armas"
-- Expreso, 23 de junio de 1996.
Además de "Los Chinchulines" que
operan en la región tzeltal en los municipios de Chilón
y Yajalón, se pueden señalar otros grupos paramilitares
y sus áreas de operación.
En el municipio de Tila (región chol), las 125 comunidades
que lo forman, enclavadas en la selva alta, viven bajo la
sombra, hostigamiento y agresión del grupo armado "Paz
y Justicia". Segœn las denuncias de habitantes
de la zona, miembros del ejéército mexicano
adiestran a los elementos de "Paz y Justicia".
Además sostienen que este grupo ejecuta acciones armadas
en coordinaci›n con la organización oficialista
SOCAMA (Solidaridad Campesina y Magisterial, grupo de maestros
afiliados al PRI). El accionar de "Paz y Justicia se
extiende también hasta los municipios de Sabanilla,
Tumbal y Salto de Agua.
La "Alianza San Bartolomé de los Llanos" opera
por Venustiano Carranza. Aquí los problemas se mezclan
entre viejos reclamos agrarios sobre tierras ejidales acaparadas
por unas cuantas familias y recientes problemas pos-electorales.
Desde 1994, unos 30 miembros de la comunidad han sido asesinados
en circunstancias oscuras.
En otra región de la zona norte, Simojovel, municipio
con larga tradición de lucha social y campesina, se
han dado enfrentamientos entre miembros del Partido del Trabajo
(PT), que es quien gobierna el municipio y los campesinos
organizados.
En la zona tzotzil unos chamulas (de San Juan Chamula)
están
organizados en el grupo paramilitar que los lugareños
llaman los "Degolladores". Alrededor del municipio
de Ocosingo esta el grupo "Tomas Munzer" -del ejido
Tomas Munzer-, apoyado y compuesto de ganaderos.
Culpan a la iglesia
Los priístas(PRI) y petistas(PT)
responsabilizan de los crémenes a los catequistas
y sacerdotes de la diócesis de San Cristóbal
de las Casas, y a los zapatistas. Ahora, en el norte, algunos
representantes del gobierno, han caracterizado a las partes
como: los católicos-zapatistas y los protestantes-priístas.
En todas las regiones de Chiapas, se acusa a los catequistas,
sacerdotes y religiosas del nivel de conciencia alcanzado
por el pueblo para conseguir sus propios derechos; a tal
punto, que el Comit, Ejecutivo Nacional del PRI se pronunci› sobre
la trayectoria pastoral del obispo de San Cristóbal
de las Casas, Samuel Ruíz, acusándolo de
ser el responsable de promover la violencia en Chiapas.
"
En la zona norte hay mucha influencia eclesiástica y principalmente
los catequistas son los que han causado los conflictos.
Si nos fijamos en la mirada de los indígenas en
donde hay catequistas, vamos a encontrar odio y venganza
hacia
los demás, pero si vemos la de los indígenas
en otras partes, eso no existe".
-- Rolando R. Villafuerte, Presidente Municipal
priísta
de San Cristóbal de las Casas
Enfrentando la violencia
Esta din mica no se restringe sólo
al estado de Chiapas. Organizaciones civiles de otros estados
han declarado la existencia de grupos paramilitares en Oaxaca,
Guerrero, Puebla, Veracruz y Sinaloa.
En una declaraci›n protestando por la violencia paramilitar,
Amnistía Internacional denuncia "un largo patrón
de violaciones a los derechos humanos cometidos por gente
armada contratada para defender a caciques locales priístas".
La sociedad civil, organizaciones campesinas e indígenas,
así como de derechos humanos, en repetidas ocasiones
han demandado un desarme total, lo que hasta el momento no
se ha conseguido.
Entre las iniciativas para contrarrestar esta violencia,
se cuentan varias de la diócesis de San Cristóbal
para mediar entre las partes en conflicto. Recientemente,
el 8 de julio, fue instalada la Comisión de Apoyo
a la Unidad y Reconciliación Comunitaria, creada por
la Diócesis de San Cristóbal de las Casas,
Alianza Cívica Nacional y la Red Nacional de Derechos
Humanos "Todos los Derechos para Todos".
"
La agudización de los conflictos entre las comunidades
y organizaciones hace urgente la bœsqueda y el fortalecimiento
de puentes que favorezcan la comunicación entre
cada uno de los actores involucrados" Miembros de
la Comisión de Apoyo a la Unidad y Reconciliación
Comunitaria.
-- La Jornada 9 de julio de 1996
A manera de reflexión
En México, el poder ha estado por más de 60
años en las manos del PRI. Debido a esto, las ayudas
de vivienda, alimentación, etc., de parte del gobierno
favorecen a los priístas, generando una marginación
y represión contra las comunidades que son simpatizantes
de los zapatistas, del PRD y de otras organizaciones campesinas
e indígenas independientes.
Los grupos paramilitares forman una parte integral de esta
estrategia de marginación y represión. Preocupa
profundamente el que los grupos paramilitares están
libremente organizados, son priístas en su mayoría
y tienen poder económico, político y social
en sus zonas de influencia. Actúan con y en la presencia
de Seguridad Pública y el ejército mexicano
y con el apoyo abierto de presidentes municipales. También
cuentan con el aval de ciertos diputados federales y funcionarios
del gobierno del estado. En base a esto siembran la intimidación,
exigen lealtad y apoyo en varias regiones de Chiapas. Además
presionan a las comunidades para que entreguen sus votos
al PRI, lo que, de continuar, puede anunciar otras elecciones
no tan limpias en el futuro y en consecuencia, más
acciones de resistencia y disputas pos-electorales.
La historia contempor nea señala otro factor alarmante.
Muchos países en América Latina recién
están saliendo de la época de las dictaduras
militares y escuadrones de la muerte. Al principio vinieron
las amenazas en contra de sacerdotes, religiosas, catequistas
y activistas de derechos humanos. De esto se paso a los asesinatos
de los mismos y a la persecución generalizada en la
que se derramó la sangre del pueblo. México
est en la etapa de las amenazas y hay mucha preocupación
de que se comience a asesinar a líderes de esta naturaleza.
En el lenguaje de la Seguridad Nacional, se utilizan las
palabras de "subversivos","comunistas", "revolucionarios" para
designar a las personas que abiertamente se declaran contra
el grupo en el poder.
Como si estos daños no fueran suficientes, el accionar
de los grupos paramilitares ha tenido un impacto directo
sobre la esperanza y el ambiente propicios para que los diálogos
de paz en San Andrés avancen.
"
Esos hechos violentos son un peligro constante para el proceso
de negociación, pues provocan la movilización
militar, el éxodo de varios cientos de indígenas,
además de vivir bajo un temor y zozobra constantes"
-- Miguel Alvarez Gándara, secretario técnico
de la CONAI
Expreso 7 del agosto 1996
"Nos tienen perseguidos..."
... se convocó a una marcha en
Moyos el día 14 de junio. Las familias perredistas
(filiales al PRD, Partido Revolucionario Democrático,
de oposición) de diferentes comunidades se congregaron
en la plaza de Moyos para exigir la liberación de
dos detenidos. En ese mismo momento los priístas (filiales
al PRI, Partido Revolucionario Institucional) que se encontraban
reunidos en la Casa Ejidal comenzaron a disparar y a arrojar
bombas de clorato. Ahí perdieron la vida Arturo Hernández
Soto de 17 años de edad y José de Jesús
de 19 años. También resultaron golpeados Felix
Martínez y Martín Pérez, ambos miembros
del PRI, de entre 60 y 70 años de edad. Inmediatamente
después de estos hechos llegaron las fuerzas de Seguridad
Pública de la cabecera municipal de Sabanilla, quienes
no realizaron detención alguna y desde entonces permanecen
en la comunidad. El mismo día 14, algunas familias
perredistas huyeron. Los que se quedaron fueron presionados
por los priístas en los días subsiguientes
para abandonar el pueblo, existiendo un total de 67 familias
desplazadas en nueve comunidades, entre las cuales se encuentran:
Unión Hidalgo, Santa Catarina, Majastic, Esquipulas,
entre otras; y la colonia Providencia (Anexo de Moyos) se
encuentra amenazada por los priístas de Moyos por
haber dado refugio a 16 familias desalojadas. La mayoría
de las casas de los desplazados han sido saqueadas y algunas
quemadas.
"
Bloquearon la carretera, los caminos, no se puede ni siquiera
ir a traer maíz ni leña ni nada. Vivimos encerrados,
ya no se puede salir. Nos tienen perseguidos y nos vigilañ"
-- mujeres de Moyos desplazadas en Providencia.
Con el fin de conocer la otra versión
de los hechos, la delegación se desplazó a
la comunidad de Moyos para entrevistarse con las autoridades
del lugar y el comandante de Seguridad Pública. Sin
embargo, el Comisariado Ejidal no quiso hacer ninguna declaración,
argumentando que los altos mandos ya habían informado
a la prensa.
--Informe Semanal, 2 de julio, 1996
Bachajón - El costo de la impunidad
El 4 de mayo de 1996, el grupo paramilitar los Chinchulines
- alineados al PRI- bloqueo la carretera hacia Bachajón
(municipalidad de Chilón) y detuvo a cientos de
ejidatarios que regresaban de una asamblea electoral. Enojados
por la derrota de sus candidatos, los Chinchulines dispararon
armas de fuego, amenazaron a los ejidatarios y golpearon
a muchos. Dado que no podian volver a sus casas, algunos
de los indígenas viajaron a Ocosingo a buscar ayuda.
En lugar de ayuda, la respuesta recibida de la policía
fue:
"
Si esto tiene que ver con gente de Jerónimo Gómez
Guzman (líder de los Chinchulines), nosotros no nos
metemos."
Al día siguiente, los ejidatarios atacaron la casa
de Jerónimo Gómez y lo mataron. Dos de sus
familiares, que persiguieron a los atacantes, también
fueron muertos. En respuesta, los Chinchulines entraron enfurecidos
a Bachajón. Un día después, ya habia
seis muertos.
uchas familias huyeron de sus casas por
miedo. Los Chinchulines quemaron trece casas y seis vehículos.
Entre los edificios quemados, estaban la escuela católica,
la misión jesuita y el Centro de Derechos Indígenas
(CEDIAC), dirigido por los jesuitas. El Padre Jose Aviles
y sus compañeros fueron amenazados de muerte y debieron
esconderse por varias semanas.
La seguridad pública no llegó hasta la mañana
siguiente; y el hecho de que algunos viajaron en los vehículos
de los "Chinchulines" aumentó la ansiedad
del poblado aterrorizado.
Los Chinchulines empezaron siendo el grupo juvenil del
PRI, y siempre han sido fuertes las vinculaciones con
el partido
del poder. Según algunas organizaciones no gubernamentales,
entre los políticos que financian a Los Chinchulines
esta Rafael Ceballos Cancino, diputado federal del PRI, y
Samuel Sánchez Sánchez, miembro del Congreso
estatal de Chiapas.
"
El depuesto gobernador Elmar Setzer, cacique rico de Yajalón,
avaló la integración formal de los Chinchulines
a la Confederación Regional de Obreros y Campesinos
del PRI durante su gobierno (1993-94)."
[Expreso, 16 de mayo 1996]
A través del CROC, los Chinchulines
disfrutan de contratos del transporte público y se
han apoderado de los bancos de arena y grava ejidales en
la area. Por tres años no permitieron la elección
de autoridades ejidales en Bachajón. El 4 de mayo,
reaccionaron violentamente contra los líderes alienados
al PRD. El grupo ha sido acusado de más de 50 muertes,
destrucción de cosechas y casas, y robo de ganado,
maíz y frijol.
"
En principio (hace ocho años) fueron bien vistos por
el pueblo. Mucha gente los apoyo porque dijeron que estaban
luchando para asegurar que el banco de grava ejidal beneficiara
a los ejidatarios. Despúes ya resultó lo opuesto."
Manuel Gómez Moreno, alcalde perredista de Chilón
[Proceso 13 de mayo 1996]
Mariclaire Acosta, Presidenta de la Comisión
Mexicana para la Defensa y Promoción de los Derechos
Humanos, protestó por la violencia en Bachajón
en una carta dirigida el 6 de mayo al gobernador chiapaneco
Cesar Ruíz Ferro:
"
Ante la nula actuación de las autoridades del estado
en este conflicto, sólo podemos pensar que su gobierno
permite la violencia como vía válida para solucionar
los graves problemas del estado, a la vez que reniega su
deber de administrar la justicia de forma pronta, expedita
e imparcial."

:: ANÁLISIS
No es posible apreciar la significación
del proceso de paz que se desarrolla en Chiapas sin ubicarlo
en el contexto nacional, que se caracteriza por un creciente
incremento de la militarización, la violencia y la
inestabilidad.
El informe presentado por la Red de Organismos Civiles
de DD.HH. "Todos los derechos para todos", Alianza
Cíica y el Centro de Reflexióón Laboral
a la delegación Comisión Interamericana de
Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados
Americanos, que visitó México por primera vez
en julio, señaló esas tendencias y criticó el
papel del gobierno:
"
En el gobierno del Presidente Zedillo ni se han respetado
los derechos humanos, ni ha habido justicia social, ni ha
imperado la ley. Además, con la recurrente aplicaci›n
de medidas de excepcióan provocado "graves" y "sistemáiolaciones
a las garantí individuales"
--Proceso, 21 de julio.
Por su parte, la delegación de la CIDH dio a conocer
en conferencia de prensa una "apreciacióinar
y provisional" al termino de su visita a México.
Allí señaló que
"
con base a la información recibida, se pudo percibir
que la impunidad aún es un problema grave".
También advirtió sobre
"
las consecuencias de la utilización de las fuerzas
armadas en funciones de seguridad ciudadana, pues ello puede
acarrear serias violaciones a los derechos humanos, en virtud
de la naturaleza militar y entrenamiento de dichas fuerzas".
En el contexto de Chiapas, el proceso
de negociaciones entre el EZLN y el gobierno mexicano para
arribar a una solución pacífica al conflicto
se inscribe en un cuadro de conflictividad social, violencia
política, militarización y guerra de baja intensidad
contra las comunidades indígenas.
Es altamente preocupante que en la zona norte de Chiapas
se viva hoy un clima de mayor violencia y atropello a los
derechos humanos, que en la llamada "zona de conflicto",
donde se concentran las fuerzas del EZLN. Los grupos paramilitares
y guardias blancas ( Los paramilitares...El otro rostro de
la guerra accionan en varios municipios de esta zona no sólo
con total impunidad, sino además, en presencia de
los cuerpos de seguridad pública. Esta situación
repercute directamente en contra del proceso de paz, y el
EZLN ha demandado al gobierno que ponga fin a las acciones
paramilitares.
Al decidir no acudir al Diálogo hasta que el gobierno
muestre mejor voluntad política para resolver el conflicto,
el EZLN lo dejó en suspenso. Por si eso fuera poco,
el proceso de paz tiene que enfrentar otro factor amenazante
en el nuevo escenario nacional marcado por la aparici›n
del EPR y la respuesta del gobierno, que ha generado una
militarización creciente en todo el país.
En un análisis de la crisis actual, la CONAI señaló el
12 de Septiembre:
"
Con el grave riesgo de la expansióal de la violencia
y de utilizar la represión como respuesta del Estado,
se afectan las condiciones políticas necesarias para
una negociación de más fondo en Chiapas. La
participación y fortalecimiento de otros actores locales
se dificulta también, al tiempo que la reconciliación
y la gobernabilidad se alejan".
En cuanto a las negociaciones en sí,
el jesuita Gerónimo Hernández, experto en temas
indígenas y asesor del EZLN, observó:
"
Todo este proceso del diálogo está atravesado
por dos lógicas o estrategias contrapuestas: la del
gobierno federal, que busca aislar, acorralar al EZLN, para
forzarlo a aceptar sus condiciones, y la de los zapatistas,
que busca permanentemente romper el cerco que se le quiere
imponer, para involucrar a toda la sociedad civil en el proceso.
Y esto tiene que ver con la confrontación entre dos
concepciones de paz también opuestas: para el gobierno
la paz se reduce a lograr el desarme de los zapatistas y
volver al punto de partida de 1993. Para el EZLN, en cambio,
la paz significa un cambio profundo en Chiapas y en México,
representado por las 13 demandas: libertad, justicia, democracia,
trabajo, salud, educación, vivienda, etc.".
Según este análisis, ese intento de aislamiento
se da a través de distintos cercos:
- el militar: en torno a la frontera geopolítica
que determina los municipios de influencia zapatista,
y alrededor de los "Aguascalientes";
- el político: hostigando a los simpatizantes del
EZLN, para crear temor y restarle apoyos y alianzas con otros
sectores. Esto explica también la política
de permanente hostigamiento del gobierno mexicano hacia
los extranjeros en Chiapas;
- el informativo: obstaculizando el acceso del EZLN
a los medios masivos y monopolizando el control de
la información
sobre el conflicto;
- el social: intentando quitarle bases de apoyo,
tanto en las comunidades indígenas como a nivel de otros
sectores de la sociedad civil nacional e internacional.
- el económico: el gobierno está volcando gran
cantidad de recursos materiales en programas asistenciales
para las comunidades de la zona de influencia zapatista.
Estas ayudas son distribuídas con criterios de clientelismo
entre quienes apoyan al PRI - y canalizadas principalmente
a través de la organización campesina ARIC
Oficial (Asociación Rural de Interés Colectivo;
pro-gubernamental) -, lo cual genera profundas divisiones
y polarización al interior de las comunidades.
Todos coinciden en que este último
cerco es el más difícil de romper, y en el
que el gobierno federal está obteniendo más éxito,
ya que las condiciones de pobreza extrema se han agudizado
en el último año, como resultado de las graves
distorsiones en los ciclos productivos provocadas por la
presencia militar.
"Hay problemas en las comunidades.
Ah- están los ejércitos entregando despensas
y sembrando rencor entre la gente. Además traen mujeres,
y hay cada vez más prostitución y enfermedades.
Las familias están entregando sus hijos varones para
que se metan al ej&eacte;rcito, y las jovencitas se prostituyen
con los soldados. Hay trago entre los hombres, y violencia
en las familias. Hay mucha hambre también, pues la
gente ya no quiere ir a trabajar a la milpa: unos por miedo
a los ejé,rcitos (ejército nacional) que están
por todas partes; otros, porque se dedican a venderles cosas
a los soldados, a hacer otros trabajos para ellos, y ya no
quieren trabajar la tierra. Los ejércitos están
instalando campamentos en tierras de las comunidades sin
pedir permiso, están talando árboles de maderas
preciosas y se las llevan para venderlas, están contaminando
los réos... Por todos esos problemas se bajó la
fuerza, y la gente ya no quiere luchar".
-- Dirigente regional de ARIC Independiente
No obstante esta realidad cotidiana que
sufren las comunidades indígenas, se puede decir que
el EZLN ha tenido éxitos importantes en romper esos
distintos cercos, fortaleciendo de manera significativa su
capacidad de convocatoria, de propuesta y de alianzas, convirtiéndose
en un actor político de primer nivel en el contexto
nacional para impulsar la constitución de un gran
frente opositor, amplio y plural.
Por otra parte, en el difícil y accidentado proceso
de negociación, tanto la CONAI como la COCOPA han
demostrado hasta ahora una firme disposición de contribuir
a la pacificación. La primera ha realizado importantes
esfuerzos para garantizar la continuidad del Diálogo.
A la COCOPA le corresponde el mérito de haber mantenido
su independencia ante los otros dos poderes del Estado, de
haber actuado con gran eficacia para desbloquear la crisis
de mayo, y de haber incorporado al EZLN como un actor importante
en el Diálogo Nacional, que acompaña y a la
vez transciende el espacio de San Andrés. Tiene también
la responsabilidad de impulsar que los acuerdos alcanzados,
así como los resultados de los Foros, sean tomados
en serio por el Congreso de la Unión y cristalicen
en reformas legislativas.
Sin embargo, los esfuerzos de la CONAI y de la COCOPA se
enfrentan con desaf-os tan enormes como el de superar
la secular opresión y discriminación de que han
sido víctimas los indígenas. Y, como es notorio,
el espacio político necesario para conducir esos esfuerzos
está limitado por la fuerte presencia militar en la
llamada zona de conflicto y por la violencia incontrolada
de los grupos paramilitares contra sus opositores políticos.
En los niveles local, estatal y nacional, la formidable maquinaria
política del PRI recurre a las formas más convencionales
del autoritarismo para mantener el status quo.
La aparición del EPR plantea interrogantes aun sin
respuesta acerca de quínes son y quín los respalda.
En cualquier caso, lo cierto es que su impacto en Chiapas
proporciona una justificaci›n adicional para aumentar
la militarización y reforzar la cautela oficial en
las negociaciones.
Por su parte, y cuando el conflicto se acerca a su
tercer aniversario, los zapatistas han demostrado
una destacada
habilidad para proyectarse políticamente en el marco
de los grandes problemas nacionales que enfrenta México.
No es necesario decir que, tanto en Chiapas como en el resto
del país, esos problemas no desaparecerán facilmente.
Y sus consecuencias medidas en estadísticas económicas,
polarización política, violencia represiva
o movimientos guerrilleros - muy probablemente irán
en aumento.
:: Actividades del equipo de SIPAZ-Chiapas
Septiembre 1996, Año 1 - No 2
Entre los meses de abril y agosto, el
equipo desarrolló las siguientes líneas de
trabajo:
- Visitas a diversos puntos del estado, especialmente
las regiones más conflictivas y con mayor índice
de violencia militar y paramilitar, así como a personas
amenazadas: Tila, Sabanilla, Bachajón, Chilón,
Yajalón, Simojovel, El Bosque, El Limar, Venustiano
Carranza, etc.
- Consolidación y ampliación de relaciones
con personas y organizaciones locales que tienen alguna participación
en los esfuerzos de pacificación; incluyendo actividades
conjuntas, como la delegación de organizaciones no
gubernamentales que visitó la zona norte para documentar
la violencia paramilitar y el establecimiento de un foro
para mejorar la comunicación y coordinación
entre los grupos.
- Realización de talleres de formación:
- 20 y 21 de abril, en coordinación
con SERPAJ-Tabasco y Peaceworkers, sobre el tema: "Resistencia
civil pacífica";
- 18 y 19 de julio, sobre "Resolución de
conflictos",
con la participación de Juan Pablo Lederach.
- Información y difusión de la marcha del
proceso de paz y de la situación general en Chiapas,
incluyendo: primer y segundo Informes Internacionales (mayo
y septiembre); informes semanales; llamados de Acción
Urgente; recepción de distintas personas y delegaciones
internacionales que visitan Chiapas.
- Participación en los principales eventos organizados
en el estado:
- Encuentros Continental (abril) e Intercontinental
(julio) por la Humanidad y contra el Neoliberalismo;
- Foro Especial para la Reforma del Estado (julio);
- Foro Nacional Indígena Permanente (abril y julio);
- Diálogos de San Andrés;
- Foro sobre Poder y Religión (cambios religiosos
y reto de la paz en Chiapas, julio).
También uno de los miembros del equipo concurrió a
Puebla, invitado por la Iglesia Metodista, para participar
en su asamblea anual y hablar sobre "La Iglesia frente
a los problemas de Chiapas".
- En coordinación con el Centro de DD.HH. "Fray
Bartolomé de las Casas", Global Exchange y el
Centro de Derechos Indígenas (CEDIAC), el 10 de agosto
se estableció una "Estación temporal de
distensión y reconciliación" en la
zona norte del estado, con la finalidad de:
- documentar las graves violaciones de derechos humanos;
- respaldar a las personas y grupos amenazados;
- ofrecer capacitación jurídica y en derechos
humanos a promotores;
- y contribuir a la búsqueda de soluciones pacifícas
a los conflictos en la zona.
Las mismas organizaciones nos hemos comprometido
a seguir muy de cerca el curso de los acontecimientos
en el futuro
inmediato.
- Entre julio y agosto se estableció una relación
de intercambio y orientación con las integrantes del
proyecto exploratorio en Chiapas de Brigadas de Paz Internacionales,
que permanecieron en San Cristóbal y acompañaron
algunas de las actividades de SIPAZ durante ese tiempo.
- Durante todo este trimestre se ha mantenido
una constante consulta con los asesores de SIPAZ,
tanto
locales como
nacionales.

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