LAS DOS CARAS DE LA MIGRACIÓN EN GUERRERO
La migración es uno de los fenómenos más significativos en Guerrero: el estado ocupa el primer lugar a nivel de migración interna (dentro de México) y el quinto lugar en cuanto a la migración internacional. La primera explicación a este fenómeno tiene que ver con el alto índice de marginación de Guerrero: según el Instituto Nacional Indígena, el 73.9% de los municipios con habitantes indígenas no tienen la capacidad de brindar alternativas de empleo a su población (sobre todo los pueblos nahualt y mixteco).
El Estado de Guerrero está ubicado en la 9a. posición en la recepción de remesas, lo que representó en el 3er trimestre del año 2005, una importante entrada de dinero en esta entidad, 708 millones de dólares, ingresos que son utilizados por las familias del estado en diversos rubros como son: educación, salud y vivienda(1).
Se dan dos tipos de migración: la de los jornaleros agrícolas y la migración a los Estados Unidos.
Migración de largo plazo: entre una cuarta parte y un tercio de la población guerrerense vive en Estados Unidos
Se calcula que hay más de 950 mil guerrerenses en Estados Unidos, entre indocumentados (la gran mayoría) y personas que regularizaron su situación migratoria. Tan sólo en la ciudad de Chicago, se encuentran cerca de 300 mil guerrerenses, convirtiéndola (en número de habitantes) en la segunda ciudad “guerrerense” después de Acapulco.
Alrededor de 73,000 guerrerenses emigran cada año a Estados Unidos. Las mujeres con migración internacional conforman el 25.4% a nivel nacional, en tanto que en Guerrero constituyen el 28.3%(2).Mientras tanto, el tratar de cruzar la frontera ha venido representando cada vez mayores riesgos. Con la firma del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) en 1994 y la implementación del programa ‘Operación Guardián’ en 1995, subieron los costos y los riesgos a la par del número de migrantes que mueren en el intento de cruzar. La más reciente “Alianza para la Seguridad y Prosperidad para América del Norte” (ASPAN)(3) bien podría reforzar esta tendencia: se busca facilitar la circulación de mercancías, mas no la de las personas. Sin embargo, la tendencia a migrar ha ido creciendo en forma acelerada: entre 1990 y 2004 el número de migrantes del estado radicados en Estados Unidos se multiplicó 2.5 veces.
Los coyotes locales piden alrededor de 2,000 dólares para pasar a una persona (sin incluir los gastos del viaje a la frontera), lo que genera fuertes endeudamientos. También se generan redes de corrupción con autoridades locales además de las redes del crimen organizado y de las mafias.
La otra cara de la migración: los jornaleros
En México aproximadamente 3.1 millones de jornaleros agrícolas migran anualmente de sus comunidades para trabajar en grandes empresas que se dedican a la producción agroindustrial para la exportación en el Norte del país. Con la triple condición de campesinos, migrantes y en muchos casos, indígenas, suponen mano de obra barata y muy conveniente para la industria: se prestan a un trabajo agotador, son contratados solamente de forma estacional, sin contrato laboral y a cambio del salario mínimo de 70 pesos diarios (un poco más de 6US$), que difícilmente puede cubrir las necesidades básicas de las familias.
En la Montaña de Guerrero cada año migran durante la temporada alta, desde septiembre a enero, indígenas de unas 300 comunidades nahuas, me´phaa (tlapanecas) y na´savi (mixtecas). El destino para estos miles de jornaleros son los campos agrícolas de Sinaloa, Sonora, Michoacán, Baja California Sur, Chihuahua, Zacatecas, Nayarit, Morelos, Ciudad Altamirano (en el estado de Guerrero), entre otros. Migran en busca de trabajo porque las condiciones de vida en sus pueblos son dramáticas debido a los altos grados de marginación y pobreza extrema, según organismos internacionales como la ONU, y nacionales como el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan(4).
Los municipios con peores niveles de desarrollo humano, Tlapa, Metlatónoc y Cochoapa el Grande, son los que expulsan más mano de obra a los campos agrícolas. Son muchas veces familias enteras las que se mueven hacia estos estados norteños para trabajar, lo cual ha implicado que casi la mitad de las personas que salen de Guerrero son niñas y niños. Según el registro del Programa de Atención a Jornaleros Agrícolas (PAJA) de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), en 2006 migraron desde Guerrero unos 40 mil 207 jornaleros y jornaleras, de los cuales 14 mil 21 son indígenas de la región de la Montaña. Entre éstos registraron 7 mil 127 hombres y 6 mil 894 mujeres. Entre septiembre y diciembre de 2006, del total de jornaleros que registraron su salida, el 46% eran niños y niñas menores de 15 años. De los 14 mil 21 migrantes, 7 mil 629 tenían de 15 a 59 años de edad; 3 mil 442 entre seis y 14 años; mientras que 2 mil 728 eran menores de cinco años(5).
Sin embargo, el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan calcula que hay unos 3 mil jornaleros y jornaleras más que siguen migrando por cuenta propia, o no son registrados por la Unidad de Servicios Integrales del PAJA.
En 2007, el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan ha dado mayor visibilidad a esta problemática, en particular después de la muerte del niño David Salgado Aranda, de 9 años de edad. Falleció el 6 de enero en un campo de Sinaloa donde trabajaba toda su familia. Fue atropellado por un tractor y perdió la vida al instante. Se ha considerado como un caso emblemático de explotación infantil. Se responsabiliza por un lado, a la empresa que contrató ilegalmente a David y, por otro, a las autoridades de los estados de Sinaloa y Guerrero, así como al mismo gobierno federal. Los derechos humanos fundamentales violados en el caso de David son: derechos del niño, derechos de los migrantes, derechos económicos, sociales y culturales, y derechos civiles y políticos como el derecho a la vida y el derecho a la justicia. Hasta la fecha el caso sigue en la impunidad(6).
En el caso especifico de los niños, que deberían ser sujeto de especial protección, Tlachinollan recalca: “Los niños jornaleros no tienen acceso a la educación de manera continua. Según datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), menos del 10 por ciento de los niños jornaleros agrícolas asiste a la escuela. Datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), indican que de los 350 mil niños que migran como jornaleros al norte del país, alrededor del 42 por ciento padece algún grado de desnutrición; el trabajo en el campo les afecta gravemente en términos de salud, provocándoles enfermedades respiratorias y enfermedades de la piel por la exposición al sol y a los agroquímicos, además de otra fatal consecuencia: la muerte, como es el caso David Salgado Aranda”.
De manera más general, el gobierno estatal reconoce que la emigración de jornaleros y jornaleras es uno de los problemas más graves en Guerrero. Según informes proporcionados por los propios emigrantes, las condiciones laborales en los campos siguen siendo muy difíciles y sin protección adecuada en el trabajo. En muchos casos, por ejemplo, los empresarios no otorgan albergues en condiciones adecuadas a sus trabajadores. Muchas veces ni siquiera les pagan cuando terminan sus jornadas laborales(7).
En el primer semestre del año 2007, el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan ha registrado 30 quejas de jornaleros ya de regreso, principalmente por los bajos salarios que les pagaron en los campos, los tratos inhumanos que recibieron de los empresarios, la discriminación e intimidación por parte de cuerpos policíacos, la falta de transporte y de alimentos para su regreso y las deficiencias en los servicios médicos(8).

Notas
- Hipotecaria Nacional Estudio del Mercado de Vivienda

- Fuente: Instituto Nacional de Estadistícas, Geográfia e Informatática (INEGI), 2000

- Sitio Web de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México

- Pronunciamiento del Foro “Migrar o Morir”, 3 de junio de 2006

- Artículo CIMAC

- Documento de Tlachinollan sobre el caso David

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