La atención nacional e internacional sobre Chiapas y su conflicto armado ha logrado disminuir la violencia directa y generar una presión sobre los gobiernos estatal y federal por el costo político de la represión y sus muertos. Mientras esta preocupación se centró sobre tierras chiapanecas, en otros estados como Oaxaca y Guerrero las organizaciones sociales, campesinas e indígenas han seguido padeciendo amenazas, violencia y militarización sin tantas voces de denuncia y por tanto, con las puertas abiertas a la impunidad.
En el estado de Guerrero encontramos las mismas causas estructurales que provocaron el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas: la falta de derechos sociales y económicos básicos como la vivienda, la educación o la salud unido a la discriminación y el racismo labrado durante siglos de colonialismo externo e interno.
Por esas razones, SIPAZ ha ampliado su trabajo hacia Guerrero. Dicho trabajo se realiza principalmente a través del monitoreo de información, de visitas periódicas y del intercambio con organizaciones y movimientos presentes en este estado.
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