Actividades de SIPAZ (Enero – Marzo 1998)
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ENFOQUE III: La Escuela Bíblica, un granito de arena para la paz

Apesar del deterioro del tejido social y de la polarización creciente a consecuencias del conflicto que se vive hoy en Chiapas, hay quienes están trabajando para buscar alternativas pacíficas y duraderas. La “Escuela Bíblica de Formación Integral, una Escuela Ecuménica” (la EBFI), es un ejemplo importante de este esfuerzo que pretende contribuir a crear una cultura de paz y tolerancia.

En Chiapas existen numerosas comunidades divididas por la violencia y la desconfianza, y frecuentemente las diferencias ideológicas se expresan en una dimensión religiosa. “Los presbiterianos están planeando una matanza.” “Los católicos nos quieren expulsar.” Las acusaciones funcionan, la gente las cree, y las comunidades se quedan con la intolerancia y la enemistad. Los resultados concretos son expulsiones de grupos religiosos minorías de sus comunidades, cierre de templos, detenciones ilegales y aún asesinatos.

La EBFI ofrece un espacio de diversidad, convivencia y aprendizaje para personas de diferentes denominaciones religiosas, donde la opción por una expresión religiosa distinta no sea causa de división y violencia y donde no se use la religión como un instrumento de confrontación. La Hermana Lucy Jiménez, la coordinadora administrativa, expresa: “La práctica cotidiana [de la EBFI] nos dice lo contrario, que sí podemos convivir entre iglesias”.

La propuesta de la escuela surgió en abril del año pasado. Los representantes protestantes y católicos de distintos proyectos empezaron a concebir la idea de una instancia plural, explica la Hermana Lucy, que sea “como una solución, una fraternidad, un respeto mutuo. Es saber convivir, en medio de Chiapas y en medio de este conflicto”. En unos pocos meses, definieron el programa de estudios y dieron forma actual a la EBFI, formalizada con una acta constitutiva en agosto de 1997.

La finalidad de la EBFI es la educación y la transformación integral de sus alumnos y participantes para dar testimonio en sus comunidades, tanto católicas como protestantes, de la posibilidad y la riqueza de la convivencia interreligiosa. Así los participantes contribuyen a que en sus comunidades se favorezcan las condiciones para el diálogo, la tolerancia y el respeto mutuo. Guadalupe Bolom Santiz, un pastor presbiteriano y el coordinador académico de la EBFI, dice que “la Escuela Ecuménica responde a la vida real – una vida integral – a la necesidad del cuerpo y del alma”.

La EBFI ofrece dos tipos de cursos: teológico-pastorales y de aplicación práctica. Se ha preferido no empezar por la formación teológica, sino “mostrar primero la convivencia”, dice Guadalupe. A partir de una comprensión y aceptación mutua – que el asistente bautista de la escuela Natanael Navarro llama el “punto de unión”– los alumnos van experimentando y avanzando en la materia .

Los cursos de aplicación práctica se inspiran en la realidad actual que se vive en Chiapas. Partiendo de un método activo basado en la educación transformadora y participativa, los cursos utilizan dinámicas, ejercicios, casos reales y ficticios y juegos, con el fin de entender, aceptar y querernos más a nosotros mismos y a las demás personas. Entre otros, se abordan temas como: la resolución de conflictos, los derechos humanos, la salud comunitaria, las relaciones humanas y los estudios sobre la niñez, la mujer y la familia.

Los cursos teológico-pastorales están basados en los “Cursos de Educación Pastoral” del Instituto Bíblico Pastoral de la Universidad Bíblica Latinoamericana en Costa Rica, la única universidad ecuménica en América Latina. Allí se abordan temas de pastoral administrativa, educativa, de la Palabra, espiritualidad, evangelización y acompañamiento específico.

El primer ciclo de cursos, llamado “Resolución de conflictos”, empezó a fines de 1997, y en ese tiempo SIPAZ empezó a apoyar en los talleres de la EBFI. Actualmente hay dos ciclos de cursos simultáneos: “La Salud” y “Los Derechos Humanos desde la Perspectiva Cristiana”. Los planes de futuro apuntan a empezar con los cursos teológicos, así como a diversificar la oferta con más cursos de corto, mediano y largo plazo, para atraer cada vez a más alumnos.

Aunque tiene apenas un año funcionando, la EBFI ya cuenta con integrantes presbiterianos, bautistas, católicos, menonitas, metodistas, nazarenos y otros. La mayoría de los alumnos tienen cargos de liderazgo, como maestros, pastores, catequistas, promotores de salud, — o pueden llegar a tenerlos — en sus comunidades. Por eso hay en ellos un alto potencial para multiplicar los conocimientos y experiencias que adquieren en la EBFI.

Hablando de la escuela como “un espacio de reconciliación”, Natanael explica que “nos une la realidad social; tenemos las mismas necesidades.” Por su parte, la Hermana Lucy describe la EBFI como un “granito de arena para la paz” y dice que “estamos aquí como hermanos“, lo cual constituye un testimonio – pequeño pero significativo – de que es posible construir alternativas pacíficas al conflicto chiapaneco.