PROCESO
DE PAZ, PROCESO DE GUERRA
| BREVE SINTESIS DE LA HISTORIA DEL
CONFLICTO EN CHIAPAS: 1994-2006 |
El actual conflicto en
Chiapas no se puede definir como un evento de generación
espontánea sino que surge de un largo y complejo
proceso organizativo frente a una histórica situación
de injusticia.
En los antecedentes del conflicto, cabe
destacar varios factores:
- Una de las características del conflicto chiapaneco
es su fundamento en la paradoja de un estado rico con
una de las poblaciones más pobres de la nación.
En un estado que genera el 35% de la energía eléctrica
del país, un 34% de sus viviendas no tiene este
servicio. En una zona rica en recursos naturales y agrícolas,
en petróleo, casi el 60% sobrevive apenas con un
salario mínimo. El 60% de los niños en edad
escolar no pueden asistir a la escuela y el índice
de analfabetismo llega al 30%. Sólo el 57% tienen
acceso al agua potable entubada. [Esas cifras datan de
1994. Estadísticas más recientes indicarían
las mismas tendencias.]
- Un estado de fuerte discriminación racial (aunque
la población indígena representa el 30%
y la casi totalidad de la población en la zona
de conflicto)
- Por el carácter excluyente del neoliberalismo
y de la globalización, dos otros factores reforzaron
el ya de por sí alto grado de marginación
de la población campesina e indígena:
- La caída de los precios del café
en 1989.
- La reforma del artículo 27 constitucional
en 1992 (al facilitar la comercialización de
las tierras, significó una debilitación
del sistema de ejidos, estructura fundamental en las
comunidades indígenas).
- La firma del Tratado de Libre Comercio entre Estados
Unidos, Canadá y México que entró
en vigor el 1º de enero de 1994.
- El grupo que iba a originar el EZLN (Ejército
Zapatista de Liberación Nacional) entró
a la Selva en 1983 con un perfil de guerrilla "tradicional".
Como lo explicó el Subcomandante Marcos en escritos
posteriores, el contacto con las comunidades indígenas
amplió las perspectivas del movimiento. Eso explica
que, mientras su núcleo militar es bastante limitado,
su fuerza radica en el amplio apoyo social del cual se
beneficia.

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1994 |
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El 1º de enero
de 1994, el EZLN declara la guerra al gobierno federal y a su
ejército y llega a ocupar varias cabeceras del estado de
Chiapas, entre ellas San Cristóbal de las Casas, Las Margaritas,
Altamirano y Ocosingo. Sus principales demandas eran "trabajo,
tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia,
libertad, democracia, justicia y paz" (Primera declaración
de la Selva Lacandona). Explica que optó por la vía
armada frente a los pocos resultados de las protestas pacíficas.
Después de 12 días de guerra
cuyo balance de muertos varía entre 145 (versión
gubernamental) y 1000 (versión zapatista), el gobierno
decreta un cese del fuego unilateral bajo la presión de
la sociedad civil nacional e internacional, y se entabla un primer
diálogo con el EZLN en la Catedral de San Cristóbal
de Las Casas, bajo la mediación de su obispo, Samuel Ruiz.
Como prueba de su buena voluntad, el gobierno libera a los presos
zapatistas y el EZLN entrega su único rehén, el
General Absalón Domínguez, ex-gobernador de Chiapas.
En junio, después de un amplio proceso
de consulta con sus bases, el EZLN rechaza las propuestas del
gobierno nacidas del diálogo de la Catedral (por el 98%
de los votantes) por no responder a sus demandas. Decide mantener
el cese al fuego y abrir un diálogo con la sociedad civil.
A través de la Segunda Declaración de la Selva Lacandona,
convoca a la Convención Nacional Democrática, que
se realiza en agosto con la participación de 6000 representantes
de organizaciones populares de todo México.
Por otro lado, el gobierno federal no parece
dispuesto a dialogar más a fondo con un movimiento rebelde
cuya influencia busca minimizar o ignorar. Para obligar el gobierno
a tomarlos en serio, el 19 de diciembre, los zapatistas rompen
el cerco impuesto por el ejército federal y toman sin derramamiento
de sangre 38 cabeceras municipales, declarándolas municipios
autónomos y rebeldes. El conflicto de Chiapas se ve como
una piedra en el zapato del gobierno tanto más cuanto que
estamos en un año electoral (para la presidencia de la
República) y la situación económica es cada
vez más alarmante. Al finalizar el año, en medio
de rumores y temores de inestabilidad, estalla en México
una de las crisis financieras más graves de su historia
reciente.

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1995 |
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En enero, se realiza una reunión
entre la Comandancia general zapatista y el entonces Secretario
de Gobernación, Esteban Moctezuma Barragán. Se fija
la fecha de la siguiente reunión: el 9 de febrero.
En lugar de los representantes gubernamentales,
llega el ejército mexicano en una amplia ofensiva militar.
Sin embargo, no logran encontrar a los altos mandos zapatistas
que pretendían arrestar. Para algunos, eso es un error
de cálculo por parte del gobierno al seguir considerando
al EZLN como un movimiento de indígenas manipulados y que
desaparecería al descabezarlo. Los zapatistas no responden
a la provocación. Sin embargo, el ejército mexicano
logra instalarse en un gran número de comunidades.
En marzo, el Congreso aprueba la "Ley
para el Diálogo, la Conciliación y la Paz Digna
en Chiapas". Dicho texto plantea la reanudación de
los diálogos de paz, la suspensión de los operativos
militares en contra del EZLN y la suspensión de las ordenes
de aprensión lanzadas en contra de sus supuestos líderes.
Una Comisión integrada por legisladores de todos los partidos
representados en el Congreso, la COCOPA (Comisión de Concordia
y Pacificación) es conformada para facilitar las negociaciones.
Se realiza un primer encuentro entre los zapatistas,
la CONAI y la delegación gubernamental en el ejido de San
Miguel, municipio de Ocosingo. La negociación se prolongará
durante meses, con múltiples interrupciones, en un poblado
de Los Altos de Chiapas, San Andrés Larráinzar,
que los zapatistas rebautizaron con el nombre de Sacamch'en de
los Pobres. Las negociaciones debían realizarse en seis
mesas de trabajo: Mesa 1: Derechos y Culturas Indígenas,
Mesa 2: Democracia y Justicia, Mesa 3: Bienestar y Desarrollo,
Mesa 4: Conciliación en Chiapas, Mesa 5: Derechos de la
Mujer, Mesa 6: Cese de hostilidades.
En agosto y septiembre, el EZLN lanza una consulta
nacional e internacional para definir el destino de su lucha.
Más de un millón de personas responden, la mayoría
apoyando la transformación del EZLN en una fuerza política
de nuevo tipo. Desde los primeros días que siguieron el
alzamiento, los zapatistas han empezado un diálogo abierto
con la sociedad civil a todos los niveles, lo cual ha sido y sigue
siendo una de sus mayores fortalezas y protección.

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1996 |
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A principios de enero, el EZLN
anuncia la creación del Frente Zapatista de Liberación
Nacional (FZLN), nueva fuerza política no partidaria, independiente
y pacífica (Cuarta Declaración de la Selva Lacandona).
También, un Foro Nacional Indígena convocado por
el EZLN atrae a más de 300 representantes indígenas
de por lo menos 35 pueblos indios. Los participantes acuerdan
convocar a la conformación del Congreso Nacional Indígena
(CNI).
El 16 de febrero, se firman los Acuerdos de
San Andrés que contienen los resultados de las negociaciones
sobre el tema de Derechos y Cultura Indígena (Mesa 1).
En marzo, se abre la segunda mesa sobre Democracia y Justicia.
La delegación gubernamental casi no participa. Quiere evitar
que el tema cobre una amplitud nacional o constitucional como
en el caso de la mesa anterior. Mientras tanto la represión
aumenta en todo el estado: arresto de presuntos zapatistas, acciones
de grupos paramilitares (Chinchulines y Paz y Justicia), militarización
persistente, dificultando aún más las negociaciones.
En septiembre, el EZLN decide retirarse de
las negociaciones hasta tanto no se cumplan las condiciones estimadas
necesarias para la credibilidad del proceso: liberación
de todos los presuntos zapatistas, una comisión gubernamental
con capacidad de decisión política y que respete
a la delegación zapatista, la instalación de la
Comisión de Seguimiento y Verificación (COSEVER),
propuestas serias y concretas para la Mesa de ‘Democracia
y Justicia’, y el fin del clima de persecución militar
y policíaca contra las comunidades indígenas.
En noviembre, las partes acuerdan que la COCOPA
preparará una iniciativa de ley para integrar los acuerdos
ya firmados en la Constitución. El entendimiento es que
las partes aceptarán la iniciativa por completo, sin ninguna
observación o corrección, o la rechazarán.
En diciembre de 1996, el EZLN acepta la iniciativa; el gobierno
a cambio plantea modificaciones que cambian de manera sustantiva
la propuesta de la COCOPA.

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1997 |
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En enero, el EZLN acusa al gobierno
de haber roto el procedimiento al presentar una contrapropuesta.
Se niega a reiniciar las negociaciones antes de que se cumplan
sus condiciones. Durante todo el año, el EZLN organiza
grandes manifestaciones para presionar al gobierno a que implemente
los Acuerdos de San Andrés, la más espectacular
siendo la marcha de los 1111 zapatistas a la Ciudad de México.
Dichas manifestaciones no tienen éxito: el gobierno parece
haber optado por dejar "pudrir" la situación.
La conflictividad tiene cada vez más características
de una guerra de baja intensidad en la cual este último
buscaría:
- confundir a la opinión pública a nivel nacional
e internacional (discursos de paz, trabajo social del Ejército,
limitación de los enfrentamientos de ejército
a ejército, rumores, usos de los medios masivos de comunicación,
limitación de las posibilidades de observación
internacional, etc.);
- mantener un cordón informativo, militar y paramilitar
de las comunidades disidentes;
- atemorizar a la población civil, posibles bases de
apoyo del EZLN a través de acciones selectivas y "ejemplares"
y apostar a que eso impedirá un mayor "contagio"
de la insurgencia a otras partes de la sociedad y del país;
- "dividir para reinar" y polarizar a nivel inter
e intra comunitario, o a través de acciones de represión
e intimidaciones en contra de las organizaciones sociales
El gobierno parece apostar a que el EZLN va
a perder su legitimidad en esta guerra prolongada de desgaste
que tiene dimensiones políticas, militares, económicas,
jurídicas e informativas. Paralelamente, la CONAI y la
diócesis de San Cristóbal son objetos de campañas
de difamación y críticas.
Una onda de violencia se desencadena en todo
el estado: de la zona Norte (múltiples acciones del grupo
Paz y Justicia y un atentado en contra de los obispos de San Cristóbal)
a Chenalhó, culminando en Acteal con la masacre de 45 personas.
Aumenta significadamente el número de desplazados: alrededor
de 4000 en la zona Norte y más o menos 10.000 en los Altos.

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1998 |
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En 1998, se exacerba aún
más el desfase entre los discursos de paz y las políticas
de fuerza implementadas por el gobierno. El proceso de paz parece
definitivamente estancado cuando se multiplican propuestas de
reforma constitucional sobre Derechos y Cultura Indígena:
una del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el partido
en aquel entonces en el poder con una iniciativa que respaldará
el Presidente Zedillo y otra del Partido de Acción Nacional
(PAN). De esa manera, las posibilidades de que el texto de la
COCOPA (texto aceptado por el EZLN) sea considerado por el Congreso
de la Unión se alejan. Frente a este estancamiento, la
CONAI se disuelve (junio) . El Obispo Samuel Ruiz explica que
se tomó esta decisión ante los ataques gubernamentales
contra él, la Diócesis de San Cristóbal y
la CONAI. La COCOPA difícilmente logra suplir sus funciones
y tampoco jugar un papel muy significativo cuando es una estructura
a veces limitada o paralizada por intereses partidarios.
Mientras tanto, la militarización sigue
siendo muy alta: la CONAI y las organizaciones de derechos humanos
hablan de más de 70.000 soldados, la tercera parte de las
fuerzas armadas mexicanas (la cifra puede haber sido menor sin
quitarle su desproporción al hecho). Se multiplican los
operativos policiaco-militares de gran amplitud en contra de los
municipios autónomos zapatistas (Flores Magón en
abril, Tierra y Libertad en mayo, Nicolás Ruiz y San Juan
de la Libertad en junio). El pretexto para entrar, si bien tiene
un fundamento legal, llevó a la detención de decenas
de personas (lo cual es contrario a la Ley para el Diálogo).
Los zapatistas respondieron en forma violenta nada más
en un caso (San Juan de la Libertad, municipio de El Bosque),
con un saldo de 8 muertos.
A nivel del estado, el nuevo gobernador, Albores
Guillen lanza una gran ofensiva para restablecer "el Estado
de Derecho" a través de diferentes campañas:
Acuerdo estatal para la Reconciliación en Chiapas, plan
de remunicipalización y ley de 'Amnistía y Desarme
de los Grupos Civiles en el Estado de Chiapas'. Dichas iniciativas
son criticadas severamente por la oposición ya que no toman
en cuenta al EZLN y pueden llegar a provocar más divisiones.
Frente a estas ofensivas jurídicas,
militares y legales, el EZLN se queda silencioso durante varios
meses antes de lanzarse en un nuevo esfuerzo de mayor diálogo
con la sociedad civil. Anuncia una consulta nacional sobre la
iniciativa de ley indígena que hizo la COCOPA con base
a los acuerdos de San Andrés. Busca así romper con
el cerco en el cual quiere mantenerle el gobierno que, desde el
principio del conflicto, ha intentado "chiapanequizar"
el problema.

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1999 |
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Esta tendencia a regionalizar
al máximo el conflicto se refuerza en 1999. El gobierno
parece pretender resolver las causas del mismo al promover el
desarrollo económico (ver 1994)... sin dialogar con los
zapatistas. En un mismo afán, el gobernador, Roberto Albores
Guillen, presenta su iniciativa de ley sobre Derechos y Cultura
Indígena al Congreso del estado. La iniciativa es fuertemente
criticada por partidos de oposición y organizaciones sociales
ya que pasa por alto los Acuerdos de San Andrés y todo
el proceso de consulta que permitió llegar a su elaboración.
Pero mientras tanto, deja la impresión en algunos de que
sí se está cumpliendo.
En marzo, el EZLN demuestra que sigue siendo
un actor con el que hay que contar a través de la consulta
nacional 'por el Reconocimiento de los Pueblos Indios y por el
fin de la Guerra de Exterminio' organizada conjuntamente con la
sociedad civil. Participan más de 2,5 millones de ciudadanos
mexicanos.
En respuesta, en la primavera, se lanzan varias
campañas desde el gobierno de Chiapas para desacreditar
a los zapatistas y sus simpatizantes: las primeras planas hicieron
alarde de algunas entregas de armas de supuestos zapatistas. Resulta
que ya no lo eran o nunca lo habían sido y que dichas entregas
se dieron a cambio de apoyos económicos gubernamentales.
Las autoridades estatales y federales pretextan
la aplicación de la Ley de Armas de Fuego y Explosivos,
la lucha contra el narcotráfico, la detención de
delincuentes y la protección de los habitantes que así
lo pidieron para aumentar las incursiones militares y policíacas
en las comunidades zapatistas.
Pero tanto a nivel nacional como internacional,
y a pesar de sus palabras de buena voluntad, el gobierno ya no
logra convencer. Lo más llamativo es la frecuencia de visitas
de representantes de la ONU de cada vez más alto perfil,
haciendo comentarios que retoman el tema de Chiapas o la impunidad
de los grupos paramilitares.
El 30 de diciembre, el Vaticano anuncia el
traslado del obispo coadyutor de San Cristóbal, Raúl
Vera a Saltillo, en el Norte del país. El Obispo Samuel
Ruiz había presentado su renuncia en noviembre, pero todavía
no había sido aceptada. El traslado de Vera, que estaba
por suceder a Ruiz y seguir con su línea diocesana, y la
incertidumbre resultante, generan temores en los círculos
cercanos, respecto al posible efecto sobre las perspectivas de
paz.

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2000 |
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Todo análisis sobre el
año 2000 tiene que entenderse en un contexto electoral
tanto a nivel estatal como federal. Las esperanzas de lograr avances
significativos hacia la paz antes de que se terminara el periodo
del presidente Zedillo parecían escasas de antemano. Las
elecciones representan durante varios meses un elemento de incertidumbre
e inestabilidad, especialmente en el explosivo contexto de Chiapas.
Las elecciones federales del 2 de julio marcan
un cambio histórico para México. Luego de 71 años
de gobierno sin interrupción, el PRI pierde la presidencia
ante el líder de centro-derecha, Vicente Fox. A diferencia
de lo previsto, no se dan muchas quejas por fraudes (aunque sí
en las zonas rurales) y tanto el Presidente Zedillo como el candidato
del PRI reconocen su victoria apenas unas horas después
del anuncio de los resultados. El partido representado por Fox
también obtiene el mayor número de escaños
en la Cámara de diputados.
Semanas después, Pablo Salazar, candidato
de una coalición de partidos de la oposición, es
elegido gobernador de Chiapas el 20 de agosto, otro inesperado
revés para el PRI que también dominó la política
chiapaneca por décadas.
Los meses antes de la toma de posesión
de los nuevos gobiernos (diciembre) resultan ser tiempos de latencia
y transición , entre expectativas, debates y definiciones.
En Chiapas, la tensión sube en más de una ocasión,
en particular en octubre, a raíz de la detención
de 11 personas de la Unión Campesina Indígena Agropecuaria
y Forestal (UCIAF), una escisión de ‘Desarrollo,
Paz y Justicia’, uno de los grupos acusados de ser paramilitares.
A partir de la toma de posesión del
Presidente Fox en diciembre, se observa un cambio significativo
en comparación con la administración anterior: coloca
el tema de Chiapas en los primeros lugares de la agenda nacional
y ordena el retiro de 53 retenes militares.
Después de meses de silencio y sin haber
participado en las elecciones, los zapatistas realizan una conferencia
de prensa reconociendo que los nuevos gobiernos podrían
ser una nueva oportunidad para la paz. Piden tres señales
para reanudar el diálogo: el cumplimiento de los Acuerdos
de San Andrés, la liberación de los presos zapatistas
y el cierre de siete bases militares ubicadas en el área
de mayor influencia zapatista. Anuncian una Marcha a México
D.F. para defender la propuesta de reforma constitucional redactada
por la COCOPA en base a los Acuerdos de San Andrés.
Fox responde: presenta la iniciativa de ley
de la COCOPA el 5 de diciembre y cierra paulatinamente varias
posiciones militares. Este esfuerzo es correspondido por Pablo
Salazar en Chiapas al liberar decenas de presos zapatistas.

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2001 |
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En los primeros meses del año,
el gobierno de Fox sigue cumpliendo con algunas de las señales
pedidas por los zapatistas para reanudar el dialogo: liberación
de presos zapatistas y retiro de algunas posiciones militares.
En abril, el Ejército se repliega de las comunidades de
Guadalupe Tepeyac, La Garrucha y Río Euseba, cumpliendo
así con una de las tres condiciones.
A finales de febrero, los zapatistas realizan
su Marcha al DF para defender ante el Congreso de la Unión
la reforma sobre derechos indígenas elaborada por la COCOPA
en 1996. Después de recoger un multitudinario apoyo popular
en los doce estados por donde pasó la Marcha, el EZLN habla
en la Cámara de Diputados en un momento esperanzador para
el proceso de diálogo. Sin embargo, en abril, el Congreso
de la Unión aprueba una ley sobre derechos y cultura indígena
que el EZLN considera como una traición por no retomar
partes importantes de los Acuerdos de San Andrés y de la
ley COCOPA. La reforma aprobada, aunque representa un avance,
restringe significativamente el concepto de autonomía indígena:
no considera a las comunidades y pueblos indios como entidades
de derecho público, ni reconoce sus derechos al territorio,
al uso y disfrute de los recursos naturales, así como la
asociación de comunidades y municipios. Después
de este fracaso, el EZLN se repliega en el silencio de la Selva.
Los congresos estatales con mayor población
indígena del país (Morelos, Chiapas, Guerrero, Hidalgo,
San Luis Potosí, Oaxaca) rechazan la ley indígena.
Las organizaciones y comunidades indígenas, por su parte,
presentan ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación
330 recursos constitucionales contra la reforma aprobada, y varias
reclamaciones ante la OIT. A pesar de la polémica, dicha
ley es promulgada en agosto.
En una gira por Europa, el presidente Fox declara:
todo está en paz y tranquilidad en Chiapas . Menciona en
este sentido el retorno de los desplazados. Ciertamente, entre
agosto y diciembre, se realizan varios retornos de la Organización
Civil Las Abejas. Sin embargo, Las Abejas afirman que su retorno
fue forzado porque las condiciones de vida eran intolerables y
se les había cortado la ayuda humanitaria. Denuncian que
los grupos paramilitares siguen armados y que varios culpables
de la masacre de Acteal siguen libres.
EL EZLN por otro lado se encuentra en resistencia
, ejerciendo la autonomía por la vía de los hechos
y rechazando toda asistencia de los gobiernos estatal y federal.
Esto genera permanentes conflictos entre las bases zapatistas
y otras organizaciones indígenas -antes aliadas- que aceptan
los programas sociales y económicos gubernamentales.
Al final del año, el PRI vuelve a obtener
la mayoría en el Congreso local y en los ayuntamientos.

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2002 |
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En marzo se presenta el Plan
oficial para el desarrollo de los pueblos indígenas, que
deja de lado aspectos claves de la ley COCOPA y en cambio anuncia
la implementación de programas gubernamentales. Los zapatistas
y la mayoría de las organizaciones indígenas rechazan
estas iniciativas, apostando a la construcción de la autonomía
por la vía de los hechos, desde las bases de sus comunidades.
Hasta el final del año, el EZLN permanece
en silencio, en protesta por la aprobación de la reforma
constitucional sobre derechos indígenas. Tres procesos
paralelos hubieran podido modificar ese escenario nuevamente estancado:
- A mediados de febrero, 168 diputados volvieron a presentar
la ley COCOPA en el Congreso federal, "para reparar el
error de haber aprobado (...) una reforma que no respondió
a las demandas de los pueblos indígenas". Esta iniciativa
no prosperó por la composición del poder Legislativo
(sin cambios desde la aprobación de la ley y hasta mediados
del 2003).
- En marzo, la OIT admitió las reclamaciones presentadas
por sindicatos y organizaciones sociales contra la ley aprobada,
y si bien una resolución desfavorable a la reforma no
tendría carácter coercitivo, podría cuestionar
aún más su legitimidad, además de constituir
una sanción moral. Dicho proceso sigue pendiente.
- Finalmente, la expectativa más alta se tenía
respecto al fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación
sobre las más de 300 controversias constitucionales presentadas
en contra de la ley. Se pronunció en septiembre, validando
dicha ley.
A lo largo del año, la resistencia zapatista
y la construcción de la autonomía se siguen dando
en medio de tensiones inevitables con las autoridades locales
oficiales, y con las organizaciones antes aliadas y hoy en disputa
por el control territorial y político. Entre julio y agosto,
Chiapas registra una preocupante escalada de violencia y varios
dirigentes zapatistas civiles son asesinados en municipios autónomos
ubicados en la zona Selva. Desde mediados de 2002, otro eje de
tensión es la amenaza de desalojo violento de las comunidades
asentadas en la Biosfera de los Montes Azules.

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2003 |
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El primero de enero, más
de 20 mil indígenas “toman” la ciudad de San
Cristóbal. El EZLN rompe el silencio, condenando a los
tres principales partidos políticos por haber traicionado
el espíritu de los Acuerdos de San Andrés con la
ley indígena aprobada. En los meses siguientes, da a conocer
un “Calendario de la Resistencia”, 12 documentos en
los que el subcomandante Marcos realiza una radiografía
de las luchas que se dan en el resto de México (retomando
la misma ruta que siguió la Marcha del Color de la Tierra).
En mayo, después de meses de tensión
por las amenazas de desalojo, el gobierno del estado de Chiapas
y dirigentes lacandones pactan una tregua para no realizar desalojos
de comunidades en la reserva de la biosfera de Montes Azules.
Si bien después de eso, no se registran hechos violentos,
discursos contradictorios por parte de las distintas instancias
gubernamentales contribuyen a mantener una alta tensión
en la zona.
En julio, se registran hechos violentos durante
las elecciones legislativas en zonas indígenas de Chiapas,
principalmente en San Juan Cancuc, Zinacantán y Chenalhó.
A nivel federal, se registra el mayor abstencionismo en la historia
reciente del país.
Paralelamente, el EZLN anuncia una serie de
cambios que se refieren a su funcionamiento interno y a su relación
con la sociedad civil nacional e internacional (siete documentos
que conforman la “Treceava Estela”). Para instaurar
la autonomía establecida en los Acuerdos de San Andrés,
en un acto celebrado en Oventik del 8 al 10 de agosto, la comandancia
del EZLN anuncia la desaparición de los Aguascalientes,
la creación de los caracoles y de las Juntas de Buen Gobierno.
Cada una de las 5 Juntas de Buen Gobierno está formada
por uno o dos delegados de cada uno de los Consejos Autónomos
de dicha zona, abarcando así los 30 Municipios Autónomos
Rebeldes Zapatistas. El proyecto zapatista aparece más
que nunca como de resistencia más que militar y adopta
una actitud proactiva de desobediencia civil al proponerse asumir
de manera cada vez más explícita funciones de gobierno.
El EZLN anuncia también el retiro de
los retenes así como de los cobros en carreteras y caminos
bajo su control como gesto de buena voluntad hacia las comunidades
no zapatistas. Sin embargo, el EZLN seguirá trabajando
en la defensa de los municipios autónomos.
La creación de las JBG abre una etapa
de recomposición de las relaciones tanto hacia dentro como
hacia fuera de los territorios zapatistas. A pesar del mensaje
conciliador hacia los no zapatistas, este reposicionamiento genera
inconformidad por parte de algunos actores sociales, en particular
en aspectos de definición territorial y de administración
de la justicia, por la pluralidad existente en territorios “zapatistas”.
A nivel nacional, representantes del Congreso
Nacional Indígena se comprometen a continuar el ejemplo
de los zapatistas, promoviendo la autonomía indígena
en todo el país, y defendiendo en la práctica los
derechos de los pueblos indios.
Frente a este reposicionamiento, el discurso
del gobierno oficial parece haberse dirigido a entender que las
Juntas de Buen Gobierno pueden enmarcarse en la Constitución,
gracias a la última reforma constitucional indígena
que permite las autonomías indígenas.
A 20 años de la fundación del
EZLN y casi 10 años del levantamiento armado de enero del
’94 en Chiapas, las perspectivas de reanudación de
un proceso de negociación parecen cada vez más remotas
cuando cada una de las partes se mueve en función de estrategias,
tiempos e intereses claramente diferenciados.

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2004 |
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Once años después
del levantamiento armado zapatista, cabe reconocer que fuera de
Chiapas, muchos piensan que el conflicto en este Estado se resolvió
o se disolvió tanto a nivel nacional como internacional.
Sin embargo, las causas que le dieron origen permanecen pero ahora
en un contexto de guerra ‘integral de desgaste’,
en la que no existe una confrontación directa, sino estrategias
militares, políticas y económicas que pretenden
mermar la resistencia zapatista y que continúan generando
conflictos a nivel comunitario.
El décimo aniversario del levantamiento
zapatista marcó el inicio del año. La celebración
dio lugar a diferentes análisis sobre lo caminado por los
zapatistas durante esta década. En este sentido, se destacó
la importancia de los neozapatistas en el derrocamiento del Partido
Revolucionario Institucional (PRI) tras 71 años en
el poder y en el fortalecimiento del movimiento indígena
a nivel nacional. También se reafirmó el impacto
de su lucha en el nacimiento del movimiento altermundialista,
contrario al neoliberalismo y enfocado a la construcción
de nuevas alternativas.
En la zona de conflicto, las Juntas de Buen
Gobierno Zapatistas han trabajado como gobiernos autónomos,
creando un nuevo eslabón de carácter regional. Cabe
destacar su labor en la mediación y resolución de
conflictos comunitarios no sólo entre zapatistas, sino
también entre no zapatistas. La conflictividad intra e
inter comunitaria bajó significadamente, aunque la tensión
se mantiene en particular por la constante presencia militar en
la zona. El Centro de Análisis Políticos, Sociales
y Económicos (CAPISE) publicó el Informe: "La
ocupación militar en Chiapas: el dilema del prisionero"
en el que se ubican 91 instalaciones militares, a la vez
que se analiza el impacto de la presencia militar en el respeto
en los derechos colectivos de los pueblos indígenas.
El mayor número de conflictos comunitarios
se sigue dando alrededor de los servicios públicos como
el agua, la luz o las obras, así como por la decisión
de los zapatistas de mantener su propia organización autónoma
paralela a la gubernamental. Durante todo el año, la resistencia
contra el pago de la luz eléctrica ha generado uno de los
mayores movimientos de desobediencia civil (no zapatista), a pesar
del programa ‘Tarifa Vida Mejor’, a través
del cual, el gobierno estatal pretendía poner fin a la
resistencia. Por el contrario, aumentó el número
de conflictos entre la población y la Comisión Federal
de Electricidad, que ejecutó constantes cortes de luz y
siguió subiendo las tarifas eléctricas.
En el mes de abril, en el municipio de Zinacantán
(región de Los Altos), los zapatistas de la zona sufrieron
la mayor agresión violenta padecida desde 1994. Miembros
del Partido Revolucionario Democrático (PRD) cortaron el
agua a zapatistas de la comunidad de Jechvó, como represalia
por no haber contribuido con la cooperación económica
ligada a cargos tradicionales en que los ‘zapatistas autónomos’
ya no participan. La violencia tuvo como saldo decenas de heridos
y 125 familias desplazadas, que tras algunas semanas regresaron
a sus hogares, aunque se mantenga la división entre ambos
grupos.
La Reserva de la Biosfera Montes Azules representó
un constante ‘foco rojo’ y una fuente de polémica.
Se mantuvo la política conservacionista del gobierno, y
su plan de desalojo de comunidades cuyo asentamiento es considerado
‘irregular’ (en su mayoría del EZLN
y de la Asociación Rural de Interés Colectivo
Independiente y Democrática-Unión de Uniones).
ONG’s como Maderas del Pueblo del Sureste y el
Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas
han exigido en todo momento un análisis integral de la
problemática medioambiental de la reserva sin olvidar los
factores socio-económicos que llevaron a gente a habitarla
en un primer momento.
En el octubre el EZLN anunció la ‘reconcentración’
de varias de sus comunidades asentadas en Montes Azules. Representa
un reposicionamiento de las bases de apoyo zapatistas, dada la
dispersión y lejanía de dichas comunidades con alguno
de los Caracoles Zapatistas para beneficiar su organización
y defensa.
Se inició la ejecución del "Proyecto
de Desarrollo Social Integrado y Sostenible de la Selva Lacandona"
(PRODESIS), cofinanciado por el gobierno del estado (con
16 millones de Euros) y por la Unión Europea (15 millones).
Destinado a las microrregiones que bordean Montes Azules, es presentado
como un instrumento para erradicar la pobreza a través
de la capacitación de los actores de la región,
así como a través de la planificación e implementación
de proyectos de desarrollo. El PRODESIS ha sido duramente
cuestionado por ONG’s al representar un modelo conservacionista
ejecutado desde arriba, sin la consulta previa de sus destinatarios.
A nivel estatal, se produjeron graves retrocesos
en el respeto a las garantías individuales y al cumplimiento
de los derechos humanos. En febrero se aprobó la denominada
‘Ley Mordaza’, que incrementó duramente
las sanciones penales correspondientes a los delitos contra el
honor, restringiendo la libertad de expresión e información.
A esto se añadieron otras reformas legislativas que apuntan
a mayor control social provocando un cierre de espacios de participación
y de canales para protestas o para hacer denuncias, como la ley
antimaras, la ley de bioterrorismo, la ley de fiscalización,
etc. Por otro lado, se destituyó de su cargo al Presidente
de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Pedro Raúl
López Hernández, peligrando la autonomía
de este organismo encargado de verificar el respeto de los derechos
humanos por parte de las autoridades.
Amnistía Internacional, en su informe
2004, afirmó que los esfuerzos del gobierno federal para
garantizar el cumplimiento de los derechos humanos son insuficientes.
En diciembre, publicó el informe especial “Abusos
desoídos en Guadalajara: la resistencia a esclarecer violaciones
de los derechos humanos sólo perpetua la impunidad”,
denunciando las detenciones arbitrarias y las torturas sufridas
por manifestantes contrarios a la Cumbre de América Latina
y de la Unión Europea celebrada en mayo en Guadalajara.
En septiembre, el Presidente Vicente Fox presentó
su informe de gobierno anual, en medio de fuertes protestas por
parte de la oposición en el Congreso y de movilizaciones
de varios sectores sociales en las calles. De forma paralela,
y con motivo del primer año de funcionamiento de las Juntas
de Buen Gobierno, el EZLN emitió una serie de comunicados
titulados “Leer un video”. Este informe de
los gobiernos autónomos respondió a las críticas
recibidas, y reconoció dos fallos importantes: la escasa
participación de las mujeres en las Juntas y la influencia
que la estructura político-militar zapatista sigue teniendo
sobre la organización de los gobiernos autónomos
civiles. Así mismo dio cuenta de los avances en cuestiones
de salud, educación, alimentación, tierra, vivienda
y de formas de autogobierno.
En octubre, se realizaron elecciones municipales
en Chiapas. Las JBG zapatistas cumplieron con su promesa de respetar
los trabajos de los órganos electorales. Con esta decisión
se confirmó la opción de no confrontación
del movimiento zapatista. Tras el proceso electoral se dio una
recomposición del mapa político caracterizado por
un desibujamiento de los partidos políticos a raíz
del constante flujo de los mismos candidatos desde un partido
al otro y por las polémicas alianzas a las que pueden haber
llegado. El debilitamiento de la democracia partidista y el desprestigio
de las autoridades ha sido creciente también a nivel nacional.
La agenda de toda la clase política ya está enfocada
en un contexto de disputa por las próximas elecciones presidenciales
(2006). Frente a las luchas partidistas, en noviembre, fuerzas
sociales impulsaron el Primer Diálogo Nacional por
un Proyecto de Nación con Libertad, Justicia y Democracia,
con el objetivo de unir resistencias en contra del proyecto neoliberal.

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2005 |
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En enero de 2005, en el marco de una visita a Chiapas, el Presidente Vicente Fox afirmó que el EZLN era un tema que “prácticamente está quedando ya en el pasado y todo el mundo está viendo adelante”. Estas palabras demostraron que el EZLN ya no era el mayor problema del gobierno, más ocupado por el contexto pre-electoral, el creciente poder del narcotráfico y pendientes legislativos más prioritarios para su administración.
En enero también, ante la toma de posesión de las nuevas autoridades municipales, se llevaron a cabo manifestaciones, bloqueos de carreteras y enfrentamientos en Oxchuc, Tila, Sabanilla entre otros municipios. En Tila (zona Norte), el PRI como la Alianza PRD-PT declararon su victoria. El Tribunal Electoral del Poder Judicial terminó dando la victoria al PRI. El 15 de febrero, el plantón instalado por los opositores frente al palacio municipal fue desalojado violentamente con la participación de al menos 800 elementos policíacos. 54 personas fueron detenidas. El párroco de Tila advirtió que la tensión se había reavivado de por sí en la región por los problemas postelectorales y la reactivación del grupo acusado de paramilitar ‘Paz y Justicia’.
En febrero, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas hizo pública une queja sobre violaciones de derechos humanos en la zona Norte que había presentado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en octubre del 2004. Denunció la persistente impunidad, caldo de cultivo de nuevos conflictos: no se han desmantelado ni desarmado las estructuras paramilitares, no se han sancionado a los responsables materiales e intelectuales, no se han reparado los daños a las victimas. En días posteriores al desalojo en Tila, calificó de “tardía e insuficiente” la detención de Samuel Sánchez Sánchez, fundador y dirigente de ‘Paz y Justicia’.
A nivel nacional, el 7 de abril la Cámara de Diputados decidió retirar la inmunidad del jefe del Gobierno del Distrito Federal de México, Andrés Manuel López Obrador y separarlo de su cargo, para que éste pudiese quedar sujeto a un proceso penal por un supuesto desacato. Se consideró una acción política para dejar a López Obrador, líder del PRD y favorito en las encuestas, fuera de las próximas elecciones presidenciales. También se cuestionó el papel desempeñado en este proceso por el Vicente Fox, su partido, el PAN y por el PRI. A finales de abril y frente a la masiva presión popular, ya no procedió.
El 20 de junio, el EZLN decretó una Alerta Roja, lo cual significó el cierre de las estructuras autónomas civiles (Caracoles) y el acuartelamiento de los insurgentes zapatistas. Paralelamente declararon la ruptura de los contactos existentes entre la estructura civil zapatista y las instituciones gubernamentales del estado de Chiapas.
Poco antes de la Alerta Roja, se dieron inusuales reagrupaciones de bases militares y policíacas en Chiapas, un hecho sin precedente desde 2001. El mismo 20 de junio, la Secretaría de la Defensa Nacional informó que había realizado un operativo en el que se destruyeron 44 plantíos de marihuana en territorio zapatista. Pronto se evidenció que dicho operativo se había realizado fuera de la “zona de conflicto”, en municipios que no tienen presencia zapatista. La Secretaria de Gobernación tuvo que desmentir la vinculación.
Llegaron varios otros comunicados después de la Alerta Roja (que se levantó hasta el 11 de julio):
- Anunciando la reestructuración política y militar interna del EZLN;
- Aclarando que la Alerta Roja había sido una “medida preventiva” para proteger una consulta interna (en referencia a la ofensiva militar para detener a los comandantes zapatistas durante a otra consulta zapatista en febrero de 1995);
- Informando que tras la consulta de las asambleas comunitarias el EZLN había decidido emprender “una nueva iniciativa política de carácter nacional e internacional” que explicaría a través de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona (“Sexta”).
La “Sexta” propone la creación de un nuevo “frente amplio” que será impulsado a través de un recorrido nacional que buscará forjar alianzas con grupos políticos y sociales, indígenas, obreros, campesinos, estudiantiles y populares. Se trata de crear conjuntamente “un programa nacional de lucha, pero un programa que sea claramente de izquierda, o sea, anticapitalista” y de caminar hacia una nueva Constitución. También propone organizar un encuentro intergaláctico como el que se llevó a cabo en La Realidad en 1996.
Mientras los principales partidos estaban en elecciones internas para definir sus candidatos para las elecciones presidenciales, el EZLN lanzó la ‘Otra Campaña’. Rompió su relación con dichos partidos. Después de lo que los zapatistas llaman la “traición” legislativa en 2001, cuando el congreso aprobó una reforma constitucional que difiere de los Acuerdos de San Andrés, considera que no hay nada que negociar con “los de arriba”, las instituciones y los partidos políticos. Este posicionamiento de la Sexta con relación a los partidos generó polémica y en algunos casos rupturas. Según el EZLN, la posición de votar por el “menos peor” no es opción. Sin embargo, la Sexta no es un llamado al abstencionismo.
Frente a la crisis de la democracia representativa, y en ruptura con la institucionalidad, el zapatismo propone, más que una estrategia, una metodología basada en la escucha, construida desde abajo por los de abajo y para los de abajo: la Otra Campaña. Se organizaron varias reuniones entre el EZLN y la sociedad civil en Chiapas en agosto y septiembre para preparar la salida de la Otra Campaña a través del país. En la primera sesión plenaria, llegaron 2069 personas en el Caracol de La Garrucha.
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2006 |
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El 2 de julio tuvieron lugar elecciones presidenciales en México. El escaso margen de diferencia entre los dos punteros no permitió declarar un ganador en la noche electoral. Finalmente, el Instituto Federal Electoral (IFE) declaró ganador a Felipe Calderón (PAN) frente a Andrés Manuel López Obrador (Coalición por el Bien de Todos) por un estrechísimo margen y en medio de acusaciones de fraude. Se presentaron impugnaciones, finalmente desestimadas, al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
López Obrador convocó multitudinarias movilizaciones que paralizaron la ciudad de México durante meses, culminando en la Convención Nacional Democrática (CND) que lo nombró “presidente legítimo” ante la presencia de cientos de miles de personas en septiembre.
Después de una campaña caracterizada por diversas irregularidades, el 20 de agosto, Juan Sabines Guerrero (representando a la Coalición por el Bien de Todos pese a ser alcalde de la capital de Chiapas por el PRI hasta pocos días antes del comienzo de la campaña) ganó las elecciones a gobernador también por un margen muy estrecho.
El 1º de enero, arrancó la gira nacional de la Otra Campaña encabezada por el “Delegado Zero” (Subcomandante Marcos). En mayo, miles de agentes de policía desalojaron en San Salvador Atenco, Estado de México, a un grupo de floricultores que se manifestaban contra los planes de construir un supermercado en el terreno que utilizaban para la venta de flores. Se desató un violento enfrentamiento que provocó la muerte de dos personas y la detención de cientos de personas. La policía fue acusada, entre otras violaciones de derechos humanos, de abusar sexualmente de decenas de mujeres. Frente a estos actos, el Subcomandante Marcos declaró una Alerta Roja en Chiapas y el recorrido de La Otra Campaña fue suspendido hasta octubre.
En marzo, el secretario de Gobernación declaró que ya no existe un estado de excepción en Chiapas por el conflicto armado. Aseguró que el Ejército mexicano atiende únicamente las necesidades de Chiapas por ser un estado fronterizo. Las ONGs locales por su parte reportan la presencia de 70 campamentos militares permanentes tan sólo en el territorio indígena de Chiapas.
Continúan los conflictos principalmente con un perfil agrario. En la comunidad Choles de Tumbala, 30 familias zapatistas fueron desalojadas en agosto. En noviembre, 17 familias de Viejo Velasco (Selva Lacandona) fueron agredidas por cientos de campesinos de la Comunidad Lacandona. 4 personas fueron asesinadas y 4 desaparecidas, presuntamente ejecutadas. A lo largo de 2006, la violencia también se expresó a través de por lo menos 20 casos de amenazas y hostigamiento contra activistas y defensores de derechos humanos en Chiapas.
En Oaxaca, el movimiento magisterial movilizó a más de 40 mil maestros en un plantón, que, aunque inició por demandas gremiales, terminó incorporando a múltiples organizaciones y movimientos sociales del estado y priorizando la exigencia de la renuncia del gobernador priísta Ulises Ruiz. La movilización se conformó en la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, APPO. Se denunciaron numerosas violaciones de derechos humanos contra el movimiento por parte de fuerzas policíacas estatales y federales, entre ellas varios homicidios y desapariciones, además de numerosas detenciones irregulares.

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