Actividades de SIPAZ (Enero – Marzo de 2005)
31/03/2005
Presidente Vicente Fox © Presidencia de México
COYUNTURA: Entre pre campañas electorales y la “Otra Campaña” zapatista
31/10/2005

COYUNTURA: De la alerta roja a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona

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Alerta Roja zapatista: incertidumbres…

© SIPAZLa Alerta Roja decretada por el EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional) el 20 de junio pasado volvió a llamar la atención de México y del resto del mundo sobre Chiapas. Mediante un comunicado, el Comité Clandestino Revolucionario Indígena- Comandancia General (CCRI-CG) decretó el cierre de sus estructuras autónomas civiles, cuyos integrantes fueron puestos “en resguardo” aclarando que iban a continuar su trabajo de manera “trashumante“. El estado de alerta en todo el territorio rebelde significó además de la reagrupación de los mandos militares y bases de apoyo, el acuartelamiento de los insurgentes zapatistas que realizaban labor social en las comunidades, así como la salida de la sociedad civil nacional e internacional presente en esos momentos en los municipios autónomos. Sólo se mantuvo el funcionamiento de los servicios de salud comunitaria. El EZLN deslindó a todas las personas, organizaciones civiles, políticas, comités de solidaridad de sus acciones futuras, agradeciéndoles todo el apoyo mostrado a la lucha pacífica de los indígenas zapatistas. Paralelamente declararon la ruptura de los contactos existentes entre la estructura civil zapatista y las instituciones gubernamentales del estado de Chiapas.

No fue la primera vez que el EZLN se declaró en “Alerta Roja”. Las otras veces fueron en 1995 durante una ofensiva militar gubernamental y en 1997 ante la masacre de Acteal. Sin embargo, esta medida anunciada en medio del proceso de la construcción de la autonomía por la vía de los hechos despertó mucha incertidumbre al reaparecer un lenguaje sumamente militar que hacía pensar en un eventual regreso a las armas. Evidenció – para quienes tienden a minimizarla – la permanencia de una guerra en la que sus partes (el Ejército Mexicano y el EZLN) siguen armadas y recordó la vigencia de la declaración de guerra de enero de 1994. Solo con el tiempo, y al conocerse los siguientes comunicados del EZLN se empezó a hablar de una “importante señal política”. Resultó que los comunicados más allá de su sentido militar obedecieron a la lógica de la lucha política e ideológica. Haciendo uso de su habilidad discursiva y su capacidad de comunicación, el EZLN llevó a cabo una arriesgada, pero a la vez medida “provocación“, que anunció un “nuevo paso” en la lucha zapatista.

…y nacimiento de una nueva iniciativa

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En un segundo comunicado después de la Alerta Roja, el EZLN declaró que desde mediados del 2002, paralelamente al proceso autónomo, había llevado a cabo una reestructuración política y militar interna que le permitirá responder ante cualquier ataque gubernamental. El tercer comunicado explicaba con más claridad que la alerta roja había sido una “medida preventiva” para proteger una consulta interna convocada por el CCRI-CG del EZLN. Cabe recordar que en febrero de 1995 mientras el EZLN realizaba una consulta interna, el gobierno de Ernesto Zedillo libró una ofensiva militar para detener a la Comandancia zapatista. Informaron que se trataba de una consulta entre los insurgentes y las bases de apoyo para evaluar los años de lucha y resistencia antes de acordar un “nuevo paso“, asumiendo que éste podría echar a “perder lo mucho o poco que se ha logrado”. También indicaron que con este proceso “todos los y las zapatistas están en libertad moral de seguir o no con el EZLN en el siguiente paso”.

Más adelante, en una carta dirigida a la Sociedad Civil Nacional e Internacional, el Subcomandante Marcos despejó las dudas declarando que su próximo paso no sería una acción militar, acercándose nuevamente a la sociedad civil pro-zapatista que acompañaba al proceso autónomo civil y que quedó desconcertada ante el cierre de los Caracoles y de las Juntas de Buen Gobierno (JBG), rostro visible del movimiento zapatista. El quinto comunicado informó que tras la consulta de las asambleas comunitarias el EZLN había decidido emprender “una nueva iniciativa política de carácter nacional e internacional” que explicaría a través de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona.

Cabe recordar que las anteriores Declaraciones fueron – salvo la Primera que coincide con la declaración de guerra – un llamado a la movilización pacífica de la sociedad civil para conseguir una reforma integral del Estado mexicano. La Segunda Declaración (1994) anunciaba la Convención Nacional Democrática, la Tercera conformaba el Movimiento de Liberación Nacional (MLN), en la Cuarta se anunciaba la creación del Frente Zapatista de Liberación Nacional (FZLN) y la Quinta lanzaba la consulta por el Reconocimiento de los Pueblos Indios y por el fin de la Guerra de Exterminio. Sin embargo estas múltiples propuestas no siempre tuvieron los resultados esperados en sus convocatorias.

La Sexta Declaración hace un balance de la historia y la lucha zapatista en estos once años. En el extenso documento los zapatistas subrayaron “hemos llegado a un punto en que no podemos ir más allá” y “un nuevo paso en la lucha indígena sólo es posible si el indígena se junta (…) con los trabajadores de la ciudad y el campo”. Realizan un análisis sobre la situación actual a nivel nacional e internacional, donde dicen que se vive “una guerra de conquista en todo el mundo, una guerra mundial”. Por ello, a nivel nacional proponen la creación de un nuevo “frente amplio”: “un acuerdo con personas y organizaciones mero de izquierda, porque pensamos que es en la izquierda política donde mero está la idea de resistirse contra la globalización neoliberal, y de hacer un país donde haya, para todos, justicia, democracia y libertad”. Para hacer esto posible, enviarán una delegación del EZLN por tiempo indefinido para recorrer el país y forjar alianzas con grupos políticos y sociales, indígenas, obreros, campesinos, estudiantiles y populares y así articular las resistencias contra el neoliberalismo. El objetivo de estos encuentros será crear “un programa nacional de lucha, pero un programa que sea claramente de izquierda, o sea, anticapitalista”. De esta manera los zapatistas volvieron a poner el centro de su estrategia a nivel nacional, emprendiendo una política activa de alianzas. Optaron por reactivar a la ciudadanía y “sacarla” de la lógica de las campañas electorales partidistas para formar un frente a favor de cambios estructurales en el país, incluyendo la elaboración de una nueva Constitución.

Por otro lado, a nivel internacional proponen un nuevo encuentro Intercontinental para poder enlazarse con las luchas antineoliberales del mundo. Recordamos que ya se celebraron dos Encuentros “Intergalácticos“: uno en La Realidad (Chiapas) en 1996, y otro en territorio español en 1997, ambos considerados el origen de las luchas alterglobalistas iniciadas en Seattle en 1999.

El contexto de la Alerta

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El tiempo en el que se emitió la Alerta Roja no fue casual. Si el comunicado que anunciaba la drástica medida de poner las estructuras político-militares del zapatismo en alerta cayó como un rayo y tomó por sorpresa, pronto resultó no una acción inmediatista, sino el fruto de un largo proceso de reflexión y análisis; no un fin, sino un principio. Es importante analizar la alerta tomando en cuenta la coyuntura nacional y “leerla junto” con los comunicados emitidos desde el año pasado. Justo antes de la Alerta, el EZLN publicó ‘La ¿imposible? geometría del poder en México’. En este texto el EZLN ratifica su postura en contra de los partidos políticos mexicanos, incluyendo duras criticas contra Andrés Manuel López Obrador (AMLO), probable candidato presidencial de Partido de la Revolución Democrática (PRD) y con grandes posibilidades de ganar. Recordamos que en este año toda la política nacional gira en torno a las elecciones presidenciales del 2006 y que en los últimos meses las mayores movilizaciones sociales se dieron para impedir que AMLO fuera eliminado de la contienda electoral. Considerado por muchos una alternativa popular, equiparable a Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil o Tabaré Vázquez en Uruguay, los zapatistas no consideran a López Obrador una alternativa real para la izquierda mexicana. Desde su apuesta por la construcción de un proyecto alternativo “a la izquierda y hacia abajo”, AMLO representa para los zapatistas la ‘derecha moderada’ que seguirá con un modelo de Nación dependiente del capital internacional.

Alrededor de la Alerta Roja se juntaron varios factores que aumentaron el clima de tensión en la región. Semanas antes, el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria – BBVA-Bancomer, bajo la acusación de “lavado de dinero ilícito”, cerró nueve cuentas de Enlace Civil A.C., organización encargada de apoyar los proyectos en los municipios autónomos zapatistas. Por otro lado se dieron inusuales reagrupamientos de algunas bases militares y policíacas en Chiapas, un hecho sin precedente desde el 2001. Estos movimientos se dieron sin explicación alguna por parte de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) ni acompañados por una campaña política. Se registró el cierre de bases del ejército en El Calvario (en la Cañada del río Perla), en X’oyep y en Los Chorros (ambas en la región de los Altos), en Bochil y Escopetazo (parte norte de Los Altos), así como dos bases ubicadas fuera de la “zona de conflicto”. A tres semanas de la Alerta Roja se han producido nuevos movimientos en el municipio de Chenalhó sin que ello represente el retiro del ejército de Chiapas.

Reacciones diversas ante la alerta roja

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Hasta la fecha ha habido pocas respuestas por parte del gobierno federal acerca de la Sexta Declaración. Xóchitl Gálvez, responsable de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indios (CONADEPI) expresó que “la Presidencia de la República está a la espera de los comunicados del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) para saber cuándo y cómo realizarán las acciones anunciadas”. La iniciativa propuesta llegó precedida por manipulaciones discursivas de la clase política y ciertas señales de guerra.

El mismo día del anuncio de la Alerta Roja la SEDENA informó que los días 15, 16 y 17 de julio había realizado un operativo en el que se detectaron y destruyeron 44 plantíos de marihuana en territorio zapatista. Los medios de comunicación hicieron eco de esta noticia llegando a presentar al EZLN como una narcoguerrilla. Varios políticos exigieron explicaciones del EZLN sobre sus vínculos con el narcotráfico. No obstante, pronto se evidenció que los municipios donde se había llevado a cabo el operativo – Tapilula, Rayón, Pueblo Nuevo – no sólo se encuentran fuera de la llamada “zona de conflicto”, sino que no tienen presencia zapatista. Finalmente la Secretaria de Gobernación tuvo que desmentir la vinculación. Se temió que estas acusaciones hubieran podido justificar una contraofensiva gubernamental en la víspera del nuevo paso de los zapatistas.

En los círculos políticos de poder la propuesta zapatista, aún cuando no estaba publicada todavía la totalidad de la VI Declaración, fue interpretada como el abandono de las armas, la opción del EZLN por la vía electoral y su conversión en un partido político. El presidente de la República Vicente Fox le dio “la bienvenida más entusiasta a este comunicado en el sentido de ir por la acción política y dejar la vía armada”, afirmando que “está a las órdenes del señor Marcos para armar una etapa de acuerdos e integración de los zapatistas a la vida pública”. El vocero presidencial aseguró que el Presidente Fox estaba dispuesto a anular la orden de aprehensión congelada en contra del Subcomandante Marcos, para que pudiera incorporarse sin obstáculos a la vida política. El gobierno insistía también en su “disposición al diálogo”, y en la “búsqueda de acercamientos”.

Sin embargo, los zapatistas han dejado claro que con la nueva iniciativa no se trata de volver al diálogo (en el sentido de reanudar el proceso de negociación); no se trata de dejar las armas; no se retira la declaración de guerra; y descartaron transformarse en una fuerza política partidista. La clase política le dio la lectura que quiso desde su propia opción de carácter electoral. Esto demostró lo lejano y diferente de estas dos visiones.

La Comisión de Concordancia y Pacificación (COCOPA) recordó que sigue vigente la ley para el Diálogo, la Conciliación y la Paz Digna en Chiapas de 1995, por lo que no hacia falta desestimar ordenes de aprehensión. Los zapatistas moviéndose en el marco de estos acuerdos, no lo violan respetando el cese de fuego y lanzando una iniciativa política. El comisionado gubernamental por la paz en Chiapas, Luis H. Álvarez afirmó sin embargo que “es incompatible optar por la vía política y seguir armado”.

El gobierno estatal por su parte se abstuvo oficialmente de emitir una postura frente a la Alerta Roja, “por falta de elementos” y porque “se trata de un asunto de carácter federal”. Después de dos días, sin entrar más a fondo, anunció que su gobierno también “suspendió cualquier contacto con Caracoles y Juntas de Buen Gobierno”.

Levantamiento de la Alerta y cambios en la estructura civil

© SIPAZEl día 11 de julio, después de tres semanas, el CCRI-CG del EZLN mediante un nuevo comunicado levantó el estado de la Alerta Roja anunciando la reapertura de los respectivos Caracoles y de todas las oficinas de los consejos de los Municipios Autónomos. Al mismo tiempo los zapatistas extendieron la invitación a la sociedad civil nacional e internacional a retomar el contacto con la estructura civil zapatista, cuyo trabajo se irá normalizando paulatinamente. Por otro lado como resultado de la evaluación que se ha concluido en estas semanas se anunció una reorganización dentro de los Caracoles. Para corregir la interferencia de la parte militar en el camino civil, autocrítica realizada en varias ocasiones, a partir de ahora, las llamadas Comisiones de Vigilancia serán conformadas sólo por bases de apoyo. Dichas Comisiones servirán de puente entre las JBG y los visitantes, y también informarán a las comunidades y Municipios Autónomos para que éstos puedan consultar y vigilar “desde abajo” el proceso autónomo. Además se anunció la creación de una nueva célula dentro de las oficinas de las JBG: las llamadas Comisiones de Información, donde atenderán a las personas que quieran saber más sobre la historia y la lucha zapatista.

Los desafíos de la nueva iniciativa

El nuevo “paso en la lucha” zapatista genera múltiples desafíos, no sólo para el movimiento zapatista, sino para la sociedad entera. Como ellos mismos afirmaron, se trata de una iniciativa arriesgada – tanto en su esencia como por la coyuntura política del país. No obstante, dicha iniciativa evidenció varias cosas. Confirmó la capacidad de los zapatistas de lanzar una propuesta desde su visión política, ante el momento determinante en que se encuentra el país.

Se evidenció que para ser coherentes con su planteamiento de lucha contra el neoliberalismo era necesario construir vínculos más cercanos con aquellos movimientos mexicanos e internacionales que tienen experiencias de resistencia activa que compartir. Este viraje coincide con las críticas que en los últimos tiempos se había hecho a los zapatistas, pensando que seguirían su camino de autonomía sin realizar propuestas concretas “más allá de Chiapas”.

Muchos de los movimientos y organizaciones sociales nacionales simpatizantes del EZLN y al mismo tiempo asociados al PRD nacional o a la corriente lopezobradorista, ambas pertenecientes a la izquierda institucional, se ven obligados a definirse ante la propuesta de los zapatistas. Esto puede generar inconformidades entre quienes han mantenido su apoyo a ambas vías. Este factor condicionará el eco de la propuesta zapatista entre las diferentes ‘izquierdas‘ que ellos identifican.

Oventik © SIPAZ

Oventik © SIPAZ

También habrá que ver cómo se articulará este espacio, que por su amplitud no sólo representa ciertos retos, sino también el peligro de repetir experiencias frustradas como la constitución de una Asamblea Constituyente impulsada en 1994. Hasta la fecha algunas organizaciones han expresado su apoyo a la nueva iniciativa zapatista como el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) o el Congreso Nacional Indígena que al igual que los zapatistas se declaró “en alerta roja”. Queda pendiente la respuesta de otros sectores de la sociedad civil, que seguramente esperarán que los zapatistas concreticen sus futuras acciones. Otro de los retos para los zapatistas será lograr el acercamiento de organizaciones que antes permanecían fuera de su órbita, y que ahora ante la coyuntura nacional pueden ver en la propuesta del EZLN una salida política para el país. En este marco el 13 de julio se anunció la conformación de dos Comisiones: la “intergaláctica” para trabajar la propuesta a nivel internacional y una nacional que en el mes de agosto iniciará reuniones con todas las organizaciones y personas que se adhieren a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona.

Es pertinente señalar que la ‘vuelta‘ zapatista a la política nacional e internacional no significa el retroceso en el proceso de la autonomía de facto. La estructura autónoma encabezada por los Caracoles y los múltiples proyectos educativos, productivos o de salud encarnadas en ellos, representan avances en diversos campos. En base de la evaluación del proceso interno, los zapatistas emprendieron algunos cambios, para mejorar el funcionamiento de los Caracoles. Sin anticipar los avances de la nueva propuesta zapatista a nivel nacional e internacional, se pronostica que se mantendrán dos procesos paralelos: la continuación de la construcción de las alternativas desde abajo respondiendo a las necesidades locales, y el impulso de un intenso proceso político hacia fuera. Seguramente las dos vías se retroalimentarán.

De manera “no electoral”, pero aprovechando el calendario político en el que la atención se enfocará en las próximas elecciones, los zapatistas quieren demostrar la pertinencia de hacer “otra política posible”. Así, optaron por seguir ejerciendo la presión al poder desde fuera del sistema político y por volver a generar y articular la movilización ciudadana. Ante la imposibilidad de que la “guerra neoliberal” sea enfrentada desde el mismo sistema, los zapatistas cerraron filas para hacerlo desde la misma sociedad.