2002
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02/01/2003
COYUNTURA: Resistencia y Autonomía, creación de las juntas de buen gobierno zapatistas
29/08/2003

ACTUALIDAD Y ANALISIS…

© SIPAZ

Chiapas amaneció en Año Nuevo con una enorme movilización de las bases de apoyo zapatistas por las calles de San Cristóbal de las Casas, conmemorando el noveno aniversario del alzamiento zapatista y poniendo fin al silencio mantenido desde la aprobación de la reforma constitucional en materia indígena, en abril de 2001. A través de comunicados leídos por sus principales comandantes y comandantas, el EZLN afirmó, entre otras cosas: “Lo que pedimos y exigimos los zapatistas es que reconozcan constitucionalmente los derechos, la autonomia y la libre determinación de todos los pueblos indígenas de México. Exigimos que nos traten con igualdad y justicia. Por eso no aceptamos que se burlen de nosotros o que por lástimas nos ofrezcan sus migajas o sus basuras. […] Porque somos pueblos con larga historia. Por eso estamos dispuestos a seguir la lucha hasta ver que los pueblos indígenas en toda nuestra patria seamos respetados”. Esta concentración fue considerada la mayor manifestación pública zapatista realizada hasta el momento.

Los zapatistas publicaron una serie de comunicados denominados “estelas“, una por cada mes del año y cada una dedicada a un estado mexicano. Con estas “estelas“, el EZLN ha querido formar el “Otro Calendario: el de la resistencia“, narrando la historia del “México subterráneo que resiste y lucha”.

Las estelas del calendario repasan las luchas pasadas y presentes en diferentes lugares. Entre otras, menciona la lucha contra la privatización de la zona arqueológica de Monte Albán, en Oaxaca; en Puebla, la oposición de los campesinos contra la expropiación de tierras para la construcción de la carretera Puebla-Tecamachalco y la construcción del parque Milenium; en Hidalgo, la defensa de los indígenas en la Huasteca, pero también de los jóvenes banda y punks en Pachuca; la reconstrucción de la autonomía por los distintos pueblos que habitan la región Norte-Pacífico; la recuperación de la comunalidad de la nación Purépecha o el movimiento por la defensa de la medicina tradicional en Michoacán; y llega al Estado de México, donde el movimiento campesino de San Salvador Atenco logró paralizar a través de su organización y protestas la construcción sobre sus tierras de un nuevo aeropuerto para la Ciudad de México.

Todas son historias de resistencias frente al despojo de tierras por los intereses mercantiles y representan, en fin, la lucha por el respeto de las culturas indígenas y populares, su identidad y el territorio en el que éstas se desarrollan. Las estelas parecen indicar que las reivindicaciones populares y la construcción de un México diferente no se dan sólo en Chiapas, sino que tienen carácter nacional:

“Es la gestación de un movimiento con múltiples caras, político pero apartidista, que se esparce por muchas geografías y que, sumado a otros movimientos, es expresión de una resistencia colectiva e individual, invisible todavía”.
(Región Norte-Pacífico, Octava Estela)

En este sentido, y durante estos primeros meses del año, en Chiapas y a nivel nacional se han creado espacios donde compartir y conocer experiencias concretas de esta resistencia frente a los programas gubernamentales y a los tratados de libre comercio, que son vistos por los pueblos como amenazas para el territorio y los recursos naturales.

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Encuentro Nacional contra el PROCEDE y el PROCECOM

“Trabajar por la reconstitución de la comunalidad. Fortalecer el trabajo colectivo y comunitario; buscar el remedio a la división de las comunidades; procurar la unidad en la lucha respetando las diferencias civiles, sociales y políticas; platicar entre nosotros, juntarnos como indígenas y campesinos sin querer sobresalir”
(Acuerdos del Encuentro)

 Los días 5 y 6 de febrero de 2003 se celebró en San Felipe Ecatepec (Chiapas) el Encuentro Nacional contra los Programas de Certificación de Derechos Ejidales (PROCEDE) y de Derechos Comunales (PROCECOM) bajo el lema: “A una década de la contrareforma agraria, Defendamos Nuestra Tierra”.

El objetivo del encuentro era analizar las distintas experiencias de los pueblos indígenas y campesinos sobre estos programas impulsados por el gobierno federal para certificar la propiedad ejidal y comunal de la tierra, conocer sus repercusiones y formular estrategias de defensa jurídica, política y social conjunta contra los mismos. Fue convocado por centros de derechos humanos y organizaciones sociales de Chiapas, Veracruz y Oaxaca, pero también se compartieron experiencias de lucha provenientes de otros estados mexicanos como Querétaro, Puebla, Jalisco, el Distrito Federal, Tabasco y Guerrero.

Se habló del PROCEDE como un instrumento de la política económica neoliberal -vinculada a la reforma del artículo 27 Constitucional (1) y a la entrada en vigor del TLCAN (2)-, que apunta a facilitar la privatización de las tierras ejidales y comunales. Los participantes discutieron las distintas estrategias utilizadas por el gobierno para conseguir aplicar el PROCEDE, así como los engaños y chantajes utilizados por los visitadores agrarios. También se afirmó que el PROCEDE está contribuyendo a provocar divisiones comunitarias entre quienes lo aceptan y quienes resisten. Así mismo, se analizaron los impactos más profundos que estos programas pueden tener sobre las culturas indígenas y la comunalidad que las sustenta, ya que la pérdida de la tierra compromete la soberanía alimentaria y el reconocimiento de la autonomía indígena.

Los participantes acordaron resistir el avance del PROCEDE mediante la información y la concientización de la población. Denunciaron que “los programas gubernamentales PROCEDE y PROCECOM han dividido a nuestras comunidades y ejidos y han propiciado el acaparamiento y la venta de las tierras”.

También se comprometieron a “Trabajar por la autonomía y luchar por el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés, especialmente por el derecho a la libre determinación y al territorio, impulsando la resistencia política y cultural al PROCEDE y PROCECOM a través de la reivindicación y respeto a nuestros usos y costumbres; el nombramiento de autoridades propias y estatutos comunales; uso de la lengua indígena en las asambleas ejidales y comunales; así como el establecimiento de reglas de convivencia social que defiendan el derecho y la protección a la tierra.”

(1) En 1992 se pone fin al reparto agrario y se reforma el artículo 27 Constitucional, eliminando la prohibición establecida de enajenar tierras ejidales; a partir de ese momento, cada ejidatario puede vender su parcela. Para la mayor parte de los analistas, la reforma de este artículo supuso abrir las puertas del mercado a las tierras ejidales y comunales. ^

(2) El Tratado de Libre Comercio de América del Norte entró en vigor el 1º de enero de 1994, y es considerado una de las causas por las que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional se alzó en armas ese mismo día. El balance para el campesinado mexicano, a nueve años de vigencia del TLCAN, es de saldo negativo, ya que no ha podido competir con los precios de los productores estadounidenses, subsidiados por su gobierno. Esto ha implicado el abandono de numerosos cultivos, el almacenamiento de granos que no pueden ser colocados en el mercado nacional e internacional, y la desaparición de numerosos pequeños y medianos productores. ^

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Segundo Encuentro Chiapaneco Frente al Neoliberalismo

“Fortalecer resistencias y buscar alternativas”
(Objetivos del Encuentro)

Las políticas que fundamentan estos programas fueron analizadas de forma más amplia en el Segundo Encuentro Chiapaneco Frente al Neoliberalismo. El primer encuentro se había celebrado en octubre de 2002 en San Cristóbal de las Casas, y allí se acordó realizar este segundo en la comunidad de Nuevo Huixtán (que se encuentra en una región amenazada por la construcción de una represa). Se llevaron a cabo 15 talleres paralelos sobre los temas: PROCEDE, Represas, Plan Puebla-Panamá, Café, OMC-ALCA, Mujeres, Militarización, Biodiversidad, Soberanía Alimentaria, Derechos Humanos, Maíz, Comercio justo, Transgénicos, Agrotóxicos, y Divisiones comunitarias y planes neoliberales (éste último facilitado por SIPAZ y Alianza Cívica).

En este taller un participante nos compartió la siguiente reflexión: “No nos damos cuenta de dónde viene el problema. Cuando en la comunidad llega un proyecto, ya empiezan los odios porque reciben menos. Y pienso que no es que nosotros seamos malos, sino que nos lo imponen desde arriba para que peleemos, para que no haya unidad. Este odio y envidia que están sembrando ¿cómo podríamos sacarlo? El odio entre campesinos que somos hermanos. Hasta las mujeres con [el programa] “Oportunidades” se pelean entre ellas. Son los problemas impuestos por el proyecto neoliberal”.

Gran parte de los participantes acudieron al taller sobre las represas. Conviene recordar que una de las estrategias del PPP es la construcción de distintas represas hidroeléctricas a lo largo del territorio chiapaneco. Esto significa, en primer lugar, el inevitable desalojo de quienes habitan las tierras afectadas por estos proyectos, con el consiguiente impacto social, cultural y ambiental que sufrirían esas comunidades.

Los participantes -provenientes de más de 30 municipios chiapanecos- se pronunciaron contra el PPP, las represas, el ALCA y la militarización del estado; repudiaron la guerra imperia-lista de Bush contra todos los pueblos; llamaron a todas y todos a trabajar juntos para vivir en paz con justicia y dignidad, a defender las semillas y la identidad, reconociendo el trabajo colectivo como una alternativa real de los pueblos. Finalmente, acordaron realizar acciones conjuntas de resistencia y convocaron a apoyar la agenda de movilizaciones para el año:

  • 8 DE MARZO: Día Internacional de la Mujer
  • 14 DE MARZO: Día Mundial contra las Represas
  • 10 DE ABRIL: Aniversario de la muerte de Zapata y Semana Continental contra los Transgénicos
  • 5 AL 9 DE MAYO: Primer Encuentro Hemisférico frente a la Militarización (en SCLC, Chiapas)
  • JULIO: foros contra el PPP y las represas y por la Diversidad Biológica y Cultural (en Honduras)
  • 16 AL 18 DE MAYO: Primer Encuentro Nacional de Resistencia y Respuesta Mesoamericana a la Globalizacion Neoliberal (San Juan Guichicovi, Oaxaca).
  • 14 A 16 DE AGOSTO: Foro sobre autonomía (organizado por la Red por la Paz, en Chiapas)
  • 12 DE OCTUBRE: Campaña internacional de movilización y protesta.

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Primer Encuentro Regional de Mujeres Indígenas Tzeltales

“Reflexionar la problemática que viven las mujeres y los efectos de las políticas neoliberales en la vida del país, el estado y las comunidades, para buscar y construir nuevas formas de trabajo coordinado que fortalezcan nuestra organización y nuestras propuestas en los campos social, económico y político.”
(Objetivo del Encuentro)

Coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, se realizó en el municipio de Ocosingo el Primer Encuentro Regional de Mujeres Indígenas Tzeltales, donde se analizó las consecuencias de los proyectos neoliberales desde la perspectiva de género, y la necesidad de crear alternativas frente a los mismos. Las reflexiones se llevaron a cabo a través de cinco mesas de trabajo: derechos sociales, derechos económicos, derechos culturales, derechos políticos, y reconciliación y paz.

Las participantes afirmaron la necesidad de superar los conflictos existentes entre distintas organizaciones indígenas y campesinas de la región, así como de buscar formas de platicar con los compañeros y compartirles los objetivos que persiguen a través de estas organizaciones. Más concretamente, acordaron escribir una carta a la comandanta Esther para compartir con ella y con las mujeres zapatistas sus experiencias.

Se hizo patente la voluntad de unión y coordinación de las participantes con otras mujeres mexicanas e internacionales, para compartir experiencias y luchar juntas contra los proyectos gubernamentales y neoliberales.

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Tercer Encuentro sobre Experiencias por la Paz y la Reconciliación

“Caminemos hacia la unidad desde la diversidad, respetando nuestros pensamientos para construir los puentes que nos lleven juntos hacia la justicia y dignidad, construyendo la paz, porque otro mundo es posible.”
(Declaración final del Encuentro)

A fines de enero tuvo lugar el Tercer Encuentro sobre Experiencias por la Paz y la Reconciliación, convocado por la Red por la Paz de Chiapas(4). En él se reunieron 180 personas provenientes de seis regiones del estado: Norte, Selva, Altos, Valles Centrales, Fronteriza y Frailesca, para analizar los principales conflictos que viven las comunidades y definir acciones conjuntas para resolverlos.

Los participantes señalaron como problemas fundamentales en las comunidades: la militarización, el alcoholismo y las divisiones entre los distintos grupos políticos y religiosos, identificando como causas de los mismos los programas implementados por los gobiernos federal y estatal, así como los proyectos económicos neoliberales: el Plan Puebla-Panamá y los Tratados de Libre Comercio.

El Encuentro definió un plan de acción, designó un equipo interregional para preparar el próximo encuentro, y realizó un llamado a los pueblos: “Tomemos en cuenta a todas las personas, grupos y comunidades, así como sus usos y costumbres. Busquemos el mutuo respeto y resolvamos nuestros problemas comunitarios por medio del diálogo. Unámonos para enfrentar juntos los problemas que nos afectan: conflictos agrarios, desalojos, divisiones comunitarias.”

(4) La Red por la Paz es un espacio local de acción y reflexión interinstitucional, que busca apoyar procesos de reconciliación y paz a nivel de las organizaciones y comunidades de Chiapas. Integran la Red, entre otras instituciones: Alianza Cívica-Chiapas, CORECO, Cáritas, SIPAZ, CIEPAC, CEPAZ, DESMI, EDUPAZ, Enlace, Comunicación y Capacitación, los Centros de DDHH Fray Bartolomé de las Casas y Fray Pedro Lorenzo de la Nada, etc. ^

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Marcha del 31 de Enero de 2003

Marcha del 31 de Enero de 2003

En el último semestre ha crecido a nivel nacional la movilización y articulación campesinas en contra del TLCAN. El 12 de noviembre, doce organizaciones campesinas nacionales y regionales emitieron el manifiesto “El Campo No Aguanta Más: Seis Propuestas para la Salvación y Revalorización del Campo Mexicano”, rechazando la entrada en vigor (prevista para el 1° de enero de 2003) de un nuevo apartado del capítulo agropecuario del TLCAN, mediante el cual se desgravan todas las importaciones agroalimentarias procedentes de los Estados Unidos y de Canadá, excepto maíz, frijol, leche en polvo y azúcar de caña.

Este movimiento exige, entre otras cosas: la renegociación del capítulo agropecuario del TLCAN; un plan emergente para 2003 y uno de largo plazo -con horizonte a 2020- que apunte a una reforma estructural del sector agropecuario; un incremento del presupuesto del Estado para desarrollo rural del 0.6 al 1% del PIB; una orientación de la nueva financiera rural como banca social; calidad e inocuidad en los alimentos para los consumidores mexicanos; y el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés en materia de derechos y cultura de los pueblos indios.

El 1º de enero, coincidiendo con la movilización zapatista en Chiapas, las diferentes agrupaciones nucleadas en El campo no aguanta más, provenientes de todos los puntos del país, llenaron el Zócalo de la ciudad de México en la más grande movilización nacional campesina desde los tiempos de Lázaro Cárdenas. En estos meses, a través de sus plantones, ayunos y manifestaciones, los campesinos han forzado al gobierno federal a establecer una mesa de diálogo con el objetivo de lograr un Acuerdo Nacional para el Campo.

Actualmente se mantienen las reuniones entre las organizaciones campesinas y las secretarías de gobierno que participan en la mesa de diálogo. Si bien se ha conseguido establecer puntos de consenso, persisten fuertes desencuentros en lo relacionado con el TLCAN, la valoración sobre la situación de emergencia del campo mexicano y el acceso de los campesinos al Instituto Mexicano del Seguro Social.

Por otro lado, aproximadamente 400 organizaciones sociales, entre ellas los sindicatos miembros de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), El campo no aguanta más, el Congreso Agrario Permanente (CAP) y El Barzón constituyeron el Frente Sindical, Campesino y Social (FSCS), con el propósito de unificar y fortalecer su lucha por un proyecto de desarrollo nacional más justo, por una reforma laboral que favorezca a los trabajadores, por un nuevo acuerdo nacional para el campo y contra la privatización del sector energético nacional.

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Promotora de la Unidad Nacional contra el Neoliberalismo

”Nuestros pueblos están luchando contra un neoliberalismo que implicó desde un principio la guerra contra la humanidad, a sabiendas de todos aquellos que nos vendieron el modelo como el mejor producto para la humanidad. Hoy el mundo entero se está organizando para luchar contra la política neoliberal y no sólo por la paz, sino por proyectos alternativos de una verdadera democracia con justicia y libertad”.
(Pablo González Casanova)

La reactivación de movimientos sociales en todo el territorio mexicano en contra de las políticas neoliberales impulsadas por el gobierno mexicano en distintas áreas (privatizaciones, reforma fiscal, reforma laboral, libre comercio) ha propiciado la constitución de la Promotora de la Unidad Nacional contra el Neoliberalismo. El objetivo es crear un espacio de confluencia de las distintas luchas, a fin de articular una agenda propositiva común.

El movimiento -que nuclea a intelectuales, ONGs, sindicatos y diversas organizaciones sociales- celebró a comienzos de marzo su primer foro en la ciudad de México, teniendo como objetivo: “relanzar esta iniciativa y abrir la discusión para iniciar los trabajos de promoción en los estados y los sectores; y de esta manera, alcanzar una coordinación con dirigentes sociales y compañeros de diversos ámbitos del quehacer político y la lucha social.”

En este foro, Pablo González Casanova (ex rector de la UNAM) puntualizó que “no queremos ser vanguardia ni dirigir o encabezar a todas las organizaciones; mostrar todo el tiempo respeto a la autonomía de cada organización; ratificar hasta en los momentos más difíciles nuestro respeto a las ideologías, religiones y posiciones políticas; no hacer política electoral; luchar contra el terrorismo, venga éste del Estado o de sus enemigos, y ampliar la solidaridad en toda la nación, en América Latina y en el mundo”. (La Jornada, 7/3/03)

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Posibilidades y desafíos

“Como campesinos podemos decir: estamos pobres; esta es nuestra culpa; estamos en tierra en que no hay muchos productos. Pero viene otro más astuto, tira el anzuelo y nosotros somos los peces. Y es fácil, porque nosotros tenemos hambre y nos vendemos por una vaquita. […] pienso que el gobierno nos tapa los ojos, los oidos, las bocas. ¿Pero qué vamos a hacer? Unamos la fuerza para mover esa piedra que nos está molestando”.
(Participante en el Taller sobre Divisiones Comunitarias, en Nuevo Huixtán)

Mover la piedra de la globalización neoliberal -y de su correlato militar, expresado en la guerra en curso y la militarización de las regiones estratégicas- parece ser el objetivo común de la estrategia zapatista, de los numerosos encuentros y espacios de articulación a nivel local y nacional. Junto con la expansión de la política neoliberal y belicista, crece en Chiapas y en la región la conciencia de que es imprescindible construir una alternativa al modelo dominante actual, como garantía necesaria para poder construir una paz duradera y sustentable, con justicia social y respeto a los derechos humanos individuales y colectivos.

A nueve años de la entrada en vigencia del TLCAN y del levantamiento zapatista, en Chiapas y en el resto de México todo apunta hacia la resistencia social, política y cultural frente a los distintos proyectos neoliberales implantados en el territorio. Esto pone al país y a la región en sintonía con la agenda continental y mundial simbolizada en la ‘primavera de Porto Alegre’.

En estos procesos de convergencia, uno de los mayores desafíos será la confluencia de los distintos movimientos en objetivos comunes, por encima de las particularidades que los diferencian, y sin que ninguno busque suplantar o imponerse a los otros. El camino puede ser el mismo, aunque haya múltiples formas de recorrerlo.